El fútbol, agradecido

La final de la Supercopa de España dejó a un campeón, pero a varios ganadores

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Carlos Bianchi Por Carlos Bianchi
ESPNdeportes.com
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BarcelonaGetty ImagesLo desalentador del asunto es que este modelo complejo no tiene réplicas

BUENOS AIRES -- La final de la Supercopa de España entre Barcelona y Real Madrid dejó a un campeón, pero a varios ganadores.

Por empezar, el gran ganador fue el fútbol: después de cinco encuentros entre sí muy cerrados la temporada pasada, en estos dos duelos se pudo ver a la mejor versión de ambos equipos. El público, y estamos hablando de una audiencia global, quedó más que agradecido.

Quedó claro también que Barcelona reforzó su hegemonía, sumando otro trofeo más a su vitrina y extendiendo la duración de una época de éxitos que ya es histórica.

Aún así, el Real Madrid también sacó un rédito altamente positivo de estos dos partidos. El desarrollo de los 180 minutos mostró a un equipo con una cara distinta a la que había ofrecido en todos los clásicos de la última temporada, convencido de que puede jugarle de igual a igual al Barcelona.

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Esta versión está mucho más de acuerdo con lo que es el Real Madrid, por importancia y por historia. Finalmente saldó la deuda que tenía con sus hinchas y volvió a mostrarse protagonista, desplegando el buen juego que lo caracteriza.

Hasta ahora, en los clásicos de la era Mourinho no habíamos visto la cara verdadera del club, sino la identidad que un DT le impuso a un plantel de 500 millones de dólares y que hizo que termine jugando como un equipo chico.

Recuerdo haber estado en la final de la última Copa del Rey y, al mirar hacia la zona de los suplentes, vi a Benzema, Kaká, Adebayor e Higuaín precalentando. Me llamó muchísimo la atención que hubiera prácticamente una selección entera de jugadores ofensivos relegada al banco, mientras que adentro, Cristiano Ronaldo luchaba en solitario contra toda una defensa.

Lo peor de esto es que, jugando así, el Real Madrid se sentía inferior. Mourinho se dio cuenta de que esa apuesta podía funcionar alguna que otra vez, como pasó en la Copa del Rey, pero que a la larga no le daba beneficios: vivía con el corazón en la boca los 90 minutos, rezando que entrara alguno de sus intentos aislados y que no entraran todas las chances del Barcelona.

Perdido por perdido, Mourinho cambió y eligió cambiar golpe por golpe, sabiendo que por la calidad de los jugadores de su plantel, puede embocarle un par de golpes al adversario y hacerle daño.

Eso fue lo que puso en práctica en los dos partidos de la Supercopa, que están planteados casi como de pretemporada, y debería estar más que satisfechos con el resultado, más allá de haberse quedado con las manos vacías. Finalmente se sacó ese karma de inferioridad de encima y planteó un escenario totalmente distinto para la temporada que viene.

Después de esta final tan disputada, en la que el Real Madrid fue igual o superior en varios pasajes, Guardiola ahora sabe que su archirrival se le acercó, que se siente más seguro, y deberá ajustar también algunos desacoples defensivos que aparecieron, sobre todo, en el segundo partido. Probablemente Real Madrid le haya llegado más en estos dos encuentros que en los cinco partidos de la temporada pasada.

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Ahora el Barcelona va a tener que pensar bastante más sus encuentros con el Madrid, ya que no tendrá tanto monopolio del balón y tampoco verá enfrente a un equipo timorato y refugiado contra su arco.

En definitiva, en esta final quien marco la diferencia fue Lionel Messi. Hizo el segundo gol en la ida, la asistencia del primero en la vuelta y dos goles en momentos decisivos. eso que en el segundo encuentro, vimos a un Messi que se iba del partido como nunca. Por primera vez Real Madrid tenía un porcentaje importante de la posesión de la pelota, con lo cual del otro lado Messi tenía menos circuitos con Xavi, Iniesta, Busquets y Dani Alves. Sí, fue un Messi más esporádico, pero a la vez fue un Messi más letal.

Cada vez más, me parece que a Messi no le hace falta salir campeón con la selección argentina para seguir en camino a ser el mejor de la historia. Lo está demostrando con su influencia decisiva en partidos como los dos últimos que jugó.

Con todo lo bueno para el fútbol que fueron estos dos partidos, no puedo decir que, desgraciadamente, también auguran para España un torneo muy parecido a lo que pasó en las últimas dos temporadas. Es decir, dos campeonatos distintos: uno entre los dos grandes y otro para los demás, que pelearán por el tercero, cuarto y quinto puesto.

Es probable también que Barcelona y Real Madrid se crucen en otros terrenos, ya que da la impresión de que ambos llegarán a instancias decisivas en Europa. Ni los equipos ingleses ni italianos parecen estar en su mejor momento como para disputarles los lugares de privilegio.

Pero eso sería anticiparse demasiado. Hoy, disfrutemos del espectáculo que nos acaban de regalar estos dos grandes del fútbol mundial.

Felicidades.


Carlos Bianchi es el 13º goleador de la historia del fútbol mundial y el técnico que más títulos ganó en el fútbol argentino. Surgió como jugador en Vélez Sarsfield de su país, donde fue campeón en 1968, para luego destacarse en distintos clubes de Francia. Allí inició su carrera como técnico, antes de volver a la Argentina para ganar 15 títulos locales e internacionales, seis con Vélez y nueve con Boca Juniors. También dirigió a la Roma de Italia y al Atlético de Madrid de España y es eterno candidato a conducir a la Selección Argentina. Ha escrito para diversos medios de prensa y también se ha desempeñado como comentarista televisivo en distintos canales de Latinoamérica y del mundo. Consulta su archivo de columnas.