El boxeo debe evolucionar o morir

Actualizado el 13 de junio de 2012
Por Jane McManus
ESPN.com

A Manny Pacquiao lo robaron. El peso welter no pudo noquear a su rival Timothy Bradley, y en el boxeo eso significa que el ganador debe ser determinado por las tarjetas de tres jueces demasiado humanos.

La subjetividad está socavando lo que le queda de integridad al boxeo. El combate alguna vez fue un deporte casi noble, y a mediados de siglo los fumadores de cigarros convirtieron al boxeo en la NFL de su era. Sin embargo, el boxeo no ha tenido esa clase de prestigio desde la época en que Mike Tyson decidió cenar con la oreja de Evander Holyfield. Y eso fue mucho antes de la aparición de los tatuajes en el rostro.

El deporte y sus aproximadamente 475 entidades organizadoras deben encontrar la manera de cambiar su imagen antes de que el boxeo siga el camino de las riñas de gallos y la lucha libre.

Pero, curiosamente, el boxeo tiene un modelo a seguir en el patinaje artístico.

Ya deja de reírte.

A primera vista, golpear a otra persona hasta dejarla inconsciente tal vez no tenga mucho en común con un deporte de giros triples, Bach y lentejuelas.

Pero miremos en profundidad. Ambos deportes dependen de un sistema de puntaje subjetivo, lo cual conlleva el riesgo de corrupción. Ambos han tenido grandes escándalos en los Juegos Olímpicos. Roy Jones perdió por decisión ante el pugilista coreano Park Si-Hun en los juegos de 1988 en Seúl luego de aterrizar 86 golpes contra los 32 de Park, según The Guardian.

Del mismo modo, en el 2002 el patinaje sobre hielo se vio sacudido por un escándalo en la competición de parejas. Después de que los canadienses Jamie Sale y David Pelletier ganaran la medalla de plata y Yelena Berezhnaya y Anton Sikharulidze de Rusia ganaran el oro, algunos comentaristas sintieron que los jueces habían cometido un error. Más tarde, cuando la juez francesa Marie-Reine Le Gougne se quebró y confesó que había sido presionada para favorecer a los rusos, el escándalo se profundizó. Luego se retractó de la confesión, pero el daño ya estaba hecho y el COI les concedió medallas de oro a las dos parejas.

Después de la debacle de Jones, el pugilismo olímpico cambió a un sistema de puntaje más objetivo que se centra en el total de golpes aterrizados, pero con tantos órganos de gobierno en las filas profesionales, no existe una voz determinada para corregir los errores.

El patinaje artístico, por el contrario, se limpió desde el nivel olímpico hacia abajo. Siempre habrá alguna manera de engañar al sistema, pero en el patinaje artístico los jueces han adoptado un sistema de puntaje más objetivo, llamado IJS. No todo el mundo aprueba los cambios -- algunos jueces decidieron retirarse en lugar de aprender las reglas nuevas -- pero el deporte ha avanzado y se ha hecho responsable de sus errores.

"Con el IJS, el deporte se ha vuelto más medible", dijo en un comunicado Mitch Moyer, director de alto rendimiento de atletas en el patinaje artístico estadounidense. "Los atletas cuentan con información más detallada en cuanto a la forma en que su desempeño será evaluado por los jueces. Aunque no es un sistema perfecto, los atletas y los entrenadores pueden tomar esta información y hacer los ajustes necesarios para mejorar para la próxima competencia".

El arte es difícil de medir, y no se hace demasiado énfasis sobre el mismo en el nuevo sistema. Los jueces, en cambio, cuantifican el arte de manera que sea posible medirlo, como en la "acción rítmica de la rodilla y la precisión en la colocación de los pies".

Así que no es perfecto.

Todo el mundo sabía lo que significaba un 6.0, y el nuevo sistema es lo suficientemente inescrutable como para abrir las puertas a resultados fraudulentos si los jueces son anónimos. ¿Pero hacer el intento de nombrar lo innombrable no es mejor que llevar a unos cuantos jueces de boxeo a cenar en Corea y terminar con una decisión fraudulenta?

¿Qué puede medirse e incluirse en un sistema objetivo dentro de un ring de boxeo? Los golpes aterrizados y los conteos de ocho serían un lugar lógico para comenzar, y le habrían entregado a Jones la medalla de oro que se merecía.

O bien, el boxeo, con su sopa de letras de cinturones, podría no hacer nada y lanzarse en busca de ganancias cada vez menores a medida que pierde relevancia en el panorama deportivo. Las carreras de caballos, el boxeo y el béisbol eran tres de los deportes más populares del siglo pasado, pero sólo el béisbol puede seguir diciendo lo mismo.

El béisbol ha tenido que lidiar con sus propios escándalos, pero no es la tormenta lo que más pesa, sino lo que sucede una vez que pasa.

No hay necesidad de que el boxeo actúe como si estuviéramos en la década de los '80 y J.L. Sullivan siguiera engrasándose el bigote. Como señaló la columnista de USA Today Christine Brennan, si el guante de boxeo tuviera algunos sensores bien posicionados, se podría medir la velocidad y la potencia de cada golpe. Esto podría tenerse en cuenta en el puntaje total.

La tecnología puede resolver algunos problemas que han surgido en la puntuación subjetiva de los deportes. Algunos lamentarán la eliminación del elemento humano, pero ya todos estamos bastante cómodos con la repetición instantánea, ¿verdad?

El boxeo tarde o temprano aprenderá una vieja lección: evolucionar o morir.