Triunfo para los puntos

Italia ganó fácil contra Malta en un partido que convenció solamente por la victoria

Actualizado el 12 de septiembre de 2012
Federico Manfredo Por Federico Manfredo
ESPNdeportes.com
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DestroEFEEl equipo sacó una diferencia de dos tantos, ambos anotados por fallos polémicos del referí
ROMA -- Otra vez más, como unos días atrás en Bulgaria, no se vio a una buena Italia. En esta ocasión, en el estadio Braglia de Módena, la Azzurra ganó bien y con facilidad pero lo hizo ante un rival modesto como Malta, contra el cual se podía hacer mucho más.

En efecto, a pesar del dominio total y de no haber nunca arriesgado absolutamente nada, la Nazionale venció de local apenas por 2 a 0, por encima con dos goles viciados por errores del referí y de sus asistentes: el primero de Destro llegó bajo la "sombra" de un posible off-side y el segundo, el de Peluso de cabeza (en jugada de tiro de esquina), llegó con un córner injusto tras una mano de Pazzini no cobrada.

De todas maneras, la misión era la de sumar tres puntos y no fallar este encuentro, evitando esos bajones de tensión bastante comunes en la Azzurra ante rivales débiles y de poco calibre. En eso Italia estuvo impecable: botín entero, trámite dominado por 90 minutos y además buenas performances por parte de las tres grandes novedades: Destro, Peluso e Insigne.

REGRESO AL 4-3-1-2
El equipo de Prandelli bajó a la cancha parado con el 4-3-1-2, el esquema de juego "favorito" del entrenador para su Nazionale y que tantas satisfacciones nos dio en los dos años de su gestión.

Diamanti fue el elegido para jugar entre líneas, Cassani y Peluso los dos marcadores de punta a los costados de Barzagli y Bonucci, Nocerino fue el sustituto de De Rossi para jugar en el medio junto a Pirlo y Marchisio, mientras que adelante el técnico optó por una pareja "pesada", formada por Osvaldo y Destro.

Un equipo que parece lejano años luz desde ese 4-3-1-2 con Rossi y Cassano tándem ofensivo, dos "chiquitos" rápidos y de fantasía, con un volante como Montolivo o Aquilani de enganche. Lamentablemente, por ahora la lejanía fue real y en negativo, puesto que el cuadro se vio poco dinámico, algo trabado adelante y sin muchas ideas.

Al punto de que, en los primeros minutos, y contrariamente a lo que Prandelli pedía, los volantes se vieron obligados a poner muchos pelotazos por arriba de la defensa rival, en lugar de maniobrar con el balón por abajo. Una manera de jugar equivocada, considerando la filosofía de juego de este cuadro, pero en este caso eficaz: fue con un pase largo de Marchisio que llegó el 1 a 0 de Destro, quien picó sobre el límite del off-side (difícil decir si adelantado o no, pero parecía apenas fuera de lugar) y de puntín lo madrugó al portero adversario.

Destro
EFEDestro tuvo una buena presentación que coronó con un gol
El resto de la primera etapa siguió muy trabado y algo aburrido, con pocas ocasiones de gol y emociones en general, debido a una maniobra demasiado lenta y a una actitud marcadamente defensiva de la visita, pese a su desventaja en el marcador.

PASÓ AL 4-3-3
Uno de los problemas mayores de Italia fue la marca a hombre que el técnico Ghedin planteó para "asfixiarlo" a Pirlo. Así, la movida muy inteligente de Prandelli en el entretiempo fue la de ponerlo a Insigne por Diamanti.

El ingreso del joven y pequeño delantero de Nápoli tuvo más de un efecto benéfico: primero, se le dio más calidad al equipo, para poder desahogar la circulación y que Pirlo tuviese más de una opción para la salida.

También fue importante el cambio para ampliar la maniobra, porque el equipo pasó a jugar 4-3-3 y los dos delanteros muy abiertos le dieron más espacio al juego azzurro. Por último, los cortes hacia el medio de Destro e Insigne, los dos externos del tridente, crearon espacios para las subidas de los marcadores de punta o los cortes de los volantes.

Así, la Nazionale mejoró sensiblemente, porque todos encontraron más espacios en los cuales meterse y simplemente corrieron más y mejor. De esa manera el equipo aumentó el ritmo del juego y la presión ofensiva y, así, el espectáculo fue un poco más entretenido, sobre todo porque los italianos crearon más peligros, sumando alguna buena chance de gol.

En ese momento se vio algo de esa Italia que su seleccionador quiere, si bien hay que mejorar aún mucho para alcanzar, y posiblemente mejorar, los excelentes niveles de la Euro 2012.

Sin embargo, a pesar del crecimiento de los locales y de nivel bastante limitado del rival, Malta se defendió con corazón y gran orden y así no fue fácil para Italia superar la retaguardia adversaria y aumentar la ventaja. Culpa también de una cierta esterilidad de ideas a la hora de definir y algo de displicencia por parte de los azzurri, especialmente los delanteros.

De todas maneras, sobre el final llegó el merecido segundo tanto, que paradójicamente llegó de la manera más injusta, con un córner que no debía haber sido concedido porque la jugada anterior había sido viciada por una clara falta de mano de Pazzini (tomó el puesto de Osvaldo).

A TRABAJAR
Ya subrayamos que el objetivo para este encuentro, respecto al desafío contra Bulgaria, era el de ver una actitud más decidida y más conforme a la filosofía que el entrenador impuso en su gestión, además claramente de poder sumar tres puntos importantes para la clasificación.

Así fue y en eso la Azzurra puede estar contenta. Sin embargo, como decíamos antes, habrá que trabajar aún mucho para mejorar a este equipo y, en efecto, al seleccionador italiano no se lo vio muy conforme con la performance de su equipo.

No hay que olvidarse que, lamentablemente, la referencia para Italia no puede ser lo bueno que el cuadro mostró en Polonia y Ucrania, sino que inevitablemente es la desastrosa, maldita y algo injusta final de ese torneo.

Si Italia se concentrará más en esa caída que en sus buenas performances, como hizo tras el Mundial de Sudáfrica, no caben dudas de que el conjunto encontrará nuevamente su gran corazón y esa gran humildad, que le permitieron crear un espíritu de equipo único y extraordinario.

Esa humildad y ese espíritu llevaron a la Nazionale a ser nuevamente uno de los mejores seleccionados del mundo, a ser nuevamente temido, a ser nuevamente respetado. En suma, a recuperar su rol en el fútbol internacional. Esperemos así que Prandelli sepa como sacar de sus muchachos esa garra. Por ahora no lo está volviendo a lograr, pero tenemos fe que sabrá como construir nuevamente un conjunto solido, unido y ganador.


Federico Manfredo nació en Buenos Aires, pero vive en Italia desde 1998. Allí comenzó su carrera periodística, en medios radiales y televisivos. Desde setiembre de 2009 es el corresponsal en Italia de ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas.