Cortándose las venas en Dallas

Los Dallas Cowboys hacen de cada una de sus derrotas un espectáculo único

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Roberto Abramowitz Por Roberto Abramowitz
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Jason GarrettGetty Images¿Dónde está la respuesta para los Cowboys? Quizás Jason Garrett deba mirar hacia su línea ofensiva.

NUEVA YORK -- Me pregunto, ¿cómo sobreviven los seguidores de los Dallas Cowboys semana a semana?

He sido aficionado a la NFL desde 1965 cuando era niño, y no recuerdo jamás visto un equipo perder de la manera que los Cowboys caen derrotados. Cada caída es única, dramática, impensable. Hasta que sucede.

Están dejando ver a mal a Hollywood. Las mentes más fértiles del cine han de estar tomando notas y diciendo, "Nah, esto es demasiado absurdo".

Los Cowboys no pierden como otros equipos en la NFL, de alguna manera tienen que encontrar la manera más conmovedora de perder. Lo normal no basta. Aburre. Tiene que ser épico.

Y digan lo que digan, los Cowboys nunca aburren. Nunca.

PRIMERA MUESTRA
El ejemplo más reciente fue el domingo contra los campeones New York Giants. De por sí los Cowboys entraron al juego diezmados con lesiones claves:

  • DeMarco Murray, su corredor titular no jugaría por lesión en el tobillo.
  • Su centro titular Phil Costa no se recuperó a tiempo para el juego.
  • Su líder defensivo, Sean Lee, se desgarró el ligamento del dedo gordo del pie derecho y no jugará más este año.

    Los Giants no habían perdido en el flamante Cowboys Stadium, y en verdad, había pocas razones por la cual se pensaría que esa racha terminaría el domingo. Y una vez que arrancó el juego, cualquier duda en la eventual derrota de los Cowboys se despejó. Malos pases de Tony Romo y peores rutas (en especial Dez Bryant) y esfuerzos de receptores, corredores y equipos especiales contribuyeron a cuatro intercepciones y dos fumbles perdidos (sin restarle méritos a la defensiva de los Giants).

    En un abrir y cerrar de ojos --después de la espectacular intercepción de Jason Pierre-Paul que devolvió para anotación faltando 13:05 en el segundo cuarto-- el marcador estaba 23-0 a favor de NY. Buenas tardes, y que el último en irse de Cowboys Stadium por favor apague las luces.

    En la NFL, normalmente cuando algo así sucede el marcador final resulta algo como 35-7, o 24-3 como terminaron el lunes los San Francisco 49ers y Arizona Cardinals.

    ALGO DISTINTO
    Pero no Dallas. ¿Por qué perder así y dejar que sus seguidores se retiren antes del final y se olviden rápidamente de la derrota regresando a sus vidas normales? No cuando tienen la oportunidad de encender sus pasiones, estrangular sus emociones atormentarlos hasta no dar más antes de rendirse de la manera más indignante.

    En Texas, dicen, todo es grande. Y los Cowboys hacen de cada derrota un espectáculo único.

    Abajo 23-0 Dallas anotó 10 puntos antes del medio tiempo llevándose algo de ímpetu al medio tiempo.

    De repente había una pequeña luz al final del túnel. Esta vez, no se pudo culpar a la defensiva para nada. Jugaron 60 excelentes minutos maniatando a Eli Manning y los Giants, extinguiendo el juego vertical y dejando sin salsa a Víctor Cruz.

    El ataque de los Cowboys sólo se movía por aire y Tony Romo terminó lanzando 62 pases y con Jason Witten procurando un día histórico, implantando un récord en cantidad de recepciones para un ala cerrada con 18 (para 167 yardas), los Cowboys estaban en pos de crear un milagro. Era imposible quitar los ojos de la pantalla. Faltando 3:43 en el tercer cuarto, marcador: Dallas 24, NY Giants 23. ¿Qué?

    Y ESTA VEZ ¿CÓMO?
    Pero los que conocen a este equipo no podían regocijar. Más que nada estaban tratando de imaginar como los Cowboys encontrarían la manera de arruinar el juego al final. ¿Y quién los culpa? Al menos de que hayan estado en una cueva este siglo, y en especial esta década saben que no hay mejor equipo en el deporte moderno de convertir victorias seguras en derrotas épicas que los Dallas Cowboys.

    Los Giants se pusieron arriba 29-24 cuando los Cowboys fueron en busca del touchdown del triunfo. Los Giants realmente no habían parado a Romo y Cía., en todo el día, pero los Cowboys se encargaron de eso auto-parándose por sí solos.

    Romo (36 de 62 completos para 437 yardas con un touchdown y cuatro intercepciones, cuatro capturas) llevó la ofensiva al campo faltando 3:31 en el cuarto cuarto. Ocho jugadas después, faltando 1:27 tenían el ovoide en la 28 de New York, y en primer down un pase a Witten los colocó en la 19. Segundo y uno. Dos pases después tenían cuarto y uno. ¿Pases? ¿Dos? ¿Y el juego terrestre? ¿Félix Jones?

    Tony Romo, Felix Jones
    APEl ataque terrestre es todo menos confiable

    Excusen a Jason Garrett por abandonar el juego terrestre. Hace rato --aparte de un destello u otro como en Baltimore-- que los Cowboys no pueden mover el balón por tierra. La línea ofensiva es Mediocre (mayúscula intencional), y quizás no llega a ni eso. Tuvieron 19 yardas terrestres en 17 intentos contra los Giants. Promedio, 1.1 por acarreo. La línea --especialmente sin Costa-- no empuja, no abre hoyos y Jones ya no crea.

    El remedio, pasar, pasar, y cuando en duda, pasar más. Ayudaría si la línea bloqueara un poco más de un poco, pero ni eso. Mucho de lo que hacen al ataque lo logran con improvisación sobre la marcha, porque tener a Romo quedándose en la bolsa de "protección" es como tener un costal atado del techo por una cadena para un boxeador. Conocemos el desenlace.

    En cuarto down, Romo tuvo que huir a su derecha y retroceder 15 yardas porque Doug Free usó capota de torero para darle acceso libre a Osi Umenyiora (junto a Chris Canty y Pierre-Paul) hacia Romo. Instantes después el pase desesperado llegó a las manos del profundo Steve Brown.

    Jaque mate. Las esperanzas de los seguidores de los Cowboys truncados una vez mas. Tanto nadar para morir a la oril... ¿qué? ¿Siguen vivos? ¿Cómo?

    ¡EXTASÍ... NO!
    Los Cowboys habían mantenido sus tres tiempos fuera y lo usaron defensivamente. Frenaron una vez más a Manning y la ofensiva, y los forzaron a despejar.

    Balón de Dallas en su propia yarda 30 faltando 44 segundos.

    ¿Se puede soñar?

  • 1-10 (:44) Pase incompleto a Kevin Ogletree en la 45.
  • 2-10 (:39) Pase completo a Witten a la 43 de Dallas.
  • 1-10 (:39) Pica el balón, detiene el reloj.
  • 2-10 (:25) Pase completo a Dez Bryant de 16 yardas en la banda izquierda. Sale del campo en la 41 de los NYG.
  • 1-10 (:19) Pase completo a Witten de 4 yardas. Sale del campo en la 37 de los NYG.
  • 2-6 (:16) Pase profundo completo a Bryant en el fondo de la zona anotación. TOUCHDOWN Dallas.

    Los Cowboys habían completado en regreso sensacional. Fuera de serie. ¿Cómo puede ser que un equipo que había jugado tan mal en los primeros 20 minutos obsequiando 23 puntos podría haber conquistado semejante victoria? ¿Cómo Dallas...?

    Esperen... ¿Dije Dallas?

  • Juez de repeticiones reta la jugada. Después de revisar las repeticiones se determina que Bryant tenía dos dedos de la mano afuera del campo y tocaron el césped primero. Pase incompleto.

    Dos pases más no encontraron su blanco y el tiempo se acabó, y Dallas perdió. Pero no antes de agarrar el corazón de cada uno de sus seguidores y exprimirlo como una toalla empapada.

    EVIDENCIA
    Pero esto no es nada nuevo. Es lo de siempre.

    En el 2011, los New York Jets vinieron de 17 abajo para ganar en la última serie 27-24.

    Los Detroit Lions remontaron una desventaja de 27-3 en la segunda mitad para ganar en Arlington, 34-30.

    Los New England Patriots ganaron faltando 22 segundos en Foxborough, 20-16.

    En Glendale, el gol de campo del triunfo no contó cuando Garrett pidió tiempo antes de que pateara. Dan Bailey falló el segundo intento y Arizona ganó en tiempo extra 19-13. Los Giants anotaron 14 en línea en el cuatro cuarto y taparon el gol de campo del empate en la última jugada. Maracador final, 37-34.

    Es el cuento de nunca acabar.

    LA SOLUCIÓN
    Los Cowboys tenían dos enorme problemas en el 2011. Una línea Mediocre (a propósito, de nuevo) y una secundaria horrible.

    Jerry Jones, dueño, presidente y gerente general, resolvió el problema defensivo seleccionando al esquinero Morris Claiborne en el sorteo colegial y contratando a Brandon Carr como agente libre.

    La línea ofensiva... No tan bien gracias, ¿Y usted?

    Cuando juega Costa bajo centro se le puede quitar la mayúscula a mediocre. El resto no se salva. Free no debe ser más de un reserva de emergencia. Tyron Smith tiene promesa, pero sigue siendo muy crudo. Nate Livings y Mackenzy Bernadeau aportan poco o nada.

    La última vez que los Cowboys fueron grandes en los noventas muchos hablan de los trillizos; Troy Aikman, Emmitt Smith y Michael Irvin. O de Jay Novacek, y Moose Johnston. Pero la línea ofensiva era bestial en el buen sentido de la palabra. Mark Stepnoski, Nate Newton, Mark Tuinei, Larry Allen y Erik Williams.

    Eran los mejores. Punto. Dallas podía avisarle a la defensiva contraria lo que iban a correr y nada podían hacer para detenerlos. La línea de hoy en día es la versión de esa línea en el mundo Bizarro de Superman.

    Debido al Huracán Sandy, la NFL extendió la fecha límite de traspasos hasta el jueves a las 4 pm. Veremos si Jones encuentra los tapones para llenar los últimos hoyos de la pared de la presa. Porque no puede estar satisfecho con lo que vé.

    Si no, más de lo mismo.

    IRA MAL ENFOCADA
    A demasiados seguidores de los Cowboys les encanta culpar a Garrett y a Romo por todo lo mal que le sucede al equipo. Garrett está en su segundo año como entrenador en jefe, nadie lo confundiría con Bill Cowher, pero es joven y está aprendiendo, aunque a veces comete unos yerros que hacen que uno se rasque la cabeza.

    Romo tiene gran talento pero no está teniendo un buen año. Tiene 13 intercepciones en el 2012 después de tener 19 combinados en el 2010-2011. Está forzando pases y en muchas ocasiones sus receptores, en especial Bryant, han corrido rutas equivocadas que les ha costado el balón.

    Sin duda, tiene que controlarse y no arriesgar el balón indiscriminadamente. A la vez, no puede perder la confianza de que puede colocar balones en ventanas muy cerradas cuando es necesario. A través de su carrera lo ha hecho. Este año no tanto. Pero cuando tu juego terrestre no encuentra hoyos, y cuando pasas, los linieros defensivos muchas veces llegan junto al balón, los pases forzados serán algo común.

    Volvemos de nuevo a la línea. Tiene que arreglarse. ¡Y ya!

    Ojalá que en Dallas no estén vendiendo navajas sueltas para rasurarse. No quiero que los seguidores de los Cowboys los usen para otras cosas. Por que ha de ser tentador cada domingo.


    Roberto Abramowitz es redactor especial de ESPNdeportes.com, y analista de "Sunday Night Football" para Latinoamérica de ESPN Internacional. Consulta su archivo de columnas.