Vettel, el pequeño Kaiser

Actualizado el 8 de marzo de 2013
EFE

MADRID -- El alemán Sebastian Vettel (Red Bull), que se convirtió en el triple campeón mundial de F1 más joven de la historia al acabar sexto en el Gran Premio de Brasil -en el que Fernando Alonso (Ferrari) fue segundo- sigue creciendo a golpe de récord y cada vez se acerca más a su compatriota Michael Schumacher.

(izq. a der.) Vettel, Schumacher y Alonso
EFELos dos contendientes y la leyenda que se retiró

Vettel, que afrontaba la última carrera con trece puntos de ventaja sobre Alonso, defendió su liderato en una carrera revuelta y acabó conquistando en Sao Paulo su tercer título consecutivo con 281 puntos, tres más que el doble campeón mundial español.

Hoy, en Interlagos, con 25 años y 145 días, Vettel sumó una nueva plusmarca de juventud al 'pulverizar' la anterior, en posesión del brasileño Ayrton Senna, que en 1991 ganó su tercer Mundial con 31 años y 213 días.

Schumacher, apodado el 'Kaiser', ganó siete Mundiales de Fórmula Uno y festejó 91 victorias en la categoría máxima. Marcas aún lejanas para Vettel, cuyas cifras, sin embargo, también distan mucho bastante de las de 'Schumi' cuando éste contaba los 25 años y 145 días con los que el nuevo campeón del mundo ha batido el récord de Senna, tristemente fallecido en Imola durante el Gran Premio de San Marino de 1994.

Cuando Schumacher tenía exactamente esa edad -precisamente el año de la muerte de Senna- estaba encarrilando su primera temporada triunfal, pero aún no era campeón del mundo.

Una semana antes se había impuesto en el Gran Premio de Mónaco, donde firmó, a bordo de su Benetton-Ford, su cuarta victoria en las cuatro primeras pruebas del año, después de las que había logrado en los Grandes Premios de Brasil, del Pacífico (en la japonesa Aida) y de San Marino, precisamente el día que se mató Senna.

El 'Kaiser' había debutado tres campañas antes y contaba seis victorias: las cuatro citadas, más la lograda en Spa-Francorchamps (Bélgica) en 1992 y la de Estoril (Portugal), un año después.

Vettel ya lleva tres Mundiales y 26 victorias en la categoría reina, en la que ha arrancado 36 veces desde la 'pole'. Una marca que sólo superan, casualmente, Schumacher -con 68- y Senna -con 65-.

Nacido en Heppenheim, muy cerca de Hockenheim -el circuito que alberga habitualmente el GP de Alemania-, el 3 de julio de 1987, el germano fue consiguiendo paulatinamente todos los récords de precocidad: el de participar en un Gran Premio, liderar una carrera, salir desde la 'pole', hacer un 'doblete' -'pole' y victoria-, firmar un 'triplete' -'pole', triunfo y vuelta rápida-, ganar un Mundial... y, por supuesto, el de ganar una carrera.

Vettel consiguió esa plusmarca en 2008, con 21 años y 72 días, cuando asombró, logrando con un Toro Rosso la única victoria de la historia para el 'hermano pequeño' del Red Bull. Lo hizo en Monza (Italia), el circuito en el que dejó casi sentenciado el Mundial del año pasado, que festejó matemáticamente en Japón.

En el que ganó once carreras y firmó quince 'poles', batiendo el récord del inglés Nigel Mansell, que en 1992 -el año que ganó el título- arrancó catorce veces desde el primer puesto.

No es la primera vez que Vettel se cruza en el camino de Alonso, al que este año arrebató, hace cuatro Grandes Premios, en Japón, un liderato que también le 'birló' en la última carrera de 2010, cuando celebró su primer título, en Yas Marina, donde logró la quinta victoria de ese año.

El año pasado, Sebastian le arrebató a Fernando su último récord de precocidad, el de bicampeón. Y éste evitó que fuese el doble campeón mundial asturiano -que también lo tenía a su alcance- quien batiera el récord de Senna, que yace no muy lejos de Interlagos, en el cementerio de Morumbi.

Vettel forjó su tercer título en el segundo periplo asiático, en el que encadenó cuatro victorias -Singapur, Japòn, Corea e India-, que unidas a la que logró en Bahrein en la cuarta carrera del año elevaron a cinco los triunfos logrados esta temporada. Y se aprovechó de los dos 'ceros' de Alonso, tras ser embestido en Spa (Bélgica) por el francés Romain Grosjean (Lotus) y en Japón por el compañero de éste, el finlandés Kimi Raikkonen.

Sebastian lleva unido más de la mitad de su vida a Red Bull, en cuyo programa de jóvenes ingresó a los doce años y en el que fue subiendo peldaños con la misma rapidez con la que aceleraban sus monoplazas.

Hasta que en junio de 2007, después del espectacular accidente de Robert Kubica en Canadá, suplió al polaco en Indianápolis y debutó en F1 en ese GP de Estados Unidos, a bordo de un BMW Sauber. Acabó séptimo y se convirtió en el más joven de la historia en puntuar, a los 19 años y 349 días.

Esa temporada ya disputó las últimas cinco pruebas con Toro Rosso, escudería con la que hizo el Mundial de 2008, en el que logró su primera victoria en la comentada carrera de Monza, en un Gran Premio lluvioso en el que también arrancó desde la 'pole'.

En 2009 ascendió otro escalón y se convirtió en piloto oficial del equipo del austriaco Dietrich Mateschitz y que dirige el inglés Christian Horner.

Fue segundo en el Mundial que ganó el inglés Jenson Button (Brawn) -ganador hoy en Interlagos, con un McLaren-, tras vencer en China, Silverstone, Japón y Abu Dabi, donde hace dos años celebró su primer título, tras añadir a la de ese día las victorias logradas en los Grandes Premios de Malasia, Europa, Japón y Brasil.

Vettel festejó hoy en Interlagos -una semana después de que Red Bull se anotara, en Austin (Estados Unidos) el tercer título seguido de constructores- su tercer Mundial consecutivo, evitando que Alonso -para muchos, el vencedor moral del certamen- lo hiciese por tercera vez.

En el circuito en el que el doble campeón mundial asturiano ganó sus dos Mundiales, en 2005 y 2006.

La trayectoria deportiva de Vettel es meteórica. Y en ello tiene mucho que ver el inglés Adrian Newey, el diseñador estrella de la Fórmula Uno, padre del monoplaza de la escudería austriaca.

Lo que no le quita méritos al piloto alemán, que nada más salir del coche recibió el abrazo y la felicitación del 'Kaiser', que se retira después de la carrera de hoy.

Schumacher y Vettel cada vez se parecen más. El 'pequeño Kaiser' también es insaciable.