Un lugar en la historia

La consagración de Sebastian Vettel forma parte de la épica de la Fórmula Uno

Actualizado el 25 de noviembre de 2012
Martín Urruty Por Martín Urruty
ESPNdeportes.com
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Vettel se quedó con el tricampeonato
El Alemán se quedo con su tercer título tras finalizar 6° el Gran Premio de Brasil.Tags: formula uno, gran premio, brasil, sebastian vettel, red bull

BUENOS AIRES -- La temporada merecía una conclusión semejante. El Gran Premio de Brasil, tan repleto de matices, cargado de vaivenes como casi todo el 63° Campeonato Mundial, no tuvo una pizca de exageración, lució a tono con la anunciada pero dramática consagración de un tricampeón. Sebastian Vettel, coleccionista de records de precocidad, el piloto más joven en largar desde la pole position, subir a un podio, ganar una carrera, lograr un título y obtener dos, añadió otro jalón a un historial de techo alto: a los 25 años se transformó en el tricampeón más joven y el único piloto que logró sus primeras tres coronas de manera consecutiva.

De principio a fin, en cada metro de los 305,909 kilómetros de la 20ª fecha, no hubo certeza posible. Los 13 puntos de ventaja con los que Vettel encaró la cita en el barrio paulistano de Interlagos fueron todo y nada según el momento, la maniobra, los rivales, los neumáticos y el tiempo. Las chances de Fernando Alonso, a menudo ligadas a la utopía, crecieron y se desvanecieron con la rapidez que un Fórmula Uno trepa la recta desde Junção hasta frente a los boxes del autódromo José Carlos Pace. La lluvia siempre es posible en San Pablo, y más cuando la primavera se fusiona con el verano.

Primero fue llovizna, poco más que una densa humedad, pero justo cuando el pelotón se disponía a iniciar la vuelta previa a la partida. Nadie alteró sus planes y todos largaron con neumáticos para piso seco. Sin embargo, la función con sus precisas dosis de drama recién comenzaba. Una buena salida de las Ferrari -Felipe Massa alcanzó a meterse entre los McLaren de Lewis Hamilton y Jenson Button, quienes partían en primera fila- combinada con una mediocre movida de los Red Bull de Mark Webber y Vettel contribuyó al melodrama camino a la Ese de Senna, los primeros dos virajes en bajada. Aún después de la Curva del Sol, en la Recta Opuesta, el pelotón seguía sin acomodarse y al llegar a la Bajada del Lago, el Red Bull RB8-Renault del campeón fue tocado desde atrás por Bruno Senna, giró como trompo y quedó en medio de la pista y a contramano mientras el resto lo esquivaba como podía. Vettel quedó último, con el auto golpeado y dañado (en el piso y los escapes del lado izquierdo). Senna y Sergio Pérez, envueltos en el entuerto, terminaron fuera de concurso al cabo del primer tercio de vuelta.

En esa movida, sin más, Vettel pudo haber perdido el campeonato para el que se postulaba como el piloto más ganador del año (cinco triunfos), con seis podios - incluidas cuatro victorias en fila- en la media docena de fechas que precedieron al desembarco en Sudamérica. El alemán cruzó último la meta al cabo de la primera vuelta y por segunda vez en las últimas tres carreras del año. En la anterior ocasión, en Abu Dhabi, la carrera en la que largó desde boxes, había terminado en el podio. Con Alonso tercero gracias a su rápido sobrepaso a Webber (ayudado por Massa), el Mundial cambiaba de manos por primera vez: el asturiano era tricampeón.

El ovetense Alonso cosechó la simpatía que acompaña a los más débiles: jamás en 2012 tuvo el mejor auto de la grilla pero se las ingenió con talento, tesón e inquebrantable perseverancia para pelear el título hasta la última vuelta de la temporada. El bicampeón 2005/2006 sumó cada punto que tuvo a la mano, y a veces más, como cuando ganó en Malasia, también en condiciones meteorológicas cambiantes, y como en los buenos viejos tiempos del ahora otra vez retirado Michael Schumacher tuvo un equipo que trabajó sólo para su objetivo de lograr el título sin que importaran demasiado las formas.

Aquel primer aliciente le duró poco a Alonso. Ni media docena de vueltas. En el arranque del quinto giro no pudo frenar la Ferrari en la húmeda Ese de Senna, cortó por la banquina y perdió un lugar con Nico Hülkenberg. Fuera del podio, Alonso no podía ser campeón. Vettel, en tanto, remontaba con el auto maltrecho, con finísimo manejo deslizando con gomas lisas en una pista que empezaba a empaparse al tiempo que el alemán se acercaba a la decena que anota puntos. Cuando la lluvia obligó a poner gomas intermedias, Alonso y Vettel entraron en la misma 11ª vuelta y se juntaron otra vez en la pista. Los únicos que no pararon en aquel lance y decidieron aguantar el chaparrón con lisas fueron Button y y Hülkenberg: aquello los catapultó a la punta.

Los dos candidatos al título repitieron la secuencia pero con una vuelta de diferencia cuando la pista ya tenía una calle seca: Alonso paró primero para calzar neumáticos lisos en el 19º giro; Vettel se detuvo en el siguiente. Poco después, el auto de seguridad neutralizó el trámite para que limpiaran la pista de los detritos del Mercedes de Nico Rosberg, que había sido golpeado. La fila se mantuvo detrás del auto de seguridad durante siete giros y las diferencias se licuaron.

Vettel, el bicampeón 2010/2011, tenía a tiro al español, controlándolo casi con la vista al tiempo que empezaban sus problemas de comunicación con boxes por la falla del sistema de radio. Adelante, Hamilton había aprovechado un derrape del sorprendente Hülkenberg para tomar la punta. Hasta que en la 53ª vuelta, cuando el asfalto empezaba a mojarse de nuevo, Vettel entró a boxes debido a la degradación del caucho y el equipo le calzó ¡neumáticos lisos de compuesto medio y usados! Aquello que supo a desaguisado lo retrasó al 10º lugar y, su colmo, dos giros después Hülkenberg se deslizó mientras intentaba superar a Hamilton en la Ese de Senna, golpeó al inglés, lo sacó de pista y él también se retrasó, con lo que Alonso se acomodó tercero y la diferencia de puntos volvió a ponerlo como tricampeón.

Tres giros después de esa desafortunada tercera detención, Vettel volvió a boxes sin que el equipo estuviera preparado para que le calzaran un juego de gomas para lluvia. Entonces quedó 12º. Cuando Alonso paró en la 57ª vuelta, también para montar caucho intermedio, quedó cuarto en la fila y entonces el alemán retomó la punta del Mundial. El asturiano no tuvo más que aproximarse a Massa y el brasileño le regaló su segundo lugar. Schumacher no opuso resistencia al ataque de Vettel y entregó el sexto puesto sin resistencia. Sin embargo, el drama no cesó porque la lluvia continuó. Hasta que Paul di Resta perdió el control de su Force India, se estrelló contra el paredón externo en la Subida de Boxes y el auto de seguridad neutralizó la carrera en los dos giros finales. Entonces el triunfo de Button no tuvo amenazas. Y Alonso, segundo con ayuda de Massa, tiñó de heroísmo el podio. Y Vettel, sexto, se graduó como tricampeón.

El drama y la épica tuvieron su final de cuerpos sudados, exhaustos por la batalla, y el abrazo de los dos hombres que le dieron a Alemania diez títulos en los últimos 19 años. Schumacher, en su despedida, y Vettel, en el éxtasis de la gloria, se amarraron cariñosamente y abarcaron todo el tiempo: pasado, presente y futuro.


Martín Urruty es periodista especializado en automovilismo desde 1993. Trabajó en el diario Clarín, en Radio Rivadavia, en el diario deportivo Olé y fue co-autor del libro "Fórmula 1 -50 años- La eterna pasión". Actualmente, es co-conductor de radio en ESPN 107.9 FM, narrador de carreras en ESPN y en ESPN+ y columnista de SportsCenter, de ESPNdeportes.com y de ESPN Radio en Rivadavia. Para seguirlo en Twitter: @MartinUrruty. Consulta su archivo de columnas.