El fichaje de Fisher es signo de desesperación

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Por Tim MacMahon
ESPNDallas.com

Derek Fisher
Ronald Martinez/Getty ImagesFisher jugará ahora en Dallas Mavericks

La intención no es faltarle el respeto a Derek Fisher, orgulloso dueño de cinco anillos de campeonato, pero el hecho de que los Dallas Mavericks lo hayan fichado es un signo de desesperación.

Es una señal de lo mucho que echan de menos la mano inteligente y constante de Jason Kidd, quien sorprendió a los Mavs con su decisión de firmar con los New York Knicks este verano.

Es una señal de lo mucho que Delonte West le podría haber aportado a este equipo si quienes toman las decisiones en Dallas no hubieran decidido que su conducta durante la pretemporada era demasiado perjudicial para el equipo como para mantenerlo en el plantel.

Y es evidencia de cuán decepcionante ha sido el desempeño de Darren Collison desde su inicio espectacular en Dallas.

Collison está promediando 12.9 puntos y 6.3 asistencias esta temporada, pero en general ha tenido problemas luego su rol clave durante las cuatro victorias de los Mavs en sus primeros cinco partidos. Los Mavs han perdido ocho de sus últimos 11 juegos, y Collison ha sido errático del lado ofensivo y ha estado pasivo en defensa durante ese período.

Las preocupaciones sobre el rendimiento de Collison llegaron a tal punto que jugó desde el banco durante la derrota del martes ante los Philadelphia 76ers. No participó en la derrota del miércoles ante los Chicago Bulls por un esguince en el dedo medio derecho.

Collison ha tenido especiales dificultades al final de los partidos. Ha acertado 14 de 40 tiros de campo con 12 asistencias y 10 pérdidas de balón en los últimos cuartos y las prórrogas esta temporada, y los Mavs han sido superados en 22 puntos durante sus 123 minutos en dichas situaciones.

A los 38 años, Fisher ciertamente no es un salvador. Vaya, no fue más que un buen jugador de rotación en su mejor momento. Los Mavs simplemente tienen la esperanza de que Fisher pueda proporcionar algo de la experiencia y la firmeza que tanto le falta a Dallas.