Canción de Navidad (Noroeste)
Se acercan las fiestas y los equipos de la NBA se preparan para festejar... o no
Getty Images¡Feliz navidad KD! El alero del Thunder puede respirar tranquilo con su equipo en estas fiestasLos niños empiezan a armar sus listas mientras escuchan, casi sin querer, el sonido de los renos cargando el trineo de Papá Noel.
Jo, jo, jo, jo... ¡Feliz navidad, queridos amigos! En la NBA, también es tiempo de mirar hacia atrás y proyectar hacia delante. ¿Cómo debería comportarse cada uno de los equipos rumbo a esta fecha especial que ennoblece los corazones? Algunos tienen razones para festejar, otros para ocuparse y el resto para preocuparse.
Dicho esto, haremos cinco preguntas navideñas a cada uno de los 30 equipos de la Liga. Ya hemos visto a grandes rasgos qué esperar de cada uno. Es hora de agitar los regalos: ¿qué es eso que suena tan prometedor? Quitemos el papel y comencemos a disfrutarlo.
DENVER NUGGETS
¿Qué regalo le gustaría recibir? Una hoguera encendida, un libro y un perro: tres elementos clave que simbolicen el calor del hogar. De los 29 partidos disputados hasta hoy, los Nuggets jugaron 19 fuera de casa. Es muchísimo. ¿Acaso están haciendo refacciones en el Pepsi Center? No lo sabemos. Lo cierto es que a partir de ahora jugarán muchísimo en casa. No se sorprendan si empiezan a escalar posiciones a lo grande.
¿Qué regalo debería darle el equipo a sus fanáticos? Un rompecabezas para explicar el mensaje que nace desde George Karl. Por más bello que sea, si le quitas una pieza ya no tiene sentido. Es más, tiene tanto peso la parte central como una de las puntas. Eso es este equipo de Denver: uno para todos, todos para uno. Porque no existe jugador mejor que todos juntos. Adiós a las estrellas, bienvenido el básquetbol de equipo en su máxima expresión.
¿Quién debería disfrazarse de Papá Noel?
George Karl. Ha pasado momentos difíciles en su vida personal y también ha tenido que soportar etapas duras en su compromiso profesional. Hoy en día es el capitán de un barco muy prometedor. Los Nuggets son profundos, aplicados y devuelven en la cancha el mensaje sacrificado que desparrama su entrenador. Además de ser solidario al extremo, debo confesar que con una barba y un gorro, no hay mejor Papá Noel en la Liga que Karl. ¿Qué tienen para decir al respecto?
¿Quién debería armar el arbolito?
JaVale McGee. Antes de empezar la temporada, McGee entrenó con Hakeem Olajuwon y parecía que estaba destinado a tener su gran año de despegue en 2012-13. Sin embargo, las cosas no han salido como esperaba. Por lo tanto, lo peor aquí es deprimirse: hay que arremangarse y trabajar duro por el equipo. Los jugadores tienen etapas positivas y negativas. Hay que saber comprenderlas y cambiar el chip a tiempo para que la modificación sea tan oportuna como saludable.
¿Deberían poner un plato más en la mesa?
No, y lo mejor de todo es que aquí no hay platos de oro y de cartón. Todos comen la misma comida con el mismo juego de cubiertos. Eso es lo mejor que tiene Denver: básquetbol sin egos desmedidos, entra uno, sale otro y el clima sigue siendo el ideal. Eso es virtud del director de orquesta. Siempre.
MINNESOTA TIMBERWOLVES
¿Qué regalo le gustaría recibir?
Un curso de primeros auxilios para saber qué hacer en caso de emergencia. Los Timberwolves han sufrido como nadie la desgracia de las lesiones y han logrado mantenerse a flote pese a todo. Es hora de que la mala suerte quede de lado. ¿Hasta dónde podrá llegar este equipo con todas sus piezas disponibles? Dejen que busque mi saco y mi corbata: será básquetbol de galera y bastón.
¿Qué regalo debería darle el equipo a sus fanáticos?
El libro "El Jugador" de Fiodor Dostoievski. Literatura rusa que permitirá entender un poco más la psiquis de Alexey Shved, un jugador con la lógica de una película de Woody Allen: es capaz de hacerte reír y llorar en escasos segundos.
¿Quién debería disfrazarse de Papá Noel?
Kevin Love. En estas fiestas, nada mejor que un poco de amor distribuido entre todos los invitados. Un jugador que ha dado el salto necesario para convertirse en figura indiscutida de la NBA, siempre gracias al sacrificio y trabajo de equipo.
¿Quién debería armar el arbolito?
Andrei Kirilenko. El alero de los Timberwolves armará el arbolito, atenderá a los invitados, limpiará la mesa, hará la comida y lavará los platos. Es un jugador que hace muchas cosas y todas las hace a la perfección. Uno de los fichajes de la temporada en la NBA.
¿Deberían poner un plato más en la mesa?
Sí, para todos los hombres que regresan de la enfermería. Los Timberwolves son un cuartel de guerra: no han podido estar completos en ningún juego en lo que va de temporada.
OKLAHOMA CITY THUNDER
¿Qué regalo le gustaría recibir?
Por todos los cielos... ¡Un base armador! El Thunder tiene en Russell Westbrook y Kevin Durant a dos de los jugadores más talentosos de toda la NBA, pero está claro que necesitan un catalizador que les permita cambiar los ritmos en los momentos cruciales del juego. No se puede vivir conectado a 220 voltios todo el tiempo. Westbrook es un escolta disfrazado de base.
¿Qué regalo debería darle el equipo a sus fanáticos?
Un GPS para que puedan seguir de cerca a Kendrick Perkins. Nadie entiende los caminos que ha tomado el ex centro de Celtics desde que forma parte de la franquicia de Oklahoma City.
¿Quién debería disfrazarse de Papá Noel?
Definitivamente, Kevin Durant. El genio de Oklahoma City Thunder, jugador imposible, está promediando 65% en lanzamientos reales. Una auténtica locura. Además se nota que le calza a la perfección el saco de líder, porque sus compañeros se sienten cómodos a su alrededor. Es el rey Midas: todo lo que toca lo transforma en oro. No existe un foco de atención más destacado que el alero híbrido del Thunder.
¿Quién debería armar el arbolito?
Thabo Sefolosha. Espada y escudo en un mismo guerrero. Su papel es el de escoltar a Westbrook, Durant y Kevin Martin. Y lo hace mejor que nadie, porque su cuota de sacrificio es envidiable. Sefolosha sabe lo que es agachar la cabeza y hacer el trabajo sucio por el equipo. Es una pieza noble de la estructura, porque deja la piel por el resto: eso es todo lo que pide un entrenador en cualquier nivel de competencia.
¿Deberían poner un plato más en la mesa?
Considero que sí, si lo que aparece en el mercado es un cerebro para estabilizar la manada. Más allá de que Brooks celebra el exceso de dribbling de Westbrook, se nota que Oklahoma City necesita un jugador que sirva como pararrayos en la tormenta. Eric Maynor, si se pone a tono, podría ser una buena solución sin hacer ningún movimiento brusco de timón.
PORTLAND TRAIL BLAZERS
¿Qué regalo le gustaría recibir?
Un saco con pólvora seca y un par de rifles con mira microscópica. Los Blazers, en proceso de reconstrucción, han desarrollado un quinteto divertido, pero si le quitamos a Damien Lillard y Nicolas Batum... ¿Qué pasa con el perímetro? Wesley Matthews no lo hace mal, pero en los últimos juegos ha estado desenfocado. Y detrás de él, en el puesto de escolta, es el vacío absoluto. En Portland se sabe que este es un año de transición, y para tener pegada esa estampilla en la espalda, 2012-13 está siendo una temporada de lujo. Paciencia es todo lo que se pide.
¿Qué regalo debería darle el equipo a sus fanáticos?
Un seguro contra todo riesgo. A decir verdad, los simpatizantes de Blazers han sufrido horrores en los últimos años con las lesiones. Sería bueno que el combo que ha nacido entre Lillard, Batum y LaMarcus Aldridge se mantenga saludable de aquí en más. No estamos hablando de fanáticos demandantes al extremo en Portland: sólo quieren ver a sus estrellas en acción sin tener que tomarse la cabeza por imponderables. La maldición de Greg Oden y Sam Bowie es un fantasma que acecha todo el tiempo. Es comprensible.
¿Quién debería disfrazarse de Papá Noel?
Damien Lillard. Suena absurdo pensar en un novato como el foco de atención de un equipo, sobre todo si se tiene en cuenta que no estamos hablando del número uno del Draft. Lillard fue elegido en el sexto puesto y demostró desde el minuto cero que tiene todo para ser una estrella en la Liga. Anota, entrega asistencias, toma rebotes. Da una sensación de ubicuidad incomparable para un rookie: por todas estas razones merece ser el ícono de los Blazers en este primer trimestre de temporada. Aquí está el traje rojo, la barba, el trineo y los renos...
¿Quién debería armar el arbolito?
Nicolas Batum. Lo sé, es una de las grandes figuras, pero a su vez brilla porque está construido desde el sacrificio. Es el jugador equilibrio por excelencia, una versión mejorada de Shane Battier. En esta realidad de los Blazers, además, aporta una cuota de gol que no era frecuente en años anteriores. Es el alma máter del esfuerzo; sin él, Portland hubiese ganado muchísimos menos partidos. No tengo ninguna duda.
¿Deberían poner un plato más en la mesa?
Ahora no, pero sí deberán cambiar varias cosas en la temporada entrante. Manteniendo el quinteto y mejorando la segunda unidad, los Blazers pueden estar destinados a ser uno de los equipos del futuro. A levantar la copa y pedir por lo que viene. El futuro, sin dudas, le sonríe.
UTAH JAZZ
¿Qué regalo le gustaría recibir?
Un tablero de ajedrez para Jamaal Tinsley y Earl Watson, con Randy Foye de espectador de lujo. Ante la ausencia indefinida de Mo Williams por lesión, el Jazz deberá improvisar con sus armadores suplentes. No es el escenario ideal para Utah, pero si quiere seguir en el camino adecuado -encima de 0.500- debe tener a sus cerebros adiestrados a la perfección.
¿Qué regalo debería darle el equipo a sus fanáticos?
Una lucha genuina por un puesto de playoffs. Veamos, el Jazz sigue siendo un equipo en reconstrucción, pero hoy por hoy está a pocos centímetros del octavo sembrado en el Oeste. Aún retumba el nombre de Jerry Sloan en estas tierras, y es lógico: no es sencillo quitarse una mochila tan pesada de encima. De todos modos, la música del Jazz no desafina con su grupo de jóvenes prodigios: será difícil mantenerse arriba, pero por ahora no tienen nada que envidiarle a nadie en el viejo y lejano Oeste.
¿Quién debería disfrazarse de Papá Noel?
Al Jefferson. Dominador en puntos y rebotes, el interno de Utah es el líder natural del equipo, por edad y por atributos técnicos. No sería descabellado verlo descender por la chimenea con una bolsa llena de regalos. ¿Qué sorpresa habrá preparado? Estén atentos: todos los reflectores apuntan hacia él.
¿Quién debería armar el arbolito?
Tyrone Corbin. El coach del Jazz ha sacado agua de las piedras, pero debe seguir trabajando la obra para que todo tenga un sentido final. Él es el artista y el decorador de esta estructura del Jazz: por lo tanto, merece adornar como prefiera estas fiestas en Utah. Lo tiene merecido.
¿Deberían poner un plato más en la mesa?
No, aunque deberán estar atentos a la lesión de Mo Williams, un jugador fundamental en esta estructura. Por ahora, no es preocupante, pero a seguirlo de cerca con lupa. Muchas esperanzas están apoyadas sobre su espalda.
Bruno Altieri es responsable de la sección de básquetbol en ESPNdeportes.com. Trabaja desde 2003 para ESPN. Cubrió, entre otros torneos, el Preolímpico FIBA Américas 2011, el All-Star 2009 de NBA, la Liga de las Américas 2009-10, 2011-12, las preparaciones de Argentina para los JJOO 2004 y 2008, y para los Mundiales 2006 y 2010. Es, además, columnista regular de temas NBA y FIBA. Pueden seguirlo en Twitter. Consulta su archivo de columnas.
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