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Cotto-Martínez, ¿otro fiasco?

Cuando aún en los foros y en las redes sociales no se han extinguido el coro de reclamos contra la inexplicable mala actuación de Alfredo Angulo en su derrota contra Saúl "Canelo" Álvarez, Miguel Ángel Cotto y Sergio "Maravilla" Martínez iniciaron la gira promocional de su batalla del próximo 7 de junio en Nueva York por el cinturón mediano del CMB.

La que en algún momento fue una de las batallas más deseadas, hoy su posible encanto genera más incógnitas que expectativas y más dudas que certezas. La decepción del primer PPV del año es, en parte, justificado culpable del malestar contra el boxeo de primer nivel que la mayoría de los fanáticos no dejan de demostrar. Pero hay otras razones que hoy, a menos de tres meses de la pelea, nos obligan a preguntarnos si el 7 de junio veremos una emotiva batalla o un nuevo fiasco, igual o peor al propiciado por Angulo el sábado en Las Vegas.

La razón de esas dudas no se sustenta en una especulación o un argumento subjetivo. La principal razón de la incógnita aludida es el posible estado físico de Sergio Martínez, que además del óxido de 14 meses sin pelear y tres lesiones en 16 meses, debido a la gira promocional deberá prepararse en dos meses y monedas para defender un título mediano del CMB. Si en las últimas batallas de campeonato los campamentos previos se prolongaron hasta los cuatro meses, lo del argentino es una pésima señal.

¿Alguien nos puede garantizar que llegará al 100 por ciento?

Cada vez que debemos proyectar nuestras previsiones sobre cualquier pelea, la primera obligación es recurrir a los antecedentes de cada púgil. En el caso del argentino los antecedentes son su condena. Y veamos el por qué.

En septiembre del 2012, en la batalla donde venció en las tarjetas a Julio César Chávez Jr., Maravilla sufrió una rotura de meniscos en la rodilla derecha y una fisura en la mano izquierda. El lunes 12 de noviembre, fue intervenido exitosamente en Madrid de esa rodilla e inició su período de recuperación.

El regreso ocurrió en Buenos Aires, el 27 de abril de 2013, contra el británico Martin Murray donde el argentino ofreció una pálida imagen. Para muchos perdió ese combate si bien se vio favorecido por un puntaje favorable de los jueces. La mala noticia fue que durante el combate, se fracturó la mano izquierda, por lo cual volvió a un centro médico, le colocaron un yeso y regresó a la inactividad.

Ese día su representante Pablo Sarmiento, le dijo a ESPN que el campeón argentino no volvería a pelear durante el 2013 y el promotor de Maravilla, el uruguayo Sampson Lewkowicz, aseguró que no llegaría a los 40 años como profesional. El pasado 21 de febrero, Martínez cumplió 39 años.

Ese día, el argentino reconoció que seguía lesionado y que hacía más de un año que no corría. "Tengo varias lesiones en la rodilla que provocan dolor. Estoy constantemente con una bolsa de hielo, masajes y cremas. De hecho, el dolor aparece con sólo caminar, por lo que hace un año que no corro", reconoció Martínez. Ante el tamaño de esa confesión es una obligación preguntarnos: ¿Estará listo el argentino para un desafío como el que se apresta a protagonizar? ¿No correrá el riesgo de amargarnos la noche con una nueva lesión temprana?

Desde mi punto de vista, la fiesta del boxeo que se le promete a la afición boricua huele a peligro. Peligro que termine en fiasco, simple y llanamente porque las condiciones de Martínez serán una enorme incógnita. Con las valijas listas para abandonar el boxeo este mismo año, siento que es imposible que al ring del MSG suba el mismo Maravilla que nos deleitó en históricas batallas como las que sostuvo ante Paul Williams, Kelly Pavlik o Darren Barker por nombrar algunos de sus rivales.

En su momento, hablando sobre la batalla contra Miguel Angel Cotto, Martínez aseguró que su objetivo era noquear al boricua y luego encarar a Gennady Golovkin, en su despedida, para demostrar que jamás escapó de ningún rival. Fue un lindo mensaje, pero el argentino olvidó recordar que a esta altura de su carrera, hay rivales de los cuales no necesita escapar para ser derrotado por los mismos: las lesiones, la falta de preparación y el almanaque.

Ojalá estemos equivocados, pero después de ver el fiasco del "Perro" Angulo contra Canelo, ya no creo en promesas o grandes anuncios y menos en milagros o casualidades.