El señor de los milagros
Tras sufrir un grave accidente, "Locomotora" Castro prepara su regreso para el sábado y se confiesa ante ESPNdeportes.com
BUENOS AIRES (ESPNdeportes.com) - Pocos son los que resisten la emoción de volver a verlo sobre un cuadrilátero. Después de todo, como él mismo afirma, "soy el hombre que volvió de la muerte".
Jorge "Locomotora" Castro es no sólo el mejor boxeador argentino de las últimas décadas, sino un personaje en todo el sentido de la palabra, que excede ampliamente la esfera del deporte de los puños.

Al margen de sus desajustes de conducta - que también hacen a la figura, claro - sus hazañas con los guantes puestos y sus excentricidades fuera del ring lo han llevado a convertirse en una leyenda viviente, querida por los argentinos y respetada en el exterior.
Como se sabe, el 17 de junio del año pasado, sólo tres semanas después de ver cómo su carrera volvía al primer plano mundial tras ganar una eliminatoria de la AMB en el Luna Park y haber firmado un contrato con Don King, Castro sufrió un terrible accidente automovilístico.
Tras haber sufrido lesiones pulmonares y varias fracturas, "el Roña" permaneció 30 días internado en el Hospital Cosme Argerich de Buenos Aires, 20 de los cuales se han evaporado por completo de su memoria.
El parte médico oficial hablaba de un traumatismo severo en el pulmón izquierdo que le provocó un gran hematoma, la fractura de una costilla del lado derecho, que perforó levemente el pulmón de ese lado del cuerpo, fracturas de pelvis, omóplato derecho y cabeza del fémur derecho.
"Sólo recuerdo los dos primeros días en el hospital. Sentía mucho dolor, pero estaba lúcido. Después me pusieron en estado de coma para que pudiera respirar mediante un respirador artificial. Cuando me desperté no entendía nada, no sabía qué había pasado", recuerda.
Lo que escapa del recuerdo de Castro - aunque después se lo hayan contado - es, por ejemplo, las demostraciones de apoyo incondicional de la gente que, por ejemplo, espontáneamente cubrió de banderas la puerta principal del nosocomio, expresando todo su cariño por el ídolo y sus deseos de recuperación.
"Conservo todas esas demostraciones de afecto de la gente, a la cual le estoy eternamente agradecido. Yo sabía que era popular, pero nunca imaginé que tanto", le confiesa a ESPNdeportes.com. Lo cierto es que la increíble fortaleza física de Castro, sumado a un gran trabajo del equipo médico encabezado por el Profesor Jorge Arata, hicieron el milagro.
El 17 de julio, en una silla de ruedas, Castro se fue a su casa del barrio de Morón, la cual había comprado con parte del dinero obtenido por su pelea ante el estadounidense Derrick Harmon, a quien había noqueado en siete asaltos el 26 de mayo, en el Festival "AMB - KO a las Drogas", convirtiéndose así en retador obligado de los semipesados de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Al día siguiente del accidente, este cronista tuvo acceso a Castro y mantuvo una breve charla con él, en la que con apenas un hilo de voz dijo dos cosas que quedaron grabadas.
"¿Qué macana (error) me mandé (hice), no?", lanzó tan pronto como nos vio, cual un niño al que no le queda otra opción que admitir que ha hecho una travesura.
Sin embargo, el chico travieso que vive dentro de Castro en seguida se arredró ante el guerrero indomable. "A ese Tiozzo (en referencia a Fabrice, campeón semipesado de la AMB) lo peleo dentro de tres meses", lanzó desafiante.
VOLVER A NACER
El tiempo ha pasado y hoy Castro es el mismo de siempre. El bromista empedernido. El irresponsable. El inmensamente valiente. El ídolo.
Atrás quedó una rehabilitación física hecha a medias.
Castro recuerda los primeros días después de haber vuelto a casa.
"Venía el doctor Walter Quintero y hacíamos sesiones de kinesiología. Y la prensa no paraba de buscarme. Pero el resto del día me aburría muchísimo, porque apenas me podía mover". Sin embargo, esta situación no duró mucho. Porque en seguida comenzaron los paseos por el barrio, en una silla de ruedas empujada por su esposa Belén, pilar fundamental en la recuperación de Castro.

"Belén se ha portado increíblemente conmigo. Yo he tenido cientos de mujeres en mi vida. Por algo tengo 14 hijos (se ríe), pero ninguna como Belén. Ella demostró que me quiere de verdad", dice, orgulloso.
El amor incondicional de su mujer, sin embargo, a veces no es suficiente como para detener las ansias de hacer picardías de su marido.
De hecho, tras varias semanas de kinesiología, trabajos con pesas y hasta algunas sesiones de natación, Castro abandonó momentáneamente la rehabilitación, hacia noviembre del año pasado, aproximadamente.
Por aquel entonces, sus intenciones de volver al boxeo parecían haberse diluido, y hasta llegó a deslizar la posibilidad de colgar los guantes, algo impensado para el personaje.
"Ya no soy un chico. Por eso todo me cuesta más ahora. Vamos a ver si puedo volver al boxeo, todavía no lo he decidido. Pero si tengo que retirarme, lo haré. No quiero dar lástima. Tendré que dedicarme a otras cosas", había sugerido.
Pero como los grandes personajes suelen estar llenos de contradicciones, en seguida llegó el mensaje opuesto, dos meses más tarde.
"Estoy entrenando porque vuelvo a boxear. Me gustaría que fuera en el Luna Park, en una verdadera fiesta popular", había lanzado.
Pues bien, el regreso comenzó a tomar forma en marzo pasado, aunque todavía existía un impedimento importante: que la Federación Argentina de Box (FAB) le renovara su licencia.
Para ello, tendría que someterse a estrictos exámenes médicos con resultado incierto.
"Castro está apto para volver a boxear. Después de haberse sometido a un estricto examen que estuvo a cargo del Tribunal Médico de la FAB, encabezado por el doctor Hugo Rodríguez Papini", explicó Osvaldo Bisbal, presidente de la FAB, el lunes pasado.
Ya con su licencia renovada en la mano, todavía existen dudas en cuanto al estado físico de Castro.
Después de todo, es un milagro que esté vivo, según cuenta los propios médicos que lo atendieron el año pasado.
Pero Castro no sabe de temores a la hora de encerrarse contra otro boxeador dentro de 16 cuerdas.
Porque ya ha conocido la gloria de ser campeón mundial (de los medianos de la AMB, 1994-1995) y tiene encima de sus hombros nada menos que 142 batallas, en las que se enfrentó con rivales de la talla de Roy Jones Jr., Terry Norris, Reggie Johnson, John David Jackson, Juan Carlos Gómez, Vasily Jirov, entre otros.
Ahora, a los 38 años, le espera un retorno nada sencillo, el próximo 22 de abril ante el colombiano José Luis Herrera, quien si bien tiene enormemente menos experiencia que Castro, tiene un récord que asusta: 13 peleas ganadas, todas por nocaut (incluyendo dos presentaciones justamente en Argentina) y sólo una derrota.
"Saluden el regreso del muerto que resucitó. Estuve muerto, subí al cielo, pero San Pedro tenía la puerta cerrada con doble candado", fue sus primeras palabras en la conferencia de prensa en la cual se presentó oficialmente su regreso.
"La verdad es que es que no sé cómo hice para recuperarme. No podía verme en una cama, tenía que ponerme de pie. Ahora voy a sorprender a todos los que me daban por muerto", señaló Castro, que hará su tercera presentación en el templo del boxeo sudamericano.
Ya en el gimnasio de la FAB, en una sesión de guanteo, con maestría Castro saca la izquierda que va a parar al hígado de su adversario, justo como la pensó.
La derecha la economiza tanto como puede ("es como si no la sintiera, se debe a una atrofia muscular en el brazo", confiesa), pero cuando sale - aunque sin la potencia de antaño - hace daño. El entrenamiento ha terminado por hoy.
El hombre que es capaz de mezclarse con la barra brava de Boca Júniors y al día siguiente ir a saludar al Presidente Néstor Kirchner a la Casa Rosada con total ingenuidad, ha demostrado a los escépticos cronistas que está vivo.
Y, entonces, todo lo demás es secundario.





