Vivir sin el Chico

Hace un año se marchó el primer latino en ir al Juego de Estrellas

Actualizado el 26 de mayo de 2006
Ignacio Serrano Por Ignacio Serrano
 
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CARACAS (ESPNdeportes.com)-- Sin haber ganado uno solo de los 29 guantes de oro que poseen los campocortos venezolanos en las grandes ligas, Alfonso Chico Carrasquel supo hacer historia como el mejor de su tiempo, y uno de los torpederos más grandes salidos de un país que posee páginas brillantes en la posición más difícil del beisbol.

Carrasquel cumplió este 26 de mayo un año de haberse marchado, dejando tras de sí el recuerdo de un pelotero combativo y exitoso, pero también, y sobre todo, la memoria de un personaje amable y querido tanto en Chicago como en Venezuela.

El Chico llegó a las mayores en 1950, antes que Luis Aparicio y David Concepción, Oswaldo Guillén y Omar Vizquel, Carlos Guillén y César Izturis, Alex González y Ronny Cedeño.

En aquella época, hablar español y jugar en las grandes ligas era algo casi incompatible. Y de hecho, el bonachón infielder fue apenas el tercer jugador de su país en llegar a las mayores, después de su tío Alejandro Patón Carrasquel y de Jesús Chucho Ramos.

Pese a ello, el caraqueño supo abrirse paso hasta convertirse en el precursor de una saga de campocortos que hizo de su país de origen el lugar de partida de muchos de los mejores shortstops de la historia.

SUCESOR DE LUKE APPLING
Carrasquel no ganó ningún Guante de Oro para la vitrina venezolana porque sus mejores temporadas con los Medias Blancas, entre 1950 y 1955, ocurrieron antes de la invención del galardón que reconoce a los peloteros con mejor defensiva en la gran carpa.

No le faltaron, empero, ocasiones para colarse en los libros que recogen los momentos más importantes de las grandes ligas.

Su irrupción en la Liga Americana, de hecho, fue especial. Chicago compró su contrato a los Dodgers, equipo para el cual jugaba en las menores, y al llegar al viejo Comiskey Park le arrebató las paradas cortas al inmortal Luke Appling, quien venía de batear para .301 con .439 de porcentaje de embasado en 1949.

Appling, quien fue elegido para el Salón de la Fama en 1964, ya no volvería a ser titular.

El novato sudamericano recibió suficiente apoyo en la votación del premio al Jugador Más Valioso de esa campaña como para terminar en la duodécima casilla del joven circuito. No obstante, su marca de fábrica, la defensiva, no obtendría nunca un reconocimiento palpable, pues en 1957, cuando se entregaron los primeros guantes de oro, Luis Aparicio estaba listo para iniciar una cadena de seis trofeos consecutivos.

No hay, empero, mejor legado de Carrasquel que el hecho de haber sido el precursor de la lista que vino a continuación:

Campocortos venezolanos con guantes de oro
Omar Vizquel-- 10
Luis Aparicio-- 9
David Concepción-- 5
Oswaldo Guillén-- 1
César Izturis-- 1

De hecho, en 54 por ciento de las veces que se ha anunciado el lineup anual de defensores dorados, a partir de la creación del reconocimiento, al menos uno de los herederos de Carrasquel ha aparecido entre los ganadores. Y con la excepción de la década de los años 80, sólo en tres ocasiones (1971-1973, 1991-1992 y 2002-2003) transcurrió más de un año sin que un paracorto venezolano recibiera el preciado trofeo.

FELIZ ENTRE ESTRELLAS
El Chico fue un caraqueño hecho a la medida de su gentilicio, pues nació en un tiempo en el que la pequeña capital era una urbe de techos rojos a los pies del cerro Ávila, sin grandes edificios y con una pasión por la pelota que desbordaba el antiguo estadio de San Agustín, donde se disputaban todos los encuentros de la recién creada Liga Venezolana de Beisbol Profesional.

Carrasquel se ganó la admiración de la afición, que supo aplaudirle con los uniformes del Cervecería y los Leones, del Pampero y Oriente, del Magallanes, Orientales y los Tigres, entre 1946 y 1967.

Fue el rostro más célebre del "equipo de las caras bonitas", aquel Cervecería que llevó el "purocriollismo" hasta la Serie del Caribe.

Precisamente en el clásico de la región, el siempre afable capitalino consiguió su último lauro en el campo de juego, cuando, en 1982, se convirtió en el primer manager nacido en Venezuela en dirigir un equipo campeón del Caribe, sus adorados Leones, a quienes consagró en México.

Comentarista del circuito de habla hispana de los Medias Blancas durante largo tiempo, el Chico supo hacer méritos también con su ofensiva, a pesar de lo que dice el promedio de .258 y los 1.199 hits que dejó después de 10 campañas en las mayores.

Quiso el destino que fuera suyo el primer cuadrangular que se dio en el entonces flamante estadio Universitario, inaugurado para los Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en Caracas, en 1951. Y también fue suyo el primer imparable latinoamericano en un Juego de Estrellas.

Eso último sucedió en 1951, en Detroit. Era su segunda zafra arriba y fue elegido shortstop abridor de la Liga Americana, con casi 100 mil votos más que el popular Phil Rizzuto, el Más Valioso de la temporada anterior.

"Jugué mis cinco innings y le di gracias a Dios por no haber cometido errores", recordó, años después. "Entonces me quedé en el dugout y no vi a nadie ir hacia el shortstop. (El manager Casey) Stengel me dijo: 'Bueno, Carrasquel, ¿qué pasa?'. Le dije que si los demás no iban a jugar y él me contestó: 'El juego está muy cerrado. Tienes que seguir tú'. Y pensar que en el banco estaban Rizzuto y (Harvey) Kueen, que en ese momento era el líder de los bateadores".

Hace unos días, la afición venezolana tuvo otro recordatorio del valor ofensivo que de vez en cuando desplegaba el infielder. Cuando el receptor Ramón Hernández, de los Orioles, empujó siete carreras en un encuentro y quedó a una del récord para un sudamericano, impuesto por el slugger Andrés Galarraga en 1996, todos pudieron leer en los periódicos locales que antes del Gato, y durante 40 años exactos, la marca perteneció al Chico, con siete.

EL CHICO MÁS GRANDE
Diez temporadas arriba con Chicago, Cleveland, Kansas City y Baltimore dicen poco de su verdadero legado. Carrasquel llegó a Estados Unidos sin saber hablar inglés, en un tiempo en que negros y latinos todavía debían empujar fuerte para abrirse las puertas.

El heredero de Appling supo abrir su propia brecha, por la que se coló una pléyade de compatriotas que, como él, supieron brillar en las paradas cortas:

SS venezolanos en el Juego de Estrellas
Luis Aparicio -- 12
David Concepción -- 9
Alfonso Carrasquel -- 4
Oswaldo Guillén -- 3
Omar Vizquel -- 3
Alex González -- 1
Carlos Guillén -- 1
César Izturis -- 1

Hace un lustro, encontramos a Carrasquel en una de las mesas del palco de prensa del US Cellular Field. En los 30 minutos que duró la conversación, el venerable y siempre sonreído veterano atendió el saludo de decenas de personas, desde el propietario Jerry Reinsdorf hasta los inmigrantes latinos que trabajaban en el cafetín, quienes invariablemente repetían en un cariñoso español: "Hola, Chico". "¿Cómo estás, Chico?".

Aunque llegó a tener el registro de más lances consecutivos sin cometer error para un shortstop de la Liga Americana, jamás ganó un Guante de Oro. No importa. Al final de su vida, recibió el mejor reconocimiento posible: la admiración y el aprecio de todos quienes le conocieron.

Carrasquel murió hace un año en Caracas, a la edad de 77, pero su figura sigue presente gracias a un legado inolvidable.


Ignacio Serrano es periodista deportivo especializado en béisbol desde 1988; ha trabajado en algunos de los principales medios de comunicación en Venezuela como el diario El Nacional y Radio Caracas, y es colaborador de ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas.