Actualizado: 24 de noviembre de 2006, 16:34 EST
De todo un poco
Las anécdotas sobresalientes de la carrera de Michael Schumacher
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BUENOS AIRES -- El primer sacudón emocional que sufrió Michael Schumacher como corredor ocurrió en 1985. Stefan Bellof, un talentoso alemán que no había cumplido 28 años y se había destacado en Fórmula Uno y Sport, murió en Spa-Francorchamps, luego de un despiste en una carrera de endurance. Schumi, triste, dejó de correr en karting por unos meses. Se dedicó a practicar judo, otro deporte que le atraía. Sin embargo, las carreras pudieron más y volvió.
Corinna Betsch era novia de Heinz-Harald Frentzen, rival de Schumacher en Fórmula 3 alemana, compañero en el programa de pilotos jóvenes de Mercedes-Benz que los impulsó a los autos sport y, finalmente, rival en Fórmula Uno. Allegados a la pareja en aquellos tiempos, recuerdan que Michael siempre aparecía dispuesto a acompañar a Corinna cuando Heinz-Harald no podía... Schumi terminó convirtiéndose en su nuevo novio. Siempre dijo que después de que Corinna y Frentzen se habían peleado...
El francés Bertrand Gachot le abrió la puerta de la Fórmula Uno a Schumacher. Piloto de Jordan en 1991, Gachot discutió con un taxista en Londres, lo roció con gas paralizante y tuvo que enfrentar un juicio. La sentencia lo llevó unos días a la cárcel, lo que dejó vacante la butaca del Jordan para el Gran Premio de Bélgica, en el que Schumi debutó. El francés había terminado 5º ese año en Canadá, su mejor resultado.
Hasta hoy, Schumacher dice no saber quién y cómo pagó los 450 mil dólares que pidió Eddie Jordan como depósito para permtirle su debut en Fórmula Uno. El alemán había probado el auto en Silverstone pocos días antes de la carrera. Algunos aseguran que Jochen Neerpasch, en esa época director de carreras de Mercedes-Benz, consiguió 300 mil y que la compañía telefónica Dekra puso otros 100 mil.
Malentendido o mentira blanca, el asunto quedó en la historia. Eddie Jordan le preguntó a Willi Weber si su piloto conocía el difícil y veloz trazado belga de Spa-Francorchamps, donde debutaría. "Sí, claro, de correr con el Grupo C", contestó el apoderado. Pero cuando le preguntó a Schumacher, el joven respondió que no, que jamás había estado allí. Schumi recorrió la pista en bicicleta, un día antes de las prácticas oficiales para el Gran Premio. En esa primera carrera, el y Weber se alojaron en un albergue estudiantil.
El inglés Nigel Mansell se permitió una broma cuando vio el monitor de tiempos y apareció el nombre del debutante, en los ensayos para el Gran Premio de Bélgica de 1991. "Who's Shoemaker?", inquirió Mansell aprovechando la similitud fonética con el apellido Schumacher. Traducida del inglés: "¿Quién es el zapatero?"
Schumacher se enteró de la muerte de Ayrton Senna recién después de terminado el Gran Premio de San Marino, que el alemán ganó. No hubo festejos en el podio. Más tarde, dicen los íntimos, Schumi se encerró con su novia Corinna en la casa rodante de Benetton y lloraron juntos.
Su vuelta a la Fórmula Uno, a fines de 1999, se cuenta, fue forzada por Luca di Montezemolo, el presidente de Ferrari. Schumi se había fracturado tibia y peroné derechos en Silverstone, el 11 de julio. Entonces, su compañero, Eddie Irvine, quedó como primer piloto y peleaba el título con Mika Hakkinen, de McLaren. La prensa sospechaba que Schumacher retrasaba su regreso para no colaborar con el irlandés, que podía convertirse en el piloto que cortara la racha sin campeonatos que la Rossa arrastraba desde 1979. Di Montezemolo llamó a la casa de Schumacher, en Suiza, para saber cómo estaba y Gina Maria, la pequeña hija de Michael levantó el teléfono: "Papi no puede atender porque está en el patio jugando al fútbol", habría dicho... Suena bien como historia, aunque las partes no la hayan confirmado, aunque Gina Maria sólo tenía poco más de dos años en esa época y no se sabe cuántos idiomas hablaba a esa edad...
Estados Unidos es uno de los pocos lugares en el mundo en los que Schumi suele pasar inadvertido. Cuentan que estaba de vacaciones en ese país cuando se enteró de que había una prueba abierta al público en un auto de Nascar. Los hinchas podían anotarse y dar una vuelta en un coche de la categoría más popular de Estados Unidos. Schumacher estaba en la fila cuando se dio cuenta de que se requería documento de identidad a quienes se anotaban. Entonces, temiendo que averiguaran quién era, salió de la fila y se fue...
Cansado de integrar el banco de suplentes en los partidos de fútbol para beneficencia, Esteban Tuero se plantó ante el capitán del equipo de los pilotos: Schumacher. "Si no voy a entrar, al próximo partido no voy", dijo el argentino que corrió para Minardi en la temporada de 1998. En el encuentro siguiente, un desafío contra periodistas que cubrían la Fórmula Uno, Tuerito fue convocado. Al llegar, Schumi le ordenó: "Vos jugá para los periodistas...". El argentino jugó para la escuadra de prensa y, además, hizo un gol.
Cuidadoso de su privacidad, Schumi pasa mucho tiempo en su casa, en Suiza. Un día, salió en bicicleta por los alrededores y se encontró con otro ciclista. En la charla informal, el desconocido le preguntó a qué se dedicaba. "Manejo autos", respondió el alemán. "¿Qué tipo de autos?", inquirió el ciclista. "Ferrari", replicó Schumacher. "¿Cuál es tu nombre?", quiso saber su interlocutor. Cuando el multicampeón se lo dijo, el hombre se despidió rápido, montó su bicicleta y se fue...
Luca di Montezemolo, el presidente de Ferrari, contó que le regalará a Schumi la Ferrari 248 F1 que manejó en Brasil, su última carrera. "No encuentro mejor regalo de despedida que ese", dijo el hombre que entró a la Rossa en tiempos de Niki Lauda, y que luego fue consejero de Enzo Ferrari y sucesor en el cargo máximo de la Rossa.
