De lo bueno, lo mejor
Entre más de 90 victorias de Schumi, sobresalen algunas antológicas
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BUENOS AIRES -- La elección entre la abundancia impone un reto: paciencia para distinguir calidad donde hay cantidad. Cuando el asunto es desgranar las mejores victorias de Michael Schumacher en Fórmula Uno queda en evidencia la época que le tocó vivir al alemán, las diferencias tecnológicas y el verticalismo en Ferrari. Entonces, sus triunfos más logrados fueron consecuencia de una osada estrategia de carrera o de su consistente supervivencia en el agua antes que resultado de una maniobra impecable o de antología.
Siempre se destacó bajo la lluvia y luego de la muerte de Ayrton Senna, más todavía. El primer triunfo, un año después de su debut y en la misma pista, fue en el Gran Premio de Bélgica de 1992. Ese año, Nigel Mansell y Williams dominaban. El inglés y Senna partían en la primera fila. Schumacher, 3º. Cuando empezó a llover, Mansell paró para colocar neumáticos con dibujo y su compañero, Riccardo Patrese, pasó al frente. Cuando el italiano se detuvo, Senna tomó la punta. El tricampeón apostó a que dejaría de llover. Al final, paró y se retrasó. En la 30ª vuelta, Schumi entró a boxes porque la pista estaba secándose. Cuando los Williams reaccionaron, era tarde. Les había ganado.
La segunda de sus seis victorias en Bélgica fue en 1995. El mal tiempo en clasificación había mezclado la grilla. Gerhard Berger y Jean Alesi partían adelante. Schumacher, 16º. Cuando empezaron las paradas en boxes, el alemán pasó al frente. Schumacher siguió con gomas lisas cuando empezó a llover, Damon Hill lo alcanzó y el alemán defendió su lugar como pudo, hasta que pisó el pasto y el inglés lo superó. Sin embargo, paró de llover, los neumáticos lisos recuperaron rendimiento y Schumi regresó a la punta con el Benetton-Renault. Y otra vez volvió a llover. Entró el auto de seguridad, el pelotón se juntó, pero una sanción a Hill por haber excedido la velocidad en boxes lo sacó de la lucha. Ganó Schumacher.

Sobre asfalto mojado, en Malasia 2001, el flamante campeón largó desde la pole pero con el muletto porque la Ferrari titular perdía aceite. Las rojas iban en punta pero se despistaron al pisar aceite. Volvieron al pavimento y comenzaba a llover. Con la neutralización del auto de seguridad, la mayoría fue a boxes. Schumi esperó turno para repostaje detrás de su compañero Rubens Barrichello. Quedó 11º. Cuando se habilitó la pista, en tres vueltas trepó a la punta y ganó tranquilo.
Cuando el campeonato 2003 aún se jugaba punto a punto, dio cátedra en Estados Unidos. Saltó de 7º a 4º en la primera curva de Indianápolis, a poco de la partida. Juan Pablo Montoya, que peleaba por el título, fue sancionado por un toque a Barrichello. Cuando se inició la llovizna, el alemán perdió con los usuarios de Michelin. Camino a boxes, comenzó un aguacero. Los mecánicos de Ferrari sólo tenían listas gomas para piso seco. Entonces, salió a pista, dio una vuelta y volvió a entrar por caucho con dibujo. Feroz en el agua, remontó. Cuando paró la lluvia, cambió neumáticos otra vez. Venció y quedó al borde de su 6º título.
En pelea plena por la corona en su última temporada, largó el Gran Premio de China desde el 6º cajón. Penó con el rendimiento de las gomas Bridgestone bajo el agua. En una docena de vueltas, Alonso se le había escapado a 25 segundos. Sin embargo, al español le cambiaron las Michelin delanteras en la primera detención y el Renault se volvió inestable. Giancarlo Fisichella y Schumi lo pasaron. Al salir de la segunda detención, el italiano Fisichella perdió la huella y el multicampeón, certero, lo superó arriesgándose en la primera curva. Con la pista más seca, Alonso recuperó el rendimiento e intentó descontar pero no pudo evitar el triunfo del alemán.
PISTA SECA
En la carrera en la que Alain Prost se aseguró su 4º título mundial, el Gran Premio de Portugal de 1993, el ganador fue Schumacher. A Hill, compañero del Profesor y autor de la pole, el Williams no le arrancó y le tocó remontar desde el fondo. Senna rompió el motor. Los Williams habían programado una detención para reabastecimiento. Entonces, Schumi saltó a la punta con el Benetton. Prost creyó que el alemán volvería a parar. Se equivocó y no pudo con él.

La penúltima fecha de 2000 fue en Japón. Schumacher, que podía asegurarse su primer y demorado título con Ferrari, le ganó la pole a Häkkinen por 9 milésimas. Sin embargo, el finlandés zafó del apretón del alemán y lo superó en la largada. Schumi recuperó el lugar luego de la primera parada de Häkkinen. Su antiguo rival en Fórmula 3 volvió arriba cuando se detuvo la Rossa. Entonces, empezó la garúa. El alemán se rozó con Ricardo Zonta cuando estaba sacándole una vuelta, pero siguió en carrera. Cuando Häkkinen entró por segunda vez, Schumacher se mantuvo tres giros más en pista para aumentar la diferencia. Paró y regresó en punta. El triunfo lo consagró campeón.
La superioridad de Ferrari fue tan abrumadora en 2004 que Schumacher se dio el lujo de detenerse cuatro veces en Francia. En el comienzo se mantuvo atrás de Fernando Alonso, autor de la pole. Paró por primera vez en la 11º vuelta y recién tomó la punta cuando el asturiano repostó por segunda vez. Schumi enhebró giros veloces para mantener el liderazgo luego de su tercera detención y estiró de tres a 22s2 la diferencia antes de cumplir con el reaprovisionamiento final y salir otra vez en punta.
Apenas un racimo de victorias, muestras de la prolífica producción del corredor más ganador de todos los tiempos.
Martín Urruty es periodista especializado en automovilismo desde 1993. Trabajó en el diario Clarín y en Radio Rivadavia y fue co-autor del libro \"Formula 1 -50 años- La eterna pasión\". Actualmente es redactor del diario deportivo Olé, y además es de columnista del SportsCenter Latino de ESPN, de ESPN Radio en Rivadavia y de ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas.

