Los otros números de Rex
Una victoria en Miami alteraría sustancialmente las finanzas de Grossman

Concéntrense en cambio en este elemento relacionado con Grossman, que no tiene punto de discusión: el mariscal titular de los Chicago Bears es uno de los peor pagados de la historia reciente en llegar al Super Bowl.
Algo que podrá cambiar dramáticamente si Grossman logra hilvanar un sorpresivo triunfo ante los Indianapolis Colts en Miami.
"No muchos mariscales llegan al Super Bowl en su primer año completo como titular", dijo el veterano receptor abierto de los Bears, Muhsin Muhammad, recién llegado a Miami junto con el resto del equipo. "Pero si ganas el Super Bowl en tu primer intento, calculo que eso tendría mucho valor".
Todavía está por verse el valor que podría llegar a tener una victoria para Grossman. Ciertamente, un campeonato haría que Grossman fuera respetado como todavía no ha sucedido, a pesar de que lleva un registro de 15-3 (contabilizando dos triunfos de playoffs) en su primera temporada completa como titular. Y podría darle a la selección de primera ronda, proveniente de la Universidad de Florida, el dinero que no ha podido acumular en sus primeros cuatro años en la NFL, en gran parte debido a las lesiones.
En esencia, un triunfo más podría poner a Grossman en una gran posición para negociar. Con una victoria, el mariscal podría quitarle a la organización de Chicago todas las coartadas que han tenido hasta ahora para no pagarle los billetes grandes.
Mucho se habla en estos días del contrato del entrenador en jefe Lovie Smith, quien en el 2007 cobrará apenas 1.35 millones de dólares por el último año de su contrato original. Pero poco se ha dicho de la situación de Grossman, que es muy parecida. Al mariscal también le queda solamente un año en el contrato de cinco temporadas que firmó como novato en el 2003.
Ese acuerdo le pagó a Grossman, la selección número 22 general en el draft del 2003, un bono por firmar de 2.05 millones de dólares, y un bono por formar parte del plantel de 390.000 dólares. Ganó una bonificación opcional de 1.98 millones de dólares en la primavera del 2004, pero sus salarios básicos han sido modestos: 250,000 dólares (2003), 305,000 (2004), 465,000 (2005) y 625,000 (2006).
Su salario básico para la próxima temporada, 785.000 dólares, es el más alto de su contrato, pero no representa el éxito que ha tenido en su primer año completo como titular. Grossman ganará bonificaciones según su rendimiento, incluyendo cuán lejos llegue Chicago en los playoffs. Pero la realidad indica que Grossman ha cobrado apenas 6.07 millones de dólares en sus primeros cuatro años en la liga.
Hay al menos dos mariscales que embolsaron más que eso en la temporada 2006 solamente, y sólo teniendo en cuenta sus salarios de base, sin contar las bonificaciones.
El verdadero dinero en el contrato de Grossman estaba en los potenciales logros y tiempo de juego. Su potencial para ganar mucho dinero se vio virtualmente arruinado por lesiones -rotura de ligamentos de rodilla en el 2004 y fractura de tobillo en el 2005-, que limitaron a Grossman a siete titularidades en sus primeras tres temporadas.
Finalmente saludable en el 2006, Grossman pudo ser titular en los 16 partidos de la temporada regular y en los dos juegos de playoffs, y tiene ahora la oportunidad de recuperar mucho de ese dinero.
¿Cuánto? Es difícil de decir, pero no muchas franquicias de la NFL permiten que sus mariscales titulares lleguen al último año de su contrato. Y un triunfo en el Super Bowl podría resultar ser una buena herramienta de negociación de Grossman para una posible extensión.
Hay un precedente en la historia reciente, cuando los Carolina Panthers premiaron a Jake Delhomme con un gran contrato, luego de liderar a su equipo al Super Bowl XXXVIII en el 2003. Por supuesto que una decepcionante actuación el domingo podría forzar a los Bears a decidir que Grossman juegue el último año del contrato sin darle una extensión.
No sorprendentemente, Grossman no está dispuesto a discutir las ramificaciones financieras que podría tener este Super Bowl para él.
"Eso es lo último en mi mente en este momento", declaró el mariscal.
Se rumorea, sin embargo, que Grossman les ha sugerido a varios amigos que esperaría ser remunerado como uno de los 10 mejores mariscales de la liga si logra hacerse del Trofeo Vince Lombardi. Al día de hoy, no ha habido discusiones preliminares entre la gerencia de los Bears y el agente de los Bears, Eugene Parker, para hablar de un posible nuevo contrato.
"Ni una palabra", confirmó Parker. "Pero eso es de esperar. Quiero decir, ahora todos están preocupados por ganar el Super Bowl. Esa es la mayor prioridad".
Tal como se demostró con el contrato de Lovie Smith, cuyo salario del 2006 es menor al de 10 asistentes -sí, asistentes, no entrenadores en jefe- de la liga, la gerencia de Chicago no es muy partidaria de las extensiones de contrato. Y hay causas justificadas para ello, particularmente cuando se trata de entrenadores.
A principios de 1996, después de que Dave Wannstedt terminó con un récord de 25-23 y una aparición en playoffs en sus primeras tres campañas como entrenador, los Bears mejoraron su contrato. En las siguientes tres temporadas, los Bears promediaron apenas cinco triunfos, y dos veces terminaron últimos en la división. Wannstedt fue despedido.
Después de terminar con un récord de 13-3 en el 2001, y de lograr el primer título de división en 11 años, los Bears le ofrecieron un nuevo contrato a Dick Jauron. Chicago terminó luego con un registro de 4-12 en el 2002, y con un récord de 7-9 en el 2003. Jauron también fue despedido.
El gerente general Jerry Angelo, quien ha apoyado a Smith a la hora de optar por Grossman durante su serie de turbulencias, ha dicho que quiere ver más consistencia por parte del mariscal. Y dado que su cuerpo no le respondió en sus primeros tres años en la NFL, cuando apenas registró 195 pases, más o menos el equivalente a cinco juegos de su contraparte en el Super Bowl, Peyton Manning, ha sido difícil evaluar el progreso de este joven mariscal.
Incluso esta temporada, cuando se convirtió en el primer mariscal de Chicago desde Erik Kramer en ser titular en 16 juegos, Grossman ha sido muy inconsistente. Claramente, los intangibles que Angelo vio antes del draft del 2003 -la agresividad y el liderazgo- resultan obvios. Pero en el campo, Grossman ha sido una montaña rusa.
Terminó segundo en la NFL en juegos con un índice de pasador superior a 100.0 (siete), pero también tuvo cinco juegos (la mayor cantidad de la liga) con un índice de pasador menor a 40. Es incluyó juegos con índices microscópicos de 10.2, 1.3 y 0.0.
Un triunfo el domingo por la noche, sin embargo, y esas cifras podrían quedar en el olvido.
"Cuando todo termine, me veo con más de un Super Bowl", sentenció Grossman.
Si ese es el caso, Grossman tendrá varios anillos en la mano y podrá comprarse unas cuantas joyas más con el dinero que recibirá.
Len Pasquarelli es escritor senior de la NFL para ESPN.com y ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas.





