Actualizado: 28 de octubre de 2007, 17:21 EDT
Siempre polémico
Diego Maradona dijo que a la Selección que dirige Alfio Basile le falta el "hambre de gloria" que tuvo el equipo campeón en el Mundial '86
BOGOTA -- Diego Armando Maradona cree que la actual selección argentina carece del "hambre de gloria" que sí tuvo la de 1986, que él condujo al triunfo en la Copa Mundial en México.

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Sobre la religión, acotó: "No le pido nada para mí al 'Barba' (Dios); le pido para mis dos hijas, no quiero recargarlo de solicitudes, que me lleve cuando quiera pero a mis ángeles no, que las siga protegiendo". Sin embargo, señaló que "la Iglesia es un negocio total, una multinacional, el Papa me parece un político increíble, no creo en nada de eso". "Cuando éramos pequeños e íbamos con mi madre a la iglesia siempre había un cura en la puerta pidiendo dinero, no nos daba nada a nosotros que éramos tan pobres pero pedía. Esa es la iglesia, Dios es otra cosa", recordó, al borde del llanto. Revivió su expulsión de la Copa del Mundo de 1994 tras resultar positivo en un control antidopaje. "Me pasaron factura por haber eliminado a Italia (en el '90), por las críticas contra los arbitrajes y a la FIFA por defender más a los patrocinadores que a los jugadores", dijo. "Si hubiese abrazado al presidente de la FIFA hoy sería de esta familia. Estaría al lado Pelé, Platini, Beckenbabuer. Platini hoy es el capo de la UEFA, Pelé defiende a la FIFA y Beckenbabuer consiguió para Alemania la sede de la Copa del Mundo, todos han logrado beneficios pero esto es triste... por los jugadores que hoy no ganan lo que deberían ganar, todos quieren vender grandes jugadores". "El jugador que no logra el estrellato cada vez recibe menos importancia y muchos de ellos están pasando hambre". Maradona estimó que "entonces, no son tan grandes (Pelé, Beckenbabuer y Platini) si no defienden lo que se necesita defender. ¿Quieren tener un corrupto más en la familia, no me interesa". Se mostró feliz cuando revivió el momento del gol que anotó con la mano, la polémica "Mano de Dios". "Mi mejor gol, es el mas importante de mi carrera, no hay comparación", levantó el brazo izquierdo y recordó que su padre en la tribuna gritaba el gol. "Mis compañeros me preguntaban qué hacemos si el gol fue con la mano, les dije: 'Vengan, abrácenme, hagamos de esta farsa una realidad'", relató. Reconoció que la adicción a las drogas lo llevó a descuidar a sus hijas y recordó el momento en que estuvo al borde de la muerte. "Cuando escuché la voz de mi hija (Dalma) diciéndome 'vos no me podés dejar sola', me dije: 'Esto hay que cambiarlo'". El repaso de la época de su niñez con un padre que trabajaba cargando bultos para obtener recursos para una precaria alimentación, lo puso triste. "Vivíamos en una habitación de cuatro por cuatro (metros), dormíamos ocho personas, comíamos lo que había. Mi madre, millones de noches se quejaba de dolor en el estómago, la comida no alcanzaba, me di cuenta de esto a los 13 años. Carne únicamente cuando mi padre cobraba". "Cuando firme mi primer contrato con Argentrinos Juniors lo primero que hice fue comprar una casa para mi familia. Había que hacerlo". El ex 10 del seleccionado argentino vivió un tiempo en Cuba, cuando se sometió a un tratamiento de desintoxicación y tuvo la oportunidad de departir con Castro, luego de muchas horas de espera. "Era más fácil conocer a Kennedy, ya muerto, que a Fidel vivo, me emocionó. Hablamos desde la medianoche hasta las seis de la mañana, él tenia un compromiso a las 7.30 de la mañana". "El hombre (Castro) se quedó hablando con mi familia, habló de todo, con mi mamá y con mi ex queridísima suegra del pollo asado. Fidel sabe de todo. Me preguntó cómo pateaba los penales y le dije: 'Según el arquero'".
