Actualizado: 16 de noviembre de 2007, 18:32 EST

Como en casa

El Revolution se sentirá como en casa en la final ante Houston en el RFK

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Por Frank Dell'Apa
ESPNSoccernet.com

El New England Revolution nunca se sintió cómodo en el RFK Stadium. De hecho, el grupo de seguidores más leal del Revolution, los Midnight Riders, se resisten a viajar a los partidos entre el D.C. United y el Revolution por malas experiencias fuera del estadio.

Taylor Twellman
APTaylor Twellman es la clave ofensiva del Revolution

Pero el Revolution ha jugado tanto, y tan bien a veces, en el RFK Stadium como para sentirse el equipo local cuando llegue la hora de jugar contra el Houston Dynamo este domingo en la final de la MLS (mediodía ET, ABC).

El Revolution empató (1-1) y perdió (4-2) visitando al D.C. United esta temporada, pero lo que perdura en el recuerdo colectivo del equipo es la victoria en el juego de campeonato de la Conferencia Este del año pasado en RFK.

El Revolution también puede remontarse a la final de conferencia del '04, que, a pesar del resultado (un empate de 3-3 definido para el D.C. United por penales), lo consagró como un equipo capaz de competir con los mejores de la liga a nivel técnico. Desde ese partido, el Revolution tiene una marca de 43-23-28 en temporada regular y ha ganado tres campeonatos de conferencia.

Al haber jugado tantos partidos en RFK, el Revolution se siente cómodo con la rutina -- el corto viaje de Boston a Washington, el hotel Crystal City, el viaje en bus por la Interstate 395, los vestidores con televisores podrían o no funcionar para seguir la liga de fantasía. RFK fue construido a principios de los años '60. Las ideas futuristas de Jack Kent Cooke pueden verse en el techo voladizo que brinda refugio de los elementos y encapsula los sonidos, como tantos estadios europeos. Cooke también creyó que el fútbol se arraigaría en los EE.UU. Estaba un par de décadas adelantado a su tiempo en lo que al fútbol concierne, y mucho más adelantado diseñando estadios.

Aunque el RFK está sintiendo el peso de la edad, todavía funciona muy bien para el fútbol. Siempre y cuando los grupos organizados sigan cantando y transformando las gradas en trampolines, RKF tiene una atmósfera increíble capaz de motivar tanto al equipo local como a los visitantes.

El Revolution sabe muy bien que es el enemigo en RFK. Pero están muy familiarizados con el terreno de combate. Reconocen puntos memorables -- el área de los locales cerca del corner adonde Clint Dempsey festejó un gol con un swing de jonrón, por ejemplo. Conocen las peculiaridades (aseguran que el campo de juego está levemente descentrado, por lo que los llamados de fuera de juego a veces se ven afectados) y cómo el césped trabaja en el balón -- haciéndolo rebotar o ganar velocidad en la lluvia -- generando faltas por tocarlo con la mano. Han visto tiros libres de Christian Gómez y Jaime Moreno desde diferentes ángulos, similares a los que Brad Davis y Dwyane De Rosario podrían patear el domingo. Les gusta aprovechar el tamaño de la cancha abriendo las defensivas por los laterales.

Y ésta podría ser una de las últimas oportunidades para que el Revolution, o cualquier equipo al este del Mississippi, se sienta local en la MLS Cup.

MLS seguramente comenzará a inclinarse por sedes de clima cálido para la final, y eso excluye a Chicago, Columbus, Foxboro, Toronto y Washington. ¿Qué hay de un agradable Carson, California, con el agregado de la fiebre por Beckham? Houston seguramente tendrá un estadio pronto dado el increíble apoyo que el Dynamo ha estado recibiendo. San José y Seattle podrían ser candidatos, según cómo se encuentren sus estadios. A menos que el calentamiento global siga cambiando el clima, sólo Harrison, N.J., será un candidato fuerte en el noreste durante los próximos años.

El Revolution no estuvo del todo bien en las últimas dos finales en Frisco. Los jugadores clave estaban disminuidos físicamente y, por algún motivo, las cosas no salieron bien para el equipo en el Pizza Hut Park. El Revolution borró algunos de esos recuerdos con un triunfo el U.S. Open Cup sobre el FC Dallas el mes pasado. Sin embargo, el Revolution ahora está muy contento de estar jugando en el huso horario del este. Cientos de sus seguidores viajaron a Texas, pero muchos más estarán en D.C.

De cualquier manera, el Revolution adoptará el perfil de local. Como lo hicieron en la final de la Conferencia Este ante Chicago, el Revolution presionará por todo el campo de juego e intentará jugar con ritmo. Los tiros libres se patearán rápido. Intentarán incomodar a Houston, desequilibrarlo, y luego encontrar a Khano Smith y Wells Thompson en los laterales. El Revolution quiere que Smith y Thompson vayan directo a Brian Mullan y Davis, obligando al Dynamo a hacer marcas dobles, lo que podría abrir el campo al centro para Steve Ralston. Quieren que Smith y Thompson conecten con Pat Noonan y Taylor Twellman.

El Revolution hará hincapié en decisiones rápidas y juego dinámico. Tras haber sufrido dos derrotas en esta instancia, el Revolution quiere llegar a la final en una posición fuerte.