Una alegría incomparable
El entrenador de San Lorenzo, Ramón Díaz, no ocultó su felicidad por la histórica clasificación a los cuartos de la Copa Liberadores, al igual que Bergessio y D'Alessandro
BUENOS AIRES -- El entrenador de San Lorenzo, Ramón Díaz, no ocultó su felicidad por la histórica clasificación a los cuartos de final de la Copa Liberadores, por cómo se dio el empate ante River, pero se encargó de aclarar que todavía no ganaron nada.

"Yo siempre le voy a estar agradecido a la gente de River, pero esto es profesional y ellos saben cómo son la cosas", agregó un feliz Ramón.
En el vestuario de San Lorenzo se vivió un clima de euforia total, pero el técnico siempre mantuvo la compostura, porque sabe que para ganar la Copa Liberadores todavía falta y por respeto a los hinchas de River que después del partido, pese al dolor, lo aplaudieron.
"Lo único que puedo decir es que nosotros vamos a seguir peleando hasta el final, luchando como siempre, porque estos muchachos no se entregan nunca y hoy lo demostraron", enfatizó el entrenador.
Cuando San Lorenzo se quedó con dos hombres menos, perdiendo 2-0, nadie, ni los propios jugadores que después lo reconocieron, imaginaban el final como se dio. "Lo único que les pedía era tranquilidad, que no se desesperaran y vuelvo a repetir, estoy muy orgulloso de este equipo, de este plantel", sentenció.
"Los jugadores estuvieron 'grandísimos'", fue la frase del técnico para cerrar la conferencia, antes de subirse a un micro, que pocas veces en la historia se podrá ir del estadio Monumental con semejante alegría.
El empate con sabor a victoria conseguida por San Lorenzo ante River fue festejando largamente por los jugadores y por los hinchas. "Esto es increíble, estamos muy felices de lo que acabamos de conseguir. Te repito, no lo puedo creer", dijo la gran figura de la cancha, el delantero Gonzalo Bergessio.
El autor de los dos goles del Ciclón señaló que probablemente lo elevarán a la categoría de ídolo de todos los simpatizantes del equipo de Boedo. Mientras los jugadores se bañaban y salían del vestuario a dialogar con la prensa, los hinchas de San Lorenzo no se querían ir del estadio Monumental, festejando un resultado histórico.
"Que de la mano de Ramón Díaz, todos la vuelta vamos a dar", cantaban los simpatizantes, ante un silencio pocas veces visto de la gran parte del estadio Monumental, donde se ubicaron los hinchas de River.
La salida de la gente de San Lorenzo por la calle Quinteros fue el escenario de la fiesta posterior a la vivida en la tribuna, una vez que la policía obligó a los hinchas a abandonar la cancha. La imagen de la alegría desbordante de los hinchas del Ciclón contrastando con la de enfrente, con los de River, totalmente abatidos, quedará guardada en las retinas de todos los presentes en el Monumental.
"Le ganamos a un gran equipo, pero esto recién empieza, todavía falta mucho y tenemos que pensar que el domingo jugamos con Independiente y después con la Liga, que es un buen equipo, que con mucho atrevimiento le ganó a Estudiantes", indicó Bergessio.
Al lado del goleador de San Lorenzo, que se fue de Racing porque Blanquiceleste hizo tarde el uso de la opción por su pase, valuada en ese momento en un millón de dólares, estaba Andrés D'Alessandro, quien fue silbado por casi todo el público de River.
"Yo siempre le voy a estar agradecido a este club y entiendo que la gente esté enojada, pero si yo no volví fue por decisión de los dirigentes", apuntó otra de las figuras importante de San Lorenzo en la noche histórica e inolvidable del estadio Monumental.
"La verdad es que estaba muy complicada la historia, con dos menos, pero bueno, llegamos al descuento y al empate muy rápido y después dejamos el alma para poder vivir esta fiesta, aunque para el objetivo todavía falta", completó D'Alessandro, llegado este año al Ciclón desde el Zaragoza.
Cuando los jugadores de San Lorenzo abandonaron el Monumental en los alrededores de la cancha de River ya no había gritos, sólo en el ambiente resonaban los ecos de una noche que será recordada por mucho tiempo, para unos por la felicidad, y para otros por la tristeza.

