Actualizado: 22 de agosto de 2008, 1:00 EDT

Nuestro hombre en Formia

Un atleta argentino enamoró a Yelena Isinbayeva en Italia. Es el orgullo nacional

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Guillermo Piro Por Guillermo Piro
ESPNdeportes.com
Archivo

Jorge Balliengo
APBalliengo novió con la rusa en Italia. ¿Y en Beijing?
BUENOS AIRES -¿Y ahora qué hace? ¿Mira fotos de hombres?
-Sí.
-No lo puedo creer.
-Cuando le cuente la historia de la que acabo de enterarme, usted mismo va a pedirme esta revista, va a recortar esta foto y va a pegarla en la pared de su cuarto, se lo aseguro.
-¿En serio? A ver, cuente.
-Este muchacho es rosarino, se llama Jorge Balliengo. Es lanzador de disco y ahora se encuentra en Beijing.
-¿Y con eso qué hacemos?
-Espere, que hay más. Este muchacho fue novio de Yelena Isinbayeva.
-¡Ja! ¡Yelena tiene un novio argentino!
-No, no lo tiene, lo tuvo.
-¿Qué pasó?
-No lo sabemos, y Jorgito no suelta la lengua. Parece que cuando Yelena estuvo en Argentina en agosto de 2006 hizo un comentario que en su momento pareció intrascendente, pero que ahora, a la luz de los hechos, cobra, digamos, brillo.
-¿Qué dijo?
-Que durante sus entrenamientos en Italia (más precisamente en Formia, a 100 km de Roma), y sin sus amigos de Rusia se encontraba un poco sola, y que había conocido a unos atletas argentinos que resultaron de lo más amigables.
-Como prueba me parece insuficiente.
-Espere. La semana pasada un periodista de TyC Sports entrevistó a Jorge Balliengo. Cuando sacó el tema de Yelena el argentino se negó a hablar, pero no pudo disimular una sonrisa, una de esas sonrisas... Usted entiende de qué hablo.
-Perfectamente.
-Hace unos meses, entrevistado por Noelia Ferraro, del Gráfico, sin embargo, habló más de la cuenta.
-¿Qué dijo?
-¿Le leo?: "Sí, es verdad. De eso mucho no hablo, pero estuve casi dos años con Yelena. Compartimos entrenamientos en Italia, vivíamos casi en el mismo lugar. Empezamos a salir en 2006 y este año se cortó todo por el tema de que ella está en la suya y yo en la mía. Por ahora somos buenos amigos".
-¡Dios mío, qué confesión extraordinaria!
-¿Extraordinaria nada más? Es la mejor noticia que podía haber caído a mis manos desde que empezaron estos Juegos Olímpicos.
-Pero espere. La periodista del Gráfico fue por más y le preguntó si se había terminado el amor. ¿Y sabe qué respondió Jorgito?
-¿Qué?
-Algo así como: "Cuando terminen los Juegos hablamos".
-¿Me presta la revista?
-No mi amigo. Pídame cualquier cosa, pero no este número del Gráfico.
-Sólo quiero mirarlo.
-Pero me la devuelve, ¿eh?
-Se la devuelvo.
-¿Me lo jura?
-Sí, se lo juro.
-...
-¿Qué hace?
-Nada.
-Suéltela.
-¿Pero no es que solamente quiere mirarlo?
-Sí, pero es incómodo mirar con su mano sosteniendo la revista. ¿Por qué no la suelta?
-No confío en usted, perdone.
-¿No me la prestaría? Se la traigo mañana.
-Ni lo sueñe.
-Por favor
-Escuche: fotos de chicas lindas sobran, hay por todas partes. Pero héroes como estos ya no quedan. Suelte, ya vio bastante.
-¡Egoísta! ¿Para qué la quiere? ¿Qué va a hacer?
-Voy a recortarla y pegarla en la pared, junto con mi colección de diosas.
-Usted está loco.
-Sí, porque usted no.


Guillermo Piro es escritor, periodista y traductor. Publicó los siguientes libros: La Golosina Caníbal, Las Nubes, Estudio de Manos, Correspondencia, Saint Jean-David (poesía) y Versiones del Niágara (novela, obtuvo el Segundo Premio Nacional de literatura). Integra la antología Monstruos realizada por el poeta Arturo Carrera. Sus artículos, críticas, entrevistas y crónicas de viaje han aparecido en Clarín, La Nación, Perfil, Página/12, First, 3 Puntos, La Stampa y Los Inrockuptibles. Integra el consejo de redacción del Diario de Poesía y el consejo de dirección de la revista Confines. Además, mantiene su blog, denominado Wimbledon. Consulta su archivo de columnas.