Actualizado: 28 de agosto de 2008, 13:46 EDT

Todo termina

Uno de los conversadores se entristeció hasta el llanto porque terminaron los Juegos

Comentarios Imprimir Compartir
Guillermo Piro Por Guillermo Piro
ESPNdeportes.com
Archivo

APBeijing le pasó el relevo a Londres
BUENOS AIRES -¿Y ahora qué le pasa?
-Nada, nada.
-Pero por favor, tiene una cara...
-No puedo estar alegre todos los días.
-Cuénteme qué le pasa.
-Estoy triste.
-Eso ya lo sé. ¿Pero por qué?
-Por los Juegos Olímpicos.
-¿Por los Juegos Olímpicos? ¿Pero cuántas medallas doradas esperaba que ganara Argentina? No estuvo tan mal teniendo en cuenta...
-No, qué me importan las medallas. Estoy triste porque los Juegos Olímpicos se terminaron y ahora vamos a tener que esperar cuatro años hasta los de Londres 2012.
-Ya lo sé. ¿Pero por qué está triste?
-Porque fueron los Juegos Olímpicos más felices de mi vida. Debo confesar que los disfruté muchísimo.
-¿Y qué esperaba, que duraran eternamente? Todo termina.
-Ya sé, todo termina, los viajes y el amor... Y ahora los Juegos Olímpicos. Pero no sé, si hubieran durado una semana más, tal vez...
-¿Tal vez qué?
-Es que ya me había habituado a vivir a contrapelo. Era lindo eso de despertarse a las cinco de la tarde y esperar la voz de Bonadeo y estar pegado al televisor hasta el mediodía... Solo, en silencio. Había conseguido cierto equilibrio, digamos, biológico.
-Pero muchas veces en esos días lo oí quejarse.
-Uno siempre se queja, pero estos Juegos fueron, a mi parecer, la cumbre del placer deportivo. Hemos visto a las mujeres más hermosas, a los atletas más estupendos, a las mujeres más hermosas...
-Eso ya lo dijo.
-También hemos visto una victoria Argentina que, aunque un poco aburrida, no dejó de ser una victoria. Hemos visto nacer a un mito: Angel Di Maria, y eso es algo que no ocurre todos los días. Hemos visto a Yelena Isinbayeva batir otro récord. Y vimos una vez más su sonrisa. ¿Cuánto tendremos que esperar ahora para ver solamente esas dos cosas, un mito que nace y la sonrisa de Yelena? Vimos las curvas de Leyra Franco, vimos... vimos...
-Vimos a Bolt, el hombre bala.
-Vimos a Bolt y a las zapatillas doradas de Bolt. Vimos festejar los tantos a los jugadores y las jugadoras de vóley, tantas veces que creo que podría prescindir del vóley hasta los próximos Juegos Olímpicos.
-Cómo la tiene con los festejos. ¿No le parece que se volvió un poco monotemático últimamente?
-Vimos más cosas increíbles. ¡Quién hubiera dicho que tendríamos el privilegio de presenciar a un competidor de taekwondo asestándole una patada en plena cara al referí? ¿Vio eso?
-Claro que lo vi.
-Bueno, esas son cosas que no se ven todos los días.
-De acuerdo, no se ven todos los días. ¿Pero observó algo curioso?
-¿Qué cosa?
-Cuando Angel Valodia Matos le asestó la famosa patada al referí, su contrincante, Arman Chilmanov, se puso a festejar y a saltar de alegría, porque eso significaba que él se quedaba con la medalla de bronce.
-¿Y soy yo el que está fijado con los festejos? ¿Y usted?
-Tiene razón, yo también presto atención a esas cosas.
-Falta tanto para 2012.
-Cuatro años es mucho tiempo.
-Mucho.
-...
-...
-Perdón, ¿está llorando?
-No, está lloviendo.


Guillermo Piro es escritor, periodista y traductor. Publicó los siguientes libros: La Golosina Caníbal, Las Nubes, Estudio de Manos, Correspondencia, Saint Jean-David (poesía) y Versiones del Niágara (novela, obtuvo el Segundo Premio Nacional de literatura). Integra la antología Monstruos realizada por el poeta Arturo Carrera. Sus artículos, críticas, entrevistas y crónicas de viaje han aparecido en Clarín, La Nación, Perfil, Página/12, First, 3 Puntos, La Stampa y Los Inrockuptibles. Integra el consejo de redacción del Diario de Poesía y el consejo de dirección de la revista Confines. Además, mantiene su blog, denominado Wimbledon. Consulta su archivo de columnas.