Actualizado: 8 de septiembre de 2008, 16:15 EDT

A la selección se la ve en los bares

Una charla que trata de ¿aclarar? la verdadera esencia del hincha de fútbol

Comentarios Imprimir Compartir
Guillermo Piro Por Guillermo Piro
ESPNdeportes.com
Archivo

Argentina v Paraguay
Getty ImagesArgentina-Paraguay, ideal para ver en bares
BUENOS AIRES -- La verdad es que no termino de entender lo que trata de decirme.
-Porque no me escucha. Se comporta conmigo como esa gente que cuando lee algo se anticipa a lo que está leyendo, suponiendo que va a ser capaz de adivinar lo que vendrá después. Y eso es imposible. Usted no me oye, o mejor dicho me oye hasta un cierto punto, y luego "imagina" lo que voy a decir. Y cuando lo que digo no concuerda con lo que usted imaginó, no entiende.
-Entonces, empecemos otra vez...
-Empecemos. Lo que digo que los hinchas de fútbol de un equipo, de cualquier equipo, tienen, necesariamente, que ir a la cancha cada vez que ese equipo juega, en la medida que las finanzas y la lejanía del estadio no los obliguen a tener que hipotecar su casa. Un hincha de fútbol no ve un partido por televisión.
-Pero sin embargo me dijo que el partido de Argentina-Paraguay lo vio en un bar, en Lavalle y Ayacucho.
-Exacto, pero jugaba la selección, y a la selección solamente hay que verla en los bares.
-¿Y por qué dice eso?
-Porque hay que ser un reverendo idiota para ir a una cancha a alentar a la selección. Los verdaderos hinchas de fútbol ni siquiera se preocupan por el resultado de Argentina. A un hincha de Boca Juniors no le preocupa en lo más mínimo el derrotero y la suerte de la selección nacional, no es cosa de ellos. Pero, dado que los juegan son argentinos, y dado que en la selección hay algunos jugadores de Boca Juniors, se acercan a un bar y se hacen eco, por decirlo de algún modo, de la euforia popular. Pero si los mira con atención apenas se inmutan, beben su vino barato o su cerveza aguada y mastican su sándwich con desinterés, cómo si todo el tiempo se estuvieran preguntando: ¿Qué estoy haciendo acá?"
-Me parece que usted generaliza demasiado.
-Se generaliza o no se generaliza, pero generalizar demasiado... eso sí que es una exageración.
-Pero usted entiende lo que quiero decir.
-La verdad que no.
-Lo que usted trata de decirme es que no existe un verdadero hincha de fútbol que pueda, a la vez, ser hincha de la selección nacional...
-No, no digo eso, lo que digo es que resulta material y espiritualmente imposible que un "verdadero" hincha de fútbol acuda a un estadio para ver jugar a la selección, y que es el único caso que justifica que un partido se vea en un bar o en la propia casa, rodeado de amigos, si es posible. Eso digo.
-Yo he visto hinchas fanáticos que cuando jugaba la selección iban a...
-No eran hinchas, es mentira. Un hincha se queda en casa y dedica un 10% -y soy generoso- de su cerebro a estar pendiente de la suerte de la selección. En suma: los que están pendientes -apasionadamente- de los partidos del seleccionado, no son verdaderos hinchas de fútbol, y por regla general saben tanto de fútbol como de la vida sexual de las almejas.
-¿Y usted alguna vez va a la cancha?
-No, porque detesto cualquier experiencia colectiva. Siento fobia por todo lo que es propio de la masa: el ruido, los gritos, el contacto humano. Prefiero la comodidad de un bar y un café delante. Me gusta el silencio.
-Entonces usted no se reivindica como un verdadero hincha de fútbol?
-Nunca dije que lo fuera. Pero cuando sea un viejo senil y me falten algunos jugadores, ahí va a ver, voy a ser un hincha ejemplar.
-¿Va a ir a la cancha donde juegue su equipo a desgañitarse como un energúmeno?
-Claro. Pero tampoco en esos casos voy a abandonar el bar a la hora de ver jugar a los nuestros. Porque podré ser un hincha de fútbol de la peor calaña, pero nunca un marica.
-Otra vez está exagerando.
-Diga lo que quiera, pero los que van a la cancha a hinchar por la selección son eso, maricas.
-Van a saltarnos a la yugular...
-No creo, seguro que dicen que tengo razón...


Guillermo Piro es escritor, periodista y traductor. Publicó los siguientes libros: La Golosina Caníbal, Las Nubes, Estudio de Manos, Correspondencia, Saint Jean-David (poesía) y Versiones del Niágara (novela, obtuvo el Segundo Premio Nacional de literatura). Integra la antología Monstruos realizada por el poeta Arturo Carrera. Sus artículos, críticas, entrevistas y crónicas de viaje han aparecido en Clarín, La Nación, Perfil, Página/12, First, 3 Puntos, La Stampa y Los Inrockuptibles. Integra el consejo de redacción del Diario de Poesía y el consejo de dirección de la revista Confines. Además, mantiene su blog, denominado Wimbledon. Consulta su archivo de columnas.