Actualizado: 16 de noviembre de 2008, 19:31 EST

Recuperó la sonrisa

Djokovic retomó la senda ganadora al lograr su primera Copa Masters, en Shanghai

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Gustavo Goitía Por Gustavo Goitía
ESPNdeportes.com
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BUENOS AIRES -- El tenis tiene un nuevo Maestro. Y eso no es poca cosa. En tiempos de un dominio casi absoluto de los grandes torneos repartido entre Rafael Nadal y Roger Federer, ya había pateado el tablero Novak Djokovic en enero, al ganar el Abierto de Australia. Así empezó el 2008, logrando su único Grand Slam, y lo cerró coronándose por primera vez campeón de la Copa Masters de Shanghai. Un privilegio que lo llena de orgullo. Y potencia su sueño de alcanzar el N° 1 del mundo.

Después de cuatro años y medio de reinado del suizo, fue el español el que lo bajó del trono en esta temporada. Así, ellos intercambiaron los roles, mientras que el serbio se mantuvo con autoridad y convicción en el tercer lugar del podio. Y eso tiene un mérito gigantesco, sólo reservado para un jugador de tanta categoría. Por eso, Djokovic celebra como un niño este moño que le puso al mejor año de su corta carrera.

Así, este divertido y carismático Djokovic, de 21 años, logró otra hazaña inolvidable para su país, ya que se había convertido, en Australia, en ser el primer varón de Serbia en lograr una corona de un Mayor. Y ahora potenció esa aureola de figura al ser el primero en conseguir un Masters, el torneo reservado para los ocho mejores. Y volvió a decir presente, frente a la ausencia de Nadal por una lesión en la rodilla derecha y a la prematura eliminación de Federer, también con molestias físicas, aunque en la espalda.

En cierta manera, esta victoria de Djokovic en China fue bastante sorpresiva, pese a que había obtenido en el 2008 los certámenes de Australia y los Masters Series de Indian Wells y Roma. Es que, desde su triunfo en el Foro Itálico, había pasado seis meses sin ganar ningún título. Además, con Nadal afuera con previo aviso, era Federer, tras sus conquistas del US Open y de Basilea, el más serio candidato a ser Maestro por quinta vez.

En sus seis participaciones en la Copa Masters, el helvético había superado la fase clasificatoria y además levantó la copa en cuatro de los cinco últimos años. Esta vez, el defensor de la corona hizo historia, pero de manera negativa, al ser eliminado en su grupo, antes de las semifinales. Y Djokovic, que había ganado su zona, explotó a la hora de la verdad, ya que consiguió su victoria más rápida justamente en la definición, ante Nikolay Davydenko.

Ambos finalistas compartieron el Grupo Dorado, en el que el serbio quedó primero, pese a que igualaron con dos victorias y una derrota y con récord de 5-3 en sets, ya que le ganó el duelo personal al ruso. Ese choque había sido tan extraño como cambiante: lo ganó por 7-6, 0-6 y 7-5. Djokovic venía de superar cómodo al argentino Juan Martín del Potro, único participante latinoamericano, y luego, ya con el pase a semis asegurado, perdió con el francés Jo-Wilfried Tsonga, otro debutante absoluto en un Masters.

Con Federer eliminado por Andy Murray, fue el escocés, quien ya tenía el pasaporte a semifinales en el bolsillo, el que se jugó a todo o nada para dejar afuera al suizo. Y lo pagó carísimo al día siguiente. En semis, Davydenko se aprovechó del desgaste físico y mental de Murray y lo marginó de la final con cierta facilidad. El día de más de descanso también le vino muy bien a Djokovic, quien igual venció con lo justo al sorpresivo francés Gilles Simon.

Como en los casos de Del Potro y Tsonga, también Simon jugaba por primera vez el selecto campeonato de Maestros. Pero en el cierre de su partido, apareció Djokovic con el pulso más firme y marcó el territorio. El serbio sólo había jugado el Masters del 2007 y perdido sus tres encuentros. En esta oportunidad, se tomó un desquite a lo grande, sumó cuatro victorias y apenas una caída, y se llevó los últimos y más deseados aplausos.

REVIVIÓ A PLENO
Por los vaivenes que atravesaba Djokovic en el último medio año fue que tuvo cierta dosis de inesperada su coronación, aunque nadie podía dejar de tenerlo en cuenta en la cita en Shanghai. Por eso, con el rey afuera y el N° 2 con problemas físicos e intermitencias en el juego, bienvenido fue este revival del tercero en discordia. Fue el mejor cierre para Djokovic, quien comenzará con la motivación renovada en el 2009.

Djokovic
Getty ImagesDjokovic, con 21 años, celebra su título en Shanghai
La última ocasión en la que dos tenistas surgidos del mismo grupo habían jugado la final de un Masters fue en el 2005, cuando David Nalbandian se consagró al remontar un partido bárbaro ante Federer, porque caía 2-0 en sets y lo ganó en el quinto parcial. Aquella vez, en la zona, el suizo había derrotado al argentino. Y en el 2004 el helvético se consagró tras superar en dos oportunidades al australiano Lleyton Hewitt, en la zona y luego en la definición.

Ese mismo doblete fue el que logró ahora Djokovic sobre Davydenko, aunque en la final tuvo mayor contundencia y supo apretar el acelerador para derrotarlo 6-1 y 7-5. Su mayor velocidad y solidez en los intercambios desde la base, con una gran combinación de saque y devolución de alto calibre, le permitieron frenar la arremetida del ruso, que no pudo imponer su rapidez y sus precisos contragolpes también en su primera definición de un Masters.

Después de cuatro años consecutivos en los que el campeón de la Copa Masters salió del Grupo Rojo, ahora fueron los dos primeros del Dorado los que animaron el último partido del calendario ATP del 2008. Así, aún cuando Federer reiteró que él y Nadal siguen siendo los mejores del circuito, Djokovic dijo presente con un tenis otra vez punzante, muy regular y potente. Y quedó 3° en el ránking, pero a escasos puntos del suizo.

Por eso, este título de Djokovic tuvo esa sensación de cierta sorpresa. Recordemos que, después de coronarse en Roma, disputó 11 certámenes sin poder ganar uno. Igual, su media fue bastante alta, ya que arribó a tres finales y a tres semifinales, más otra semi más en los Juegos Olímpicos de Beijing, donde perdió con Nadal, para luego lograr un triunfo y así obtener la medalla de bronce.

En ese período, el serbio cayó cuatro veces ante Nadal, dos contra Murray y frente a Tsonga y una con Federer. Además, repitió semis en Roland Garros, llegó a esa instancia en el US Open y lo más inesperado fue su eliminación en la segunda rueda de Wimbledon, ante un ex rey, un gigante dormido, como el ruso Marat Safin. Por eso, si bien no había tenido grandes festejos, en general no había decepcionado.

Con ese panorama, Djokovic había llegado al tramo final del año con ciertas dudas y las aumentó al ser superado en los octavos de final de los Masters Series de Madrid y París, las antesalas de la Copa Masters. Es decir, que en casi dos meses apenas había ganado dos partidos. Muy poco, demasiado poco para un jugador de su talla. Y se destapó otra vez, recuperó la sonrisa en Shanghai y terminó con una felicidad inmensa.

Esas intermitencias, esos titubeos, esas dudas de las que hablamos son las que recordó el nuevo Maestro minutos después de la consagración. "Esto es especial, porque en la segunda parte de la temporada jugué algunas finales y no conseguía ganar un título desde Roma. Esa es, probablemente, la razón por la que no conseguí cerrar el partido cuando iba 5-4 en el segundo set. Estaba un poco nervioso", reconoció.

Y sí, los grandes también sienten la responsabilidad. Pero lo más importante es que, pese a un desliz, Nole, como se lo conoce al serbio, supo salir adelante en la segunda chance. "No es fácil, hay un montón de presión, pero estoy contento porque al final conseguí controlar los nervios", dijo Djokovic. Clarito, sin vueltas. Logró imponerse con determinación ante un Davydenko al que no le alcanzaron sus recursos habituales.

"Ahora soy un jugador más fuerte. Sé cómo jugar los tiros adecuados y los momentos correctos", agregó el serbio. Y eso fue fundamental. Es joven, tiene aún mucho camino por recorrer, y ya volvió a hacer ruido en serio en China, ratificando que tiene un potencial tremendo y una actitud propia de los grandes campeones. Por eso, bienvenido sea su regreso. Volvió a codearse con la gloria, a amenazar a los dos monstruos y a tutearse con la historia.


Gustavo Goitía es editor de ESPNdeportes.com. Es periodista especializado en tenis desde 1989, y se desempeñó como redactor en los diarios La Nación, Clarín y en el deportivo Olé, todos de Buenos Aires; además fue comentarista en el canal TyC Sports. Consulta su archivo de columnas.