Ni tragedia, ni fracaso
Al fin y al cabo, los tenistas argentinos jugaron una final del Mundo

No obstante, entre tanta gente que olvida o ignora el tenis encuentro en la feria de libros usados a un señor que, con la radio baja, me dice que Acassuso va perdiendo el partido decisivo y no quise saber más nada.
En este paseo familiar, este domingo, me di cuenta que vivo en otro planeta. Yo creía que todo el mundo estaba a la expectativa de la final de la Copa Davis y me doy cuenta que no es para tanto, que muchas veces lo que nos importa a nosotros, los demás ni lo registran. Creo que esto le debe suceder a mucha gente que trabaja en los medios. Y creo que también no hay que exagerar cualquier derrota deportiva y sobretodo tener en cuenta que los dramas o soluciones de la patria no están en juego en una gran final deportiva.
A veces, los mismos deportistas y los aficionados nos olvidamos del verdadero encanto del deporte. Sin ir más lejos, el capitán del equipo Luli Mancini dio una imagen antideportiva ante los periodistas y la sociedad en general. Primero porque no acepta la derrota. Y segundo porque impone el triunfo como único resultado deportivo y además, y lo más grave, fue antideportivo sobretodo por estar triste, por mostrarse sin felicidad y arruinado de todo, como si hubiese hecho un montón de cosas mal o se le hubiese muerto un pariente.
Si hay algo que detesto es a los deportistas tristes y llorones. ¡Muchachos, jugaron una final del Mundo, estuvieron a un paso, los españoles jamás fueron mejores y sí mucho mas efectivos, pero son cosas del juego, detalles que la alta competición vuelve decisivos en cualquier deporte!
Por otra parte, hablar de fracaso no es un insulto para los deportistas, sino todo lo contrario, en el deporte de alta competición (no así en el amateurs o en el que practican miles de personas todos los días) se pierde o se gana, se triunfa o se fracasa, como quieran llamarle, siempre media un resultado y es bueno tener los pies en la realidad para, a partir de la experiencia, ir mejorando cada día.
Rey León, Acassuso, Delpi, Calleri que jugó para mí un gran partido de dobles el sábado, Luli y a todo el cuerpo técnico de esta selección les digo que estoy muy orgulloso de ellos, que jugaron siempre bien y perdieron por cosas casi antideportivas, casi inhumanas, como los detalles de la concentración absoluta (recordemos que una chica gritó ¡ay! y el Rey León se desconcentró y eso fue una tragedia. ¿No es inhumano esto?).
Hay que saber perder, ojalá lo de las peleas sean sólo amarillismos de grandes redactores que alimentan con sus historias delirantes a buena parte de la población deportiva. Lo que pasa adentro de un vestuario, no tenemos por qué saberlo.
Al fin se terminó esta Copa Davis y le tocó el turno de ganar a España. Mañana podremos ganar nosotros. El resultado es sólo una anécdota, ahora en Madrid, deben estar festejando los españoles y eso es lo mejor que tiene el deporte. Alegría para unos, tristeza para otros y todo es una rueda.
¡Muchas felicitaciones al equipo español!
Washington Cucurto es escritor y poeta. Aunque su nombre real es Santiago Vega, él prefiere que lo llamen simplemente \"Cucu\". Su obra siempre recurre a las minorías y a los marginales y entre sus publicaciones se destacan Cosa de negros (2003) y Las aventuras del señor maíz (2005). Además creó Eloisa Cartonera, una editorial que publica libros de autores inéditos latinoamericanos, realizados con cartón. Actualmente está terminando una biografía de Don Ramón, personaje del Chavo del 8. Consulta su archivo de columnas.

