Actualizado: 4 de diciembre de 2008, 8:21 EST

Listo para defender su reino

Rafael Nadal se mantiene en la cima de la clasificación de la ATP desde el pasado 18 de agosto, y terminará el 2008 en esa posición después de completar su mejor temporada

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Por Rogelio Mora
ESPN Deportes La Revista

¿Será un momento de transición, un paréntesis breve en la era Federer o, por el contrario, Rafael Nadal también está llamado a convertirse en un campeón de época? ¿Cuánto tiempo se mantendrá Nadal como número uno del mundo?

Rafael Nadal
Cortesía KIAAhora Rafael Nadal tendrá por delante su reto más difícil
"Yo creo que podría ser número uno, tranquilamente, dos o tres años más" asegura Carlos Costa, representante de Nadal. "Este año será una lucha muy dura, pero actualmente es el que más nivel (de juego) tiene".

Figuras legendarias y contemporáneas como Rod Laver -el único profesional que ganó los cuatro torneos de Grand Slam en el mismo año, y considerado el mejor jugador de todos los tiempos- John McEnroe, Ivan Lendl, Pete Sampras y el mismo Roger Federer coinciden en que Nadal merece ser reconocido como el mejor jugador de la actualidad.

Sin embargo, el tenista español, dueño de una madurez que no refleja sus 22 años de edad, construye su carrera partido tras partido, concentrado en el presente, con el único objetivo de jugar bien.

"Sinceramente, no tenía como objetivo claro ser número uno al final de la temporada, pero las oportunidades en la vida hay que aprovecharlas, y en el tenis igual", confiesa Nadal a ESPN Deportes La Revista.

"Está claro que para mí es importante (ocupar el primer lugar en el ranking). Es una de esas cosas que de pequeño quieres conseguir y sabes que es muy difícil. Ser el mejor es lo que todos buscamos y llegar es una cosas bonita".

Pero llegar no fue fácil. Aunque algunos especialistas como McEnroe pronosticaban, desde 2005, que Nadal terminaría algún día con el dominio de Federer, por momentos parecía que "Rafa" estaba condenado a ser el eterno escolta del campeón suizo.

El tenista español llegó a declarar al inicio de la temporada anterior: "Estoy contento siendo el número dos, podría serlo por los próximos cien años", y meses después, antes de superar con autoridad a Federer en la final del Roland Garros afirmó a un diario alemán: "Soy el mejor número dos de la historia".

Y es que antes de interrumpir el reinado de Federer, que se prolongó por cuatro años y medio (desde febrero de 2002), Nadal impuso récord de permanencia en la segunda posición con 160 semanas detrás del helvético. Para desplazarlo, tuvo que reinventarse como tenista total y conseguir grandes títulos en otras superficies, más allá de la tierra batida, donde ha sido amo y señor durante las últimas cuatro temporadas.

Su triunfo en la épica final de Wimbledon -cinco sets y casi cinco horas de partido contra el número uno en su torneo favorito- resume las dificultades que ha enfrentado y superado el joven de 22 años para llegar a donde está.

Así como en la cancha hace ver fáciles tiros complicadísimos, con la misma sencillez explica su ascenso en el ranking y la clave para mantener su posición de privilegio: "Es muy simple. Para mantenerlo hay que ganar partidos, ganar torneos. Sabemos que eso es difícil, así que la dificultad de mantenerlo dependerá de mi juego, de cómo me vaya, de si tengo suerte o no, de si me encuentro bien o no. Si ya lo he conseguido, lo puedo volver a hacer, pero todo dependerá del momento".

Uno de sus principales obstáculos es el sistema de puntuación del circuito. Para conservar su puesto, el número uno del mundo debe mantener el nivel de juego que lo llevó a ese puesto.

La posición en la clasificación de la ATP se determina al sumar los puntos que un jugador obtiene en los 13 torneos obligatorios del circuito (los cuatro Grand Slam y los nueve de la Serie Masters) y sus cinco mejores resultados en otras competencias internacionales elegibles, todos dentro de las últimas 52 semanas. El número uno es el que suma más puntos, de acuerdo con ese cálculo, y por consiguiente es el que más puntos defiende.

Por ejemplo, Nadal ganó dos Grand Slams (1,000 puntos por cada uno) y llegó a semifinales en los otros dos (450 puntos). De los ATP Master Series ganó Monte Carlo, Hamburgo y Toronto (500 puntos por torneo), llegó a la final en tres (350 puntos), a semifinales en dos (225) y en Roma fue eliminado en segunda ronda (5 puntos). Entre los no obligatorios ganó el Oro Olímpico en Beijing (400 puntos), Barcelona (300) y Queens (225).

El periodista venezolano Luis Alfredo Álvarez, relator de tenis para ESPN Deportes, quien ve a Nadal como un gran número uno, pero no como una leyenda, asegura que lo más difícil para el manacorí será mostrar la consistencia que permitió a Roger Federer dominar el deporte por cuatro años y medio: "Le va a costar mucho trabajo, y yo creo que el número uno va a regresar a las manos que le pertenecen: a las de Roger Federer".

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•  Esta nota forma parte de la edición
de diciembre 2008 en Estados Unidos.
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Cuando parecía que 2008 podía ser el año de su consagración, el gran campeón vivió una temporada cuesta arriba: no ganó un solo título de la Master Series y sólo pudo rescatar el Abierto de Estados Unidos, el último de los cuatro grandes en el calendario. Un triunfo por demás significativo.

"Federer es Federer y cuando decían que estaba acabado yo siempre lo negué. No sólo porque sabía que volvería a ganar torneos grandes, sino además por respeto al que considero el mejor jugador de todos los tiempos", asegura Nadal.

Roger Federer iniciará 2009 con los mismos retos de la temporada anterior: ganar dos Grand Slams más para superar el récord de 14 en poder de Pete Sampras, y si uno es el Abierto de Francia, habrá completado el póquer con los cuatro títulos más importantes del circuito. Pero, además, seguramente reclamará la posición que le perteneció por 237 semanas consecutivas.

Luis Alfredo Álvarez asegura que "Roland Garros se ha convertido en una obsesión para Federer y al cambiar su estilo de juego para ganarlo, ha perdido nivel en otras competencias. Si se olvida de ese torneo, tiene más posibilidades de recuperar el número uno".

En el mundo del tenis, las opiniones coinciden en que Federer volverá a la siguiente temporada con más motivación. Y Nadal también lo sabe, por eso cuando menciona los nombres de sus rivales más peligrosos, Federer encabeza la lista.

"Siempre dije que mi mayor rival es el rival de cada partido. Sea la ronda que sea. Aquí todos juegan bien, unos mejor que otros, pero todos pueden ganar un partido. Así que el rival está en cada ronda de cada torneo. Después, lógicamente nos encontramos a un Federer, que lo puede ganar todo. Pero también hay jugadores jóvenes que vienen empujando fuerte y que son muy buenos. Me refiero a los Djokovic, Murray, Del Potro y Cilic".

El ex jugador argentino Martín Jaite, hoy entrenador de David Nalbandián, no duda en señalar que "el enemigo número uno de Nadal -y de cualquier tenista en general- es lo exigente del circuito".

Después de ser eliminado en las semifinales del Abierto de Estados Unidos, Nadal, el jugador con más partidos a cuestas en la temporada, se declaraba exhausto física y mentalmente.

Con un calendario desenfrenado, los tenistas se han convertido en trotamundos sin respiro. Más triunfos, como sucedió este año con "Rafa", se traducen en menos días de descanso. Además, el español juega generalmente puntos prolongados con intercambios desde el fondo de la cancha. Continuamente protagoniza partidos maratónicos -como la final de Wimbledon-, al grado que prefiere el turno matutino, porque cuando lo programan en la noche es común que llegue a su habitación de madrugada.

Pero Rafael Nadal está preparado física y mentalmente para enfrentar todos los obstáculos que vienen con este nuevo reto. Si lo hace, con 22 años y en plenitud de facultades, podrá construir un reino sólido y duradero.