Actualizado: 4 de junio de 2009, 21:07 EDT

El día después

Estados Unidos cayó contra Costa Rica, pero no tiene tiempo de lamentarse: su próximo juego es el sábado contra Honduras, cita que definirá su futuro

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Por Wayne Drehs
ESPN.com

SAN JOSÉ -- El autobús estaba silencioso. Nadie hablaba. Nadie reía. Nadie chistaba. Media hora más tarde, en la cena posterior al partido del equipo nacional masculino, el cuadro era el mismo. El silencio reinaba.

Pero a medida que las fajitas y las pizzas comenzaron a pasar y a medida que las llamadas telefónicas de casa empezaban a ser respondidas, los ánimos fueron mejorando. Para el momento en que el equipo se volvió a subir al autobús y emprendía camino al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría para un vuelo nocturno a Chicago, ya había un par de sonrisas y hasta algunas risas.

Realmente no había otra opción. Este sábado por la noche, a menos de 72 horas de la humillante derrota del miércoles por 3-1 contra Costa Rica, los estadounidenses emprenderán otro crucial partido de clasificación para la Copa del Mundo 2010. Sólo que esta vez el oponente será Honduras y el predio será el amistoso Soldier Field en Chicago.

Todo el mundo sabe lo que está en juego. Si ganan, la pesadilla de Costa Rica será olvidada rápidamente y los estadounidenses estarán de nuevo en camino para clasificar a la Copa del Mundo 2010. Si pierden, el camino a Sudáfrica podría ser un tanto borrascoso.

"No será difícil porque esta noche nos fallamos a nosotros mismos", dijo el arquero Tim Howard tras la derrota del miércoles por la noche. "Lo único que nos queda por hacer es levantarnos y dar un buen rendimiento porque el de esta noche no fue suficiente".

Contra Costa Rica, los estadounidenses nunca se dieron una oportunidad. A menos de tres minutos de comenzado el partido, Howard ya estaba lanzando la pelota de la parte trasera de su red. Y como si eso no fuera suficiente mala suerte, como si esa ventaja inicial de 1-0 no hubiera causado un estruendo en la tribuna de Saprissa Stadium, Costa Rica anotó nuevamente en el minuto 13.

El director técnico Bob Bradley intentó inspirar a su equipo a mitad de partido, apasionadamente incitándolos a "pelear sin darse por vencidos" por el próximo gol, insistiendo en que si podían corregir sus errores y anotar un gol, aún tenían una oportunidad. Agregó que no podían seguir compitiendo a '5' mientras que Costa Rica competía a '8'.

Getty ImagesEstados Unidos quiere olvidar la derrota
Estados Unidos jugó mejor en la segunda mitad, pero Costa Rica ganó la batalla por el próximo gol, anotando en el minuto 69 para tomar una ventaja de 3-0. Sólo una patada de penal de Landon Donovan en tiempo extra evitó que los estadounidenses fueran blanqueados por Costa Rica por segunda vez consecutiva.

Tras el partido, Bradley se negó a distribuir responsabilidades y culpas individuales y optó por hablar en general.

"Como grupo esta noche nos quedamos cortos en todos los aspectos posibles", dijo Bradley. "No creo que nos hayamos lucido en ningún aspecto en particular como para ganar un partido contra un buen equipo".

La derrota ubicó a Estados Unidos a una marca de por vida de 0-7-1 en Costa Rica. No hay deshonor en el revés contra los Ticos fuera de casa. Éstos reflejan marca de 18-1-2 en Saprissa desde el 2000. Pero fue la forma en que perdieron los estadounidenses lo que dejó tantas incógnitas.

"No competimos con fuerza suficiente. Nos ganaron muchas pelotas. Nos dieron problemas que no pudimos resolver. Muchas cosas nos salieron mal", dijo Howard. "Somos el equipo más rápido y fuerte de la región y hoy nos vencieron. En todos los sentidos tenemos que aceptar la derrota. No jugamos a buen nivel".

Habían cientos de explicaciones para justificar por qué salieron mal las cosas el miércoles. Una variedad de conflictos de calendario hicieron que el equipo no se reuniera por completo hasta dos días antes del partido, complicando los preparativos. No contaron con Frankie Hejduk y Brian Ching, quienes se perdieron el partido a causa de lesiones. El partido fue jugado en un predio poco ideal de cinco años de existencia, el único partido de clasificación realizado en superficie artificial. Y también se estaban adaptando a la vida sin el entrenador asistente Peter Nowak, quien recientemente dejó el equipo nacional para convertirse en entrenador en jefe para el equipo expansión Philadelphia Union (MLS). Pero después del partido, nadie mordió el anzuelo. Todos se negaron a poner excusas.

"Uno tiene que estar listo para jugar cuando es necesario y nosotros no estábamos listos esta noche", dijo Howard.

Ahora llega el desafío de descartar una actuación tan desastrosa y prepararse para jugar contra Honduras, el último equipo en vencer a los estadounidenses en terreno local en las clasificatorias de la Copa del Mundo. Honduras ha estado entrenando en Florida del sur toda la semana y sin duda observó el partido de Estados Unidos contra Costa Rica.

Drehs tras bastidores

El autor tuvo acceso sin precedentes a la selección nacional de EE.UU. y acompañó a jugadores y el cuerpo técnico del equipo en su viaje a Costa Rica. Ve la versión en inglés de este reportaje en ESPN.com

Muchos dormían durante el vuelo rumbo a Chicago, el cual partió a las 2:30am y aterrizó en la Ciudad de los Vientos apenas antes de las 7:30.

Para obtener un resultado contra Honduras, los estadounidenses no sólo tendrán que sobreponerse a desventajas físicas --varios jugadores como Donovan podrían haber jugado tres partidos en ocho días potencialmente para cuando llegue el sábado-- sino a las trabas mentales. El equipo no contará con la presencia del mediocampista Michael Bradley, quien tomó su segunda tarjeta amarilla en la ronda final. Hejduk y Ching también podrían perderse el partido a causa de sus lesiones.

"Tenemos que aprender de esta noche", dijo Donovan. "Lo más importante es superarlo lo antes posible y aprender de los errores. Tenemos tres días para dar vuelta esta situación contra un muy buen equipo que viene descansado y preparado para enfrentarnos".

La mayoría de los jugadores descansaron en el vuelo a Chicago. Pero Bradley y su staff permanecieron despiertos la mayor parte del vuelo, analizando la cinta del partido y viendo grabaciones de Honduras.

El jueves por la mañana, a medida que el avión 737 comenzaba a descender en O'Hare (Chicago), los jugadores y entrenadores levantaron sus ventanas y fueron saludados por una luz penetrante. El día en Chicago estaba hermoso.

Quizás es la señal de un nuevo comienzo.

"Es muy importante que los jugadores, como grupo, se mantengan unidos", dijo Bradley. "Es una prueba de muchas cosas. Pero trabajamos duro en el pasado para poder lidiar con momentos difíciles y de esto se trata".

Wayne Drehs es corresponsal senior para ESPN.com y ESPNChicago.com.