Actualizado: 20 de agosto de 2009, 11:49 EDT

La reina no está muerta

Los conversadores debaten sobre la mala actuación de Isinbayeva en el Mundial

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Guillermo Piro Por Guillermo Piro
 
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EFELa rusa Isinbayeva no tiene consuelo
BOGOTÁ -- ¿Qué le pasó a Yelena Isinbayeva?
-¿Qué le pasó? Nada, quedó eliminada.
-Lo dice como si fuera lo más normal del mundo...
-¿Y cómo quiere que se lo diga, llorando?
-Bueno, teniendo en cuenta su admiración por Isinbayeva es lo mínimo que esperaría...
-Justamente, mi admiración es incondicional, lo que menos me preocupa es ver a la Isinbayeva victoriosa. La única razón por la que prefiero que gane es para ver su risa, que es la más bella que ha dado el deporte mundial en los últimos... 35 años...
-¿Por qué precisamente 35 años?
-Por nada.
-Dígame.
-No, no quiero que piense mal de mí.
-A esta altura no creo que pueda pensar peor de usted, así que puede decirme cualquier cosa, cualquier calamidad.
-Recuerdo la risa de Nadia Comaneci en los Juegos Olímpicos Montreal, en el 76.
-Usted es un degenerado.
-Se lo dije, pero no es lo que piensa, le juro que refiero simplemente a su risa. Y a su sonrisa también.
-Ni la propia Isinbayeba se puede explicar lo que pasó.
-Lo que pasó es algo que suele ocurrirnos a todos en la vida, al menos una vez, pero a mucha gente le ocurre muchas veces: fracasó. Eso es todo.
-Dijo Yelena: "Es como si Dios me hubiera querido decir algo y tenía que escucharlo. Pasó porque tenía que pasar".
-Lo de Dios no me lo explico, ella sabrá, pero eso de que "pasó porque tenía que pasar" me parece una sentencia que demuestra una inteligencia superior.
-"Pasó porque tenía que pasar"... No me parece una frase digna de una inteligencia superior.
-Y sin embargo lo es, porque demuestra varias cosas.
-¿Qué cosas?
-Que está digiriendo el fracaso, que no piensa renunciar a sus planes de ser madre y que haberse convertido en la imagen de la firma china Li-Ning a cambio de un contrato de varios millones de euros tiene su precio. Caro.
-¿Y usted piensa que va a renuncia a todo eso?
-No lo sé, pero por lo pronto está digiriendo la derrota. No está acostumbrada. Y me importa poco lo que decida hacer, siempre y cuando siga riendo, que a fin de cuentas es lo único que importa.


Guillermo Piro es escritor, periodista y traductor. Publicó los siguientes libros: La Golosina Caníbal, Las Nubes, Estudio de Manos, Correspondencia, Saint Jean-David (poesía) y Versiones del Niágara (novela, obtuvo el Segundo Premio Nacional de literatura). Integra la antología Monstruos realizada por el poeta Arturo Carrera. Sus artículos, críticas, entrevistas y crónicas de viaje han aparecido en Clarín, La Nación, Perfil, Página/12, First, 3 Puntos, La Stampa y Los Inrockuptibles. Integra el consejo de redacción del Diario de Poesía y el consejo de dirección de la revista Confines. Además, mantiene su blog, denominado Wimbledon. Consulta su archivo de columnas.