Más peleado que nunca
La carrera por los playoffs nunca había estado tan peleada a esta altura del torneo
Cómo están las cosas en MLS después de la semana 26 de la temporada:
1. Modo playoffs: Este panorama está más apilado y empacado que un sándwich de carne vacuna en el Carnegie Deli.
Empezaremos con una rápida mención de los "perdedores". San José y Nueva York ya están pensando en el 2010. Dallas y Kansas City siguen pidiendo deseos casi irrealizables para el 2009; probablemente tendrían que ganar cinco de sus últimos seis partidos para tener alguna oportunidad. Así que no marquen sus calendarios todavía.
Pero más allá de ellos, los 11 equipos restantes están separados por apenas nueve puntos.
En realidad, la situación está mucho más pareja todavía. Los dos cuadros que están más cerca del fondo de la tabla, Chivas USA y Nueva Inglaterra, tienen 33 puntos cada uno pero están bajo control en el campo de juego.

Chicago se encuentra en bastantes buenas condiciones gracias al hombro biónico de Brian McBride. O algo así. Su recuperación asombrosamente rápida, combinada con el buen estado físico de Chris Rolfe, impulsó al Fire para capturar un empate fuera de casa. Mientras tanto, Houston últimamente viene dando señales alarmantes de derrape, con marca de 2-5-4 en todas las competencias desde mediados de julio, pero sigue protegido por el colchón que tejieron en primavera y principios del verano.
2. Problemas al pie: Algunos equipos tienen algunos asuntos que resolver antes de salir a competir en serio por el Qwest Field a fines de noviembre.
El D.C. United disputará cuatro de sus últimos cinco partidos en casa. Pero el D.C. no podrá ganar muchos de ellos si no recibe más ayuda de sus figuras, quienes les están fallando en el peor momento.

La sorprendente emboscada del FC Dallas (¡seis goles!) en el Home Depot Center dejó en descubierto el talón de Aquiles del Galaxy: El equipo es terriblemente lento. Dallas de a poco fue construyendo el equipo más rápido a este lado de Seattle, por lo que no todos le darán al plantel de Bruce Arena un partido de tanta pesadilla. (Gregg Berhalter, profesional desde 1994, tal vez nunca haya tenido una noche tan mala.)
Justo al este de allí, los Rapids (bastante buenos en casa, bastante malos afuera) jugarán cuatro de los seis partidos que les quedan en calidad de visitantes. Así que está todo dicho aquí.
3. Errores costosos: Los errores de juicio en torno al personal están siendo castigados severamente alrededor de la liga en este momento mientras los equipos intentan recuperar puntos perdidos (es decir, oportunidades perdidas) en esta peleada carrera por los playoffs.
Aquí tenemos un gran ejemplo: Los directivos del D.C. le apostaron al buen desempeño de Josh Wicks en el arco, liberándose de Louis Crayton y su salario de nivel medio durante el verano. Esto le permitió al United fichar a Danny Szetela, quien aparentemente está encerrado en el escobero del RFK Stadium. Además su comportamiento tan bizarro últimamente, Wicks ha sido lisa y llanamente malo entre los palos para el United. La imagen desvencijada de Wicksy y la incapacidad de Szetela de empujar a los viejos rezagados les está costando puntos en el RFK. El FC Dallas recibió algunas críticas por dejar pasar a Szetela, aunque el joven mediocampista fuera un comodín quien nunca había sido titular en la MLS y nunca había entusiasmado demasiado a nadie en el exterior. Pero en vista de que Szetela nunca termina de salir a la cancha para el United por algún problema de salud o de estado, ahora parece que Dallas hizo lo correcto.
Pero las cosas no han sido siempre así este año. Dallas tomó pésimas decisiones para la línea defensiva durante la temporada baja, e increíblemente terminaron dependiendo en que Steve Purdy y Daniel Torres les dieran las respuestas en el centro. Además, Dallas tenía algo así como un "defensor izquierdo por comité" en la formación. Bueno, en síntesis, ninguno de los defensores que abrieron el partido de apertura sigue siendo titular hoy en día. Dallas ha compilado una marca de 5-4-2 desde mediados de junio a medida que las piezas se fueron acomodando, pero ya es demasiado tarde.
4. Falta disciplina: La tensión es alta y el arbitraje sigue más inconsistente que nunca. Sin embargo, no hay excusas para la falta de disciplina en MLS. Recibir una tarjeta por un desafío tardío es una cosa. Pero la petulancia y la insensatez están marcando demasiados partidos en este momento.
Nana Attakora y Chad Barrett recibieron tontas tarjetas amarillas para Toronto en esta ronda. Un excesivamente indulgente Silviu Petrescu debería haber repartido media docena de tarjetas en el RFK, adonde tuvo suerte de que ningún hombre de los Sounders o el United se lesionara en un partido tremendamente agresivo.

Finalmente, los dos partidos del domingo terminaron con 10 hombre en la cancha para cada equipo.
5. El yin y el yang de MLS: En un masivo lapso de cinco días para el seleccionado estadounidense en su afán por clasificar para la Copa del Mundo, cada gol, asistencia y gran salvada en el arco fue producto de alguien que juega en MLS o que alguna vez lo hizo. Eso es un puñetazo de guante blanco en la cara para todos aquellos snobs del fútbol que creen que la MLS no vale nada.
Pero aquí está la mala noticia: Tres figuras estadounidenses opacaron una semana que de lo contrario ha sido grandiosa para el fútbol de este país con feos incidentes en los últimos minutos de los partidos de la liga el fin de semana.
Ricardo Clark fue expulsado por tomar parte en una reyerta con los jugadores del Columbus el domingo. En el mismo partido, Brian Ching tuvo suerte de que solamente lo sancionaran con una tarjeta amarilla por una acción inusitada: derribó a Alejandro Moreno desde atrás sin siquiera ir por la pelota.
Y hablando de acciones inusitadas, Landon Donovan dejó fluir sus frustraciones en el silbato final al patear a un jugador del FC Dallas y casi acaba por coronar una noche espantosa empezando una pelea.
A nadie le gusta ver tarjetas innecesarias levantadas en los últimos segundos de un partido ya de sobra definido. Por otro lado, una acción tan cínica merece una reacción punitiva. El árbitro Hilario Grajeda debería tener que explicar porqué ni siquiera le dio una advertencia al internacional estadounidense.







