Actualizado: 4 de noviembre de 2009, 15:33 EST

Nadie lo va a extrañar

Se va Arias y vuelve la esperanza a los fanáticos de Chivas

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David Faitelson Por David Faitelson
ESPNdeportes.com
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Mirada de Faitelson: Nadie extrañará a Arias

BRISTOL -- Puedo imaginarme la escena. El control remoto de la videocasetera en la mano derecha de Jorge Vergara y el ceño fruncido, amargo, lleno de coraje, de dolor, de arrepentimiento. Por la pantalla, se asomaba la imagen de Raúl Arias en la sala de conferencias de las Chivas: "Tranquilo, no te pongas nervioso hijo, estamos chupando tranquilos".

Bella frase, magnifico tono, gran nivel intelectual, excelente vocabulario, muy cerca de Menotti, de Cruyff y de Mourinho. Y pensar que Jorge Vergara, el empresario, el dueño de Omnilife, "el pastor", el hombre de mundo había contratado a "eso" para su equipo de fútbol.

Las Chivas habían caído tan bajas como la educación misma del señor Arias.

Una decisión tan simple como mostrarle la puerta de la calle a Arias le devolvió hoy la esperanza a millones de aficionados que se sentían en el abismo mismo, en las manos de un entrenador cuya imagen, mentalidad, estilo juego y hasta personalidad distaban mucho de la idiosincrasia y la filosofía del tradicional equipo de fútbol.

Puede que Arias sea un buen entrenador de fútbol. Puede que haya obtenido resultados interesantes en otra clase de equipos, pero no era ni nunca fue el indicado para sentarse en el banquillo de las Chivas. Jorge Vergara cometió un error, un error grave porque atentó contra los principios de la institución y creo que, a final de cuentas, también contra sus propios principios.

Habrá que entender que gran parte de lo que le ocurre hoy a Chivas ha sido culpa de Vergara, pero también, me queda claro, que no hay nadie mejor que Vergara para trabajar como el dueño de Chivas.

Raúl Arias se va y nadie en el mundo de Chivas lo va a extrañar.

DISTINTA ENFERMEDAD
Los fanáticos de Chivas están tan desesperados por su situación que han empezado a tratar de involucrar en su propia mediocridad a otros. Y su victima natural es el América, pero eso no es ni sería justo. Más bien parecería una broma de mal gusto.

Para entenderlo rápido, basta un vistazo a la tabla general: América es tercero y Chivas es decimocuarto. Dígame usted si acaso no viven y no respiran en mundos diferentes.

Involucrar, mezclar, confundir la crisis por las que atraviesan cada uno de los llamados "grandes" del fútbol mexicano no tiene un punto de equilibrio ni un modo apropiado para hacerlo.

La de Chivas es una crisis institucional, profunda, grave, que necesita más que resultados o un pequeño ajuste para ver la luz. La del América es una crisis de forma, de estilo, de identidad. Habrá algunos ==o muchos== que no les guste como está jugando, pero en comparación con los torneos del pasado reciente, ha hecho, esta vez, uno de muy aceptables resultados.

El trance o la tragedia de Chivas va desde la cúpula directriz y hasta el delantero que patea la pelota a la portería. Hay confusión en las ideas de Jorge Vergara, hay desorden y miedo a su alrededor y aunque parece que tiene la gente correcta para que el equipo vuelva al sitio que tradicionalmente le corresponde, los caminos están equivocados.

El América ha enterado a una zona de confort. Sus directivos pasan por buenas personas, hay tranquilidad en el vestidor y hay resultados en la cancha, pero el equipo no tiene el sello espectacular que sus fanáticos mas acérrimos reclaman y presumen. Es un América que escolta a los líderes en la tabla general, que de pronto mete 7 goles y que a la semana siguiente no encuentra el gol. Es un América bipolar, mentiroso, pero que con 28 goles a favor (más que nadie) y 26 puntos puede soñar con lo que quiera.

No se confundan o no confundan. La "enfermedad" de Chivas y la del América es distinta, diametralmente opuesta. Tiene un paralelismo en cuanto a la carencia de identidad, de estilos, de formas, de manera, pero los números no engañan y ahí, el América se aleja de Chivas.


David Faitelson es uno de los reporteros deportivos más reconocidos en México y ha colaborado con medios como TV Azteca, diarios como Excelsior y El Heraldo, y estaciones de radio como Acir, y Radio Red. David es reportero y comentarista de ESPN. Consulta su archivo de columnas.