Actualizado: 29 de octubre de 2009, 11:35 EDT

Hay partidos tan duros

El cronista quedó muy triste después de la derrota de Colón ante Independiente

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Washington Cucurto Por Washington Cucurto
ESPNdeportes.com
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Piatti
Fotobaires.comColón no hizo pie ante Independiente en Avellaneda
BUENOS AIRES -- ¡Maldición, maldición, maldición! ¡Esto me pasa por ser un entusiasta del fútbol, por creer que otro camino, otra vida, otra interpretación del fútbol argentino, es posible! ¡Pero son puras sandeces de un ingenuo como yo!

Hace un par de días dilapidé elogios para Colón de Santa Fe, dije genialidades acerca de su técnico, Antonio Mohamed. En verdad, hace mucho tiempo que le vengo tirando flores a un equipo chico como es Colón de Santa Fe.

Y si bien es cierto que es un equipo que hace rato viene jugando realmente bien, todavía no termina de madurar. ¡Están siempre verdes los muchachos de Colon de Santa Fe! Tienen miedo de dar el gran paso, de convertirse en un equipo del montón, a ser el mejor de todos...

Anoche, mientras miraba el partido con Independiente (otro intrascendente que gana y pierde y vuelve a perder o a ganar); pensé "no te ilusiones más, éste es un equipo así, desparejo, un canto a la irregularidad, es un equipito que nació para vivir en la mitad de la tabla. Puede ganar o perder con cualquiera, de local o de visitante. No tiene mística".

"Una decepción, un dolor en el corazón". Puedo asegurarles que no hay nada peor para un cronista de mi talante; un tipo que escribe y se juega y hasta vaticina extraños desenlaces deportivos; ver como un equipo al que le pusimos las fichas no responde y no pasa de la mediocridad general.

Eso es lo que es Colón de Santa Fe, queridos lectores: la mediocridad corriendo. Me di cuenta anoche cuando Garcé quería desbordar como si fuese un siete y se chocaba contra los rivales y a gatas alcanzaba a tirar un centro voleado al área.

Y miren que Independiente no es la gran cosa, ni mucho menos. Independiente es un equipo absolutamente ganable; si los apurás un poquito, si le cruzás tres centros pasados, le hacés dos goles seguro. Silvera es el único que se salva, en ese plantel que dista muchísimo de ser "un Rojo de todas las épocas".

Y como hincha, como amante del fútbol, da bronca que Silvera defina tan fácil en un contragolpe. Que el arquero de Colón se coma todos los amagues de un delantero como Piatti al que todos conocemos y sabemos que va a hacer la "lógica": desborde de gambeta larga y definición de zurda. Es el ABC del fóbal, muchachos. Hasta yo (que jamás jugué a la pelota, ni lo haré jamás porque detesto transpirar y detesto practicar el fútbol), la sé.

Walter Busse y Federico Mancuello no pueden desbordar tanto. ¡Son dos simples laterales, muchachos de Colón! ¡Expulsan a Esteban Fuertes y no sabemos qué hacer!

No valen la corridas del excelente lateral Ismael Quílez por derecha y Ricardo Gómez por izquierda para llevarle un poquito de terror al arco del Tolo Gallego. No valen los intentos individualistas, cuando el equipo no funciona.

No alcanzan, francamente las individualidades, porque a los doce minutos, en la puerta del área Piatti habilitó a Silvera y el arquero ¡Pozo! la fue a buscar adentro. No alcanza que al último minuto nos acercamos y con un par de minutos más quizás hasta lográbamos la hazaña de empatarle al Rojo en Avellaneda.

Pero Colón no está preparado para estas hazañas...

Y chau, no debo ni quiero decir nada más. Se perdió la punta y se perdió el campeonato, como en el torneo anterior, y en el otro también. Chau, Colón, los partidos claves como éste, ante Independiente en Avellaneda se deben ganar. De lo contrario, seguimos siendo una promesa que se apaga con el correr de los partidos.

Por lo menos Independiente se acercó a la punta, está a tres puntos de los líderes. Por lo menos el Rojo de Avellaneda estrenó cancha nueva y no es poca cosa.


Washington Cucurto es escritor y poeta. Aunque su nombre real es Santiago Vega, él prefiere que lo llamen simplemente \"Cucu\". Su obra siempre recurre a las minorías y a los marginales y entre sus publicaciones se destacan Cosa de negros (2003) y Las aventuras del señor maíz (2005). Además creó Eloisa Cartonera, una editorial que publica libros de autores inéditos latinoamericanos, realizados con cartón. Actualmente está terminando una biografía de Don Ramón, personaje del Chavo del 8. Consulta su archivo de columnas.