Una final imperdible
Hindú-CASI, en el análisis de Alejandro Coccia
BUENOS AIRES -- ¿El hambre todo terreno del CASI? ¿La vigencia de un Hindú, que gana aun cuando desaparece la inspiración y la calidad individual? Disyuntivas que quedan expuestas de frente a la final de este sábado devenido en miércoles y que, también, aparecieron en sus respectivos, sufridos y celebrados triunfos del fin de semana, ante Alumni y La Plata.
Decíamos en la columna previa que anticipaba las semifinales que el Atlético de San Isidro estaba en condiciones de equiparar el mejor funcionamiento de un Alumni a partir de cuestiones que tenían que ver con lo volitivo, con la enorme entrega y autoestima que venía arrastrando con bravura el CASI para meterse de prepo (y contra muchos pronósticos) en el desenlace del torneo.
Esa fortaleza anímica de los sanisidrenses apareció en su esplendor en la tempestuosa noche del viernes pasado, bajo el diluvio y con un viento que complicaba todo intento medianamente preciso. Sin embargo, la garra no fue la única virtud en su éxito por 15 a 9. También fue quirúrgico para sumar puntos en las pocas situaciones propicias y fue tenaz y solidario a la hora de defender y combatir por la pelota. Impresionante como duplicaron en el tackle a cada hombre de Alumni que portaba la pelota.
¿Le alcanzarán esas virtudes para destronar al tricampeón? Hummm, estos partidos son especiales por un montón de motivos, entre otras cosas porque se resuelven por pequeños detalles, se priorizan las defensas y los recaudos. Y además tienen una carga emocional para bien y para mal- que obliga a una gran templanza para sostener la concentración y el ánimo. En las finales, un solo error puede significar derrota porque todo está magnificado& Y por eso en escenografías plenas de color, calor popular, pasión e ingenio a la hora de apoyar al club de sus amores, en definitiva y en líneas generales se terminan viendo partidos que, en otro contexto, no superarían el nivel de la chatura.
Hablemos un poco de Hindú, que en semifinales penó más de la cuenta ante La Plata por no liquidar al corajudo equipo Canario en los primeros 20 minutos del segundo tiempo, cuando lo tuvo a merced y no sumó puntos. Cosa rara& Aunque buena autocrítica después de la victoria: a casi ningún jugador de Torcuato le gustó la manera en que jugaron el sábado anterior. Y eso, justamente, lo hace más peligroso.
Rapidito hay que decir que Hindú es un equipo completo, lo fueron construyendo durante muchos años y aquí está el resultado. Hoy, por ejemplo, hasta puede inclinar la balanza con una formación que no es bandera de su rugby: el scrum.
No hay mucho para vaticinar respecto de esta final. Sí podemos imaginar que la lluvia que se espera complicará aún más el panorama. Obvio que habrá una lucha titánica entre ambos packs: más áspero el de Hindú, claro. Por eso al CASI le convendrá más la guerra de guerrillas que la confrontación directa y frontalizada. Pero ojo con la garra de los muchachos del Atlético&
Será también un lindo duelo entre la sabiduría (Nico y Juan Fernández Miranda) y la chispa (Agustín Figuerola-Martín Landajo). Y entre los backs, Hindú buscará prevalecer a partir de la categoría de sus centros Fernández-Senillosa.
En fin, roguemos que no llueva y que los dos grandes protagonistas se respeten a sí mismos. Puede salir una linda final. Hindú asoma como favorito por sus antecedentes en todo sentido. Sin embargo, el CASI está en condiciones de dar el golpe de timón. Aunque parezca un contrasentido, hoy está mejor que el año pasado (cayó en semis ante el mismo rival), aun cuando en el 2008 desplegaba un rugby más fluido, integral y contundente.
Alejandro Coccia es periodista deportivo desde 1982. Se desempeñó como redactor del diario La Nación de Buenos Aires, y desde 1993 conduce los programas de rugby de ESPN. Actualmente es comentarista de rugby y voleibol por ESPN+, uno de los conductores del SportsCenter Latino y columnista de ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas.