Actualizado: 31 de octubre de 2009, 3:02 EDT

Que no cunda el pánico, todavía

Puede ser malo o bueno el que Cavaliers ya tenga dos derrotas en el inicio de campaña

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Carlos Morales Por Carlos Morales
ESPNdeportes.com
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Getty ImagesLeBron James y Shaquille O'Neal no han tenido un buen inicio de campaña con Cavs
Es posible que dos derrotas en los primeros dos partidos de la temporada no sean motivo de alarma para un equipo que espera ganar un campeonato de liga, como los Cleveland Cavaliers. Por otro lado, es posible que sí lo sean. A manera de comparación, los Cavaliers ganaron 8 de sus primeros 10 encuentros en la campaña pasada y su seguidilla más larga de derrotas (que fue precisamente de 2) no vino a ocurrir hasta principios de febrero, cuando ya el equipo jugaba para registro de 39 y 9.

Como todos sabemos, Cleveland encabezó a toda la liga con 66 victorias y llegó a la final de conferencia, en la que fue eliminado (algunas personas piensan que de manera sorpresiva) por el Orlando Magic. Precisamente, esa eliminación un poco más temprano que lo anticipado fue lo que provocó que la gerencia decidiera hacer contrataciones trascendentales que le cambiarían la cara al equipo de manera radical.

Shaquille O'Neal arribó mediante un cambio con Phoenix, en el que los Cavaliers cedieron a Ben Wallace, Sasha Pavlovic, la selección de segunda vuelta del sorteo de novatos del 2010 y efectivo. La transacción tenía como propósito ganar más presencia en la posición de centro, al entregarle la titularidad a Shaq y enviar a la banca al que la había ocupado por 11 años, Zydrunas Ilgauskas. Además, para mejorar la estatura general y capacidad atlética en las posiciones perimetrales y adquirir mayor profundidad entre los internos, firmaron a los agentes libres, Jamario Moon, Anthony Parker y Leon Powe (quien no ha podido ver acción todavía por encontrarse lesionado).

Era sabido, y la dirección técnica del equipo tenía previsto, que enviar a la banca a Ilgauskas luego de tantos años siendo el titular, debido a la llegada de Shaq, mas la integración de Moon y Parker, iba a provocar ciertos problemas de acoplamiento inicial que tomaría algún tiempo subsanar. Con lo que no se contaba era que los problemas fuera de la cancha del escolta Delonte West les obligarían a jugar sin él en el inicio de temporada. Al insertar a Parker en el cuadro titular en sustitución de West el resultado neto es que 40% de esa escuadra inicial ni siquiera estaba con el equipo el año pasado.

Pero los problemas que crea la presencia de Shaq en el cuadro de Cleveland van un poco más allá de acostumbrarse a jugar con él. Es cierto que se gana presencia en la llave y fuerza, además de una mejor ofensiva y defensiva cerca del aro; pero el área de la llave queda muy congestionada para que la ofensiva pueda fluir y se juega con un tirador menos.

Esto es así porque Anderson Varejao, el jugador que llena la posición de ala-pívot, no es capaz de encestar el tiro a media distancia con consistencia y es mucho más eficaz jugando en las cercanías de la canasta, precisamente las mismas características que posee Shaq. En el pasado, a pesar de que Varejao jugaba la misma posición "4" en defensa, realizaba mas las funciones de un centro en ofensiva pues jugaba lo más cercano al aro y no se le requería tanto que tuviera que encestar a distancia, ya que esa tarea de hacer pagar a las defensivas flotantes la realizaba Ilgauskas, con su excelente tiro exterior. Ahora con Anderson, Shaq y LeBron James realizando sus penetraciones usuales, la llave parece encontrarse más tupida y sobrepoblada que una estación de tren en una gran ciudad durante la hora pico.

En el costado defensivo también crea problemas al equipo la presencia de O'Neal, especialmente cuando los Cavaliers se enfrentan a quintetos que tengan internos versátiles, como ha sido el caso en los primeros dos partidos.

Boston (cuando utilizaba a Rasheed Wallace y Kevin Garnett al mismo tiempo) y Toronto (con Chris Bosh y Andrea Bargnani) se dedicaron a hacerle la vida imposible a Shaq porque ubicaban en el perímetro y de frente al aro al jugador que este estuviera marcando.

Obviamente, O'Neal en el perímetro se encontraba totalmente fuera de su elemento (como pez fuera del agua) y eso lo hacía victima fácil del jugador que tenía que marcar afuera.

Ni hablar de la defensa de la jugada de pared y desmarque (conocida debilidad de Shaq desde sus años mozos); tanto Boston como Toronto la utilizaban lo más alejado de la canasta posible y utilizando como bloqueador al hombre al que marcaba O'Neal.

Era casi risible ver las veces que los perimetrales como Rajon Rondo, Paul Pierce, José Manuel Calderón y Hedo Turkoglu le pasaban por el lado con sencillos cambios de direcciones mientras Shaq los toreaba, evitando cometer faltas.

El otro problema grave es la ausencia de West, quien resuelve muchas situaciones para el equipo. Delonte es un excelente jugador defensivo y usualmente está asignado al mejor jugador ofensivo contrario, ya sea base o escolta. De esa manera, Mo Williams puede encargarse del menos peligroso de los dos. Al ser Parker el que llena la vacante de West se pierde esa flexibilidad, ya que Anthony no puede defender a los bases, por lo que Williams debe marcar a estos aunque no paree bien y se tenga que desgastar demasiado en el intento.

En cuanto a los esquemas ofensivos también se pierde mucho sin Delonte, pues éste fungía como base sustituto, además de escolta titular. Durante su ausencia, esa responsabilidad de segundo armador ha caído sobre los hombros de Daniel Gibson y, francamente, le ha quedado grande. Luego de que Gibson no jugara bien como piloto en el juego inaugural contra Boston (2 puntos, 0 asistencia y una pérdida en 14 minutos de acción), el técnico Mike Brown lo utilizó solamente como escolta en el partido contra Toronto y puso a LeBron en la posición de alero-armador.

Aunque Gibson encestó 12 puntos y James finalizó con una triple decena, Brown confesó después del partido que esa estrategia era una solución a corto plazo que trataría de evitar en el futuro, pues no le gusta cómo se anquilosa la ofensiva cuando LeBron tiene que dominar la pelota por largos periodos de tiempo.

Teniendo en cuenta los problemas antes mencionados, se puede llegar a la conclusión de que los creados por la ausencia de West se podrán solucionar tan pronto este se reincorpore. Los creados por la presencia de Shaquille, sin embargo, no parecen tener solución a la vista, por lo que, proyectándonos a los equipos que Cleveland tendría que vencer para ser campeón, pudieran tener muchos problemas con los que le presenten internos que puedan salir al perímetro. Ya habíamos mencionado el caso específico de los Celtics. Me parece que habría que añadir a los Lakers, cuando utilizan a Pau Gasol y Lamar Odom al mismo tiempo, y tal vez unos cuantos equipos más que se puedan dar ese lujo.

Por lo pronto, no creo que deba cundir el pánico en las huestes del señor Brown; pero sí que debe haber algo de preocupación.


Carlos Morales es comentarista de los partidos de la NBA que transmite ESPN América Latina. Como técnico, ha sido dirigente por más de 20 años en todos los niveles del básquetbol, destacacándose como técnico en las ligas de Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela y coach de la Selección Nacional de Puerto Rico. Consulta su archivo de columnas.