Actualizado: 5 de noviembre de 2009, 10:22 EST

Y el ganador es...

En el primer enfrentamiento entre Ron Artest y Trevor Ariza, Kobe Bryant se robó el show

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John Hollinger Por John Hollinger
ESPN.com
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Andrew Bynum

(Getty Images)

Ron Artest y Luis Scola batallaron duro en la zona de internos, en Rockets-Lakers

HOUSTON -- Si la batalla entre Artest y Ariza demostró una cosa, es que las acciones dicen más que las palabras. Trevor Ariza y Ron Artest dijeron todo lo que se esperaba que dijeran antes del partido; que solamente se trataba de un juego entre Rockets y Lakers, y que no tomarían cartas en el asunto. Lo mismo dijeron sus entrenadores, aunque no estoy seguro de si realmente lo creían así o si simplemente estaban proyectando lo que querían que sucediera.

Pero ni bien comenzó el partido el miércoles por la noche, la historia fue completamente diferente. Artest se pasó gran parte de la primera mitad hablándole mal a Ariza con intenciones de irritarlo, y aún no habían pasado tres minutos de juego cuando ambos recibieron faltas técnicas.

Y vaya uno a saber qué fechorías ocurrieron detrás de escena. Ariza acusó que Artest había intentado ponerle las manos en el cuello, mientras que Artest se quejó de que Ariza le había tirado codazos.

"Fui golpeado como por tres codos", dijo Artest. "Si pegas un codazo en el pecho de Ron Artest, ¿sabes a quién le estás pegando?"

Sólo que esta vez no persiguió a Ariza como lo hizo con Kobe Bryant en los playoffs del año pasado.

"Si alguien me pega, voy a reaccionar, ¿sabes?", dijo Artest. "Pero me rindo, simplemente me rindo. Ya no voy a pelear. Puedes pegarme un codazo, un cachetazo, usarme como un saco de arena. Pero ya no voy a reaccionar, estoy cansado".

Sorprendentemente, fue Ariza quien se pasó gran parte del juego determinado a demostrarles a sus ex empleadores de lo que se estaban perdiendo. Mientras que Artest rara vez forzó el asunto, Ariza se pasó la mayor parte de la primera mitad buscando tiros externos que no existían, por lo que terminó con cinco aciertos en 21 intentos de campo. Al final, fue dejado de lado una última vez durante los segundos finales, con la anotación de Derek Fisher en el último trecho del tiempo suplementario para ayudar a L.A. a preservar un triunfo por 103-102.

Antes de eso, fue todo Artest versus Ariza en el último minuto del reglamentario, cuando ambos clavaron triples para condimentar el escenario del tiempo extra. Mejor aún, ambos traicionaron sus declaraciones previas al partido haciendo posturas frente al banco contrario después de cada tiro -- Artest hizo una señal exagerada de tiempo fuera cuando su triple puso a L.A. tres puntos arriba con 30 segundos en el reloj, y Ariza meneó tres dedos en la dirección de L.A. tras igualar el marcador con 14 segundos de tiempo reglamentario por delante.

Sin embargo, al final del día, fueron personajes secundarios en una historia diferente: la historia de Kobe Bryant impulsando a los Lakers hacia su segunda victoria consecutiva fuera de casa en tiempo suplementario. Con Pau Gasol todavía ausente por una lesión en el muslo, los Lakers le facilitaron 41 puntos a su estrella, y fue su pase a Andrew Bynum que dio lugar al tiro libre ganador con 24 segundos en el reloj de tiempo extra.

Houston tuvo la chance de retomar el liderazgo, pero desperdiciaron dos oportunidades. La primera llegó en una carga de Aaron Brooks en la que Lamar Odom le cometió falta sobre la línea de fondo justo antes de que Brooks empujara el balón por debajo del aro. Aunque pareció ser un llamado de continuación, la falta se cobró en el suelo, por lo que Brooks no pudo lanzar los dos tiros libres que podrían haber puesto a Houston arriba en el marcador con 13 segundos por delante.

Más tarde, el entrenador de Houston, Rick Adelman, se limitó a comentar, "Estoy realmente frustrado", pero no dijo porqué. No hace falta ser un experto para descifrar qué fue lo que le molestó.

Lo que sucedió a continuación, no fue culpa de nadie más que de ellos. Después de que los Lakers bloquearan a Brooks y Ariza recuperara un balón suelto a mitad de cancha, Houston no usó su último tiempo muerto para planear una jugada en los últimos segundos. En cambio, Ariza hizo una carga desesperada, Fisher (quien, increíblemente, jugó 34 minutos con 0 puntos, 0 rebotes y 0 asistencias) falló, y los Lakers se fueron a casa con un peleado triunfo.

Durante gran parte del partido, parecía que el equipo de Houston, que aparenta ser el pequeño gran vagón de la temporada, surgiría con otra victoria improbable para continuar sus inesperados triunfos sobre Portland y Utah. Houston compiló una ventaja de siete puntos al principio del último cuarto con la problemática unidad secundaria de L.A. en la cancha, lo que forzó a Phil Jackson a empujar a sus titulares dentro del campo de juego antes de lo que había previsto -- incluyendo a Bryant, quien tuvo que jugar 48:09 minutos en dos juegos definidos en tiempo suplementario fuera de casa.

Pero, como en varios episodios recientes de Rockets versus Lakers, Houston no logró sostener su producción ofensiva en los últimos minutos. Con los Lakers determinados a contener a Brooks tras haberlo visto dominar la defensa de L.A. en los Juegos 4 y 6 de los playoffs del año pasado, Houston logró anotar apenas nueve puntos en los últimos 10 minutos del último cuarto hasta que Ariza clavó su triple para equilibrar el marcador con 14 segundos por delante. Incluso esa anotación llegó con los Lakers abalanzándose por un rebote -- en jugadas armadas, el combo de Fisher y Bynum consiguió frustrar a Brooks una y otra vez con sus trampas.

Esa podría haber sido la otra "frustración" de Adelman -- las tácticas de brazo fuerte de Fisher contra el diminuto de Brooks en el perímetro. Si los réferis le daban una pulgada, él tomaba una milla, usando la superioridad de su fuerza para alejar a un Brooks más rápido del aro.

En cuanto a Artest versus Ariza, estadísticamente podría decirse que fue un empate -- los dos anotaron 15 puntos. Y tal vez no era realista esperar que hubiera un duelo entre los dos cuando prácticamente ni se marcaron el uno al otro. Generalmente, Bryant marcó a Ariza mientras que, en una señal de la garra que su rival ha perdido, Artest fue marcado por Luis Scola casi todo el tiempo y nunca logró superarlo en el rebote.

La gran diferencia de bombardeo la aportó el No. 24 de oro. Y al final, él fue el único protagonista de la noche. Con 41 puntos en apenas 30 tiros y solamente dos balones perdidos en la noche, Bryant permitió que los campeones reinantes superaran la inspiración de Fisher, la floja actuación del banco y el torrente de segundos tiros de los Rockets. Y que lo haya hecho después de haber jugado 46 minutos en un triunfo sobre Oklahoma City en tiempo suplementario -- sin mencionar su estado febril -- lo hace aún más impresionante.

Si estás interesado en Artest versus Ariza II, el próximo duelo tendrá lugar en el Staples Center de L.A. dentro de 10 días -- cuando Ariza recibirá el anillo de campeonato que sus ex compañeros recibieron en la noche de apertura. De alguna manera, creo que estos dos volverán a ser la historia predominante antes del partido... pero será Kobe quien esté en boca de todos al cabo del mismo.


John Hollinger es colaborador de ESPN Insider. Consulta su archivo de columnas.