Actualizado: 6 de noviembre de 2009, 14:00 EST

Falló sólo uno

Entre los italianos de Europa League, sólo Lazio perdió en la cuarta jornada

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Federico Manfredo Por Federico Manfredo
ESPNdeportes.com
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Roma
Getty ImagesLa alegría fue romana en la visita a Fulham
ROMA -- Entre los tres participantes italianos, Lazio fue el único club que perdió en la cuarta fecha de la Europa League, disputada el jueves 5 de noviembre, con una pesada caída en España por 4 a 1 ante Villarreal. Esto les complica muchísimo el camino a los capitalinos, que ahora se verán obligados a ganarle a Salzburg en Austria y por una diferencia mayor de un gol, para poder tener buenas esperanzas de meterse en la ronda siguiente, los 16vos de final.

Lástima, porque la jornada había empezado de manera bárbara para los representantes del tricolor en la "hermana menor" de la Champions: efectivamente, en la tarde europea Roma logró darle vuelta el partido a Fulham y le ganó por 2 a 1, mientras que Genoa terminó venciendo por 3 a 2 con un gol al segundo minuto de descuento, luego que los franceses del Lille habían recuperado una desventaja de dos tantos.

Así, los tres siguen en el camino para pasar el turno, si bien las cosas están todavía muy complicadas para todos. El mejor ubicado sigue siendo Roma, que al ganarles a los ingleses cumplió un buen salto hacia adelante para pasar el turno. Lazio y Genoa, en cambio, arriesgan mucho y deberán vencer a toda costa sus próximos desafíos.

REGALITO BRITÁNICO
Quince días después del 1 a 1 al último minuto en Lóndres, Roma recibió a Fulham y, como quedó dicho, le ganó por 2 a 1 con goles de Riise y Okaka, que dieron vuelta el penal de Kamara.

Así, los giallorossi los superaron a los muchachos de Roy Hodgson y se metieron en segunda posición con 7 unidades, a dos puntos del primero FC Basel, que recibirán en la próxima jornada, en programa para el jueves 3 de diciembre. Ahora, con los ingleses más atrás, los suizos ahí al alcance y e partido más fácil en la última fecha, la situación de los capitalinos es absolutamente favorable para pasar el turno y, con un poco de buena voluntad, no debería ser difícil clasificarse primeros en la zona E.

El triunfo ante los ingleses fue determinante y el conjunto de Claudio Ranieri debe agradecerles a sus adversarios, quienes le dieron una mano para poderse quedar con el entero botín. En efecto, en la primera etapa Fulham jugó mejor por cuarenta minutos, anotó con un penal bien cobrado por una ingenua falta de Andreolli y pudo haber hecho por lo menos otro gol. Roma, en esos cuarenta y pico minutos, estuvo demasiado larga y abierta, lo que le permitió a la visita de jugar por el medio y abrir sobre las franjas al momento propicio.

En los últimos minutos, los locales equilibraron un poquito y hubieran merecido un penal a favor, cuando Mexes remató al arco y Paintsil detuvo el disparo con un brazo, pero el referí no vio nada.

En el complemento, llegó el "regalito británico" que cambió el partido: Nevland lo persiguió a De Rossi en el medio de la cancha y, desde atrás, le barrió las piernas al volante italiano. Realmente no se entendió que le pasó por la cabeza al atacante noruego, que fue justamente expulsado y dejó a su equipo en diez.

Con la superioridad numerica, Roma pudo retomar el control del encuentro y, primero con un gol afortunado de John Riise, quien vio su remate desviado adentro por el hermano Bjorn Riise, y luego con un tanto de cabeza de Okaka, logró quedarse con el entero, valioso botín.

Ahora una victoria en el Olímpico ante FC Basel lo clasificaría directamente y le permitiría jugarse la primera posición. La cosa más positiva es que los giallorossi tendrán más de un mes para preparar de la mejor manera ese delicado encuentro y, posiblemente, podrán contar entonces también con el capitán Francesco Totti.

ADENTRO CON GARRA
En el estadio Marassi, gracias a los goles de Rodrigo Palacio, Hernán Crespo y Giuseppe Sculli, Genoa le ganó por 3 a 2 a Lilla, que había logrado empatar el marcador con los tantos de Frau y Gervinho. Así, gracias también al empate de Valencia en cancha de Slavia Prague, el "Grifo" se subió a la segunda plaza del Grupo B, que comparte con Valencia, ambos con 6 puntos. Los franceses, en cambio, se quedaron primeros con 7 unidades.

Los locales bajaron a la cancha muy motivados y dominaron el trámite desde los primeros minutos. A los quince ya estaban uno a cero con un buen gol de Palacio, el primero en esta temporada para él, y a lo largo de toda la primera etapa nunca sufrieron, sumaron algunas buenas ocasiones y merecieron anotar por lo menos otro gol.

En el complemento, el match siguió igual y, pasados diez minutos y pico, Crespo metió el merecido dos a cero con un gol rocambolesco, puesto recogió el rebote en el palo de su mismo remate antes de mandarla a guardar. Con la doble ventaja la cuestión parecía cerrada, en cambio Genoa se relajó demasiado y un error de su portero en uno de los primeros remates al arco les permitió a los franceses encontrar el descuento.

Con ese tanto, la visita se dio ánimo y se tiró completamente para adelante, logrando encontrar un inesperado cuanto inmerecido empate. El "Grifo" parecía destinado a igualar, resultado que lo hubiera prácticamente dejado afuera de la competición. En cambio, las lagrimas de los locales que se mezclaron a la lluvia torrencial no fueron de bronca sino que de alegría, cuando en el segundo minuto de descuento Palladino metió un buen centro desde la izquierda hacia el segundo palo para Sculli, quien la bajó magistralmente con la derecha, amagando un remate de volea, y sacudió un diagonal con la zurda inatajable, que valió tres puntos de oro.

Genoa ahora no quedó afuera, pero para pasar el turno deberá ganar el próximo partido y, según de como serán los resultados, debería también triunfar ante Valencia en casa a la última jornada, para meterse en dieciseisavos. La misión es complicada, pero no imposible.

PASE COMPLICADO
Lazio se complicó realmente la vida con la contundente derrota en Villarreal por 4 a 1, con la que los españoles se subieron en el segundo escalón de la tabla junto a los capitalinos, ambos con seis unidades, a otros tantos puntos de distancia de Salzburg, el líder del Grupo G.

El problema mayor no estuvo tanto en la caída en sí misma, si no que en la goleada sufrida. En efecto, de esta manera el conjunto ibérico tiene una ventaja en los enfrentamientos directos que podría demostrarse determinante. Así, a Lazio podría hasta no alcanzarle ganar los dos partidos que quedan, en los que deberá anotar muchos goles para aumentar sus posibilidades.

La visita tuvo enseguida una buenísima chance con Rocchi, pero el delantero remató encima del portero desde una fácil posición. Luego, en dos minutos cambió todo: primero los dorados se pusieron en ventaja con Pires y, un minuto más tarde, Baronio se hizo expulsar por una estúpida falta de reacción. En la ocasión, si bien el volante italiano no lo tocó a Llorente con su manotazo, la roja nos pareció justa porque la intención del jugador era la de golpearlo a su rival, gesto absolutamente inadmisible.

Así, el conjunto de Ballardini no logró repetir la hazaña de la ida, en la que había jugado mejor en diez que en once, y se fue rápidamente a pique, primero por un golazo de Cani y luego por un penal (concedido con mucha generosidad) de Pires. Sin embargo, sobre la media hora, Gonzalo le hizo un favor: lo bajó a Rocchi adelante del portero y lo obligó al referí a mostrarle la tarjeta roja y a cobrar el penal. Foggia, pero, no aprovechó el don de su rival y estampó sobre el travesaño su remate desde los once metros.

En el complemento, el nuevo ingresado Zárate encontró el descuento que dio esperanzas, pero poco después Mauri cometió una inútil y estúpida falta de penal, que Rossi transformó en el 4 a 1.

Más allá de lo que se vio sobre el césped, las responsabilidades de Ballardini fueron evidentes: en efecto, el entrenador presentó un equipo sumamente defensivo, luego de haber declarado que Lazio no sabe jugar para atrás y que necesita ser ofensivo para expresarse al máximo. Después, cuando el partido venía tan mal, no hizo un sólo cambio por más de cincuenta minutos. En cambio, la entrada de Zárate hubiera debido llegar mucho antes, porque como se vio cuando estuvo en la cancha, la velocidad del argentino fue desequilibrante con todos los espacios que había en 10 contra 10.

De todas maneras, ahora hay sólo que esperar que algo cambie en el próximo mes y que Lazio tenga un poco de suerte para pasar este turno.


Federico Manfredo nació en Buenos Aires, pero vive en Italia desde 1998. Allí comenzó su carrera periodística, en medios radiales y televisivos. Desde setiembre de 2009 es el corresponsal en Italia de ESPNdeportes.com. Consulta su archivo de columnas.