No hay relevo para Urbina

El lanzador de las Grandes Ligas mantiene su inocencia de cargos de intento de homicidio en su natal Venezuela

Actualizado el 12 de diciembre de 2005
 

Por IGNACIO SERRANO

CARACAS, Venezuela (Especial para ESPNdeportes.com) -- Desde principios de noviembre, Ugueth Urbina, de 31 años de edad, un veterano de 11 campañas en las Grandes Ligas que tiene 237 salvadas (la mayor cantidad por parte de cualquier lanzador venezolano), ha pasado sus días y sus noches en la prisión Los Teques, que está en las afueras de Caracas. Allí está siendo detenido hasta que comience su juicio por intento de asesinato.

Bernardo Navarros muestra su quemaduras (ESPN)
La cárcel Los Teques tiene capacidad para 400 prisioneros, que sirve de hospedaje a las criminales de Caracas y de la ciudad vecina de Vargas. No es considerada una prisión de máxima seguridad, pero Urbina está en compañía de otros reos al igual que de políticos que han sido acusados de corrupción.

Mientras espera por el juicio, está rodeado por las gruesas barras negras y las paredes verdes de la institución. También está rodeado de preguntas que no tiene respuestas, pero que determinarán su futuro.

  • ¿Qué pasó realmente en el campo de Urbina en la mañana del 16 de octubre?

  • ¿Es él una amenaza a la comunidad que cortó y prendió fuego a algunos de sus propios empleados, o acaso es él una víctima de extorsión que apunta a su fama y a los cuatro millones de dólares que ganó con los Tigres y Filis este pasado año?

  • Y...¿Volverá a lanzar en las Grandes Ligas Urbina?

    Su juicio enfrente a una serie de jueces (no hay jurado en Venezuela) podrían comenzar tan pronto como en diciembre. Si es condenado, podrían enfrentar una sentencia máxima de 14 años en prisión, aunque bajo dadas las leyes de Venezuela, los jueces podrían determinar que las circunstancias ameritan una sentencia de entre cinco y siete años, o quizás hasta de entre tres y seis.

    El panorama no es bueno. Pero algunos de los que lo conocen en Venezuela todavía no se dan por vencidos.

    Urbina, que ha lanzado para seis equipos distintos en su carrera de 11 años en las Grandes Ligas, ya ha enfrentado adversidad con anterioridad. No contó con educación y perdió a su padre a manos del hampa (crimen organizado) cuando todavía era un prospecto de Montreal. En septiembre del 2004, su madre fue secuestrada durante cinco meses y medio. Fue rescatada en febrero durante un operativo que se tornó violento y terminó con dos de sus rescatadores muertos.

    "A Ugueth le ha tocado sufrir mucho y todo lo que ha conseguido, lo ha conseguido porque es un luchador", dice Ariel Prat, presidente del equipo de Urbina en Venezuela, los Leones del Caracas.

    Aunque la última cuota de adversidad podría ser su pelea más difícil. Lo que ocurrió o no en la mañana del 16 de octubre podría cambiar la vida de Urbina para siempre.

    UNA FIESTA PARA EL OLVIDO
    Según lo relatado acerca del incidente, esto es lo que sabemos.

    Al mediodía del pasado 15 de octubre, Urbina llegó acompañado de su hijo a la finca de su propiedad en los Valles del Tuy, una zona ubicada a unos 50 kilómetros de Caracas. En el sitio, llamado "Criaderos del Alto", el pitcher tiene un pequeño proyecto de ganadería y varios empleados.

    Al llegar a la finca, ese mediodía, encontró a varios de sus empleados en la piscina. Habían comprado dos cajas de cerveza y varias botellas de licor de anís.

    Vinkler Gallegos era una de las personas presentes. La aparición de su ídolo le hizo recordar la gorra de Florida que guardó para el día en que finalmente le conocería. Como tantos otros aficionados, Gallegos quería que el pitcher estampara su firma en la gorra.

    Después de departir amigablemente con la decena de hombres y mujeres al borde de la piscina, Urbina se marchó. Horas después, sobre la medianoche, regresó junto a cinco acompañantes.

    Lo que siguió después de eso es lo que intenta dilucidar Orinoco Fajardo, el juez 5° de Control de Ocumare del Tuy. José Luis Tamayo, el abogado de Urbina, dice que por culpa del consumo de alcohol ocurrió una riña. "Él trató de apaciguar los ánimos", señala sobre su representado. Ni siquiera habría estado presente al desencadenarse lo peor de los hechos.

    Pero Gallegos tiene otra historia. El joven empleado de 20 años de edad, así como Ricardo Osal, Argenis Farías, Myckelín Echenique, Tony Rodríguez, Bernardo Navarro, Jonathan Duarte y otros cuatro agraviados amanecieron el domingo con severas lesiones, y alegan que fueron atacados.

    De acuerdo con el informe forense que después fue elaborado pro la Policía Venezolana:

  • Navarro tenía quemaduras en 50 por ciento del cuerpo

  • Osal presentaba heridas en el hombro, la mano y el omoplato izquierdos, así como hematomas en el rostro, con coagulación en los oculares

  • Rodríguez sufría quemaduras en el cuello y la oreja derecha, perforación del tímpano, un machetazo en el brazo diestro, hematomas en el rostro y ambos ojos

  • Gallegos tenía contusiones en el rostro y las costillas

  • Farías sufría una desviación del tabique nasal y una fractura de pómulo

  • Echenique presentaba lesiones menores y diversas contusiones

    De acuerdo con las declaraciones de los heridos, tales lesiones les fueron producidas por los cinco hombres que llegaron esa medianoche. Pero también, y muy especialmente, por el propio Urbina. La actitud amigable del lanzador, horas antes, cambió al saber éste que varias de sus pertenencias en la finca habían desaparecido, incluyendo una pistola.

    "Nos golpeó de manera enferma y animal, y dijo que si lo denunciábamos, mataría a nuestras familias", declaró Osel.

    "Tú vas a ser el primer muerto", asegura Tovar que le dijo Urbina, antes de llevárselo a otra propiedad cercana del jugador, donde amenazó con quemarle y darle un tiro.

    Según Rodríguez, a tres de las víctimas les prendieron fuego: primero con thinner, luego con gasolina y finalmente con benzol. Aseveró que salvaron sus vidas porque se arrojaron a la piscina.

    Navarro y Duarte estuvieron hospitalizados varios días después del suceso. Navarro juró que el propio Urbina encendió el fósforo con que después le aplicó fuego, tras rociarle combustible.

    A LA MAÑANA SIGUIENTE
    Los investigadores llegaron a la propiedad de Urbina después de recibir una llamada desde un teléfono móvil celular que al parecer una de las novias de los agredidos tenía en su poder. La mujer también fue torturada y luego encerrada en un cuarto junto a un menor de edad, quien recibió varias cachetadas en la noche.

    El menor de edad, cuya identidad protegen las leyes venezolanas, declaró que a la mañana siguiente, antes de llegar la policía, Urbina se mostró amable con él, como si nada hubiera pasado. Incluso le ofreció una toalla y le pidió que preparara café.

    Mientras Tamayo, el defensor de Urbina, insiste en que el lanzador no estaba presente durante el incidente, un periodista que está siguiendo el caso de cerca sugiere que hay ciertas inconsistencias en esa versión.

    "Tamayo dice que cuenta con 12 testigos que respaldan esa tesis", comenta la periodista Sandra Guerrero, una de los dos reporteros de la fuente policial que cubren la noticia para el diario El Nacional. "Sin embargo, los agentes del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, la policía forense venezolana) aseguraron que Urbina les abrió la puerta a la mañana siguiente y les dijo que no había sucedido nada en la finca".

    Urbina habla con la prensa desde su celda (AP)

    Cuando los agentes del CICPC estaban por marcharse, escucharon gritos procedentes de una de las habitaciones y decidieron ingresar a la casa. Su hallazgo se convirtió en la noticia de primera plana de todos los diarios en Venezuela.

    "El relato describe a un monstruo y eso no me cuadra con Ugueth", dice Prat. "Me cuesta creer en el incidente, tal como lo leí en la prensa. Nunca vi que él haya perdido la cabeza así. Él es duro, pero jamás sucumbió a la presión. Siempre se mantuvo en sus cabales".

    "Sin haber tenido educación de ningún tipo, ha avanzado mucho", apunta Oscar Prieto, el hombre que le firmó para jugar profesionalmente con Caracas, hace casi 15 años. "No es mala gente. Siempre se ocupó de sus hermanos, su madre y su hijo".

    La propia madre del pelotero pasó varios meses secuestrada en 2004. "Entonces vi a alguien que, para superar ese momento, sentía la necesidad de ser muy fuerte, psicológicamente", recuerda Prat.

    El secuestro tuvo un final feliz, pero no fue el único episodio que puso el nombre de Urbina en las páginas de sucesos.

    En 2004, el pelotero fue detenido junto a un amigo por haber efectuado disparos bajo el efecto de bebidas alcohólicas en una calle de Caracas. Cuatro años antes, fue acusado de haber agredido a Eloy Ledesma en un local nocturno de Montreal.

    Los reporteros que cubren la noticia han descubierto otros tres supuestos incidentes de Urbina en los Valles del Tuy: dos riñas y un problema de tránsito, en el que el automóvil del jugador habría arrollado a un anciano.

    Todos los casos citados se resolvieron sin perjuicio para el lanzador.

    Y EL VEREDICTO ES...
    A pesar de que Urbina rara vez ha hablado con la prensa venezolana en años pasados, accedió a hablar desde su celda para decir que está siendo engañado por ser famoso.

    "No tengo nada que ver allí", aseguró el grandeliga, quien sugirió que por ser una figura pública estaba siendo víctima de un montaje para sacarle dinero. "Somos blanco de cualquier persona y de cualquier cosa que suceda".

    Prieto no descarta esa hipótesis y Prat considera rebuscado el relato de los acusadores. "¿Qué Ugueth pudo golpear a alguien? Eso puede ser. Pero la historia completa no me encaja con la persona que conozco", señaló el presidente del Caracas.

    Los amigos cercanos del pelotero no quieren hablar, para evitar que una declaración suya pueda perjudicar a Urbina.

    Tomás Pérez, su compañero este año en Filadelfia y también durante varias temporadas con Caracas, pidió cortésmente al periodista no preguntarle sobre el asunto. El jugador dentro del cuadro acaba de ser cambiado a Magallanes, otro equipo del béisbol venezolano, y aprovechará la visita de ese club a la capital para visitar a su amigo este martes.

    El debate nacional acerca del asunto comenzó apenas las imágenes de los trabajadores lesionados aparecieron en televisión poco tiempo después del incidente. Hay teorías para las dos teorías. Algunas han sugerido, tal como dice el propio Urbina, que los empleados están intentando llegar a un acuerdo monetario. Por otro lado, algunos sostienen que la riqueza de Urbina lo ayudará a alivianar la condena, sin importar si la evidencia contra él sea viable o no.

    Antonio Molina, quien está trabajando ad honorem para los acusadores, asegura que su interés es altruista.

    "Este es un acto de justicia destinado a acabar con la impunidad en la que ciertas figuras públicas, por influencia económica, pretenden torcer el curso de la investigación, queriendo colocarse como víctimas".

    Aunque se puede afirmar lo siguiente: han surgido varios interrogantes acerca de la forma en la cual el caso fue manejado.

    El primer fiscal encargado del caso en la ciudad de Ocumare del Tuy no solicitó la detención de Urbina y los familiares de los agraviados aseguran que la policía judicial del lugar no les prestó atención, por lo que tuvieron que poner la denuncia en el comando de la Guardia Nacional, un componente de la Fuerza Armada con competencia para mantener el orden público.

    Dado que la CICPC y el fiscal dejaron en libertad al lanzador ese mismo día 16 de octubre, no se le pudo practicar una prueba toxicológica.

    Pese a todo, Urbina se quedó en el país entre el día del incidente y el día de su arresto (7 de noviembre) y no intentó huir.

    "Vine a dar la cara", sostuvo cuando fue detenido, dos semanas después. "Todo se aclarará más adelante".

    El futuro, no obstante, puede ser muy oscuro para él si los jueces lo encuentran culpable y lo mantiene encarcelado durante años. Y aunque fuera dejado en libertad, si futuro como pelotero igual se podría ver afectado.

    "Creo que sí se verá el costo de todo esto", dice Prat. "Va a depender de lo bien que le conozcan en Estados Unidos. Las organizaciones que no le conozcan, podrán ver esto con alarma. Pero quienes le conozcan, como nosotros, lo verán con escepticismo. De todos modos, la inactividad o el hecho de no poder salir del país van a pasarle factura. Sea inocente o no".

    Ignacio Serrano escribe para El Nacional de Caracas. En la elaboración de este reportaje se utilizaron informaciones recabadas por Sandra Guerrero y Javier Ignacio Mayorca.

    UNA COMPARACIÓN INEVITABLE
    Quienes siguen el caso en el país suramericano no paran de recordar a otro monticulista que nació a 800 kilómetros del sitio donde se crió Urbina y que en su momento fue la mayor promesa entre los relevistas venezolanos. En 1996, Julio Machado feu sentenciado a 12 años de prisión por el homicidio de Edicta Vásquez.

    "Yo creo que esto va a terminar con la carrera de Ugueth", piensa un veterano periodista deportivo que mantuvo su nombre en reserva. "Me recuerda mucho el caso de Julio Machado. A Ugueth tampoco le van a dejar salir del país. Y si no puede hacerlo, todo se acabó para él".

    Después de cumplir su tercera temporada en las grandes ligas, Machado regresó a su ciudad natal de Maracaibo en octubre de 1991.

    Como integrante del bullpen de Milwaukee, apareció en un tope personal de 54 juegos y dejó 3.45 de efectividad en 88.1 innings. Con las Águilas del Zulia era él quien apagaba las luces después de cada apertura de Wilson Álvarez en el campeonato de invierno. Tenía 25 años de edad y estaba en su mejor momento.

    El 8 de diciembre de 1991, Machado transitaba junto a un amigo por una calle de Barquisimeto cuando, en un arrebato, sacó un arma y le disparó a un vehículo con cuyos ocupantes había sostenido un breve altercado momentos antes.

    Una de las balas mató a la joven Edicta Vásquez, y Machado nunca volvería a lanzar en las Grandes Ligas.