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¿Fue buen partido el Cruz Azul-América?
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El futbol mexicano puso el fin de semana en su marquesina a sus dos grandes "obras de arte" y ninguna de las dos terminó agotando el boletaje disponible ni siendo el espectáculo apropiado en la cancha para la expectativa que había generado. El Cruz Azul-América no tuvo las emociones y el nivel requerido y el Chivas-Pumas atravesó por un cauce similar. ¿Dónde está el problema? ¿Será un tema de los futbolistas, de un futbol cada vez más comercializado, de la falta de identidad de los clubes?

CIUDAD DE MÉXICO, México -- En dos cosas coincidieron contundentemente los dos partidos que el futbol mexicano presentó el fin de semana en la marquesina como la gran atracción de su espectáculo: Primero, los estadios no se llenaron y segundo, la cancha no tuvo el nivel de expectativa que el choque había generado.

Los "clásicos" terminaron traicionados por los propios "clásicos". Ni el Cruz Azul-América ni el Chivas-Pumas respondieron a lo que históricamente insinúan sus camisetas y sus olores, dejando en evidencia, al mismo tiempo, una cruda realidad sobre el momento actual de la Liga MX. El futbol mexicano no está respondiendo a lo que el aficionado necesita o busca en una tribuna.

Algunas expresiones parecen intactas: Una rivalidad casi sagrada, entre dos pueblos orgullosos que luchan con desesperación por sostener una vigencia deportiva. Los americanistas presumen una quinceañera vestida de azul como recordarle al dueño de casa que están celebrando 15 años desde el último titulo. Y los azules cantan insinuándoles a los amarillos que hay una nueva "paternidad" vigente en el duelo. Barricadas, seguridad, maquillaje, banderas, familias, cantos, risas y murmullos acompañan al nublado atardecer de sábado en la Colonia Nochebuena.

"Son los jugadores", me dice un aficionado justo frente a la puerta 21 del Estadio Azul. "Son ellos. Todo se ha convertido en dinero, en un negocio, en intereses y no hay más amor y respeto por la camiseta".

¿Identidad? Puede ser. Los equipos cambian de futbolistas de una temporada a otra, los planteles no se solidifican y no existe ese lazo que antiguamente ataba la pasión del aficionado con sus equipos. Está claro que la oferta como espectáculo de los 90 minutos que vimos en México o en Guadalajara no fueron para nada atractivos y que la oferta hoy de consumo en televisión ha aumentado en cuanto a posibilidades.

Las ausencias en los escenarios pueden, muchas veces, confundirse justificando el momento actual del equipo, pero hay algo más para que un Chivas-Pumas de domingo por la tarde en uno de los escenarios más modernos, cómodos y seguros de Latinoamérica no sea capaz, al menos, de llevar unas 40 mil personas.

El Clásico traicionado por el propio Clásico...

Un clásico que, aunque a la baja, sigue vendiendo, originando, creando, fantaseando, suspirando, pero que en la cancha, cada día que pasa se endeuda mas& cuartos de final, pero de ahí a ser campeón del mundo hay una distancia abismal, hay un aprendizaje, hay un proyecto, hay muchos más temas científicos que empíricos.