El partido apenas terminó. La victoria ante la número 5 del mundo se escurrió de sus manos a último momento. Pero no hay tristeza en Mónica Puig. Todo lo contrario.

"Estoy muy contenta por cómo jugué. Este partido me enseña que puedo competir con las mejores", dice la boricua vía telefónica, minutos después de caer frente a la alemana Angelique Kerber por 3-6, 6-4 y 7-6 (9-7 en el tie break) en un partidazo que abrió la jornada de miércoles en el WTA de Brisbane.

Puig, de 19 años, es la tenista latinoamericana mejor rankeada en el circuito femenino. Esta semana figura en el puesto 124. Pero la puertorriqueña apenas está comenzando su carrera profesional. En Brisbane alcanzó por primera vez la segunda ronda de un evento WTA Tour. Por eso, más allá de la derrota, su fantástica actuación frente a la semifinalista del US Open 2011 confirma todo lo que se espera de ella: Mónica tiene potencial para ser una tenista top.

"Dentro de la cancha, sentí que tenía el tenis para competir con ella", explica Puig, quien ganó 3 partidos de qualy para ingresar al main draw del torneo. "Ella tiene más experiencia en partidos como éste, y manejó mejor el momento de la definición. Pero yo comprendí que puedo jugar punto a punto con una top-5".

Frente a Kerber, Puig dispuso de dos ventajas claras en el score: estuvo 4-1 arriba en el set final, y llegó a ponerse 4-0 en el tie-break decisivo. En el 5-5 de ese desempate, tuvo una oportunidad inmejorable para quedar match-point, pero erró una swing volley de derecha cerca de la red.

"Ella ha estado antes en este tipo de situaciones, y yo apenas estoy empezando. Si me sigo poniendo en posiciones como la de hoy, me voy a acostumbrar a resolver mejor", reconoció la boricua, que durante buena parte del encuentro --que duró 2 horas y 32 minutos--dominó a la 4ta preclasificada con un tenis agresivo, valiente, desbordante de poder y precisión.

Puig viene de tener un cierre de 2012 inmejorable, con títulos consecutivos en torneos ITF Women's Circuits de 50 mil dólares (Joue-les-Tours) y de 100 mil (Poitiers). Para la boricua, esos resultados llegaron de la mano de su crecimiento: "He estado entendiendo más el juego, y me siento cómoda subiendo de nivel. Yo creo que voy a seguir creciendo, porque estoy más fuerte y estoy convencida de que puedo hacerlo".

En ese proceso, Mónica ha encontrado un apodo con el cual se siente identificada: Pica. "Todo surgió por algo que me siempre me dice mi coach: hay que picar piedra para llegar, y hay que tener picardía en la cancha. Entonces yo me empecé a llamar así, Pica. Porque sé que hay que tener eso para llegar".

Alain De Vos, el entrenador belga que ha formado el juego de Puig, sabe lo que tiene entre manos. "Si se dedica al 100 por ciento y pone el alma en lo que hace, su sueño es posible", le decía a ESPNTenis.com hace más de un año. Ahora, tanto él como Astrid, la madre de Mónica, vieron en vivo y al borde del court cómo la ex finalista junior del Abierto de Australia y Roland Garros 2011 está en condiciones de ganarle a una top-ten.

"No he hablado con ellos todavía" cuenta Pica desde las entrañas del Patrick Rafter Arena. "Pero estoy bien contenta con lo que he logrado aquí. He crecido como jugadora y como persona. Y esto me empuja a seguir adelante".

Próximos desafíos: sortear la qualy del Australian Open, ingresar el top-100, y seguir soñando en grande. Pero como ella misma dice, sin dejar de picar piedra.