Miguel Herrera no lo entiende porque sus orígenes son distintos y Ricardo Peláez lo desecha porque, en el fondo, él sabe que alguna vez fue parte de una época que no debió existir, donde la identidad y los valores de la cancha -perdone usted la palabra- se prostituían. La capitanía de Francisco Javier "El Maza" Rodriguez del sábado pasado fue un atentado contra la historia y las tradiciones del club...

LOS ANGELES, CA.- Es una cuestión de identidad, de historia, de tradición, de códigos y hasta de moralidad.

Y puede ser que algunos no lo entiendan. Los tiempos han cambiado, las generaciones son diferentes y las mentes de han distorsionado. Pero un equipo de futbol que se jacta de ser "grande" vive siempre pendiente de cuidar sus tradiciones, sus hábitos, sus costumbres. Las atesora, las guarda como algo sagrado.

Miguel Herrera no lo entiende porque sus orígenes son distintos y Ricardo Peláez lo desecha porque, en el fondo, él sabe que alguna vez fue parte de una época que no debió existir, donde la identidad y los valores de la cancha -perdone usted la palabra- se prostituían.

Estaban tan ocupados en el tema de la indisciplina de Francisco Javier "El Maza" Rodriguez con la selección que casi olvidan el irrefutable hecho de que el América se dio "el lujo" de darle el gafete de capitán a un jugador nacido en las Chivas. Y Miguel Herrera se enoja, explota, grita, acusa, amenaza. Ricardo Peláez se calla la boca. El América se esconde detrás de una sombra de vergüenza.

El manejo que se le dio al tema durante diciembre pasado resultó en "lavado cerebral" de que los tiempos habían cambiado, que el jugador había tenido una importante participación europea y que su repatriación no faltaba al -insisto- sagrado precepto de cuidar que jugadores que hayan nacido en la cuna de tu acérrimo rival no vistan tu camiseta. El mismo "Piojo" dijo que eso le parecía una "tontería" y Peláez, que alguna vez lo hizo en su carrera como jugador, dobló las manos en el tema y punto: "El Maza" apareció en una soleada tarde en Coapa como si su pasado chiva no existiera. Así son las cosas en un futbol como el de México y en una institución como el América.

Lo del sábado fue otro "pecado", porque finalmente el aficionado americanista, el verdadero americanista, lo debe sentir como si fuese una traición, un "puñalada artera" a su corazón. Darle el gafete de capitán a un futbolista que nació en Chivas, que fue campeón con Chivas es tanto como atentar contra la historia de un club como América.

Entiendo que la presión podría estar cegando a Miguel Herrera y entiendo que Ricardo Peláez no tiene la calidad moral para opinar en un asunto de ese tipo. El América es un club de largas tradiciones, de héroes en la cancha, en la banca, en la oficina, un club que debe cuidar sus "códigos" y que debe entender que a partir de ellos vive y resalta su gloriosa historia y su legado para las futuras generaciones.