<
>

¿Y qué tal si nadie quiere a José Bautista?

Jose Bautista juega con una pajita en su hombro, pero esa pahita quizás sea demasiado pesada para afectar su estatus en la agencia libre. Photo by Ian Johnson/Icon Sportswire

José Bautista ha sido indeseado antes.

Cuando era novato en el 2004, los Orioles de Baltimore seleccionaron a Bautista de los Piratas de Pittsburgh en el sorteo de Regla 5, lo que significaba que tenía que mantenerse en el roster de 25 jugadores toda la temporada. Duró allí hasta junio, cuando fue colocado en waivers. Los Devil Rays de Tampa Bay lo reclamaron. Más tarde en ese mes, los Reales de Kansas City compraron a Bautista de Tampa Bay. Un mes luego de eso, Bautista fue cambiado dos veces en el mismo día, de los Reales a los Mets de Nueva York y entonces de los Mets de vuelta a los Piratas.

Terminó logrando apenas 96 apariciones en el plato en toda esa temporada. Aunque Bautista luego consiguió quedarse como titular con los Piratas, eventualmente ellos decidieron que tampoco lo querían, y en agosto del 2008 fue enviado a las menores y luego cambiado a los Azulejos de Toronto por un receptor llamado Robinzon Diaz. Ustedes saben el resto de la historia; Bautista se transformó a sí mismo en uno de los mejores toleteros en el deporte.

Y ahora estamos aquí. Bautista es agente libre, y sigue sin firmar. Los reportes que llegan desde Toronto indican que los Azulejos no han hecho una nueva oferta desde que le extendieron la oferta calificada de $17.2 millones, la que rechazó. Ken Rosenthal reportó que los Filis de Filadelfia habían mostrado algo de interés, pero incluso entonces, él describió el interés como una "opción menos probable" que adquirir algún otro bateador, ya que las fuentes le habían indicado que los Filis estaban reacios a perder un turno en el sorteo. (Como un equipo entre los 10 peores, los Filis perderían su turno de segunda ronda; cualquier otro equipo que firme a Bautista excepto los Azulejos perdería un turno de primera ronda).

Vamos a hacer una comparativa aquí; quizás no sea tan certera, pero pienso que existen algunas similaridades. Barry Bonds se convirtió en agente libre luego de la temporada 2007. Había roto el record de jonrones de todos los tiempos de Hank Aaron y venía de conseguir números de .276/.480/.565. Recibió 132 boletos y se había ponchado apenas 54 veces. Incluso si no podía jugar en el jardín izquierdo en ese punto, de seguro algún equipo de la Liga Americana le podía dar buen uso a un bateador designado con un porcentaje de embasamiento de .480.

"Yo espero gran interés de cada equipo de Grandes Ligas", dijo en ese entonces Jeff Borris, el agente de Bonds, al inicio de la agencia libre. Pero las ofertas no llegaron. Luego de quedarse sin empleo para la temporada 2008, Bonds seguía en búsqueda de empleo. Se reportó que Borris contactó a los 30 equipos de Grandes Ligas, y Bonds estaba dispuesto a recibir un contrato por el salario mínimo de Grandes Ligas $400,000. Pero nadie lo quería. Su carrera había terminado. Bonds nunca se retiró oficialmente del deporte.

Hubo alegatos de conspiración. Bonds fue acusado en noviembre de 2007 por cargos de perjurio y obstrucción a la justicia relacionados con el caso BALCO. Años después, Bonds radicó una demanda por conspiración contra MLB, pero el árbitro Fredric Horowitz falló en su contra en 2015, sin otra prueba adicional que los grandes números de Bonds. Eso no significa que eso no haya ocurrido, pero una conclusión de la salida de Bonds del deporte es que simplemente los equipos no querían lidiar con su personalidad.

Contrario a Bonds, no existe una nube de chismes alrededor de Bautista sobre posible uso de sustancias prohibidas. Pero igual que Bonds, Bautista tiene una personalidad difícil. No es exagerado decir que posiblemente sea el jugador más odiado en todo el béisbol. Al igual que Bonds, él juega con una pajita en el hombro. Bonds parecía crear enemigos, reales o imaginarios, para darle ese impulso extra - los medios, la carrera de cuadrangulares entre Mark McGwire y Sammy Sosa, Jeff Kent -- mientras que Bautista, el hombre que cambió cinco veces de organización en una temporada, utilizó esos desprecios para ayudarlo a alcanzar la grandeza.

"No puedo necesariamente decir que él sea un tipo bien querido en toda la liga", dijo el manager de los Azulejos John Gibbons a Elizabeth Merrill de ESPN.com durante la temporada 2016. "Ahora, cuando él es un compañero, uno se siente totalmente diferente".

Por supuesto, Bautista era todavía miembro de los Azulejos cuando Gibbons dijo eso; él tenía que defender a su jugador. También es posible que la intensidad de Bautista desgastara a sus compañeros de equipo y que los Azulejos preferirían seguir adelante, sin importar la potencial producción de Bautista en el plato.

"Toronto quiere cambiar su camerino", dijo el ex gerente de los Mets Steve Phillips en entrevista con MLB Network Radio a finales de diciembre. "Para Bautista, él es un tipo muy orgulloso, pero lo que más lo motiva es esa pajita que tiene en su hombro, que tiene que haber un villano allá afuera y algo de rabia. Cuando eso sucede, y él está enojado, el resto del camerino camina alrededor de cáscaras de huevo. ... La forma de cambiar la energía en el camerino es no tener a Bautista en el equipo".

Yo no sé si Phillips está escuchando esos comentarios directamente desde los Azulejos, pero al menos tiene un punto que vale la pena considerar. Las oficinas centrales no solo miran números y hojas de cálculo. Al igual que Bonds, quizás los equipos alrededor del béisbol consideran a Bautista como alguien demasiado doloroso para firmar, especialmente cuando tienes que ceder un turno de primera ronda. Además hay razones de béisbol: Su producción bajó en el 2016, ya tiene 36 años, y quizás sea considerado como un jugador que solo puede jugar en la Liga Americana y que necesita ser bateador designado en vez de jugar en el jardín derecho. Por otro lado, hace apenas una temporada bateó 40 jonrones con números de .250/.377/.536 line. Si él puede acercarse a eso, un acuerdo de una temporada podría ser una ganga.

Así que ¿qué sucederá? Volver a los Azulejos sigue pareciendo la conclusión más lógica. Dado el estado de sus jardineros de esquina y su alineación, ellos lo necesitan, y aparentemente Bautista necesita a los Azulejos. Además él podría esperar hasta luego del sorteo - como hizo Kendrys Morales hace un par de años - cuando ya no haya que ceder un turno en el sorteo y quizás haya más interés en encontrar un nuevo hogar. Quizás los Filis lo firmen con la idea de cambiarlo durante la temporada. Pero si nadie lo quiere ahora, ¿por qué alguien lo querría en julio? Quizás un equipo con nada que perder, como los Rays de Tampa Bay, dé el paso adelante y lo firme por $10 millones más o menos.

En febrero pasado, hubo reportes que Bautista le pidió a los Azulejos un contrato de cinco años y $150 millones para evitar irse a la agencia libre. Bautista negó esos rumores, pero ciertamente sabemos que él apostó a sí mismo para conseguir esos grandes números que le darían ese contrato monstruoso.

Pero la apuesta le salió mal.