Después de todo, es defectuoso

Con su teatro por un 'pelotazo', Derek Jeter mostró que no es tan perfecto

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Wallace Matthews Por Wallace Matthews
ESPNNewYork.com
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Derek JeterAP Photo/Chris O'MearaDerek Jeter aceptó luego del juego que no recibió tal pelotazo
Durante 15 años, los paparazzis han hostigado a Derek Jeter dondequiera que se coloque fuera de la puerta de su casa.

Durante 15 años, ha vivido en la mira de los medios de comunicación como si estuviese entrenado en una unidad de francotiradores élite.

Y en esos 15 años, ha salido notablemente ileso.

Ni una sola vez Jeter ha sido atrapado en una posición comprometedora con una mujer, o besándose a sí mismo ante un espejo, o quitándose la camisa en Central Park. Por lo que sabemos, ni siquiera hemos visto que le hayan dado un boleto por una infracción de tránsito.

Lo peor que había hecho hasta ahora era haberse perdido el funeral de Bob Sheppard, y, lamentablemente, ¿en alguna ocasión todos hemos hecho algo así?

(Sí, él no pagó sus impuestos sobre la propiedad hace algunos años en la Florida, pero todos esos que creen que maquillar sus declaraciones de impuestos sea un crimen, que levanten la mano.)

Y más importante aún, en una era poblada por tramposos sobremusculosos y llenos de esteroides, Jeter ha brillado a pesar de jugar el juego de manera limpia (que sepamos hasta ahora).

Para encontrarle algo malo a este tipo, tendríamos que recurrir a los sabermétricos, quienes con sus gráficas y algorritmos han concluído de alguna manera que contrario a lo que los ojos y los resultados nos han dicho, el tipo en realidad no sirve como jugador.

Hasta el miércoles en la noche. En la séptima entrada de un juego crucial en el Tropicana Field, las cámaras capturaron a Derek Jeter, en vivo en alta definición, sonido envolvente y repetición a cámara lenta, haciendo lo que un ejército de fotógrafos y reporteros han estado intentando desde 1996.

El tipo no está por encima ocasionalmente haciendo lo que los simples mortales hacen de forma regular, que es tratar de agarrar algo que no merecen tener ... en este caso, la primera base.

Eso, en una palabra, es ser tramposo.

Hay otras palabras para ello, como mentiroso y ladrón, pero por ahora nos remitiremos a la palabra con la letra T.

Entiendo que en un universo paralelo, el hacer lo que Jeter hizo en la noche del miercoles, cae bajo el eufemismo de la "astucia," una palabra código para hacer lo que se tenga que hacer para lograr la victoria.

Y yo he estado alrededor de suficientes deportes, tanto aficionados como profesionales, tanto como participante como observador, para saber que lo que Jeter hizo no es original y ni siquiera muy serio, aunque si la ventaja de 3-2 de los Yankees, cortesía del jonrón de Curtis Granderson inmediatamente despúes del "pelotazo" a Jeter, se hubiese mantenido, esto sería una historia muy diferente hoy en día.

Pero el hecho de que siquiera sea una historia hoy no es por el hecho de lo que se hizo, sino de quien lo hizo.

Enfrentémoslo, si Alex Rodriguez hubiese hecho esa jugada y actuado como si le hubiesen dado un pelotazo que claramente diera en el mango del bate, todos estaríamos de acuerdo en masacrarlo y tildarlo de llorón, y sí, como un tramposo.

Y mucho de eso es culpa del propio A-Rod, habiéndose metido en suficientes situaciones de comportamiento público para merecer esa clase de adjetivos.

Ciertamente, lo que Jeter hizo no cae dentro de lo que podríamos despachar con una simple carcajada, como cuando un jugador del cuadro pierde un elevado por culpa de un grito del corredor o tratar de sacarle la pelota del guante. Esos fueron instantes de trampa que quedaron permanentemente en el record de Rodríguez y que no tienen la mínima posibilidad de duda. Y ni siquiera he mencionado las palabras "Boli" o Dallas Braden. El resumé de comportamientos indecorososo de A-Rod es lo suficientemente grueso como para vivir sin ellas.

Pero Jeter es una historia completamente aparte. Este es un tipo que ha jugado una carrera ejemplar para este equipo, ante los medios, por los pasados 15 años.

Lo peor que había hecho en el terreno es tener la osadía de ponerse viejo, de batear apenas .262 en vez de su acostumbrado .315, y a los 36 años, haber perdido un paso o dos hacia su izquierda en el campocorto.

Lo que sucedió el miércoles en la noche es algo que podríamos haber esperado de alguien como A-Rod, algo antiético y un poco indecoroso, algo que uno sabe que es aceptado en los deportes pero nunca se ve bien cuando sucede, incluso si es hecho por tu equipo o tu jugador favorito.

En la vida real, podría traducirse a mentir en tu resumé o maquillar tus cifras de ventas. En mi negocio, sería el equivalente a "tomar prestado" el escrito de alguien más y decir que lo hice yo, o inventar una cita y atribuírsela a alguna "fuente anónima."

En casi cualquier profesión -- excepto en Wall Street, donde tales prácticas parecen ser recompensadas con grandes bonos -- ese tipo de cosas podría causar tu despido y probable inclusión en una lista negra.

En los deportes profesionales, eso te da la reputación de ser un "batallador," un tipo que haría lo que sea por tratar de vencer a su oponente. Es precisamente ese tipo de pensamiento que dieron origen y fama al uso de esteroides.

Por supuesto, Jeter no hizo nada tan extraordinario, y nadie en su mente podría esperar que él le dijera al oficial que la pelota, en efecto, no lo golpeó, lo que sí admitió luego del partido.

Pero hay algo un poco sucio en todo el acto, algo un poco desesperado, y algo que me recordó lo mucho que yo critico a los jardineros que saltan y gritan que atraparon una línea que la repetición mostró claramente que no fue así, o al wide receiver que insiste que atrapó el paso que el ojo en el cielo prueba que no fue así.

Eso revela una falta fundamental de integridad que hemos visto y que esperamos en personas promedio, pero no de parte de Derek Jeter, quien en los padados 15 años había mostrado ser cualquier cosa menos una persona promedio.

Por supuesto, los Yankees tienen problemas más serios con los cuales lidiar que ver si Jeter fue o no golpeado por una pelota en un partido vital que eventualmente perdieron.

Ese es el asunto real de si Joe Girardi debe continuar administrando sus fuerzas para llegar a la postemporada y que realmente deje de preocuparse por ganar la división, lo que para mi sería un error fatal.

Está la ansiedad de si Andy Pettitte regresará en forma a tiempo para octubre, y si cualquier otro lanzador además de él o CC Sabathia será de utilidad real para ellos en los playoffs.

Están las lesiones de Brett Gardner y Nick Swisher, dos jugadores cuyo valor para el equipo se ha vuelto más aparente en su ausencia.

Y están esos molestosos Rays, que simplemente se rehusan a arrinconarse en una esquina.

Todos esos problemas son más vitales que si Derek Jeter hizo lo correcto el miércoles en la noche, y aún así, es el problema de Jeter lo que nos tiene pensando y hablando y argumentando hoy.

Por los pasados 15 años, Jeter ha sido todo lo que queremos que sean nuestros jugadores de béisbol, y todo lo que queremos que sean nuestros hijos.

Excepto por un segundo el miércoles en la noche, cuando se convirtió en algo que no había sido antes: Humano. Y por ende, defectuoso.


Wallace Matthews ha cubierto los deportes en Nueva York desde 1983 como reportero, columnista, moderador de programas de radio y comentarista de TV. Se une a ESPNNewYork para cubrir los Yankees, lo que ha hecho desde los días de Stump Merrill, habiendo laborado para los diarios Newsday, New York Post, New York Sun y la emisora 1050 ESPN Radio. Puedes seguirlo en Twitter. Consulta su archivo de columnas.