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Ayrton Senna, a 30 años de su muerte: ¿qué cambió en la F1?

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El momento fatal en el que Ayrton Senna se convirtió en leyenda (0:34)

El brasileño se despistó con su Williams en la curva de Tamburello y golpeó fuertemente el muro. (0:34)

La muerte de Ayrton Senna fue algo desafortunado. Pero la publicidad generada fue tanta... Fue bueno para la Fórmula 1. Él era popular, pero mucha gente que no lo conocía se enteró de la Fórmula 1 a raíz de la publicidad generada por su muerte”, dijo Bernie Ecclestone en una entrevista con el diario Folha de Sao Paulo en octubre de 2017.

La frase puede parecer repudiable parar cualquier ser humano con cierto grado de empatía, pero en el caso del diminuto inglés que manejó los destinos del Mundial durante 40 años a trote marcial y que hizo de los negocios un culto de vida, suena sincera. Haciendo a un lado la bestial declaración, que apoyó en el crecimiento de la F1 en términos de marketing, difusión e ingresos, el trágico fallecimiento de Senna provocó un cambio positivo en cuanto a la seguridad.

La FIA no se quedó sentada viendo el multitudinario funeral del ídolo y aportando una corona. Optó por trabajar para evitar que volviera a ocurrir un GP maldito como el de Imola. Aquel ruego que hizo Senna el domingo a la mañana de la carrera de San Marino y que iba a profundizarse dos semanas después en Mónaco, finalmente se realizó.

Se reforzaron las verificaciones a los circuitos. Se reconfiguró completamente la curva de Tamburello donde murió Ayrton, que pasó de ser un curvón de 300 km/h, que no tenía las vías de escape suficientes para esa velocidad, a una chicana. Además, se reconfiguraron los circuitos de Hockenheim, Spa-Francorchamps, Interlagos y Monza.

En cuanto a los autos, se hicieron más estrictas las pruebas de choque de los chasis, se implementaron las defensas laterales para la cabeza, se reglamentaron los cascos, se modificaron las estructuras de los autos para reforzar zonas sensibles, se incrementaron las barreras de contención en los autódromos y se incrementó el personal médico en las pistas.

La Fórmula 1 se hizo notablemente más segura desde la muerte de Senna. Tanto, que a pesar de los cientos de accidentes que hubo desde entonces, apenas se debió lamentar una muerte: Jules Bianchi, en el GP de Japón de 2014, 20 años después del fallecimiento del brasileño. Fue en Suzuka, bajo un diluvio, cuando el francés terminó impactando contra una grúa que estaba al costado de la pista para retirar el el Sauber de Adrian Sutil. Según la investigación de la FIA, Bianchi no aminoró la velocidad de su Marussia como debía en un sector con doble bandera amarilla, hizo aquaplaning en un charco y terminó debajo del tractor, golpeando de lleno su cabeza. El piloto paso nueve meses internado con muerte cerebral, hasta que finalmente falleció.

La tragedia de Bianchi tampoco pasó inadvertida para la FIA, que adoptó el HALO, además de prohibir el ingreso de maquinaria pesada con autos en pista, aunque en algunos casos se vio. El legado de Ayrton por la seguridad quedó marcado a fuego, como su muerte.