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La figura de la semana: Nadal (18/03/2013)

INDIAN WELLS -- Volvió. Y cómo volvió. A 40 días de su regreso al circuito a jugar un partido en singles, Rafael Nadal disfruta como un niño. Es que pasó de una reaparición retrasada, de más de 7 meses de espera, a retornar con dolor, ir sumando alegrías y títulos hasta terminar dando el gran golpe con su victoria en el Masters 1000 de Indian Wells. Por eso, ESPNtenis.com lo eligió como La Figura de la Semana, ya que además logró el récord de 22 títulos de ese nivel.

"La rodilla está ahí, los médicos dicen que está bien, no hay miedo de romperme, aunque a mí la rodilla me sigue doliendo", precisó en Santiago de Chile, en su regreso a la actividad oficial. Allí perdió la final con lo justo ante el argentino Horacio Zeballos. Luego fue tomando ritmo y ganando en confianza, al punto de superar al argentino David Nalbandian en la definición de San Pablo y a su connacional David Ferrer en la de Acapulco.

Ese éxito en suelo mexicano, ante un rival de elite, le abrió los ojos al mundo entero. Es que Nadal, ese zurdo de Manacor tan combativo y de mentalidad ultraganadora, ya no sólo luchaba con su molesta rodilla izquierda y vencía a los rivales más previsibles sino que avisaba que estaba para más, encendiendo una luz de alarma para sus "pares".

Al llegar al desierto de California, el propio Nadal sentó su posición: "Todavía no estoy para ganarles a los 3 mejores". Para más de uno, se trató de "abrir el paraguas", de prevenirse por las dudas. Para colmo, el sorteo del cuadro de Indian Wells le deparaba un posible choque contra su archirrival, el suizo Roger Federer, en los cuartos de final.

La noche del jueves fue histórica, porque tras casi un año se volvieron a ver cara a cara, del otro lado de la red. Cuando la mayoría creía que Federer iba a marcar la diferencia, sufrió con su espalda y contra un Nadal firme, sólido, por momentos más agresivo, que terminó llevándose la victoria en dos sets y sin dejar dudas.

Precisamente, Federer figura Nº 2 en el ranking, siendo uno de los integrantes del trío que por ahora Nadal decía parecerle inalcanzable. Acto seguido, sacó adelante la semifinal frente al checo Tomas Berdych (6º), en otra muestra de que estaba de vuelta y ya no se trataba de un aviso sino de una confirmación.

En la final, se recuperó, empezó a darse cuenta que debía ser más agresivo y terminó superando con claridad al argentino Juan Martín del Potro (7º) para superar una vez más a Federer en el listado de los máximos campeones de los Masters 1000, ahora con 22 coronas.

Así, Nadal cerró esta etapa del regreso con una marca de 17-1, más tres títulos y cuatro finales en los cuatro torneos jugados. ¿Impensado? Sí, para más de uno, seguramente lo fue. En especial, muy pocos se imaginaban semejante demostración en Indian Wells, ya mejor de su maltrecha rodilla y "limpiando" la llave con autoridad.

Por eso, sin ninguna duda, Nadal fue la gran figura de la semana pasada, con el plus de haber desplazado a Ferrer del 4º puesto del ranking. Es que Nadal había retrocedido tres ubicaciones desde Wimbledon 2012, cuando se había mostrado por última vez en una cancha antes de la vuelta en Chile. Ahora el 5º lugar ya no le pertenece y de a poco apuntará a volver al podio.

Con su triunfo sobre Del Potro, Nadal sumó 600 victorias en toda su carrera -20º jugador en llegar a esa cifra- y logró el 53º título oficial. Para colmo, se trató de su primer torneo en cemento, donde pudo haber sentido mayores molestias, en casi un año.

"Tengo una gran satisfacción personal", dijo Rafa, al admitir que no goza por haber levantado un nuevo trofeo, sino por el esfuerzo hecho tras la lesión para poder volver a jugar, superando los dolores y el miedo latente de que su futuro corriese un riesgo alítismo. Hoy sus fans y el mundo vuelven a verlo sonriente y ganador, como en sus mejores días.

Pese a la alegría lógica por su coronación en Indian Wells, dijo sentirse "triste" por darse de baja en Miami, aunque reconoció que lo hizo por recomendación de los médicos. Es hora de descansar y recuperar energías para la exigente gira europea de arcilla, donde es el rey absoluto e intentará amplir sus hazañas en Monte Carlo y, en especial, en Roland Garros, su objetivo máximo.