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Todos viven sus propios Juegos Panamericanos

GUADALAJARA -- Sí, la tribuna estaba repleta, a full, a reventar... Y no, no era para ver un partido de fútbol soccer. De hecho, los asistentes presenciaban una prueba no tan popular, al menos en México.

Se trataba de tiro con arco, un deporte que, para ser sinceros, es sumamente difícil de disfrutar al máximo sin un monitor o binoculares al lado, por la lejana distancia del blanco y la velocidad de la flecha.

Pero eso qué importa. Todos estaban de fiesta; desde los niños hasta los no tan niños. Incluso Margarita Zavala, primera dama de México, no quiso perderse el evento. Y es que no todos los días se ve a tres mexicanos en una final de Juegos Panamericanos, y menos compitiendo en su propio país.

Es cierto, es un inmueble pequeño, pero eso no fue impedimento para que se organizara la ola, porras y un ambiente extraordinario.

Al final, los rezos de una dama alcanzaron para un oro y un bronce en la rama femenil. Quizá falt-o que uno o más hombres también elevaran sus plegarias al cielo para que Juan René Serrano subiera al podio.

Lo más importante y fundamental es que en plenos Juegos Panamericanos, todos, absolutamente todos, participan a su manera.