Barry Bonds GigantesHarry How /Getty ImagesEl caso de Barry Bonds es uno que pondrá a prueba la cláusula de carácter de Cooperstown.
La llamada cláusula de carácter está en el medio del debate sobre lo que se debe hacer con los candidatos a entrar al Salón de la Fama que han sido vinculados con las sustancias para mejorar el rendimiento.

El criterio enviado a los votantes anualmente (incluyendo esta semana) es el siguiente:

    Los votos deben emitirse en base al record del jugador, su habilidad para el juego, integridad, caballerosidad en el deporte, carácter y contribución a los equipos para los que haya jugado.

De las votaciones de la mayoría de los escritores que han emitido sus votos para el Salón de la Fama en años recientes se desprende que han aplicado esas instrucciones de forma literal al juzgar a Mark McGwire, Rafael Palmeiro e incluso Jeff Bagwell. Y se presume que es lo que van a hacer cuando evalúen las candidaturas de Barry Bonds, Roger Clemens, Sammy Sosa y otros este año.

Brad Horn, el director senior de comunicaciones del Salón de la Fama, recientemente exploró el origen de dicho escrito. Más tarde hoy, el Salón colocará esta pieza escrita en su portal de internet:

    Carácter, Caballerosidad, Integridad hace tiempo están incluídas en las Reglas Formales para la Elección

    Desde la primera adopción formal de reglas para la elección al Salón de la Fama propuesta en 1944 y adoptada en 1945, el Salón de la Fama del Béisbol siempre ha tenido en cuenta la "caballerosidad" y el "carácter" como parte del criterio necesario para ganarse un puesto en Cooperstown.

    En agosto de 1944, un memorando del Salón de la Fama delineó la política informal que había existido para las votaciones del Salón de la Fama desde sus orígenes en 1936. Paul S. Kerr, el entonces tesorero del Museo Nacional y Salón de la Fama del Béisbol, estableció que Alexander Cleland, instrumental en el proceso de votación desde la primera elección al Salón en 1936, hizo una lista de reglas generales que dejaba en claro que "aquellos que merezcan ser electos al Salón de la Fama deben ser seleccionados por su habilidad, carácter y su contribución general al béisbol en todos sus aspectos".

    A pesar que desde el principio se ha requerido el 75 por ciento de los votos para ser electo, parece que la inclusión del carácter ha sido determinante para el Salón de la Fama.

    Con la adopción formal de reglas en 1945, tal y como se propusieron en los estatutos del Comité del Salón de la Fama del Béisbol en diciembre de 1944, el Comité autorizó a la Asociación de Escritores de Béisbol de EEUU (BBWAA por sus siglas en inglés) que "sostuviera elecciones con el propósito de elegir miembros al Salón de la Fama". Las reglas, que en ese momento establecía que las votaciones se llevarían a cabo cada tres años en 1945 y que luego se enmendaron para hacerse cada año comenzando en 1946, delinearon las calificaciones que debían tener los candidatos que fueran a considerarse, luego de haber completado sus carreras como jugadores activos, incluso si seguían conectados como el béisbol.

    "Ellos deben escogidos en base a su habilidad de juego, caballerosidad, carácter, y su contribución a los equipos con los que hayan participado y al béisbol en general".

    A pesar que se han hecho ligeras modificaciones en los casi 70 años que han pasado desde ese entonces, el modelo para la elección al Salón de la Fama siempre se ha mantenido como uno definido por el carácter y la caballerosidad en el deporte.

La boleta de votación para el 2013 se dará a conocer hoy mismo, según escribe Ben Walker.