Histórica y casi ancestralmente se han vertido rumores sobre la ayuda que el América recibe del arbitraje. La sentencia de "los árbitros ayudan al América" tendría, ciertamente, que permitir signos de interrogación: ¿Los árbitros ayudan al América? Puede que sí, puede que no... El problema, sin embargo, tiene una mayor profundidad. Tiene que ver con la manejo y la imagen que una sola empresa (la misma, por cierto que es dueña del América) ha tenido sobre el futbol mexicano durante más de 60 años

LOS ANGELES, CA.- Tengo treinta y pico años y de mi cuarenta y pico de vida (números aproximados) escuchando lo mismo: Los árbitros ayudan al América. La pregunta es si deberíamos agregarle signos de interrogación: ¿Los árbitros ayudan al América?

Dos jornadas, dos triunfos, cuatro goles a favor. El paso perfecto americanista del Clausura 2013 tiene, sin embargo, algunas cuestiones irregulares, inconclusas, típicas de la historia de un equipo como el América. Pero más que saber realmente si el arbitraje tiene inclinaciones hacia la camiseta de tonos amarillos y azules, yo me preguntaría qué comportamiento o qué tendencia es capaz de provocar ese pensamiento, el que un aficionado despierte este lunes pensando que su equipo fue "robado" y "traicionado" por los árbitros que apoyaron al "todopoderoso", al "grande", al "encumbrado". La respuesta es más sencilla de lo que parece.

El problema es el entorno, el hábitat en que vive o subsiste el futbol mexicano. En un futbol cuya estructura es débil, cuya transparencia y limpieza viven casi siempre bajo sospecha, en un país que lucha todos los días contra la terrible corrupción, hay demasiadas pistas que indican que el arbitraje no tiene el carácter de honesto. Y dentro de ese vericueto, el América es el equipo que representa al poder. La empresa que es dueña del América ha manejado históricamente, ancestralmente, para bien o para mal, al futbol mexicano. Los dirigentes de la Federación, de la Liga, de la selección trabajan o trabajaron alguna vez bajo las órdenes del mismo dueño del América.

Puede que pase o que no pase. Puede que haya verdad y algún tipo de leyenda urbana en la cuestión, pero el América es "el equipo de casa", representa a lo obscuro, a lo tenebroso, a temas llenos de miedo, a asuntos inconclusos de los que históricamente no se ha podido desprender el futbol mexicano. Mientras la imagen de ese futbol mexicano no se transforme, difícilmente cambiará la percepción que el aficionado tiene sobre el América.

La sentencia de "los árbitros ayudan al América" tendría que tener signos de interrogación: ¿Los árbitros ayudan al América? Puede que sí, puede que no, como pueda que exista multipropiedad, el monopolio, el control absoluto, los intereses, la corrupción, los golpes bajos, las traiciones, las canonjías, los manejos y muchas otras cosas que el futbol mexicano se ha ganado a pulso durante gran parte de su malograda historia.