Starlin CastroRob Leiter/MLB Photos via Getty ImagesStarlin Castro tiene apenas 24 años y es el más veterano de los Cachorros.
En una escena de la comedia de ciencia-ficción "Back to the Future", rodada en 1985, el guionista y director Robert Zemeckis pone a los Cachorros de Chicago a ganar la Serie Mundial del 2015.

Tres décadas después de aquella exitosa cinta y luego de terminar en último lugar de la división central de la Liga Nacional en el 2014 (73-89), los Cachorros parecen en condiciones de dar un gran salto, que si bien no sería hasta cumplir la profecía de Zemeckis, sí podría meterlos en la postemporada por primera vez desde el 2008.

Posiblemente desde los Marlins del 2003, ningún equipo haya amasado tal cantidad de talento joven como los Cachorros de hoy. Precisamente fueron aquellos increíbles Marlins de Miguel Cabrera, Dontrelle Willis y Josh Beckett, entre otros, los que se interpusieron en el camino de Chicago hacia la Serie Mundial.

Los Cachorros del 2015 tienen características similares, con figuras jóvenes muy prometedoras, algunos jugadores experimentados en posiciones claves y un manager que sabe cómo aunar sus fuerzas y sacarle el máximo a cada pelotero.

Lo mejor de todo es que casi la totalidad de sus figuras provienen de su sistema de granja, a donde llegaron ya a través del sorteo de novatos, canjes en la etapa de Ligas Menores o por firmas internacionales.

Castro
Castro
En ese sentido, los méritos se los lleva Theo Epstein, el mismo que como gerente general de los Medias Rojas de Boston, ayudó a desmontar la maldición de Babe Ruth en el 2004.

Epstein, contratado desde el 2011 como presidente de operaciones deportivas del club, se dio desde entonces a la tarea de derribar otro maleficio, el de la cabra, que ha impedido a los Cachorros desde 1945 llegar al clásico de octubre.

Para que se tenga una idea del talento joven con que cuentan los Cachorros, cabe señalar que el campocorto dominicano Starlin Castro, con tres apariciones en Juegos de Estrellas en cinco temporadas, tiene apenas 24 años y es uno de los jugadores más experimentados del equipo.

Rizzo
Rizzo
Baez
Báez
El equipo titular del 2015 parece casi completo, con el estelar Anthony Rizzo en la inicial, el boricua Javier Báez en la intermedia y el fenomenal prospecto Kris Bryant, un hombre que viene de pegar 43 jonrones en las Menores en el 2014, en la antesala.

Chicago apuesta en grande por el cubano Jorge Soler en la pradera derecha, mientras que el dominicano Arismendy Alcántara, infielder convertido en jardinero, podría pasar al izquierdo ante la llegada del veloz Dexter Fowler, un patrullero central natural.

Otra opción para el jardín izquierdo sería Chris Coghlan, quien renació la pasada campaña y se acercó al tipo de pelotero que ganó el Novato del Año en el 2009, cuando jugaba para los Marlins.

Detrás del plato, Epstein añadió en el invierno al experimentado venezolano Miguel Montero, quien puede aportar mucho liderazgo dentro de un grupo tan joven, con el dominicano Welington Castillo como reserva de lujo.

Y a este grupo otros prometedores jóvenes como el antesalista Mike Olt o los jardineros Ryan Kalish o Junior Lake, junto al exeprimentado Ryan Sweeney, que le dan profundidad a la banca.

Lester
Lester
Arrieta
Arrieta
Hammel
Hammel
Jake Arrieta, Jason Hammel y Kyle Hendricks deben tener puestos seguros en la rotación que encabeza como líder indiscutible el zurdo Jon Lester, mientras que la quinta plaza se la disputarían los derechos Edwin Jackson, Jacob Turner y Travis Wood. Quienes no lo consigan apsarían a reforzar un bullpen de por sí sólido, donde ya aparecen Jason Motte, el quisqueyano Pedro Strop y el venezolano Héctor Rondón, quien se ganó la plaza de cerrador en los finales de la pasada campaña.

Para manejar a ese grupo de jóvenes talentosísimos, pero inexpertos, los Cachorros tienen al que parece ser el hombre ideal: Joe Maddon.

En seis de sus nueve años con los Rays de Tampa Bay, Maddon tuvo balance ganador e incluso llegó a una Serie Mundial. Su récord total en Tampa Bay fue de 754-705 y probó con una franquicia de pobre economía su capacidad para convertir en ganadores a un puñado de novatos.

Posiblemente ya no exista en Chicago nadie que pueda decir que vio a los Cachorros de Chicago coronarse en una Serie Mundial, pues eso ocurrió hace 106 años, en 1908, cuando ni siquiera estaba construido el Wrigley Field y el equipo jugaba en el West Side Grounds.

Desde que Frank Chance ganó el clásico de otoño en 1908, otros 51 managers han pasado por el puente de mando y fracasaron en el intento.

En el grupo hay 11 miembros del Salón de la Fama de Cooperstown, incluidos los legendarios Lou Boudreau y Leo Durocher.

Maddon tiene material que amoldar a los muchachos hasta dejarlos listos para tomar la historia por asalto.

Quizás no sea ahora, sino en un par de campañas. Por lo pronto, tienen para pelearle la división central del viejo circuito a los Cardenales de San Luis y los Piratas de Pittsburgh y colarse en la postemporada.

El tiempo dirá si estamos asistiendo al principio del fin de una era oscura de más de un siglo o si Maddon será simplemente el número 52 de una lista de intentos fallidos.
Etiquetas:

MLB, Beisbol, Chicago Cubs

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Christian Yelich, Marcel Ozuna and Giancarlo Stanton Getty ImagesLos jardines, con Christian Yelich, Marcell Ozuna, Giancarlo Stanton e Ichiro Suzuki, será uno de los puntos fuertes.
Muchos expertos aseguran que la Serie Mundial se gana durante el invierno y de cierta forma tienen razón.

Los movimientos que se hacen en las nóminas de los diferentes equipos a lo largo de la temporada baja muchas veces determinan la suerte de lo que pase en la campaña.

Hay conjuntos que tuvieron un 2014 para el olvido, otros no tanto, pero que de todas maneras quedaron fuera de la ansiada postemporada y que este invierno se han reforzado tanto que parecen listos para dar el gran salto.

Los Marlins de Miami, los Cachorros de Chicago y los Padres de San Diego dan la impresión de tener las armas suficientes para disputar el liderazgo en sus respectivas divisiones o al menos llevarse uno de los dos comodines en la Liga Nacional.

De igual manera, los Medias Rojas de Boston, los Medias Blancas de Chicago y los Marineros de Seattle, estarían en condiciones de pelear en sus respectivos grupos de la Liga Americana.

Hoy hablaremos de los Marlins, el equipo que posee al pelotero mejor pagado de toda la historia, Giancarlo Stanton.

Después de años sumidos en la miseria (y no sólo desde el punto de vista económico), la gerencia de los peces parece que ha comenzado a hacer bien las cosas en pos de crear un equipo realmente competitivo, que sea capaz de atraer público al Marlins Park.

Todo comenzó con la sorprendente extensión de contrato a Stanton por 325 millones de dólares, para entonces empezar a añadir las piezas necesarias en torno al poderoso jardinero. Los Marlins del 2015 son una mezcla de jóvenes talentosos y experimentados veteranos, que deberían disputarle a los favoritos Nacionales de Washington la división del Este en el viejo circuito.

Al trío de jardineros que ya estaba (Christian Yelich en el izquierdo, el dominicano Marcell Ozuna en el medio y Stanton en la derecha), se suma la mayor estrella japonesa que haya pasado por las Grandes Ligas, Ichiro Suzuki, un atractivo innegable que a pesar de sobrepasar los 40 años, aún tiene gasolina en el tanque para perseguir los 156 hits que le faltan para llegar a los 3,000.

Los mayores cambios se produjeron en el cuadro interior, donde solo repite el campocorto cubano Adeiny Hechavarría.

El veloz Dee Gordon (2B), el venezolano Martín Prado (3B) y Michael Morse (1B) son las nuevas caras en el infield de los Marlins, para aportar la tan necesaria ofensiva de la que careció el equipo hace un año atrás.

Asimismo, los experimentados lanzadores Matt Latos y Dan Haren se suman a la rotación de abridores, donde ya figuraban el venezolano Henderson Álvarez, Jarred Cosart y Tom Koehler, a la espera del regreso del cubano José Fernández para junio o julio.

El cuerpo de relevistas tiene a Steve Cishek como su cerrador asegurado y a A.J. Ramos, Mike Dunn y Carter Capps como los hombres que seguramente verán más acción a lo largo de la campaña.

Si yo fuera el gerente general del equipo trataría de traer al veterano agente libre dominicano Rafael Soriano para reforzar el bullpen y aprovechar su experiencia ante cualquier tropezón que pueda tener Cishek.

¿Dudas? Varias e importantísimas. Una de ellas es la receptoría, clave para guiar al triunfo a ese cuerpo de serpentineros.

Las dos veces que los Marlins ganaron la Serie Mundial tuvieron detrás del plato a maestros de la posición, Charlie Johnson en 1997 e Iván "Pudge" Rodríguez en el 2003.

Jarrod Saltalamacchia está lejos de poder ser considerado un estelar con los arreos, su promedio de hombres capturados en relación con las bases robadas permitidas es mediocre y su aporte con el madero es bastante escaso.

Las otras opciones con que cuentan los Marlins son el veterano Jeff Mathis, más confiable detrás del plato, pero peor ofensivamente, además del jovencito Jacob Realmuto, con apenas nueve juegos en su corta carrera de Grandes Ligas.

Otra duda está en la primera base que defenderá Morse y no precisamente por sus habilidades con el mascotín o con el madero.

El problema que le ha impedido al jugador pasar a un nivel superior es su salud.

En diez temporadas que lleva en las Mayores, de 1,620 partidos posibles, sólo ha participado en 704, menos de la mitad, aunque viene de jugar 131 encuentros con los Gigantes de San Francisco en el 2014, una de las tres únicas veces en su carrera que sobrepasó el centenar.

Y una gran duda despierta también Mike Redmond como manager.

Olvídense del récord perdedor de 139-185 en los dos años que lleva al frente de los peces, pues entonces no contaba con las piezas para poder hacer mucho más.

El problema es que entonces, sin la presión de tener en sus manos un equipo contendiente, sus errores de juicio en jugadas elementales, de esas que forman el ABC del béisbol, a veces llegaban a la categoría de horrores, con decisiones inexplicables que obviamente terminaban saliéndole mal.

Ahora, le tocará crecer junto a sus jugadores, si es que quiere llevar a los Marlins a dar el gran salto hasta la postemporada en el 2015.
Etiquetas:

MLB, Beisbol, Miami Marlins

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Minnie MinosoChicago White SoxMinnie Miñoso sentó cátedra con los Medias Blancas de Chicago.
Ha muerto Minnie Miñoso. En un lapso de cinco semanas, Chicago ha perdido a dos de los mayores íconos deportivos en la historia de la ciudad, tras el fallecimiento, el 23 de enero, de Ernie Banks.

Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, Minnie, El Cometa Cubano o Mr. White Sox fue el primer jugador de raza negra dentro de la organización de los Medias Blancas y uno de los dos primeros latinos en aparecer en un Juego de Estrellas, cuando lo hizo en 1951 junto al venezolano Alfonso "Chico" Carrasquel.

"Fue uno de esos que siempre disfrutó al máximo jugar al béisbol. Siempre sonriente, Minnie jugaba para divertirse, como si no le importara nada más que jugar", dijo en una entrevista en el 2013 Tony Kubek, quien fuera por esa época campocorto de los Yankees.

"Nunca le temía a las situaciones más difíciles, pues para él debe haber sido muy duro llegar a Grandes Ligas. Así que las situaciones difíciles dentro del juego no le afectaban. Nada parecía afectarle. Siempre estaba feliz", añadió Kubek en aquella ocasión.

El cubano falleció el domingo 1 de marzo a los 89 años de edad, sin haber sido exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown y ninguneado de manera grosera por las autoridades de Cuba.

En diciembre del 2014, Miñoso perdió su última oportunidad de entrar en vida a Cooperstown, pero el Comité de Veteranos le cerró las puertas a él y a los otros nueve candidatos que aparecieron en las boletas del año pasado.

No sería hasta el 2017 que tendría un nuevo chance, debido al absurdo sistema del Comité, dividido en tres ramas, pero a Miñoso no le alcanzó la vida para llegar hasta allá.

Más allá de sus estadísticas, que ya de por sí le harían merecedor de un nicho en el Templo de los Inmortales, el cubano fue un pionero, de los que junto a Jackie Robinson rompieron la montaña para labrar el camino por donde hoy pasan de manera natural Andrew McCutchen o Yasiel Puig.

Si las puertas se abrieran para Minnie en el 2017, merecidamente, aunque post-mortem, tendría un sabor agridulce que no repararía injusticias anteriores.

A modo de consuelo, fue exaltado al Salón de la Fama del béisbol cubano, un engendro de hace pocos meses, bastante carente de seriedad y rigor profesional, pues está marcado por manipulaciones políticas.

Diez figuras fueron inscritas en ese salón, que las rígidas autoridades cubanas se resisten a llamar "de la fama" y prefieren calificarlo como "de las glorias".

Cinco de esos exaltados viven en la isla, donde hicieron toda su carrera, en el período posterior a la llegada de Fidel Castro al poder.

Los otros cinco pertenecen a la etapa pre-castrista, de los cuales solamente Miñoso y Camilo Pascual estaban con vida.

Pero las autoridades deportivas cubanas manipularon hasta la ceremonia de exaltación y en un correo electrónico enviado a las partes involucradas en el proceso de refundación del Salón de la Fama prohibieron tácitamente la presencia de Miñoso y Pascual, representantes de una época brillante que el régimen trata de borrar de los libros de historia.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Get ADOBE® FLASH® PLAYER
Moncada, camino a Boston
Terminó finalmente la espera. Los Medias Rojas de Boston se llevaron al cubano Yoan Moncada y George Steinbrenner debe estar retorciéndose en su tumba.

El prospecto que tuvo salivando por varios meses a todos los cazatalentos habría pactado con los Boston Red Sox por 30 millones de dólares, la cifra que más se manejó desde que empezaron las especulaciones en torno a Moncada.

El joven de 19 años que más revuelo causó desde Bryce Harper había tenido tres demostraciones privadas con los Yankees de Nueva York, que a todas luces parecían los grandes favoritos para llevárselo.

Sin embargo, en varias ocasiones los directivos manifestaron sus dudas por el dinero que habría que pagar de impuesto en caso de contratarlo, lo cual sorprendió, viniendo de un equipo que nunca se la ha pensado para abrir la billetera y en muchos casos terminar echando los millones al inodoro.

Pero sus archirrivales de Boston le añadieron otro revés a una franquicia que lleva años haciendo mal las cosas desde el punto de vista gerencial y que perdió una oportunidad dorada para iniciar la tan necesitada remodelación del equipo.

A modo de broma, un colega dijo que como Moncada era demasiado joven, los Yankees iban a esperar a que cumpliera 30 o 32 años para entonces darle un contrato de 200 millones.

Chiste o no, lo cierto es que Nueva York ha apostado desde hace años por darles pactos absurdos a peloteros que ya pasaron su pico de rendimiento, para al final tener que comerse todo ese dinero malgastado.

En el caso de Moncada, a los 30 millones que le dieron los Medias Rojas habrá que sumar otros 30 que el equipo deberá pagar como impuesto por exceder los límites para firmas internacionales, así que a la larga, el prospecto cubano vendrá costando 60 millones de dólares.

Todo contrato tiene una dosis de riesgo, pero si se confirman sobre el terreno todo lo que se dice del muchacho, habrá valido la pena la inversión, sobre todo, porque representa futuro, una palabra que la gerencia de los Yankees parece haber olvidado desde la época en que Derek Jeter, Bernie Williams, Jorge Posada o Mariano Rivera formaban parte de su sistema de ligas menores.

Futuro. A menos que explote de manera estrepitosa y haya que buscarle un puesto sí o sí, Moncada deberá comenzar a pulirse en las Menores, entre otras razones, porque Boston tiene un infield sólido a largo plazo.

Dustin Pedroia es inamovible en la intermedia y su contrato expira en el 2021, mientras que el recién llegado venezolano Pablo Sandoval estará por lo menos hasta el 2019, aunque con opción para el 2020.

El joven arubeño Xander Bogaerts es el dueño del campocorto, aunque todavía no ha llegado al pico que de él se espera, pero tiene apenas 22 años y está atado al equipo hasta el 2020.

Las opciones más inmediatas para que el cubano suba a las Grandes Ligas dependerían de sobre todo de las necesidades de reemplazo ante lesiones de algún titular, incluido el veterano primera base Mike Napoli, cuya posición podría ser defendida por Kung Fu Panda y entonces Moncada jugaría en la antesala.

O un decepcionante rendimiento de Bogaerts, aunque el campocorto no sería el fuerte del cubano, según los reportes de quienes lo vieron en sus demostraciones, que lo ubican mejor en la intermedia o la antesala.

Pero tiempo es lo que le sobra al jovencito. Ya le llegará el momento de justificar cada dólar de su salario y establecer una sólida carrera.

Entonces, de aquí a unos 15 o 20 años, cuando entre en franco declive, será premiado con un multimillonario contrato con los Yankees.
Etiquetas:

MLB, Beisbol, Boston Red Sox

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


Defensores de Alex Rodríguez -- que aunque parezca imposible, todavía existen -- abogan por que los Yankees de Nueva York coloquen en el Monument Park el número 13 que usa cuando este decida poner fin a su carrera.

El pedido sale a la luz luego de la decisión de los Yankees de retirar los números que usaron Jorge Posada, Bernie Williams y Andy Pettitte, tres figuras fundamentales de la dinastía que dominó el béisbol en la década de los años 90.

Nadie cuestiona que el 51 de Williams y el 20 de Posada pasen a la galería donde ya están el 1 de Billy Martin, el 3 de Babe Ruth, el 4 de Lou Gehrig, el 5 de Joe DiMaggio, el 6 de Joe Torre, el 7 de Mickey Mantle, el 8 de Yogi Berra y Bill Dickey, el 9 de Roger Maris, el 10 de Phil Rizzuto, el 15 de Thurman Munson, el 16 de Whitey Ford, el 23 de Don Mattingly, el 32 de Elston Howard, el 37 de Casey Stengel, el 42 de Mariano Rivera, el 44 de Reggie Jackson y el 49 de Ron Guidry y donde eventualmente estará el 2 de Derek Jeter.

La polémica tiene que ver con el 46 de Pettitte y su vinculación con el uso de hormonas de crecimiento humano (HGH), que él mismo aceptó a fines del 2007, tras ser mencionado en el informe Mitchell.

Entonces, los defensores de A-Rod alegan que si el número de Pettitte es retirado por los Yankees, deberá hacerse lo mismo con el 13 del antesalista, posiblemente la figura más relacionada con los esteroides en todo el béisbol desde el cubano José Canseco.

Comparar el aporte de Pettitte a la historia de los Yankees con el de Rodríguez es como poner en una misma balanza a una calabaza y un limón.

El zurdo, aun cuando tuvo una breve estancia de tres años en los Houston Astros de Houston, es un emblema de la novena neoyorquina, a la cual le aportó 219 de las 256 victorias que consiguió en su carrera.

A eso súmenle la sinceridad con que enfrentó el asunto de las sustancias prohibidas, que le permitió seguir adelante sin mayores tropiezos, a diferencia un mentiroso consuetudinario y reincidente en el uso de esteroides como Rodríguez.

Pregúntenle a los exigentes fanáticos de la Gran Manzana y verán que muchos nunca terminaron de aceptar completamente a A-Rod como un Yankee.

No basta con ponerse el uniforme a rayas. A Alex le quedó casi siempre grande, sobre todo en postemporadas, donde se ganó sonadas rechiflas en Yankee Stadium por su incapacidad para batear a la hora buena, con la única excepción del 2009.

Antes de Rodríguez, merecen ser retirados los números 21 y 26 que usaron Paul O´Neill y Orlando "El Duque" Hernández, a pesar de que solamente pasaron nueve y seis temporadas en Nueva York.

O´Neill y Hernández escribieron páginas doradas en la historia de la franquicia deportiva más famosa del mundo.

O´Neill honró el uniforme a rayas desde el primer día que lo utilizó hasta el último y no por gusto mereció el apodo de "El Guerrero". El jardinero derecho de los Yankees fue imprescindible en las coronas de las Series Mundiales de 1996, 1998, 1999 y 2000 y una inspiración por su entrega y disciplina sobre el terreno.

Y ni hablar de El Duque. Desde su debut ante Tampa Bay el 3 de junio de 1998, el derecho cubano se robó el corazón de los fanáticos con su estilo único de levantar la pierna al lanzar y su aplomo en la lomita, que alcanzó dimensiones extraordinarias cuando salvó a los Yankees de lo que parecía un fracaso en la serie divisional de ese año ante los Indios de Cleveland.

Desde entonces, se ganó merecidamente la reputación de ganar cuando la candela se ponía brava y es, junto a DiMaggio y Mantle, uno de los tres únicos peloteros en ganar anillo de campeón de Serie Mundial en sus tres primeros años en la Gran Carpa.

¿Alex Rodríguez? Cuando se retire, los Yankees deberían apresurarse en darle el 13 a cualquier otro nuevo jugador, para tratar de olvidar lo antes posible todos los escándalos y distracciones que el pelotero trajo a la franquicia.

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


El jonrón es la expresión suprema del béisbol. Es como el gol en el fútbol, el touchdown en el football americano o el nocaut en el boxeo, aunque en los últimos tiempos los batazos sobre las cercas se han vuelto escasos en las Grandes Ligas.

El declive de la ofensiva en los últimos años preocupa a las autoridades beisboleras, por lo que estudian medidas para beneficiar a los bateadores.

Nelson Cruz
Rick Osentoski/USA TODAY SportsEn el 2014, sólo el dominicano Nelson Cruz disparó 40 cuadrangulares, la cifra más baja para un líder jonronero desde que Josh Barfield encabezó los rompecercas en 1986.
¿Y qué querían? La disminución en el ataque, sobre todo, en la cantidad de cuadrangulares, es resultado directo de la política para combatir el uso de las sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento deportivo.

Aunque el uso de esteroides no se ha erradicado por completo, sin dudas que la prohibición de estas sustancias ha hecho que el consumo disminuya notablemente.

Entonces, las cifras ofensivas de primer nivel quedan reservadas exclusivamente para los grandes bateadores y se cierra la puerta a los tiempos en que un jugador promedio, mediocre, botaba 30 pelotas del parque con la tranquilidad con que se toma un vaso de agua.

En el 2014, sólo el dominicano Nelson Cruz disparó 40 cuadrangulares, la cifra más baja para un líder jonronero desde que Josh Barfield encabezó los rompecercas en 1986, mientras que apenas una decena de toleteros consiguió superar la barrera de los 30.

La posible solución en estudio para aumentar la ofensiva es reducir la zona de strike, ya que no sólo los jonrones se perdieron, sino que los ponches se multiplicaron.

Pero, ¿es la solución reducir la zona de strike?

Por años, los lanzadores han tenido que nadar contra una corriente que apunta a beneficiar a los toleteros.

Los lanzadores (los buenos de verdad) han encontrado la inteligencia para imponerse y emparejar la batalla, así que suena injusto volver a empujar para inclinar la balanza en su contra.

Como mismo los tiradores buscaron recursos para superarse, así deberían hacer los bateadores, cuya falta de agresividad en el plato a veces ofende.

Son pocos ya los hombres que en cuenta de dos strikes le hacen swing a lo que venga en la zona.

Cada vez son más los cazadores de un solo envío. Si no viene lo que están esperando, simplemente se dejan cantar el tercero con una tranquilidad pasmosa. La única manera imposible de batear es si no se le hace swing a la pelota.

La tasa actual de strikes cantados es casi un 15 por ciento mayor que la que hubo en 1988, según el sitio especializado Grantland.com.

Lo peor es que esa falta de agresividad en el plato es una tendencia cada vez más creciente entre peloteros y entrenadores, quienes hasta tratan de justificarla con supuestos conceptos de "béisbol moderno".

En el 2009 se ordenó a los umpires ampliar la zona de strike, algo tan inexplicable como sería tratar de reducirla.

Desde que el mundo es mundo, la zona de strike abarca las 17 pulgadas de ancho del home plate y va desde las axilas hasta las rodillas del bateador.

En lo que a amplitud se refiere, es y será la misma siempre, a menos que se modifique el tamaño del pentágono.

La altura depende de cada bateador y toca a los árbitros definir los strikes en concordancia con el hombre en turno.
Etiquetas:

MLB, Beisbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


SAN JUAN - El triunfo de los Vegueros de Pinar del Río 3-2 sobre los Tomateros de Culiacán en el partido final de la Serie del Caribe 2015 fue el colofón de un certamen en extremo competitivo, desde que se lanzó la primera pelota hasta que cayó el último out.

El evento aprobó el examen con notas altísimas, al complacer a los más exigentes fanáticos al béisbol, al punto que ocho de los 13 encuentros disputados se decidieron por el mínimo margen de una carrera.

La mayor ventaja que un equipo consiguió sobre otro fue de cinco, en el triunfo de los Gigantes del Cibao sobre los Vegueros 6-1.

Y la cifra más alta de anotaciones fabricadas por un conjunto en un desafío fue de ocho, de los pinareños ante los Caribes de Anzoátegui, cuando las novenas rivalizaron en la fase semifinal.

El formato adoptado en la edición de Isla Margarita 2014 demostró la importancia de cada partido en un campeonato tan breve y garantizó las emociones hasta el último momento.

¿Perfecto? No lo es, como tampoco lo era el que existía anteriormente, que en ocasiones se tornaba aburrido si un conjunto se escapa del resto.

Pero pongamos un ejemplo. En una Copa Mundial de fútbol una selección gana sus tres partidos de la fase de grupo por sendas goleadas de 5-0.

Luego, en octavos de final empata 0-0 con su próximo rival y cae en la tanda de penales. ¡Que dolor! ¿No? Sin embargo, nadie sale a quejarse y a decir que la estructura es injusta.

El nivel entre todos los equipos fue bastante parejo y el único que lució superior al resto en la ronda clasificatoria, Venezuela, no supo ganar a la hora buena ante unos cubanos que fueron de menos a más en la medida en que avanzó la Serie.

El público respondió bien, a pesar de que los anfitriones Cangrejeros de Santurce quedaron eliminados desde la penúltima fecha de la primera fase y de la poca promoción que se hizo en la ciudad, donde no había ni un solo cartel anunciado el evento.

En total, 112,685 fanáticos se metieron en el Hiram Bithorn en las siete jornadas, para un promedio de 8,668 personas por cada partido.

Las mayores concurrencias, por encima de los 18 mil aficionados, se registraron en los choques de Puerto Rico ante Cuba y República Dominicana, este último cuando ya los boricuas no tenían opciones.

Pero la rivalidad entre Borinquén y Quisqueya es tal que para los dueños de casa, el haber obtenido su único triunfo sobre los dominicanos les dejó un sabor casi como si hubieran ganado el campeonato.

Y gústele a quien le guste y pésele a quien le pese, volvió a demostrarse que el regreso de Cuba vino a oxigenar un torneo que estaba en estado de coma hace dos años.

Por ahora, las dos participaciones de los cubanos han sido en calidad de invitados y ojalá que el triunfo de San Juan 2015 acelere la toma de decisiones de las partes pertinentes para su reingreso a la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) como miembro pleno, con deberes y derechos.

Y ojalá también que esta victoria no le nuble el entendimiento de los jerarcas del béisbol en la isla y enmascare los problemas evidentes que tienen allá, desde estructurales hasta conceptuales, pasando por los técnicos y los tácticos.

Por ahora, celebren su merecida corona, octava en 14 participaciones.

Etiquetas:

MLB, Beisbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


SAN JUAN -- Los Caribes de Anzoátegui, con cuatro victorias y una derrota, ya hicieron las maletas para regresar a Venezuela de la Serie del Caribe con las manos vacías.

Los Vegueros de Pinar del Río, con dos triunfos y tres fracasos, disputarán la corona de la llamada Pequeña Serie Mundial Latinoamericana ante los Tomateros de Culiacán, que exhiben hasta ahora marca de 3-2.

El formato adoptado por la competencia desde la edición de Isla Margarita 2014 permite esto que a muchos puede parecerle una injusticia.

Y de cierta manera lo es, de la misma forma que las Grandes Ligas establecieron desde 1995 un comodín o wild card por cada circuito y aumentaron a dos a partir del 2012.

Así, vimos a los Marlins de la Florida entrar a la postemporada en 1997 como comodín de la Liga Nacional y ganar la Serie Mundial.

O en el 2002 y 2014 disputar el Clásico de Octubre entre dos equipos que entraron a los playoffs en esas condiciones.

Los Dodgers de Los Ángeles cabalgaron cómodamente la división Oeste del viejo circuito el pasado año, con seis juegos de ventaja sobre los Gigantes de San Francisco.

Pero como en las Grandes Ligas existen series playoffs, ellos no supieron ganar cuando la presión subió y tuvieron que ver por televisión como sus archirrivales Gigantes terminaban coronándose con el superman Madison Bumgarner.

Si vamos a buscar un formato justo, remontémonos a los años anteriores a 1969, cuando no existían divisiones en las ligas y el ganador de cada circuito avanzaba directamente a la Serie Mundial.

Era un largo calendario de todos contra todos, que muchas veces encontraba decisión cuando todavía quedaba un mes de competencia, lo cual hacía decaer el interés hasta que no llegaba el clásico otoñal.

Lo mismo pasaba en las Series del Caribe, con el formato que se adoptó desde sus orígenes en 1949 y se mantuvo hasta el 2012.

Sí, era más justo, pero hubo ediciones en que el campeón se conocía dos fechas antes del final del calendario. Sencillamente un asesinato al espectáculo.

En el 2012 las Series del Caribe estaban en estado de coma, con respiración asistida, por lo que era necesario un cambio que insuflara nuevos aires al certamen.

Entonces se adoptó por única vez un partido decisivo entre los dos primeros lugares tras disputar el cronograma regular, derecho que se ganaron los Leones del Escogido y los Yaquis de Ciudad Obregón.

Los Leones avanzaron con récord de 5-1 y los Yaquis con 3-3 y tras un maratónico encuentro de 18 innings, los mexicanos se proclamaron campeones sobre los dominicanos.

Ya desde el año pasado, con el regreso de Cuba tras 53 años de ausencia, era necesario un nuevo estilo y se creó el actual, que si bien no es un monumento a la justicia, garantiza emociones desde el primero hasta el último día.

El espectáculo está asegurado, aunque por ahora le duela a los fanáticos venezolanos, que vieron como el mejor equipo de la ronda preliminar se quedaba en el camino ante el conjunto que peor jugó entre los cuatro clasificados.

Pero no le echen la culpa al formato, pues este no se cambió minutos antes de iniciar el partido entre los Vegueros y los Caribes para beneficiar a los pinareños, sino que fue analizado y aprobado por las diferentes ligas del área.

Para los perjudicados de esta vez, tranquilos, que lo bueno que tiene el deporte es que siempre da oportunidad de revancha.

Quienes hoy sangran por la herida y rompen lanzas contra la estructura de la competencia algún día serán favorecidos por la misma y entonces no se acordarán de las críticas que hoy emiten, movidos por el despecho.

Etiquetas:

MLB, Beisbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


SAN JUAN -- Pronto se diluyó la nube de regocijo que vivió el equipo cubano de Pinar del Río tras vencer el miércoles 3-2 en extrainnings a los Cangrejeros de Santurce.

Los campeones de Venezuela, Caribes de Anzoátegui, se encargaron de devolver a los Vegueros a la cruda realidad del panorama beisbolero caribeño, al derrotarlos 6-2 con gran faena del abridor César Valdez.

Los cubanos completaron de esta manera su calendario regular de la Serie del Caribe, con una victoria y tres derrotas, al igual que hace un año atrás en isla Margarita.

Valdez maniató a la ofensiva cubana, que nuevamente dejó muchos corredores en circulación, a la espera del batazo oportuno que nunca llegó.

Y la defensa se vio imprecisa, nerviosa, sobre todo en el tercero episodio, en que los venezolanos fabricaron decisivo racimo de cuatro carreras. Aunque en la hoja de anotaciones no aparecen errores para los defensores cubanos, el antesalista Donald Duarte falló un roletazo ideal para doble matanza y sólo pudo sacar un out.

Acto seguido, Gorkys Hernández se apuntó un triple que bien mereció ser anotado como error para el patrullero central Roel Santos.

Ahora sólo les queda esperar por resultados ajenos que pudieran decidir la diferencia entre avanzar a las semifinales o hacer las maletas de regreso a la isla.

La angustiosa espera de los cubanos podría llegar hasta el último momento, pues aún puede propiciarse un triple empate con los dominicanos y los boricuas.

O podría terminar tan pronto como hoy mismo, en caso de que los Gigantes del Cibao derroten a segunda hora a los Tomateros de Culiacán, lo cual les daría a los pinareños el boleto automáticamente y eliminaría por completo las escasas probabilidades de los anfitriones de Puerto Rico.

Que República Dominicana pierda los dos partidos que le quedan es tan improbable como que Cuba, con su nivel actual, se corone campeona el próximo domingo.

Pero aunque improbable, no es imposible, porque en el béisbol hemos visto cosas peores o milagros mayores.

Etiquetas:

MLB, Beisbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


SAN JUAN - Como diría el poeta, ayer maravilla fui, hoy sombra de mí no soy.

En los orígenes de las Series del Caribe, las grandes potencias del área eran Cuba y Puerto Rico.

En la primera etapa de la también llamada Pequeña Serie Mundial Latinoamericana, entre 1949 y 1960, los clubes de la liga profesional cubana ganaron siete de 12 torneos, mientras que los representantes boricuas capturaron cuatro de los cinco banderines restantes.

Hoy, aunque duela decirlo, cubanos y puertorriqueños son los débiles de un certamen que gracias a su estructura competitiva, podrían hasta terminar ganándolo, algo que enmascararía las carencias beisboleras de los otrora gigantes del Caribe.

Cuba se apartó del torneo después de la edición de 1960, tras la eliminación del deporte profesional en la isla, y regresó 54 años después, en el 2014.

Pero tantos años de aislamiento le están haciendo difícil la reinserción a los cubanos, que por décadas se acostumbraron a arrasar en cuanto torneo amateur participaban, ante rivales de poca monta, jóvenes inexpertos o veteranos que nunca tuvieron la calidad suficiente para firmar como profesionales.

Cuba se embriagó con el humo de victorias pírricas, que celebraban con la pomposidad de quien venció a un poderoso ejército enemigo y esa borrachera le impidió ver que el mundo cambiaba a su alrededor.

La pelota cubana tiene profundos problemas estructurales y conceptuales que se agravan por la excesiva politización de cada esfera de la vida en la isla.

Se imponen cambios radicales, pero muchos encargados de llevarlos adelante parecen temerle al porvenir.

Lo de Puerto Rico es, de cierta forma, más lamentable, porque aquí no hubo ningún terremoto político que sacudiera los cimientos beisboleros de la Isla del Encanto.

Es cierto que la decisión de Grandes Ligas de incluir a los boricuas en el draft amateur afectó el flujo de peloteros de la isla hacia el mejor béisbol del mundo y las consecuencias se están viendo desde hace años.

Ya Puerto Rico no tiene en MLB aquella constelación de los hermanos Alomar, Carlos Baerga, Bernie Williams, Juan 'Igor' González o Iván Rodríguez. O lo que es igual: las nuevas generaciones que se inician en la práctica del deporte tiene menos ídolos a imitar, menos espejos en dónde mirarse, menos figuras que despierten interés.

Pero lo peor es que la dirigencia deportiva en Puerto Rico está enferma de desidia, de pocos deseos de trabajar, de desarrollar e impulsar una actividad que está en el ADN de las islas que conforman las Antillas Mayores.

La prueba es esta Serie del Caribe que se está desarrollando en San Juan, donde ni se encuentra en toda la ciudad ni un solo cartel de promoción para un evento que debería ser una fiesta del béisbol.

Etiquetas:

MLB, Beisbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


SAN JUAN - Hace un año, le tocó a México recibir a Cuba en su regreso a las Series del Caribe tras más de medio siglo de ausencia y lo hizo a palo limpio.

Un año después, vuelven a ser los mexicanos quienes abren el calendario ante los cubanos, aunque esta vez los batazos brillaron por su ausencia.

Pizarra estrechísima de 2-1, nueve hits entre ambos equipos y dominio casi absoluto del pitcheo, aunque al igual que un año atrás, victoria azteca.

Para seguir añadiendo coincidencias, Freddy Asiel Álvarez, abridor por Cuba, fue el mismo que en el 2014 inició el choque.

Tanto Álvarez, como el zurdo Anthony Vásquez, abridor por los Tomateros de Culiacán, dominaron a su antojo mientras estuvieron sobre la loma del Hiram Bithorn, aunque ambos se fueron sin decisión, dejando todo en manos de los relevistas.

Y un bateador salido de la banca, Walter Ibarra, se vistió de héroe con el hit remolcador de la carrera del desempate, en el cierre del séptimo, ante el zurdo Liván Moinelo.

Los jugadores mexicanos se vieron con oficio, demostrando el crecimiento del béisbol en aquel país en los últimos años hasta el punto de dejar de ser ya la eterna Cenicienta del torneo para convertirse cada vez más en un contendiente poderoso al título.

México busca su tercera corona en años consecutivos y cada vez con un club diferente, pues en el 2013 fueron los Yaquis de Obregón y en el 2014 los Naranjeros de Hermosillo.

Ahora llegan los Tomateros de Culiacán, que como franquicia archivan dos títulos en clásicos caribeños, en 1996 y 2002, y que a decir de su manager Benjamín Gil, vienen en busca del tercer lauro para el equipo, sin importar lo ocurrido hace uno o dos años atrás.

México, aparte del siempre importante primer golpe, está beneficiado por el calendario, pues después de juegue ante los Cangrejeros de Santurce en la segunda jornada, tendrá un día de descanso, antes de encarar sus últimos dos compromisos de la etapa clasificatoria.

La derrota, aunque apenas es el primer partido, deja a Cuba con mucha presión, pues deberá enfrentar en días consecutivos a República Dominicana, Puerto Rico y Venezuela, ya prácticamente sin margen para nuevos fracasos.
Etiquetas:

MLB, Beisbol

Comentarios

Usa una cuenta de Facebook para agregar un comentario, sujeto a las políticas de privacidad y Términos de Uso de Facebook. Tu nombre de Facebook, foto y otra información personal que hagas pública en Facebook, aparecerá en tu comentario, y puede ser usado en las plataformas de medios de ESPN. Más información.


AL INICIO