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Jonrón de Bryant da victoria a Cachorros
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Después de los tres primeros meses de temporada, muy pocos se atrevían a dudar de que Joc Pederson ganaría el Novato del Año de la Liga Nacional e incluso, que posiblemente lo hiciera por unanimidad.

Pederson se ganó en los entrenamientos primaverales el puesto de jardinero central titular de Los Angeles Dodgers y fue tal el ataque que desplegó entre abril y junio, que mereció ser incluido en el equipo del viejo circuito para el Juego de las Estrellas.

Sus 20 cuadrangulares antes de la pausa por el clásico estelar de mitad de temporada lo llevó además a ser llamado a la competencia de los jonroneros, donde fue uno de los dos finalistas y quedó en segundo lugar.

Pero tras reanudarse la temporada el 17 de julio fue como si quitaran a un Pederson y pusieran a otro, desinflándose a tal extremo que perdió la titularidad en los Dodgers y ya su nombre casi ni suena en los debates sobre el Novato del Año.

Con el bajón del jugador de Los Angeles comienzan entonces a hacerse buenos los pronósticos precontienda, que señalaban a Kris Bryant como favorito a llevarse el galardón entre los debutantes en el viejo circuito.

Los inicios de Bryant estuvieron marcados por una gran polémica entre la directiva de los Cachorros de Chicago y Scott Boras, el poderoso agente del pelotero.

Tras encabezar a todos los jugadores de Grandes Ligas en cuadrangulares durante la pretemporada, con nueve, el equipo decidió enviarlo a las Menores por dos semanas, un tecnicismo que le aseguraba a los Cachorros el control sobre su naciente estrella por una campaña más y retrasaba su llegada a la agencia libre hasta el 2021.

Luego de un debut aciago, en el que se tomó tres ponches en cuatro turnos, el muchacho comenzó a hacer lo que de él se esperaba: a dar palos de todas dimensiones y a producir carreras.

Hoy es el máximo remolcador entre todos los novatos, con 75, ya llegó a 20 jonrones, tres menos que Pederson y es una pieza indispensable en las aspiraciones de Chicago, que llevan un paso firme para entrar a la postemporada por primera vez desde el 2008.

Los números globales del antesalista de los Cachorros muestran un average de .263, con 20 vuelacercas, 75 empujadas, 110 hits, 21 dobletes, cinco triples, 12 bases robadas y 71 carreras anotadas.

Además, ha recibido 64 bases por bolas, aunque se ha ponchado 149 veces. Su promedio de embasamiento (OBP) es de .367, también el más alto de los debutantes.

Pero no la tiene fácil de todos modos Bryant, pues el 2015 ha traído demasiados novatos sobresalientes.

A su favor, además de sus cifras ofensivas, tiene el hecho de que los Cachorros lleguen a los playoffs, elemento que muchas veces influye en la votación de los miembros de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA).

Pero en esas mismas circunstancias están Randal Grichuk y el coreano Jung Ho Kang, de los St. Louis Cardinals y los Pittsburgh Pirates, respectivamente.

Grichuk asumió como un consagrado la tarea de sustituir nada menos que a Matt Holiday en la pradera izquierda de los Cardenales, el equipo con mejor récord en todas las Mayores.

También ocupó el jardín central por el también lesionado Jon Jay, hasta caer él mismo en la lista de inhabilitados, donde se encuentra ahora.

En 85 partidos en que ha defendido las tres posiciones de los jardines, está bateando para .284, con 15 bambinazos, siete triples y 21 dobletes entre sus 82 imparables, con 46 anotadas y 44 empujadas.

Por su parte, el sudcoreano de los Piratas se ha desempeñado con acierto lo mismo en el campocorto, su posición natural, como en la antesala, debido a necesidades del equipo.

Jung se ha paseado por casi todos los turnos de la alineación, desde el segundo hasta el noveno, aunque su mayor trabajo lo ha tenido ya como cuarto, ya como quinto.

Su average de .290, 102 hits, 20 dobles, dos triples y 12 jonrones, con 50 anotadas y 46 impulsadas, son números nada desdeñables a la hora de considerarlo como candidato.

Y también entraría en la oración Matt Duffy, sustituto de Pablo Sandoval en la antesala de los actuales campeones de la Serie Mundial, los San Francisco Giants.

Ningún novato batea para promedio más alto que él (.309) y ninguno tampoco ha pegado más hits (129).

Duffy ha anotado 57 carreras e impulsado 59, acumula 23 biangulares, cinco triples y diez vuelacercas.

Para los sabermétricos que prefieren el dudoso indicador WAR, el de San Francisco es líder con 4.4, delante de Jung Ho Kang (4) y Bryant (3.6).

En su contra, por ahora, tiene lo que favorece a Bryant, Grichuk y Jung: los Gigantes están quedándose fuera de la postemporada.

Pero de San Francisco se puede esperar cualquier cosa positiva y no sería de extrañar que le arrebataran el liderazgo de la división Oeste a los tambaleantes Dodgers.

Ya una vez ahí, cualquier cosa puede suceder, tanto para el equipo, como para las aspiraciones individuales de Matt Duffy.
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Carlos CorreaMatt Marton/USA TODAY SportsLos Astros de Houston manejaron muy bien el desarrollo del boricua Carlos Correa.
No se equivocaron los Astros de Houston cuando escogieron al puertorriqueño Carlos Correa en el primer turno del draft amateur del 2012.

No se equivocaron al no apurarlo y dejarlo crecer poco a poco en su sistema de ligas menores por tres años.

Y no se equivocaron al subirlo a las Mayores en el momento en que lo hicieron, justo cuando el muchacho de apenas 20 años de edad estaba ya listo para causar un impacto inmediato en el mejor béisbol del mundo.

Correa es un fenómeno de esos que sólo vemos muy de tarde en tarde, destinado a grandes cosas por largo tiempo.

A pesar de haber debutado en Grandes Ligas el 8 de junio, dos meses después de iniciada la campaña, el boricua es el novato con más jonrones en la Liga Americana (15), empatado con Steven Souza, de los Rays de Tampa Bay.

La diferencia es que Correa tiene 49 turnos al bate menos que Souza, quien salvo conectar con fuerza ocasional, tiene números mediocres en las otras categorías.

Asimismo, el de la Isla del Encanto acumula 43 carreras impulsadas, cinco menos que Mark Canha, de los Atléticos de Oakland, quien ha ido a batear 39 veces más.

A pesar de tener menos tiempo de juego, Correa figura entre los primeros de casi todas las categorías ofensivas entre los debutantes.

Correa promedia para .282, con 35 anotadas (séptimo entre todos los novatos del joven circuito), 16 dobletes (quinto), 11 bases robadas (tercero), .347 de promedio de embasamiento (primero), .517 de slugging (primero).

Para los amantes de la sabermetría, el boricua tiene un WAR de 3.0, el mejor entre todos los novatos.

Su defensa también ha impresionado, por la amplitud del terreno que cubre, su atleticismo que le permite llegarle a bolas que ya se iban de hit a los jardines y su poderoso brazo para conseguir outs imposibles.

En sus 6.4 de estatura y 211 libras de peso, Correa parece más un jugador de baloncesto o un running back de football americano y su presencia en el vestidor impresiona.

A eso súmenle el liderazgo que ejerce en un equipo lleno de figuras jóvenes que luego de varios años de fracasos han comenzado a ver los frutos del trabajo y hoy se perfilan como serios aspirantes a llegar bien lejos en la postemporada.

Solamente un tecnicismo podría quitarle a Correa el premio de Novato del Año de la Liga Americana, si es que algunos votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América (BBWAA) deciden considerar que no acumuló los turnos al bate suficientes, aunque su estatus de debutante ya haya sido sobrepasado.

Sería el tercer puertorriqueño en llevarse el galardón en la Liga Americana, algo que consiguieron anteriormente Sandy Alomar Jr. (1990) y Carlos Beltrán (1999).

Otros tres lo ganaron, pero en la Nacional: Orlando Cepeda (1958), Benito Santiago (1987) y Geovany Soto (2008).

Otros debutantes que han lucido un futuro promisorio en el joven circuito son Billy Burns y Mark Canha, de Oakland, los también boricuas Eddie Rosario (Mellizos de Minnesota) y Francisco Lindor (Indios de Cleveland) y el dominicano Miguel Sanó, otro fenómeno de esos que salen, al igual que Correa, muy de tarde en tarde.

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A menos que haya una barrida, la Serie Mundial se adentrará por cuarta vez en la historia en el mes de noviembre.

En otras palabras, las probabilidades de que se juegue bajo un frío intensísimo son grandes, teniendo en cuenta el panorama de los equipos que al parecer clasificarán a la postemporada.

La oficina del comisionado de Grandes Ligas dio a conocer este lunes el calendario de la postemporada del 2015, que arrancará el martes 6 de octubre con el juego entre comodines de la Liga Americana.

El martes 27 de octubre comenzará el Clásico de Otoño en el estadio del equipo campeón del joven circuito, derecho ganado en el Juego de Estrellas.

El miércoles 28 será el segundo encuentro y tras un día de descanso, las acciones se reanudarán el 30 en el parque de la Liga Nacional.

El cuarto partido será el 31 y si no hay una barrida de 4-0, habrán compromisos los días 1, 3 y 4 de noviembre, suponiendo que la Serie Mundial vaya al máximo de siete juegos.

Randy Johnson and Curt Schilling
Jed Jacobsohn/Getty ImagesRandy Johnson y Curt Schilling celebran el título de los Diamondbacks en la Serie MundiaL 2001 que terminó en noviembre de 2001
La primera vez que se jugó béisbol de Grandes Ligas en noviembre fue en el 2001.

Los atentados terroristas del 11 de septiembre obligaron a detener las acciones de la temporada por una semana, empujando el calendario regular del 30 de septiembre, como estaba previsto, hasta el 7 de octubre.

Eran las 12.01 de la madrugada, ya 1 de noviembre, cuando Derek Jeter le botó la pelota a Byung-Hyun Kim para decidir a favor de los Yankees de Nueva York el cuarto juego de la Serie Mundial ante los Diamondbacks de Arizona.

Ese batazo le valió a Jeter el sobrenombre de Mr. Noviembre, aunque Arizona terminó ganando la corona en siete partidos.

En el 2009 y 2010 se volvió a jugar en noviembre, sin que hubiera una causa trágica para ello.

Los Yankees se coronaron ante los Filis de Filadelfia el 4 de noviembre del 2009, en el juego que marcó la última aparición de Pedro Martínez en su carrera.

El 1 de noviembre del 2010, los Gigantes de San Francisco ganaron la Serie Mundial por primera vez desde que se mudaron de Nueva York a California, al vencer en el sexto partido a los Vigilantes de Texas.

Fuera de estas tres veces, la única oportunidad en que el Clásico de Otoño se disputó fuera de octubre fue en 1918, cuando fue adelantado a septiembre por motivo de la I Guerra Mundial.

¿Por qué la oficina del comisionado ha retrasado tanto la postemporada?

O lo que es lo mismo: ¿Por qué el comisionado retrasó hasta el 6 de abril el arranque de la campaña (el domingo 5 hubo un único encuentro entre los Cardenales de San Luis y los Cachorros de Chicago)?

Eso sólo lo sabrá Rob Manfred, pero ver a peloteros con pasamontañas para combatir las bajas temperaturas va en contra del buen desempeño del espectáculo.

Los peloteros quedan expuestos a lesiones, pues el frío acrecienta los dolores de un golpe, ya sea un pelotazo, un choque en una base o cualquiera otra lastimadura.

Asimismo, obliga a los atletas a un esfuerzo adicional en el calentamiento antes de los juegos, para tonificar los músculos y evitar tirones o torceduras.

La única opción de evitar ese frío brutal en la Serie Mundial es que los Dodgers y los Angelinos sean los clasificados, para jugar todos los partidos en el clima más templado del otoño de Los Ángeles.

Pero los Angelinos están ahora mismo están fuera de la zona de playoffs, rozándola a media raya de los Azulejos de Toronto y los Orioles de Baltimore.

Y con Don Mattingly de manager, los Dodgers pueden ver sus aspiraciones irse por el tragante en un abrir y cerrar de ojos.

Así que a los peloteros, fanáticos y colegas que les toque ir a cubrir el evento, preparen los abrigos, que del frío no los salva nadie.

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MIAMI - David Ortiz disfrutó como propia la reciente inclusión de su compatriota Pedro Martinez en el Salón de la Fama de Cooperstown.

El Big Papi coincidió apenas dos años con Pedro en los Medias Rojas de Boston, pero fueron dos piezas claves en la histórica temporada del 2004, cuando el equipo rompió la Maldición del Bambino y ganó finalmente la Serie Mundial después de 86 años de frustraciones.

Pero entre estos dos íconos de la República Dominicana hay más que ese efímero compañerismo de dos campañas. Hay hermandad.

"Imagínate, ver a Pedro entrando en el Salón de la Fama yo lo sentí como un triunfo mío también, pues él es como un hermano para mí", dijo Ortiz durante su paso por la Capital del Sol para una serie de dos partidos entre los Medias Rojas y los Marlins de Miami.

"Es el segundo dominicano en Cooperstown y creo que no hubo nadie en mi país que no se haya gozado ese momento, pero para mí, te repito, es algo especial y personal".

Tuvieron que pasar 32 años para que un segundo quisqueyano llegara al Templo de los Inmortales, para acompañar a Juan Marichal, exaltado en 1983.

"Yo creo que eso del Salón de la Fama para los dominicanos ya va a dejar de ser un mito, pues en los próximos años deben estar entrando otros compatriotas", estimó el Big Papi.

"Hay unos cuantos con el talento y los numeritos para entrar y el próximo debe ser Vladimir (Guerrero). El tiene unos números que no hay forma de que él no entre al Salón de la Fama".

"También hay algunos que están activos y ya tienen los méritos, como por ejemplo (Albert) Pujols", añadió el bateador designado de Boston.

"Mira, Pujols termina de jugar pelota ahora mismo y ya es Salón de la Fama. Eso no es secreto para nadie".

"Otro que me viene a la cabeza ahora es (Adrián) Beltré, que también ha puesto muy buenos números en su carrera".

"Y hay muchos peloteros jóvenes que vienen desarrollándose y que habrá que esperar un poco más, quizás ocho o nueve años, pero talento hay de sobra".

¿Y se ve David Ortiz entrando un día a Cooperstown?

"Bueno, en mi caso, yo estoy jugando todavía y voy a seguir acumulando números para ver si cuando llegue mi hora ustedes los periodistas se apiadan de mí y me ponen ahí", dijo con una sonora carcajada de fondo.

Por cierto que Ortiz necesita nueve cuadrangulares para llegar a los 500 en su carrera, con nueve apariciones en Juegos de Estrellas, 1,601 carreras impulsadas, tres anillos de campeón de Serie Mundial (2004, 2007 y 2012) y el premio de Jugador Más Valioso en el segundo de esos clásicos de octubre.

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Sin nada que ofrecer ya y con el peor récord de todas las Grandes Ligas, los Marlins de Miami sacan ganancia de los visitantes ilustres que llegan de vez en cuando al parque de la Pequeña Habana.

Primero fueron los Yankees de Nueva York, luego los Mets con Yoenis Céspedes y ahora los Medias Rojas de Boston llegaron hasta la Capital del Sol para convocar a más de 31 mil fanáticos en el Marlins Park.

Fernández
Fernández
Y es que con el cubano José Fernández en la lista de lesionados, a los amantes del béisbol en el sur de la Florida sólo les queda disfrutar de visitantes como los Medias Rojas, el equipo más ganador de lo que va del siglo XXI, a pesar de ocupar el último lugar del Este en la Liga Americana.

Los peces regresaron a casa tras una gira de cuatro juegos por Atlanta, donde perdieron tres veces, pero sobre todo, recibieron la mala noticia de las molestias de su as Fernández.

El cubano conversó informalmente con la prensa en el Marlins Park antes del inicio de la mini-serie de dos encuentros ante Boston y aseguró que regresará en cuanto se recupere de las molestias en el bíceps derecho, sin importar el lugar que ocupa el equipo de Miami.

"Siempre y cuando me encuentre saludable voy a regresar'', dijo el serpentinero, que se perdió casi todo el 2014 y la mitad de esta campaña tras someterse a una operación Tommy John en el codo. "Para mí el récord [del equipo] no influye. Si estoy bien, regresaré'', recalcó.

"Las cosas pasan por algo Así me tomo las cosas. (La vida) me está dando una lección y tengo que aprender de ella", añadió.

Pero fuentes cercanas a la gerencia del equipo aseguran que ante la situación de los Marlins, eliminados de cualquier opción, es preferible mandarlo a descansar hasta la próxima campaña del 2016.

Hasta el momento se ha dicho que se trata de una molestia en el bíceps, aunque el propio Fernández dice que no siente dolor, pero la preocupación de muchos es que los problemas vayan más lejos, hasta el hombro.

Y es que según una voz tan autorizada como la de Curt Schilling, quienes se han sometido a una cirugía Tommy John, tienden a realizar más esfuerzo con otras partes del brazo, por temor a volver a lastimarse el codo.

En su breve regreso, Fernández ganó cuatro partidos sin derrota en siete aperturas, con efectividad de 2.30 y 53 abanicados en 43 episodios.

Su prometedora carrera vuelve a sufrir otro tropezón y surge de nuevo la pregunta si no debió aceptar la oferta de extensión contractual que le hizo el equipo durante el invierno.

Eran 40 millones, que luego los Marlins elevaron a 50, tomando un gran riesgo en ello, pues se trataba de un lanzador en proceso de recuperación, de quien no se sabía cómo iba a volver.

Es cierto que este muchacho, saludable, en su mejor forma, tiene un valor mucho mayor en el mercado, pero 50 millones de dólares es un dinero que le garantizaría la vida a varias generaciones de Fernández, aunque retrasara en un año su llegada a la agencia libre.

Ojalá se recupere y tenga una larga carrera, en la que termine siendo, como auguró su ex entrenador Orlando Chinea, el mejor lanzador cubano que haya pasado por las Grandes Ligas en toda la historia.

Caso parecido es el del dominicano Marcell Ozuna, otro que rechazó la extensión contractual, a pesar de no contar con el talento de Fernández.

Con una temporada para el olvido, los Marlins lo mandaron a las Menores y ahí lo han mantenido, como una suerte de castigo que a la larga atrasará su llegada a la agencia libre justamente el año extra que querían evitar el jugador y su agente, el poderoso, pero no siempre acertado Scott Boras.

Ah, por cierto, el mismo representante de Fernández.

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Cuando el presidente Barack Obama y el gobernante cubano Raúl Castro anunciaron el pasado 17 de diciembre el restablecimiento de relaciones diplomáticas, las Grandes Ligas se frotaron las manos de placer.

Aparentemente, se abrían las puertas al regreso del mercado extranjero más natural y rico que tuvo el mejor béisbol del mundo durante las primeras seis décadas del siglo XX.

El comisionado Rob Manfred dijo desde el principio que las Grandes Ligas observaban con atención el desarrollo de los acontecimientos para actuar tan pronto como fuera posible.

Pero ocho meses después, las relaciones beisboleras entre Cuba y Estados Unidos no van al mismo ritmo que las diplomáticas.

El flujo de salidas desde la isla, ya legales, ya ilegales, se ha incrementado en los últimos tiempos y desde el 1 de enero del 2015 más de 60 peloteros han abandonado el país para tratar de encontrar un lugar en las Mayores.

Mientras tanto, Yulieski Gourriel, posiblemente el jugador más talentoso que ha dado Cuba en los últimos diez años, sigue estancado, con la esperanza de convertirse en el primero en firmar un contrato con una franquicia de Grandes Ligas desde la propia isla.

La creencia de que las cosas se resolverán en un futuro inmediato mantiene a Gourriel en un compás de espera, a pesar de que a sus 31 años de edad, el tiempo corre en su contra y se le agota.

Al mismo tiempo, los fanáticos cubanos a ambos lados del Estrecho de la Florida han comenzado a especular sobre la posibilidad de presentar un verdadero trabuco en el IV Clásico Mundial de Béisbol, a celebrarse en el 2017.

Los nombres de Gourriel y el toletero Alfredo Despaigne, quien anda castigando al pitcheo en la liga profesional japonesa, se colocan en la misma oración de Yoenis Céspedes, José Abreu, Aroldis Chapman, José Fernández, Yasiel Puig, José Iglesias y otros tantos compatriotas que brillan con luz propia en las Mayores.

Decenas de sitios sobre béisbol cubano que han proliferado en la red emplean tiempo y espacio cada día para armar un equipo de ensueño, con el que esperan disputarle la corona a los mismísimos dominicanos, campeones vigentes del evento.

Pero como dice el refrán, una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero.

La mayoría de las estrellas cubanas en Grandes Ligas han expresado en múltiples entrevistas su deseo de vestir el uniforme del país que los vio nacer.

Pero las autoridades cubanas no han mostrado un ápice de voluntad para convocar a las ovejas que se les escaparon del corral.

El único que se ha atrevido a hablar del tema, aunque con reservas, es el actual director nacional de béisbol, Heriberto Suárez, quien dijo a ESPN durante la pasada Serie del Caribe que la posibilidad de llamar a filas a los llamados desertores se analizaría caso a caso.

Y es que se trata de una decisión absolutamente extradeportiva, en un país donde cada paso que se toma pasa por la política, aunque la gente de a pie hace rato se haya cansado del mismo discurso aburrido de medio siglo de atraso.

Para evadir el tema, algunos funcionarios esgrimen el argumento del embargo económico que aún persiste, aunque cada vez se le abran más grietas.

Pero detrás de todo está la falta de voluntad, pues en situación similar a los peloteros que están en Grandes Ligas se encuentran voleibolistas que brillan en la liga profesional italiana.

Y que yo sepa, Italia no tiene ningún embargo comercial sobre la isla, así que perfectamente podrían convocarse a la selección nacional de voleibol a aquellos que juegan en Europa.

A la larga, las cosas se darán y Cuba podrá presentar su añorado trabuco, quien sabe si en el 2017 o en el V Clásico, en el 2021, para bien no sólo de la isla, sino de todo el béisbol.

Pero por ahora, las relaciones beisboleras hay que tomarlas con calma, aunque soñar no cueste nada.

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Alex Rodríguez cumple 40 años con mucho que celebrar, más allá de haber llegado a una edad redonda, que marca un antes y un después en la vida de la mayoría de las personas.

En primer lugar, A-Rod está en medio de una temporada que ha superado todas las expectativas.

Tras perderse todo el 2014 por una sanción, ni los más optimistas creyeron que A-Rod tendría un retorno como este y si acaso le auguraban .250 de average, 15 jonrones y 60 carreras impulsadas.

Sus números de .277 de average, 23 bambinazos y 58 remolques lo ponen a las puertas del premio Retorno del Año de la Liga Americana, con una proyección cercana a los 40 jonrones y las 100 empujadas.

Dos días antes de su cumpleaños, fue capaz de disparar tres vuelacercas, como en sus mejores tiempos, cuando era considerado uno de los peloteros más sobresalientes del mundo.

De hecho, sus números son únicos entre los latinos que han pasado por las Grandes Ligas y con dos años que aún le quedan de contrato, tiene tiempo suficiente para los 23 cuadrangulares que necesita para incluirse en el exclusivo club de los 700.

O los 38 que le faltan para superar a Babe Ruth y quedar en el tercer lugar de los jonroneros de todos los tiempos.

A sus 40 años, es el noveno pelotero más viejo en las Mayores y el tercero entre los jugadores de posición, sólo superado por el legendario japonés Ichiro Suzuki, a punto de cumplir 42, y por Torii Hunter, nueve días más viejo que Alex.

En segundo lugar, tiene que celebrar el haberse mantenido saludable, tras someterse a operaciones de la cadera.

Es cierto que ahora se desempeña como bateador designado de los Yankees de Nueva York, una posición con menos exigencias que la antesala.

Pero quienes conocen a Rodríguez saben que es uno de los peloteros más dedicados, que con más pasión se entrega a los entrenamientos y ahí, el cuerpo le ha respondido.

Y en tercer lugar, porque después de demandar a medio mundo, de dar patadas de ahogado tratando de evitar un castigo inevitable, ha logrado fumar la pipa de la paz con la franquicia y recibido el perdón de la exigente fanaticada neoyorquina.

Sin embargo, son hitos que el mundo del béisbol celebrará con cierto recelo, a media máquina.

Y es que la carrera de Rodríguez llevará por siempre el estigma de los esteroides.

El jugador de origen dominicano es uno de los peloteros más talentosos que haya existido, que posiblemente habría tenido una carrera digna del Salón de la Fama de Cooperstown sin necesidad de acudir a ayuda adicional.

Pero no nos engañemos. Sin el uso de esteroides no hubiera llegado hasta este punto.

La coordinación ojos-brazos para pegarle a la pelota es algo que le dio la vida y que nada tiene que ver con las sustancias prohibidas.

Pero esas mismas sustancias le amplían a quien las consume la capacidad de trabajo en el gimnasio y la más pronta recuperación de fatigas musculares, lo cual se traduce en más fuerza.

Sin los esteroides, posiblemente Alex Rodríguez ya habría emprendido el camino del retiro y sus cifras ofensivas serían un 25 por ciento menores que las actuales.

¿Cuándo se torció un camino que lucía brillante como pocos? Eso probablemente nunca lo sabremos. Él dice que fue en su estancia en Texas, cuando los Rangers le dieron aquel contrato de 252 millones de dólares que lo convirtieron en el deportista mejor pagado del mundo.

Pero quizás sus lazos con los esteroides vengan desde su etapa amateur, cuando jugaba para la Universidad de Miami. Entonces, toda su carrera profesional habría estado plagada de trampas y mentiras.

¿Quién sabe? A fin de cuentas, estamos hablando de un tipo tan lleno de contradicciones, que su credibilidad casi nula da espacio para cualquier cantidad de especulaciones.

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Los Orioles de Baltimore están metidos de lleno en la lucha por clasificar a la postemporada y el mexicano Miguel González es una pieza clave en las aspiraciones del conjunto.

González tuvo una actuación sobresaliente en los últimos siete días, en los que consiguió las dos únicas victorias de los Orioles entre el domingo 19 y el sábado 25 de julio.

El derecho de Guadalajara trabajó en total 12.2 episodios, en los que permitió 11 hits y tres carreras limpia, para un promedio de efectividad de 2.13.

González propinó nueve ponches, con apenas dos pasaportes, para ser el Latino de la Semana en la Liga Americana.

Destacado también resultó el jardinero dominicano Melky Cabrera, de los Medias Blancas de Chicago.

Cabrera se fue de 24-10, para average de .417, con cinco anotadas y nueve carreras impulsadas.

Entre sus hits, el quisqueyano despachó par de cuadrangulares y cuatro dobletes, para promedio de slugging de .833.

Muy bien anduvo también el cubanoamericano Nick Castellanos, de los Tigres de Detroit.

Castellanos disparó siete hits en 21 turnos, para average de .333, con cinco anotadas y ocho remolcadas.

Como extrabases, el antesalista de los Tigres ligó un biangular y tres vuelacercas, para slugging de .810.

Su compañero de equipo, el cubano José Iglesias, sigue sorprendiendo por su habilidad para batear hits.

"Candelita" disparó 11 cohetes en 24 oportunidades, para average de .458, con seis anotadas y una empujada.

Miguel GonzálezAP Photo/Matt MartonMiguel González consiguió las únicas dos victorias de los Orioles en la última semana
Seis de sus imparables fueron de dos bases y su promedio de slugging fue de .708.

El average de Iglesias subió hasta .323 y se mantiene en cuarto lugar de los bateadores de la Liga Americana.

Muy buena semana tuvo también el venezolano José Altuve, de los Astros de Houston.

El pequeño gigante de Houston se fue de 25-11 (.440), con siete carreras anotadas y tres remolques.

Como extrabases, Altuve pegó par de dobles y un vuelacercas, para promedio de slugging de .640.

Y muy difícil de ponerlo out result el cubanoamericano Eric Hosmer, de los Reales de Kansas City.

Hosmer conectó 13 hits en 24 oportunidades, para average de .542, con cuatro anotadas y tres impulsadas.

Sus hits fueron de todas las dimensiones posibles, con ocho sencillos, un doble, par de triples y un bambinazo, buenos para un promedio de slugging de .875.

Frío, frío

El venezolano Pablo Sandoval sigue siendo una decepción para los Medias Rojas de Boston.

El Kung Fu Panda estuvo frío, frío en los últimos siete días, al disparar apenas un par de hits en 22 turnos, para average de .091 y seis abanicados.

Pobre también anduvo el mexicano Yovani Gallardo, de los Vigilantes de Texas, castigado en dos aperturas en la semana.

En total, Gallardo sólo pudo mantenerse por ocho episodios combinados en la lomita, en los que aceptó 15 hits y diez carreras limpias, con seis bases por bolas y efectividad de 11.25.

Para esta selección se tomaron las estadísticas entre el domingo 19 y el sábado 25 de julio.

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Por segunda ocasión en la temporada, el zurdo dominicano Rubby De La Rosa, de los Diamondbacks de Arizona, es el Latino de la Semana de la Liga Nacional.

En la semana del domingo 19 y el sábado 25 de julio, De La Rosa tuvo dos aperturas en el Chase Field de Phoenix, en las que trabajó 15 episodios de manera combinada, con apenas nueve hits y una limpia.

El zurdo quisqueyano propinó siete ponches y salió con la victoria en ambas aperturas. La primera de ellas fue ante los Marlins de Miami, a los que dejó en una limpia y cinco imparables en siete capítulos.

Mejor aún le fue ante los Cerveceros de Milwaukee, con ocho innings en blanco, cuatro hits y seis abanicados.

Otro zurdo de gran semana fue el cubano Gio González, de los Nacionales de Washington.

En dos salidas, González trabajó 11 episodios, en los que toleró 11 hits y tres carreras limpias.

Propinó nueve ponches y su efectividad fue de 2.45. En ambas aperturas salió con la victoria a su cuenta personal.

Uno que tuvo buenos números, en medio de rumores de cambio, fue el venezolano Carlos González, de los Rockies de Colorado.

CarGo disparó siete cohetes en 17 turnos, para average de .412, con cinco anotadas e igual cantidad de impulsadas.

Como extrabases, el venezolano despachó tres cuadrangulares y su promedio de slugging fue de .941

Sobresaliente también estuvo el quisqueyano Starling Marte, de los Piratas de Pittsburgh, con 12 hits en 29 oportunidades, para average de .414, cuatro anotadas y par de remolques.

Rubby De La RosaAP Photo/Ross D. FranklinRubby De La Rosa tuvo par de salidas en la semana y sólo aceptó una carrera
Marte sumó un doblete y un triple como extrabases y su slugging fue de .517.

Su compatriota y compañero de equipo Pedro Álvarez también le dio duro a la pelota en los últimos siete días, con cinco imparables en 16 veces (.313), con cuatro anotadas y seis empujadas.

Alvarez botó dos pelotas sobre las cercas y su promedio de slugging fue de .688.

También de los Piratas, el venezolano Francisco Cervelli sigue demostrando que estaba hecho para ser un jugador de todos los días.

Cervelli se fue 19-7 (.368), con tres anotadas y dos remolcadas, un doblete y un cuadrangular como extrabases y promedio de slugging de .579.

También destacó el cátcher puertorriqueño Yadier Molina, de los Cardenales de San Luis.

Molina disparó 11 hits en 27 turnos, para average de .407, con una anotada y cinco impulsadas.

Como único exrabases, Yadier ligó un triple y su promedio de slugging fue de .481.

Frío, frío

El campocorto de los Cachorros de Chicago, el dominicano Starlin Castro, tuvo una semana para el olvido.

El 27 veces al bate apenas consiguió tres hits, para un anémico average de .111, con seis ponches recibidos.

Para esta selección se tomaron las estadísticas entre el domingo 19 y el sábado 25 de julio.

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El cubano Yoenis Céspedes tenía esperanzas de echar raíces en Detroit, a donde llegó en canje entre los Tigres y los Medias Rojas de Boston.

Pero una cosa es lo que uno quiere y otra lo que da la vida y al parecer, Céspedes ni siquiera completará una temporada en la Ciudad Motor.

El problema es que el cubano se convertirá en agente libre al final de la campaña y los estimados de su valor en el mercado superan los 100 millones de dólares.

Céspedes estaba dispuesto a firmar una extensión contractual con los Tigres, pero la oferta de la gerencia nunca llegó y ahora el jardinero ha sido puesto en el mercado, cuando se acerca el 31 de julio, fecha tope para canjes.

Detroit parece haber tirado la toalla, convencido de que no irá a ningún lado en el 2015 y el antillano es una buena pieza para obtener pitcheo joven a cambio.

Reales de Kansas City

Un equipo que recibiría con los brazos abiertos a Céspedes sería el de los Kansas City Royals, sobre todo después de la lesión de su jardinero izquierdo Alex Gordon.

Los Reales están en camino a la postemporada y el cubano aportaría muchísimo, tanto ofensiva, como defensivamente, junto a su compatriota Kendrys Morales, Eric Hosmer, Lorenzo Cain y Mike Moustakas.

Quizás Kansas City tendría que desprenderse de uno o dos de sus principales prospectos de pitcheo, como el zurdo Brandon Finnegan o el derecho Kyle Zimmer, para obtener a Céspedes.

Normalmente no es muy inteligente que un equipo ceda a un pelotero para reforzar a otro de la misma división, pero en este caso, los Tigres apostarían a que los Reales, financieramente pobres, no ofrezcan esa extensión multimillonaria a largo plazo al cubano.

Eso mismo estará pensando la gerencia de Kansas City: no es fácil desprenderse de valiosas piezas de futuro para rentar a un pelotero por tres meses.

Pero el mercado es veleidoso y no está exento de sorpresas, sobre todo si ese alquiler puede ser el empujón extra para ganar la Serie Mundial.

Los Angeles Angels

Arte Moreno ha gastado mucho dinero en los últimos años sin acercarse siquiera a los resultados esperados.

Pero en el 2015 parece estar cerca de lograr ver a los Angelinos en los playoffs, con el renacer de Albert Pujols y el crecimiento ilimitado de Mike Trout.

Yoenis Céspedes sería de una ayuda inestimable para el dúo Trout-Pujols y completaría un trío demoledor.

El problema es que el sistema de granja de los Angelinos no tiene tanta profundidad en el pitcheo y en el canje quizás tendrían que incluir al zurdo Andrew Heaney, ya afianzado en la rotación del equipo de Grandes Ligas.

Heaney fue considerado el prospecto número uno de los Miami Marlins, pero el equipo no le tuvo paciencia y lo envió a Anaheim, donde lleva 4-0 y efectividad de 1.57 en cinco aperturas.

New York Mets

Yoenis Céspedes nunca ha jugado en la Liga Nacional y el Citi Field de Nueva York podría ser el escenario ideal para esa primera vez.

Pitcheo joven y de calidad es lo que le sobra a los Mets, enfrascados en férrea lucha por la división Este con los superfavoritos Washington Nationals.

Y si algo le falta a la otra novena de Nueva York es ofensiva para ese salto hacia la postemporada.

La cosa es ver si los números de Céspedes seguirán siendo los mismos en Nueva York, donde la alineación parece un desierto, que en Detroit, donde existe protección mutua entre él y los demás toleteros, desde Miguel Cabrera hasta los Martínez, J.D. y Víctor.

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Si el jonrón con el que Alex Rodríguez llegó a 3,000 hits en su carrera lo hubiera pegado el día inaugural de la temporada, la pelota estuviera todavía en poder de Zach Hample, el fanático que la atrapó en las gradas del jardín derecho del Yankee Stadium.

En aquel momento, A-Rod era una piedra en el zapato de los Yankees de Nueva York, con una relación entre el jugador y el equipo completamente fracturada.

Hal Steinbrenner and Alex Rodriguez
Getty ImagesEl dueño de los Yankees Hal Steinbrenner ordenó que se consiguiera la pelota del hit 3000 de Alex Rodriguez.
Los Yankees no hubieran movido entonces un dedo para complacer el deseo de Alex de conservar una pelota que para bien o para mal, es histórica.

Rodríguez venía de cumplir un castigo de una campaña por su participación en el escándalo de la clínica Biogénesis y demandado a los Yankees, al Sindicato de Peloteros y hasta a su propia sombra en un intento desesperado por salvarse de la suspensión.

Para añadir más fuego a la polémica, la directiva de los Yankees anunció que buscaría a manera de evitar pagarle los $6 millones de bono a Alex cuando este superara los 660 cuadrangulares de Willie Mays.

Pero comenzó la campaña y Rodríguez sorprendió a propios y extraños con una actuación que lo tiene a punto de colarse en su decimoquinto Juego de las Estrellas.

El pelotero ha mostrado una ética de trabajo incuestionable, que se ha traducido en números extraordinarios, no ya para un hombre próximo a cumplir 40 años, sino para cualquier jugador.

Hasta este viernes, A-Rod bateaba para .280, con 15 jonrones y 45 carreras remolcadas, con una proyección que lo dejaría al final de la temporada con más de 30 vuelacercas y un centenar de empujadas.

A ello se une una actitud diferente, humilde, de quien siempre se comportó como diva, difícil en el trato con los medios.

El aporte del jugador ha sido fundamental para el no menos sorprendente papel registrado hasta ahora por el conjunto neoyorquino, por el que los analistas no apostaban mucho en los análisis pretemporada.

El cambio rindió sus dividendos y el equipo comenzó a ver nuevamente un filón comercial, mercadeable, en la nueva imagen de Rodríguez, a pesar de todo su historial que lo vincula con el uso de las sustancias prohibidas.

Ya es oficial que las partes han fumado la pipa de la paz. El propio Hal Steinbrenner ordenó negociar a como diera lugar con Hample para obtener la pelota del hit 3,000 y obsequiársela al pelotero.

Según el propio equipo, fueron tres semanas de intensas conversaciones, hasta que el fanático aceptó ceder el valioso souvenir, a cambio de 150 mil dólares que los Yankees aportarán a una entidad benéfica escogida por Hample.

El equipo entendió que Rodríguez merecía el apoyo en este momento y el jugador respondió de igual manera, al llegar a un acuerdo para destinar el polémico bono de seis millones a obras de caridad.

Las entidades sin fines de lucro que se beneficiarán son Special Operations Warrior Foundation, Boys & Girls Club de Tampa, Pitch In For Baseball y la Fundación MLB Urban Youth.

Bien por Alex y bien por los Yankees. Los dos se necesitan mutuamente, así que lo mejor es pasar la página y llevar la fiesta en paz.

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