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Yankees quieren una nueva dinastía

publicado: martes, 17 de noviembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

Pasada la euforia del triunfo, los Yankees de Nueva York comienzan a pensar ya en el rearme que les permita establecer una nueva dinastía, como la que lograron a finales de la pasada década.

A pesar de la corona, la pasada Serie Mundial dejó entrever flaquezas y huecos que cubrir con vistas a defender con éxito su reinado.

Ante todo, la palabra de orden es pitcheo.

Con CC Sabathia y A.J. Burnett en los dos primeros turnos de la rotación, parece que Nueva York tendrá de regreso al menos por un año más al veterano Andy Pettitte.

Pero quedarían dos vacantes entre los abridores y ya se sabe que Joba Chamberlain pertenece al bullpen, pues a la hora de iniciar partidos lo ataca el síndrome de la inconsistencia.

Una opción sería Phil Hughes, quien en la campaña 2009 trabajó principalmente como preparador de mesa, despejándole el camino al cerrador Mariano Rivera.

Sin embargo, Hughes, a quien en sus años de colegial se le comparaba con Roger Clemens, no luce lo suficientemente maduro para semejante tarea.

Está también Chad Gaudin, un prometedor serpentinero de 26 años que aún está por alcanzar su pico y que tal vez pudiera recibir oportunidades.

Entonces habría que buscar por fuera, donde este año no hay mucho que escoger.

El nombre que más resalta es el de John Lackey, el derecho de 31 años que en ocho temporadas anteriores, todas con los Angelinos, sumó 102 victorias frente a 71 derrotas y efectividad de 3.81.

Además de Lackey, una de las piezas más codiciadas en el mercado de agentes libres es el joven desertor cubano Aroldis Chapman, un zurdo de 22 años capaz de soltar relámpagos a 100 millas por hora.

Pero Chapman sería una inversión a mediano plazo, pues sería arriesgado apostar desde ya por un hombre que aún no lanzó su primera pelota como profesional.

El cubano necesitaría aprender la ética de trabajo de un profesional y perfeccionar sus envíos, pues, como ya se sabe, pitchear no es tirar duro.

Otra posibilidad sería buscar, vía canje, los servicios de Roy Halladay, quien está con los Azulejos de Toronto, equipo que no parece en condiciones de retener al derecho cuando le llegue la hora de la agencia libre.

De hecho, el gerente general de Toronto, Alex Anthopoulos, ya dijo que Halladay no es intocable y que está dispuesto a cambiarlo, siempre y cuando el equipo reciba un buen paquete.

Más allá del montículo, los Yankees requieren jardineros, pues el cuadro interior está completo, con Mark Teixeira, Robinson Canó, Derek Jeter y Alex Rodríguez.

Nueva York podría recontratar a Johnny Damon al menos por un año, a la espera de que en el invierno del 2010 quede disponible Carl Crawford e ir luego tras el veloz jugador de Tampa Bay.

Ya a estas alturas, Damon no costaría los 13 millones que ganó en el 2009 y aunque defensivamente ha bajado mucho su nivel y su brazo tiene menos fuerza que los de la Venus de Milo, sí constituye un bateador de confianza, probado de sobra y gran complemento de Jeter en la punta de la alineación.

Igual pasa con Hideki Matsui, recio toletero limitado por las lesiones a las funciones de bateador designado, lo cual abarataría su precio, que fue de 13 millones en la pasada campaña.

El equipo debería retener a Matsui, quien ha demostrado tener fibra yankee, algo que no tiene todo el mundo, ni se compra en una tienda.

Para el 2010 se espera la vuelta de Xavier Nady en la pradera derecha y la mayor necesidad se presenta en el jardín central.

Melky Cabrera está lejos de llegar a la altura de una posición por la que han pasado jugadores ofensivos emblemáticos de la franquicia, como Bernie Williams, Mickey Mantle y Joe DiMaggio.

Y los Yankees ya deben ir pensando ya en el relevo de Jorge Posada, cuyas habilidades defensivas se han visto disminuidas por lesiones recientes y el inevitable paso del tiempo.

Para ese rol me gusta Francisco Cervelli. El venezolano se me antoja como el receptor del futuro de la franquicia, para ir alternando con Posada con miras a establecerse por largo tiempo.

Claro, eso si para entonces, en los próximos años, no se decide la gerencia a abrir la billetera de par en par con tal de tener a Joe Mauer en uniforme de rayas.

A fin de cuentas, en asunto de plata, de los Yankees puede esperarse cualquier cosa.

Y se hizo historia en la Serie Mundial

publicado: jueves, 5 de noviembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

Fue una de las mejores Series Mundiales posibles. De un lado, los campeones del año anterior, los Filis de Filadelfia, que buscaban convertirse en el primer equipo de la Liga Nacional en ganar coronas consecutivas desde que lo hicieron los Rojos de Cincinnati en 1975 y 1976.


Vistazo a los logros de los Yankees de NY

Del otro lado, los Yankees de Nueva York, el equipo con más títulos en la historia y el único que superó el centenar de triunfos en la temporada regular, que intentaba ganar en un nuevo parque, como hizo el equipo de 1923, cuando se inauguró el viejo Yankee Stadium.

Dos conjuntos con características similares: bateadores potentes y buena defensa, aunque ambos llegaron al Clásico de Octubre, ahora de octubre-noviembre, con el pitcheo maltrecho.

Filadelfia tenía un serpentinero de confianza, el zurdo Cliff Lee, mientras que a los Yankees no les quedó más remedio que optar por una rotación de tres hombres y rezar por llegar al octavo con ventaja para darle la pelota a Mariano Rivera.

No vale la pena contar lo que pasó, pues todos lo saben, pero sí merece destacar varios hechos que hicieron historia.

Desde el lado negativo, Ryan Howard impuso un récord de ponches para un bateador en Series Mundiales, al engullirse 13.

En el aspecto positivo, brillaron Chase Utley e Hideki Matsui, el primero al igualar la marca de jonrones de Reggie Jackson para una Serie Mundial, con cinco, y el segundo al empatar el récord de más impulsadas en un juego de estos clásicos, con seis, que impuso el también yankee Bobby Richardson.

La Serie dejó también señales sobre el futuro de algunos jugadores como Pedro Martínez y Jorge Posada.

A Pedro le queda muy poca gasolina en el tanque y habrá que ver si es capaz de trabajar una temporada completa, con más de 30 aperturas.

Por su parte, a los 38 38 años, Posada ha visto disminuir sus habilidades defensivas a pasos agigantados y su carrera podría acabarse tan pronto como se le venza su actual contrato.

Asimismo, este clásico sirvió para que algunos jugadores, tales como Alex Rodríguez y C.C.Sabathia, se sacudieran el estigma de achicarse en los momentos grandes; mientras, otros como Robinson Canó y Howard se colgaron un cartel que de ellos mismos depende quitárselos.

Y por último, Matsui hizo historia al convertirse en el primer japonés en ganar el MVP en una Serie Mundial, en gran medida gracias a su actuación en el último partido, donde se convirtió en el papá indiscutible de Pedro.

¿Cuál Pedro? ¿Pedro Matsui?

Es hora de ampliar repetición instantánea en MLB

publicado: viernes, 16 de octubre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

Se supone que en esta etapa del año sólo quedan los mejores peloteros. O al menos, los equipos que mejor jugaron en la temporada regular.

Entonces, dada la calidad del juego en esta fase, se impone que el arbitraje sea también mejor.

Mauer

Mauer

Los árbitros son un mal necesario en cualquier deporte, encargados de impartir justicia y mantener el orden dentro del terreno de juego.

Pero cuando cometen imperdonables pifias, una tras otra constantemente, lejos de mantener el orden, contribuyen a provocar malestar entre managers, jugadores y fanáticos.

La tecnología pone cada vez más de manifiesto las flaquezas de los jueces, quienes permanentemente equivocan sus conteos de bolas y strikes detrás del plato.

No es que no puedan equivocarse, pues a fin de cuentas son seres humanos y cometen errores como igualmente lo hacen los jugadores.

El problema es la frecuencia con que lo hacen, incluso, en jugadas tan elementales como el supuesto foul sobre un batazo de Joe Mauer en la serie divisional entre los Mellizos de Minnesota y los Yankees de Nueva York.

La pelota cayó en franco territorio bueno, con el umpire a poca distancia, a pesar de lo cual no fue capaz de apreciar la jugada correctamente.

Una sugerencia: a esta altura de la competencia, las Grandes Ligas deberían ampliar el uso del video para otras jugadas cerradas, más allá de los jonrones dudosos.

¿Qué hubiera pasado si el árbitro hubiera decretado como era debido? Eso queda en el campo de la especulación, pero quizás la historia hubiera sido bien distinta.


Fredi González merece un premio

publicado: martes, 29 de septiembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

Fredi González tiene sobrados méritos para ser considerado el Manager del Año de la Liga Nacional.

Fredi González Marlins

Getty Images

El contrato de González es hasta el 2011

Sin embargo, al parecer el "premio" que le espera es el despido como piloto de los Marlins de la Florida.

Rumores que circulan con gran fuerza en el mundillo de la franquicia floridana indican que el equipo incluso habría entablado conversaciones con Bobby Valentine, quien busca regresar a las Grandes Ligas tras pasar varias temporadas dirigiendo en el béisbol profesional de Japón.

Según el presidente de los Marlins, David Sampson, la directiva de la franquicia no está satisfecha con el papel del equipo en la temporada que acaba de terminar.

Sampson, un oscuro personaje con cara de niño que durante años boicoteó cualquier iniciativa para la construcción del nuevo estadio que no se ajustara estrictamente a los deseos del equipo, dijo que la labor de Fredi será evaluada y que el contrato que le queda por los próximos dos años no garantiza que regrese en el 2010.

Asimismo, dijo desconocer cualquier conversación con Valentine. ¿Quién se lo cree?

Con la nómina más baja de todas las Mayores y con un róster lleno de huecos, plagado de jugadores de ligas menores disfrazados de Grandes Ligas, los Marlins estuvieron hasta la última semana del calendario regular con posibilidades de entrar a la postemporada.

Esto es algo con lo que hubieran soñado novenas económicamente poderosas, como los Mets de Nueva York y los Cachorros de Chicago.

Pero aún así, Sampson y compañía no están satisfechos con la labor del equipo.

La pregunta es: ¿qué han hecho los ejecutivos por mejorar un plantel que con apenas dos o tres refuerzos muy posiblemente hubiera entrado a los playoffs?

A finales de julio, los peces estaban batiéndose como grandes entre verdaderos grandes. Tan sólo necesitaban un slugger y un cerrador que cubrieran los hoyos más urgentes.

Pero, una vez más, los directivos se burlaron de la fanaticada y a pesar de haber recibido unas semanas antes la confirmación de un nuevo parque, apenas movieron un dedo por reciprocar ese esfuerzo del gobierno local.

No es que el cubano sea el mejor manager del mundo ni mucho menos, pero quien logra resultados loables con tan pocos recursos merece, como mínimo, respeto.

Respeto es una palabra que los directivos de los Marlins parecen desconocer. Así echaron a Joe Girardi en el 2006, a pesar de lo cual, la prensa lo reconoció como Manager del Año.

Así como Girardi encontró pronto trabajo con los poderosos Yankees, no sería de extrañar que González terminara al frente de los Bravos de Atlanta, una franquicia con la cual ya trabajó y que después de la próxima temporada tendrá vacante el puesto de mentor por el anunciado retiro de Bobby Cox.

¿El año de A-Rod?

publicado: martes, 29 de septiembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

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Alex Rodríguez celebra el título de división de Yanks

Los Yankees regresan a la postemporada con la etiqueta de favoritos para ganarlo todo hasta el final, si consiguen comportarse a la misma altura que lo han hecho en la campaña regular.

En esta ocasión, una de las piezas claves para que los Yankees ganen su primera corona desde el 2000 y la vigesimoséptima de su historia es su antesalista y cuarto bate Alex Rodríguez.

Claro, dirán algunos, el cuarto hombre en la tanda siempre es fundamental en las aspiraciones de cualquier equipo.

Pero en el caso de A-Rod hay mucho más envuelto, sobre todo después de haberse ganado merecidamente la fama de achicarse en los grandes momentos.

Al menos así ha sido desde que llegó a Nueva York en el 2004, pues anteriormente, cuando militaba con los Marineros de Seattle, ponía números envidiables en los playoffs.

Pero desde que se puso el famoso uniforme rayado, Rodríguez pasó a ser una suerte de Dr.Jekyll y Mr.Hide: el mejor pelotero del mundo de abril a septiembre y uno de los peores en octubre.

Sus números hablan por sí solos: en 24 juegos de cinco series de postemporada con los Yankees, Alex ha consumido 94 turnos al bate, en los que ha pegado 23 hits, para un anémico average de .244.

Ha anotado 15 carreras y remolcado nueve, lo que le da un promedio de una impulsada por cada 10 veces al bate y fracción.

Entre sus hits se suman seis dobletes y cuatro cuadrangulares, mientras su promedio de slugging es tan sólo de .436 puntos.

Para añadidura, se ha engullido 22 ponches, casi la misma cantidad de hits que ha pegado en playoffs.

Su faena ha sido tan pobre a la hora buena que el entonces manager Joe Torre lo colocó en una ocasión en el octavo turno de la alineación, algo que molestó a Rodríguez y laceró su relación con el dirigente.

Sin embargo, ahora hay varias razones para pensar que este pudiera ser el año en que Alex se sacuda ese estigma que se ha ganado por derecho propio.

En primer lugar, A-Rod no tendrá en esta ocasión la presión y responsabilidad de años anteriores, a pesar de seguir ocupando el cuarto turno en el orden.

Pero ya se ha quitado de encima esa condición de liderazgo que evidentemente le quedaba grande hasta ahora y que sí poseen el capitán Derek Jeter y el primera base Mark Texeira.

De hecho, Texeira le ha brindado como tercer bate una protección en el line-up que nunca antes tuvo, aparte de que el japonés Hideki Matsui, quinto en la alineación, ha reverdecido laureles y también constituye un soporte importante para el antesalista de origen dominicano.

Ese es un punto para aliviar tensiones, pero más aún lo es el que Rodríguez se haya liberado de una vez y por todas del gran peso que representaba el mantener en secreto el uso de sustancias prohibidas.

Cuando reveló en el invierno pasado su consumo de esteroides para mejorar su rendimiento, el propio Alex reconoció haber estado sometido siempre a una gran presión.

De hecho, en esta temporada se le ha visto jugar más relajado, con batazos decisivos en los grandes momentos, sobre todo después de los primeros partidos, cuando aún quedaban sobre él restos de esa gran presión.

A pesar de perderse las primeras cinco semanas del calendario por una lesión, Alex ha ido de menos a más y está cerrando la contienda a todo tren, salvando una temporada que se proyectaba bastante mediocre.

Rodríguez ha conseguido su mejor forma ahora en los finales y podría extender a 12 su cadena de temporadas seguidas con 30 o más jonrones y 100 o más impulsadas.

Como también podría extender hacia la postemporada ese gran momentum por el que atraviesa.

Los fanáticos de los Yankees y sus propios compañeros de equipo esperan que este sea el año de Alex Rodríguez, pero sobre todo lo necesita el propio pelotero, para acabar de limpiar su imagen ante la afición más crítica y exigente del país.



Los Yankees suenan para ser campeones

publicado: jueves, 10 de septiembre de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

Derek Jeter, Mark Teixeira

Getty

Derek Jeter y Mark Teixeira cargan con gran parte de la ofensiva de NY

Todo indica que los Yankees serán el único equipo con 100 victorias en la presente temporada y con una maquinaria demoledora entrarán a los playoffs en busca de llegar a la Serie Mundial por primera vez desde el 2003.

Aparentemente, los Mulos tienen de todo para ganar su primer clásico de octubre desde el 2000, apoyados sobre todo en una demoledora ofensiva que encabezan Mark Teixeira y Derek Jeter.

Pero, aunque no lo parezca, el pitcheo abridor de Nueva York está lleno de incógnitas de cara a la postemporada y sólo el veterano Andy Pettitte aparece como un hombre probado en esas instancias.

Tanto el zurdo C.C.Sabathia como el derecho A.J.Burnett aún tienen que convencer de que están listos para enfrentar las presiones de los playoffs.

Y ni hablar de Joba Chamberlain, un serpentinero que carga toneladas de talento, pero que no acaba de desarrollar todo su potencial.

Sabathia ha estado en cuatro series de postemporada, tres de ellas en los últimos dos años. Y sus números han dejado bastante que desear.

La primera vez que el zurdo estuvo en un playoff fue en el 2001, con los Indios de Cleveland. En esa ocasión lanzó seis innings ante los Marineros de Seattle en la serie divisional y se llevó la victoria al permitir dos carreras limpias.

No regresó a la postemporada hasta el 2007, también con la Tribu. Primero venció a los Yankees en la serie divisional, al tolerar tres limpias en cinco episodios. Pero luego, en la serie de campeonato de la Liga Americana, fue vapuleado por los Medias Rojas de Boston en dos aperturas, al aceptar 12 limpias en 10.1 innings.

Un año después, con los Cerveceros de Milwaukee, fue castigado con cinco limpias en tres y dos tercios por los Filis de Filadelfia.

En resumen, su actuación en postemporadas incluye dos triunfos y tres derrotas, con una elevadísima efectividad de 7.92 en 25 capítulos.

Si esos números no son motivo de dudas, que alguien demuestre lo contrario.

Por su parte, Burnett no ha estado nunca en escena en los playoffs, pues se encontraba lesionado cuando los Marlins de la Florida ganó la Serie Mundial del 2003.

Y a juzgar por las últimas apariciones de Chamberlain en la campaña regular, el derecho lanzallamas no anda ni cerca de estar preparado para encarar la presión de la postemporada.

En sus últimas siete aperturas apenas ha logrado 29 innings de labor, lo que le da cuatro episodios y fracción por cada salida, algo de por sí insuficiente para aspirar a la victoria.

En ese lapso, su labor más larga fue de seis capítulos y en las tres últimas no llegó nunca al cuarto tramo. En total aceptó en el período 25 carreras limpias, casi a una por inning. O lo que es igual, 7.75 por cada nueve entradas de trabajo.

Por ello sumó un triunfo y tres derrotas en sus siete salidas más recientes y vio elevar su promedio de efectividad de un aceptable 3.58 a un mediocre 4.41.

De todos modos, el manager Joe Girardi tiene opciones para enfrentar este problema, aún cuando estas también carezcan de la experiencia de postemporadas anteriores.

¿Tendrá Girardi el valor de arriesgarse y cambiar de roles a Joba y a Phil Hughes? Esa es una opción. Hughes (6-3, 3.14) lo ha hecho muy bien como set-up man, preparándole el camino al cerrador Mariano Rivera.

Pero esa es una labor que Chamberlain conoce bien y a la que podría regresar ante su inefectividad como abridor. Otra posibilidad sería darle la pelota al mexicano Alfredo Aceves, relevista largo y abridor ocasional a través de la campaña regular, quien superó la decena de triunfos, casi siempre viniendo en rescate de Joba.

¿Y por qué no? El que no se arriesga no triunfa. A fin de cuentas, el mundo es de los audaces.

Bien vale la pena tomar ciertos riesgos con tal de romper una sequía de títulos que ya se acerca a una década.



Marlins podrían acaparar los premios

publicado: jueves, 20 de agosto de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

Soñar no cuesta nada. Los premios de Jugador Más Valioso, Cy Young, Novato del Año y Mánager del Año podrían recaer en un mismo equipo en la Liga Nacional: los Marlins de la Florida.

Para el JMV, el dominicano Albert Pujols, de los Cardenales de San Luis, se pinta como principal candidato.

Ramírez

Ramírez

Pero su compatriota Hanley Ramírez ya desplazó al cubanoamericano de los Filis de Filadelfia Raul Ibáñez del segundo lugar.

Hasta los juegos del miércoles, Hanley encabezaba el viejo circuito en promedio (.358), hits (155) y dobletes (36), en tanto aparecía entre los diez primeros en anotadas, impulsadas, bases robadas, slugging y promedio de embasamiento.

A simple vista, estos números son insuficientes para desbancar a Pujols, quien entre otras cifras, ostenta el liderazgo de jonrones (39) y anotadas (95), así como el segundo puesto en remolques (105).

Pero aquí es donde entran los intangibles. Luego de pasar sus tres primeras temporadas como primer bate, Ramírez recibió este año la responsabilidad de ocupar el tercer turno en la tanda de los peces.

Y lo ha hecho como un establecido, a pesar de que los hombres que lo secundan en la alineación le brindan escasa protección, ya que el mexicano Jorge Cantú es el cuarto bate que menos parece un cuarto bate de las Grandes Ligas, mientras que por el quinto turno de los Marlins ha desfilado casi todo el equipo sin resultados consistentes.

Johnson

Johnson

En cuanto al Cy Young, mientras se mencionan con insistencia los nombres de Tim Lincecum (San Francisco), Chris Carpenter y Adam Wainwright, ambos de San Luis, el derecho Josh Johnson hace méritos propios para el galardón.

Con marca de 12-2 y efectividad de 2.85, Johnson ha sido un pitcher fenomenal que merece tener más gordo su casillero de las victorias.

En siete aperturas permitió tres o menos carreras y se fue sin decisión, al no contar con apoyo ofensivo de sus compañeros.

Incluso en tres de sus triunfos debió ayudarse a sí mismo con el bate conectando cuadrangulares, dos de ellos con dos corredores en bases.

Una de las sorpresas más agradables que le han regalado los peces a sus fanáticos la ha protagonizado Chris Coghlan, el joven jugador de cuadro que, sin haber patrullado jamás los jardines, se ha desempeñado en la pradera izquierda como el mejor.

Coghlan

Coghlan

Coghlan ha cumplido su función de primer bate y ya implantó una marca para el equipo, al eslabonar una cadena de ocho juegos seguidos con al menos un imparable.

En 28 de sus primeros 86 partidos en las Mayores, el joven de 24 años ha sumado dos o más hits y sólo en 29 ocasiones se ha ido en blanco en un encuentro.

Su promedio ya andaba por .290, el más alto entre todos los debutantes de la Nacional.

Y el manager Freddy González bien podría recibir su premio también, pues con lo que ha logrado con un equipo lleno de peloteros de ligas menores disfrazados de Grandes Ligas, ya ha acumulado méritos suficientes.

González

González

Es cierto que en ocasiones comete errores elementales, pero a fin de cuenta es humano y cuenta con una experiencia casi nula, si se le compara con los veteranos Joe Torre, Tony Larussa o Charlie Manuel, entre otros.

Con una nómina más pobre que la economía de un país tercermundista, los Marlins siguen ahí, en la pelea por entrar a los playoffs, a poco más de un mes del final de la campaña.

Claro que es difícil que los votantes de la Asociación Americana de Escritores de Béisbol (BBWAA) le den todos los premios de la temporada a un mismo equipo.

Pero por algún lado se empieza, ¿no?.

Es su turno, Míster Loria

publicado: martes, 11 de agosto de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

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Jeffrey Loria aparece al lado de Dan Uggla y Hanley Ramírez, dos de las figuras de Marlins

Los Marlins de Florida ganan en total menos dinero que Alex Rodríguez.

Sin embargo, a pesar de tener la nómina más baja de todas las ligas mayores, los Marlins están batallando por entrar a la postemporada, con un equipo que para muchos es de liga menor disfrazado de grandes ligas.

La razón esgrimida por su dueño Jeffrey Loria para tener una plantilla tan raquítica es básicamente la imposibilidad de generar dinero en las condiciones actuales, en las que el equipo juega en un estadio alquilado por cuya renta debe pagar.

Y sí, es cierto, los Marlins necesitan un estadio propio, donde no tengan que compartir las ganancias con ningún tiburón como Wayne Huizenga, ex propietario del equipo y de los Dolphins de la NFL, que los dejó colgados cuando vendió la novena de pelota, obligados a jugar en el parque de fútbol americano.

Después de años de batallar, de saltar obstáculos que en ocasiones lucían insalvables, finalmente los peces tendrán su estadio, cuya construcción ya se inició y debe estar listo para el inicio de la temporada del 2012.

Además, lo consiguió justo como lo quería no sólo Loria, sino el dueño anterior, John Henry, actual propietario de los Medias Rojas, quien lloró como una Magdalena alegando que no tenía dinero y meses después desembolsó 400 millones para comprar la franquicia de Boston.

La ciudad de Miami y el condado Miami-Dade pondrán el grueso de la plata para la construcción y aunque el dinero dicen que saldrá de no-se-qué-impuesto-al-turismo, aquí en el sur de la Florida vivimos convencidos de que a la larga terminaremos nosotros pagando por el parque beisbolero.

Pero, bueno, ya está hecho. Y a lo hecho, pecho. A Loria le van a construir su estadio.

¿Y? ¿No era ya acaso hora de que en compensación hubiera empezado a reforzar el equipo que tan buen papel está haciendo?

Pero en serio. Los Marlins necesitan un par de bateadores de fuerza, un cuarto y quinto bates reales, verdaderos productores, no las caricaturas de sluggers que son el mexicano Jorge Cantú y Dan Uggla.

Nick Johnson es más de lo mismo, un jugador por encima de la media, pero nada más. O sí es. Más bien es una suerte de bomba de humo para confundir y aparentar que la gerencia está respondiendo a la buena voluntad de la ciudad y el condado.

Y acaban de anunciar la contratación del relevista dominicano Esteban Yan, quien jugaba en una liga independiente. ¡Menuda adquisición!

No, señor Loria, no ofenda la inteligencia de los fanáticos y responda como debe ser, que ya usted ha cogido bastante fiado.

¿O es que va a tener su flamante estadio y encima pretende mantener la nómina igual de raquítica? Es su turno, míster Loria, es su turno



¡Publiquen la lista ya!

publicado: jueves, 30 de julio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

Vuelve el novelón de los 104. ¡Puaff! Ya aburre, ¿no?

Ahora saltan los nombres de Manny Ramírez y David Ortiz, quienes según reporta el diario The New York Times, estarían en la lista de peloteros que arrojaron positivo al consumo de esteroides en el 2003.

BIG PAPI y MANNY EN LA LISTA DE LOS 104

Según reportes de prensa, David Ortiz y Manny Ramírez están en la lista de los positivos a dopaje de Grandes Ligas del 2003.

De Ramírez no extraña. Más bien lo raro es que no figurara en la relación. Pero, ¿¡El Papi!?

No, no me malinterpreten. No es que Ortiz esté por encima de lo humano y lo divino. De hecho, muchos esperaban ver su nombre en la lista, pues llama demasiado la atención el cambio que se produjo en la ofensiva del pelotero tras su paso de Minnesota a Boston en el 2003.

Su ataque era tan débil con los Mellizos que lo apodaban "Juan Pierre", pues a pesar de su cuerpazo, sus batazos parecían obra del flacucho jardinero que actualmente juega con los Dodgers.

De 20 jonrones en una temporada como su cifra máxima en Minnesota, Ortiz pasó a convertirse en uno de los tolereros más temidos de ambos circuitos y conformó con Manny en Boston la dupla más poderosa tal vez desde los tiempos de Gehrig y Ruth.

Lo que llama la atención en el caso del Big Papi es que hace apenas unos meses, en repetidas declaraciones a la prensa, desde la agencia Associated Press hasta ESPN, pasando por diarios de Nueva York y Massachusetts, Ortiz negó siempre haber usado sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento atlético.

Incluso, varias veces abogó por limpiar el béisbol de este flagelo, pidió que todos los peloteros y no sólo unos cuantos al azar, fueran sometidos a controles antidopaje y aquellos que dieran positivo, fueran suspendidos por un año completo.

"Si doy positivo al uso de cualquier sustancia voy a faltarle el respeto a mi familia, al béisbol, a los fanáticos y a todo el mundo y no quiero verme enfrentando esa situación", dijo Ortiz a inicios de año en una entrevista con AP.

"Si un jugador da positivo de esteroides, suspéndanlo por un año completo", añadió en esa ocasión.

¿Acaso creyó que asumiendo estas actitudes de defensor de la limpieza en el juego se libraría de ser señalado si en realidad usó esteroides?

¿O sería acaso que estaba buscando una excusa para tomarse un año sabático?

Su pecado no es haber utilizado sustancias prohibidas. Ya a esta altura del partido, casi que parecen pecadores aquellos que nunca las utilizaron.

Su culpa está en hablar de más, en tirarle piedras al tejado del vecino cuando su techo era de vidrio. Como dice el refrán, al lechero no lo mataron por echarle agua a la leche, sino por hablar de más.

Siempre he sospechado de aquellos que asumen actitudes extremas, porque, por lo general, lo hacen para esconder sus propias faltas.

Eso de erigirse en paladín de la decencia y el decoro, pidiendo la sangre de sus colegas, no era otra cosa que una cortina de humo para intentar escabullirse de la verdad.

Pero dejemos al Papi con sus conflictos internos. También a Manny que siga siendo Manny. No fueron los primeros ni serán los últimos.

Pero, por favor, acaben de publicar la maldita lista completa de una buena vez, pues, como el mismo Ortiz dijo en la entrevista con AP, este goteo le hace mal al béisbol.

De verdad, ya aburre, como esas telenovelas no dan para más y los escritores y productores se empeñan en estirar y estirar, a pesar de que todo el mundo sabe que al final, el bueno mata al malo y el muchacho se queda con la muchacha.

Aún cuando cierta prensa necesite de estos escándalos para armar revuelos a cada rato, la fanaticada, más temprano que tarde, termina perdonando a los jugadores.

¿Acaso no fue Manny recibido en el Dodger Stadium como un héroe que llega de la guerra, tras cumplir sus 50 juegos de castigo?

He ahí la prueba. Mannywood sigue venerándolo, como también en Boston amarán a Ortiz como el líder del equipo que llevó a los Medias Rojas a romper una sequía de 86 años sin ganar una Serie Mundial.

Segunda oportunidad

publicado: lunes, 27 de julio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

El comisionado Bud Selig pondera la posibilidad de levantar el castigo que pesa sobre Pete Rose.

El líder en hits de todos los tiempos podría convertirse en elegible para entrar al Salón de la Fama, siempre y cuando pidiera perdón por haber apostado en juegos de béisbol cuando dirigía a los Rojos de Cincinnati.

El perdón además incluiría como condición que Rose no podrá dirigir nunca más un equipo de béisbol.

OK. Son las consecuencias de sus actos. Pero me parece formidable que después de tantos años, Rose reciba una segunda oportunidad.

Si la reciben delincuentes de la peor calaña, asesinos, violadores, atracadores de banco, ¿por qué no alguien que no era otra cosa que un jugador compulsivo a quien esa compulsión lo llevó por los caminos torcidos?

Pero estamos hablando de alguien que dejaba como pocos el alma y el corazón sobre el terreno, uno de los más grandes jugadores de todos los tiempos. Un inmortal que merece, lavadas sus culpas, entrar en el Templo de los Inmortales.

Ya hace un tiempo atrás Rose aceptó lo que por años negó y ahora tendría que pedir perdón. Con ello no sólo se abriría las puertas de Cooperstown. Se las abriría a otros también.

Como lo veo, leyendo entre líneas, con el perdón a Rose, Selig estaría allanando el camino para la avalancha que se vendrá en los próximos años y de la cual Mark McGwire es sólo la avanzada.

Poco a poco irán entrando en las boletas los Bonds, Palmeiro, Sosa y compañía, las estrellas de la generación de los esteroides.

Y Selig, si para entonces sigue como principal jerarca de las Grandes Ligas, no querrá lidiar con ese problema que, de alguna manera, él mismo contribuyó a crear.

No nos engañemos. El comisionado no ha sido tocado por un repentino arrebato de generosidad. Selig es un hombre de negocios de esos que saben calcular las consecuencias, pros y contras de cada paso.

Por eso prefiere ahora sacrificar las posiciones que mantuvo por años, para que las cosas le sean menos incómodas en el futuro.

Pero ya que está generoso, ¿podría de paso perdonar a Shoeless Joe Jackson?

Uno de los más finos bateadores de todos los tiempos, que dejó un average de .356 en 13 temporadas, aún cuando enlodó su nombre en el escándalo de los Medias Negras de 1919, también merece una segunda oportunidad. Aún desde la tumba, la merece.

Hay que regresar a sistema anterior

publicado: martes, 14 de julio de 2009 | Enviar a un amigo | Imprimir | Indice
por Jorge Morejón

AP

Los jugadores de la Liga Americana celebran la victoria sobre la Liga Nacional

La Serie Mundial comenzará en el terreno del equipo que gané la Liga Americana, luego de que la selección del nuevo circuito venciera, una vez más, al conjunto de la Nacional en Juego de las Estrellas.

Por obra y gracia del comisionado Bud Selig, el resultado del clásico de media temporada define desde el 2003 la sede de arranque de la Serie Mundial.

Esta fue una idea surgida tras el fiasco del Juego de las Estrellas del 2002, cuando la noche terminó en un decepcionante empate cuando a los dos equipos se les acabaron los jugadores.

Selig necesitaba alguna fórmula que le inyectara interés al partido estelar y esta fue la mejor que encontró. Para el 2003, por una sola vez, estaba bien, pero darle continuidad a la idea no parece muy acertado.

Aunque los peloteros escogidos se entregan con pasión en el partido, este no es más que un choque de exhibición, jugado con tácticas y estrategias ajenas a un encuentro regular.

Un juego de exhibición no puede bajo ningún concepto ser el que decida dónde comienza la Serie Mundial, el que defina cuál de los dos equipos tendrá la nada despreciable ventaja de poder jugar como home club cuatro de los siete choques del clásico otoñal.

Además, imaginen este absurdo. Supongamos que el equipo que se beneficia con la fórmula actual tuvo un solo representante en el Juego de las Estrellas, donde se ponchó en su único turno al bate.

¿Qué hizo ese equipo para merecer esa ventaja? Absolutamente nada. Fue el resto de los peloteros de su propia liga quienes trabajaron para ello.

Claro, dirán algunos, lo que es parejo para ambos no es ventaja para nadie. Así, no es culpa de los diferentes equipos que integran la Liga Americana que la selección de la Nacional no haya sido capaz de ganar un Juego de Estrellas desde 1996.

Pero tampoco es culpa de los equipos que durante todos estos años han llegado a la Serie Mundial en representación del viejo circuito.

A Selig debemos agradecerle ideas como la ampliación de cuatro a seis divisiones y el invento del wild card que mantiene la atención y la tensión hasta el último día de la temporada regular.

Pero este engendro, que según numerosas encuestas no cuenta con la aprobación de la mayoría de la fanaticada, debería desaparecer, para regresar al sistema anterior, según el cual, el inicio de la Serie Mundial se alternaba cada año.

Pregunta a los lectores
Las bases están llenas y no hay outs en la pizarra. El bateador en turno pega una rola por la antesala. El fildeador pisa tercera para forzar el primer out del inning y busca la doble matanza por el plato. Pero el corredor que viajaba de tercera a home retrocede y regresa a la antesala, evitando el doble play.

¿Qué debería decidir el umpire?¿Ese corredor es out por regla porque estaba obligado a correr o debe quedar safe en la antesala?



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