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San Lorenzo fue sólido y supo ganarle a Boca en el clásico

Fue una victoria especial. San Lorenzo amplió su paternidad histórica sobre Boca Juniors al ganarle 1-0 en el Nuevo Gasómetro, por la undécima fecha del Torneo de la Liga. El equipo de Rubén Insúa fue sólido, virtud clave para esta gran campaña, y pudo llevarse un claro triunfo ante el Xeneize, con Jorge Almirón en su estreno en ese banco.

En un partido caliente, con mucha pierna fuerte y corazones a mil desde el inicio mismo, Nahuel Barrios fue la figura de la cancha, con sus gambetas, tomando riesgos, buscando opciones de pase y generando siempre una alarma para el visitante. San Lorenzo fue letal en su primera chance, en tanto Boca no tuvo efectividad a la hora decisiva.

El Ciclón llegó al gol tras la corrida de Iván Leguizamón por la banda izquierda, al recuperar una pelota cuando se cayó Bruno Valdez, quien sufrió una lesión muscular. Entró en el área, pateó y se desvió en Guillermo Pol Fernández, lo que le impidió atajarla a Sergio Romero. Así, a los nueve minutos, ya el dueño de casa había tomado ventaja.

San Lorenzo, escolta de River Plate en torneo argentino, fue más claro que el Xeneize, cuyo nuevo DT había anticipado en su presentación que quiere que el equipo se acostumbre a jugar cada tres días. Por eso volvieron los titulares desde el arranque, con la excepción de Frank Fabra, quien fue baja por un esguince de rodilla.

La claridad del local en el ataque del 1-0 contrastó con algunas ocasiones que dispuso Boca. Se perdió dos chances Darío Benedetto, ganándole el duelo a Carlos Sánchez en el área, al igual que una que tuvo Luca Langoni. Más de una vez, Sebastián Villa fue clave en subidas rápidas, con su sello, al punto de generar los dos amonestados del Ciclón, que fueron en el primer tiempo Federico Gattoni y Malcom Braida.

Sobre el cierre de la etapa inicial, Boca estuvo muy cerca de quedarse con 10. Fue una irresponsabilidad de Agustín Sández, quien le cometió una durísima infracción a Agustín Giay, en una jugada sobre la derecha, en la mitad del terreno de juego, lo que llevó a Facundo Tello a mostrarle la tarjeta roja. La intervención del VAR le dio una mano, porque el árbitro se apoyó en la tecnología, se corrigió y terminó sacándole amarilla al defensor xeneize.

En el complemento, Villa siguió intentando por la izquierda, desbordó, aceleró, pero le faltó la puntada final, por centros mal ejecutados o decisiones fallidas en la recta final hacia el arco defendido por Augusto Batalla, aunque a los 5 minutos Pol Fernández cabeceó y al arquero tuvo una soberbia atajada.

En un contragolpe, tras el error de Boca en un tiro libre, casí San Lorenzo amplió la ventaja a los ocho. Se demoró Braida y habilitó a Vombergar, pero el esloveno no pudo con la rápida respuesta de Romero. Fue otro aviso para los ahora dirigidos por Almirón, quien a su vez les hacía señas de jugar y mover la pelota con tranquilidad, pero se notaron gestos de disconformidad tras algunas decisiones de los futbolistas.

Y a los 15 minutos, a la hora exacta de juego, Jorge Figal se fue expulsado. Hombre clave y preciso en la última línea del Xeneize, el defensor le cometió una falta a Andrés Vombergar, una patada cuando su adversario intentó cabecearla, y recibió la segunda tarjeta amarilla. Había recibido la primera en el primer período, por protestar, y así dejó con 10 a su equipo, lo que casi había ocurrido antes con Sández.

Desde allí, la última media hora de acción mostró a San Lorenzo con más tenencia del balón, aprovechando el hombre de más, frente a un rival apurado, urgido por intentar el empate. Creció el Ciclón, alentado por sus miles de hinchas, y se complicó el Xeneize, que no tenía demasiadas ideas con 11 y estuvo peor con uno menos.

Aún así, dispuso de una posibilidad clarísima: a los 33, Alan Varela, de cabeza, casi iguala el marcador. Su cabezazo pegó en el travesaño, hubo rebotes en el área local, y Miguel Merentiel bien pudo meterla, pero la tiró afuera, para terminar agarrándose la cabeza, como los simpatizantes de San Lorenzo, incrédulos por la situación sufrida cuando su equipo era superior y hasta pudo convertir otro gol.

Acto seguido, entre más rebotes, Romero salvó a Boca, frente a la embestida de Giay, no pudiendo marcar Vombergar, con tiro al travesaño incluido. Entre intentos desesperados de Boca, el final tuvo al dueño de casa con el balón y celebró con su gente otro triunfo especial en un clásico siempre particular. Y se afianzó mucho más en el segundo puesto del torneo.

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