¿Ricardo Mayorga vs Tito Trinidad?

El riesgo es superlativo, para uno que no ha peleado en 2 años tras una 'paliza'

Actualizado el 30 de abril de 2004
José 'Chegüí' Torres Por José 'Chegüí' Torres
 
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NUEVA YORK (ESPNdeportes.com) -- El anuncio de Don King de que Ricardo Mayorga se medirá a Tito Trinidad el próximo 2 de octubre en Las Vegas, me asombró sobremanera. Yo siempre pensé que Tito y su padre eran buenos amigos del controversial promotor. Yo creo que no los son porque cualquier contendor de calidad que haya estado fuera del cuadrilátero por dos años después de recibir una "paliza", y de repente tenga su primer combate contra un pugilista de la capacidad y estilo ortodoxo de Mayorga, es abominable. El riesgo es, sin duda alguna, de grado superlativo.

Yo estoy mirando los detalles de este combate como un absoluto error de -o engaño a- don Félix y su hijo, por parte de la promoción. Me parece que la amistad de King con Mayorga le he más conveniente que con la de los Trinidad, padre e hijo.

Cualquiera que entienda de asuntos boxísticos tiene que saber que hacen aproximadamente dos años que Tito fue derrotado despiadadamente por Bernard Hopkins en una pelea de un sólo lado. Haber sido testigo ocular de esa batalla fue una tristeza horrible para mí. Nos estamos refiriendo a la derrota desastroza de uno de los campeones mundiales más consistentes y extraordinarios que ha producido el planeta.

En aquella ocasión, Tito se desconectó totalmente de la pelea desde el mismo primer campanazo, y por 12 asaltos consecutivos no pudo lograr reconectarse ni por un segundo. Esa condición necesita dos páginas para explicarse detalladamente, pero sí les puedo asegurar que aunque es un mal que se demuestra fisicamente en un ring, sus raíces son emocionales& psicológicas.

Hay muy pocos pugilistas que saben sobre esa gran arma mental. Muhammad Ali la hizo pública en todo el mundo entero, pero parece que entrenadores de buena talla no se fijaron en las lecciones que Ali nos ofrecía en todos sus combates.

Cuando vi a Hopkins en Los Angeles una semana después de vencer a Tito, me dijo: "José, quiero que sepas que mis insultos a Tito sobre la comida y bandera puertorriqueña eran impactos psicológicos que me dieron un gran resultado en le pelea. Quiero que sepas que yo quiero y respeto al pueblo puertorriqueño como si fuera el mío propio". Fueron unas palabras que no me las tenía que decir. Ya Ali había hecho esos insultos y manerismos muy claros y populares por todo el planeta.

Tomando todas esas armas en consideración, tenemos que fijarnos que Tito no tuvo defensa para ese tipo de ataque. Yo estoy seguro que esa derrota miserable tuvo que haberle dejado huellas inolvidables que solamente el tiempo y las nuevas experiencias en el ring pueden resolverle. No, Tito no tiene nada que aprender sobre su maquinaria física, pero tiene mucho que entender sobre sus mecanismos psicológico y emocional. Tiene que aprender que sus armas boxísticas funcionan bajo el mandato de su cerebro.

Su precisión de cuando disparar y donde conectar eran un juego para él. Se lo sabía de memoria. Pero subió en contra de Bernard con furia descontrolada y consecuentemente no pudo apreciar todas las realidades que sucedían a su alrrededor. Su coraje le perturbaba la concentración. Había caído en la trampa que tan inteligentemente le había tendido su rival.

Si Tito está consciente de esa situación hoy en día, yo creo que Mayorga va a tener serios problemas con él. Pero yo dudo de que el boricua esté al tanto de esa problemática, que aunque parezca tan complicada, tiene que ver más con sus valores emocional y psicológico que con sus cualidades físicas. Calma y concentración son las medicinas predilectas para ese mal. El resto Tito y su padre se lo saben de memoria.


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