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Luis Scola: "No conseguí nada parecido en mi carrera"

Después de 17 años representando y logrando éxitos con Argentina en todas las competiciones internacionales, Luis Scola será el encargado de portar la bandera de su nación en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Será el segundo representante del básquetbol que lo hace desde que Manu Ginobili hiciera lo propio en Beijing 2008. El acontecimiento premia el compromiso del que probablemente sea el mejor jugador interior de la historia del seleccionado durante décadas. Por todo ello, para el pívot, estos Juegos Olímpicos se antojan como los que mejor sensación le está causando a priori.

"Hay un condimento especial en estos Juegos que es la bandera y que le da una particularidad muy importante. Lo hace especial, lo hace diferente", confesó. "Para un deportista, el estar en los JJOO es lo máximo y poder llevar la bandera de tu país con toda una delegación detrás. No conseguí nada parecido en mi carrera ni creo que lo consiga. Yo siento que es algo que sobrepasa el básquet en sí, el evento en sí, el deporte en sí. Creo que va más allá que eso y para mí es el logro más grande que he podido conseguir".

Le avalan dos medallas olímpicas (oro y bronce), una presea mundialista (plata) y ocho más en el FIBA Américas (dos oros, tres platas e igual número de bronces), pero por encima de todo, lo que resalta en su periplo es el compromiso que siempre ha demostrado con la selección, donde siempre se ha mostrado dispuesta a firmar como presente. Ninguna cláusula con la NBA, ningún verano en blanco para prepararse de cara a la siguiente temporada a nivel de clubes... lo de Scola ha sido y sigue siendo una devoción absoluta por la albiceleste. La extensión a su responsabilidad es su amor por el deporte en general, la manera en la que disfruta el hecho de formar parte de la estructura de una comitiva argentina que busca superar las cuatro medallas (una de oro, una de plata y dos de bronce) de Londres 2012.

"Uno de chiquito va teniendo distintos sueños pero a medida que yo fui tomando conciencia de lo que eran las cosas y lo que representaban unos Juegos Olímpicos, cada vez se convirtió en algo más importante para mí. Hoy en día he tenido la posibilidad de jugar en muchos lugares, en muchos torneos, en muchos partidos, y me fue bien, me fue mal también pero me quedo con esas experiencias, me quedo con la posibilidad de estar en la villa. Ni siquiera me quedo con la parte deportiva, hablo de estar ahí. De vivir con los atletas, de estar con ellos, de compartir experiencias, y verlos llegar a la villa después de competir, ganando, perdiendo. Todo ese intercambio con otros a países también es la experiencia más grande que me tocó vivir como deportista", aseguró.

Scola también es consciente de que cada vez le quedan menos opciones de representar a la Argentina en unas Olimpiadas. Con 36 años de edad, la oportunidad de participar en su quinta competición sería en Tokio 2020, con 40 años de edad.

"Hay un factor que es la edad, uno va creciendo. Obviamente estoy mucho más cerca de que sea mi último juego que del primero. Uno va poniendo todas esas cosas en una bolsa y las toma con un poco de melancolía, con esas ganas de exprimirlo lo máximo posible. Con 23 o 24 años uno no sabe nada a esa edad y no sabe cuán importante pueden ser unos Juegos Olímpicos, vivir la villa, la ceremonia. Se toma conciencia con el paso de los años. Eso hace que la experiencia este año sea un poco mejor", apuntó.