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Matosas: "Fue un resultado justo"
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LOS ÁNGELES -- "Me adapto a los jugadores que tengo", dijo Gustavo Matosas con un semblante divorciado de sus palabras cuando decía estar satisfecho del 1-1 con Chivas.

Es inconfundible. Cuando Matosas habla de que se adapta a lo que hay, es la versión diplomática de la frase tan brasileña: "El que no tiene perro, caza con gato". Y a falta de mastines en la cancha, Matosas caza con gatos bodegueros.

Cierto, el plantel que tiene, no lo eligió él. Es un híbrido entre los caprichos de Antonio Mohamed y las excentricidades de Ricardo Peláez. "Se gastaron en él (Matosas) los 25 millones (de dólares) por los refuerzos que yo había pedido (Quintero, Pellerano, Benedetto y Samudio)", se quejó 'El Turco'.

Ojo: El América tiene una alineación en la que todos sus jugadores han sido campeones en algún momento. Han sido ganadores absolutos en alguna etapa de su carrera, aunque las actitudes de algunos de ellos sean francamente de perdedores resignados.

Ojo: Matosas no tiene un equipo pobre en futbol, aunque sí empobrecido en actitud y espíritu.

¿Les pesa la responsabilidad? ¿Les asusta la camiseta? ¿Vendieron millonariamente su alma al demonio del aburguesamiento y el conformismo?

Con la compra de estos jugadores, más adquisiciones millonarias como Arroyo y Oribe, América fue en busca de una constelación de figuras, de notables, de futbolistas que, se suponía, habían alcanzado su rutilancia por que a la calidad habían sumado temperamento de ganadores. Falso.

Recurramos a poner un ejemplo simple. Coloquemos al América ante la mejor versión, y más económica de su pasado, la de Miguel Herrera. Ante su propio espejo inmediato, nadie puede mentirse a sí mismo.

'El Piojo' recibió un grupo de desahuciados. Casi de desechos. Y su lista de contrataciones despertaba pocas ilusiones.

¿Figuras? Sólo se salvaba Christian Benítez. Imagínese al siempre indolente Rolfi Montenegro como una de las herencias. Paul Aguilar apenas jugó el torneo previo. Vicente Sánchez era la gran decepción al igual que Aquivaldo Mosquera.

Miguel Herrera hizo limpia. Y cuando surgieron los nombres de Layún, Molina, Medina y Valenzuela como protegidos para permanecer en el nuevo proyecto, después de la poca actividad tenida en un equipo que había terminado en el sitio 17 con 15 puntos, parecía una locura.

Y encima nombres como Moisés Muñoz, Chema Cárdenas y el Hobbit Bermúdez despertaron más dudas. De hecho, la contratación de Oswaldo Vizcarrondo, la más rimbombante, lo estableció el técnico, era un capricho de Ricardo Peláez.

Queda claro. A excepción de Chucho Benítez, no había notables en el América, en ese proceso de reconfiguración y de resurrección en las Águilas.

Sin embargo, prácticamente con la misma base del fracaso compartido por Carlos Reinoso y Alfredo Tena, Miguel Herrera colocó al América en semifinales en los dos siguientes torneos, y al tercero lo hizo campeón.

¿Cuál era el sello? Sin duda la devoción, el compromiso, el orgullo, la dignidad. Ese equipo exudaba americanismo, a pesar de no haber americanistas genuinamente de cuna, excepto el imberbe entonces Raúl Jiménez.

Ese grupo, insisto, prácticamente armado con jugadores que estaban en la zona de desechos tóxicos, casi desahuciados, sin pretendientes, colocaron al América como protagonista, porque tras coronarse ante Cruz Azul, llegaron a una Final que perdieron contra el León, principalmente por carecer de un asesino del área, porque Narciso Mina, en ese desenlace, erró las necesarias para dar la voltereta.

En este grupo de Gustavo Matosas, no existe ni remotamente esa actitud, ni esa responsabilidad. Insisto: ¿alguien se imaginaba ver con esa actitud tristona, pusilánime a Pellerano? ¿O a un jugador como Carlos Darwin rehuyendo la gambeta, el descaro, el atrevimiento, la golosina misma del futbol?

Y en esa parsimonia sospechosa, incluya Usted a los ya citados Benedetto, Aguilar, 'Oswaldito', Goltz y hasta a Arroyo, quien, no olvidemos, hizo el gol que dio el título ante Tigres.

Si hace falta discurso, arenga, retórica para que reaccionen esos timoratos, buenos futbolistas todos, pero timoratos, ahí hay varios culpables.

1.- El mismo futbolista, porque seguramente esa desidia y abandono no los acusa cuando revisa quincenalmente su cuenta bancaria.

2.- ¿Y el Gustavo Matosas exigente y explosivo del León, por qué ha enmudecido?

3.- ¿Y Ricardo Peláez, quien se jactaba de trabajar cerca de Miguel Herrera en la motivación del jugador, ha claudicado?

¿Cómo creer que aquellos prófugos del patíbulo que tuvo 'El Piojo', sin el relumbrón de estos, eran más dignos, mucho más dignos competidores y profesionales que los que están hoy en la institución mediante opulentos contratos? Porque, insisto, todos han sido campeones.

¿Samudio? Se coronó con Libertad y Cruzeiro. ¿Goltz? Con Lanús en la Sudamericana y con América. ¿Aguilar? Luqueño, Xolos y América. ¿Pellerano? Independiente en la Sudamericana y Xolos. Y así podemos seguir. Todos los titulares del América han sido campeones, saben de la pasta de que están hechos. Pero la hipotecaron.

Por eso, insisto, hoy, Matosas, a falta de mastines en la cancha, caza con gatos bodegueros. Y hoy, él y Peláez mismo, se comportan como dueños de un criadero de gatos, en lugar de entrenadores de una academia de perros de pelea.

Así, poco pueden reclamar Matosas y Peláez. Si ellos ladran, sus jugadores morderán. Pero si ambos ronronean, sus futbolistas harán exactamente lo que hoy ellos hacen: ronronear.

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LOS ÁNGELES -- América sobrevive. Lívido. Angustiado. Con el Jesús en la boca. Chivas termina frustrado, pero con el consuelo de que mantiene la cima de la tabla. El liderato aromatiza a victoria el 1-1.

América hizo pública su declaratoria de resignación. El empate disfraza su derrota táctica y de funcionamiento. Chivas tuvo el control, tuvo la propuesta, tuvo el mando. Las Águilas reaccionaban, respondían. La superioridad eventual en el marcador fue un magnífico zapatazo de Paul Aguilar. El resto fue asedio y un par de atajadas que aprovechó Luis Michel para vestir de lujos innecesarios el Clásico Nacional.

Mientras, el Guadalajara presionaba, achicaba, asfixiaba, enclaustraba las salidas enceguecidas del América. Chivas siempre supo a qué jugaba en los dos terrenos: defendía encapsulando a Sambueza y rompiendo circuitos, y en el ataque sólo la precipitación de sus jugadores y el estoicismo heroico de la zaga atrincherada, le impidió más anotaciones.

Porque al final, el Clásico fue eso: un forcejeo intenso, pero con pocas emociones, más allá del abuso total de Chivas sobre el América.

¿Por qué abuso? porque Chivas siempre jugó con once. Y fueron once devotos, once comprometidos, once que establecieron la diferencia en la actitud detrás de cada balón, mientras la legión de costosos y exquisitos refuerzos sigue reaccionando a impulsos más que a un plan de guerra.

Lo hemos reiterado en las dos entregas anteriores: los americanistas tienen la cartera y la barriga llena y el espíritu vacío.

El mismo gol de Chivas es reflejo de ello. Pablo Aguilar se entrega por inercia al amague anunciado de Aldo de Nigris, y Pellerano llega a la cobertura del disparo con pases de arteriosclerótico, sin enjundia ni bravura para barrerse al menos.

Sambueza muere por falta de auxilio porque, además, Oswaldito sigue recorriendo kilómetros como taxi pirata y fraudulento, y Carlos Darwin Quintero, con Santos, amo de los espacios largos, pero genial y bestialmente pícaro en los mano a mano en poco terreno, sigue con lastres de conformismo en sus pies vestido de águila.

Mientras, en Chivas los desplazamientos largos, los relevos y las coberturas se hacen con una fe, con una gallardía y un sacrificio que les han permitido a sus jugadores lavar todos sus pecados previos a aquella serenata de catarsis previa al juego contra Cruz Azul.

La mayoría de los americanistas corren por tarifa, han prostituido en cuotas salariales sus piernas y sus pulmones; los rojiblancos, en cambio, se rinden a sí mismos un homenaje por todo el caudal que encierra la institución. Insisto, el cambio más poderoso en el Rebaño lo trajo su afición. El #JuntosVsTodo pasó de ser un lema advenedizo a convertirse en el ADN genuino de este Guadalajara que, hasta antes de aquella visita a Cruz Azul, se desangraba en lenta agonía y hoy toma el mando de la Liga.

Por eso, el 1-1 es incienso para Chivas. La ofrenda magnífica a su gente habría sido la victoria, pero ocupar la suite ostentosa del liderato les garantiza una semana más de regocijo, especialmente tras el fracaso en la Final de la Copa Mx.

Y por eso, el 1-1 apenas implica para el América la bajísima autoestima de no perder, especialmente porque en nómina, la riqueza ostensible y onerosa termina respondiendo apenas con un séptimo lugar en la tabla, con el Toluca enfrente y expuesto a que al menos cinco equipos lo rebasen en caso de una derrota.

A Chivas se le viene encima el más complicado adversario posible, en estos momentos del torneo: los Tigres del Tuca Ferretti, que si bien presentan seis derrotas con actuaciones lamentables en el torneo, parece que la Copa Libertadores ha reconstituido el rendimiento del equipo y son los mejores locales de la competencia.

Es irrefutable: nunca un gol ha sido marcado desde la tribuna, pero lo cierto es que su afición a arengado y persuadido a estos jugadores para que dejen de ser los huidizos y dóciles resignados de los primeros juegos, en auténticos guerreros.

La sentencia de Plutarco ha encajado y encarnado en este Guadalajara: "Es más temible un ejército de ciervos comandado por un león, que un ejército de leones comandado por un ciervo". Y a estos ciervos rojiblancos los ha comandado un león que habita en la tribuna.

¿Y el América? lo siguen saboteando sus plutócratas, esos que adoran la anarquía y la dictadura de su propio y cínico capitalismo de acaudalados.

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LOS ÁNGELES -- La mejor versión futura de Pep Guardiola enfrenta a la mejor versión pasada de Pep Guardiola. Las dos son imperfectas. Ni el Bayern Munich alcanza la excelencia aún, ni el Barcelona conserva aquella excelencia ya.

Ambos equipos, con un eje común, crecen en rumbos distintos. Bayern rompió su molde con el Guardiolato. Barcelona reorganiza su destino después del Guardiolato.

Pero, a pesar de ser arcillas nobles ambos equipos, ni el Bayern se parece al mejor Barcelona de Pep, ni el Barcelona se parece al mejor Barcelona de Pep. Porque no todas las ramas de un mismo tronco pueden ser iguales.

En un universo perfecto e inapetente, tal vez sería así. Pero el futbol está a salvo de los clones y de las imitaciones. O de otra manera, sus veredictos terminarían siempre 0-0.

Por eso, esta semifinal de la Champions conserva ese fragor desde el momento en que, supuestamente, el azar y no la manipulación, dejaron caer en el mismo copón los genes de la violencia deportiva declarada, y colocaron a Pep Guardiola como amenaza de su propia cuna.

El destino o la perversidad farisea de la UEFA, dejan un fascinante reto para Guardiola: debe confrontar sus afanes de perfeccionismo con el Bayern, con los vestigios de la perfección con el Barcelona. Debe lanzar a sus nuevos cadetes a la destrucción de sus viejos cadetes.

Otro conflicto: Pep debe enviar a masacrar a un grupo que lo respeta, pero no lo ama, contra un grupo en el que sobreviven muchos que lo respetaron y lo amaron.

Afortunadamente es futbol, por eso no hay traición del catalán contra sus raíces, pero la perversión sadomasoquista existe: Guardiola debe aniquilar en Semifinales de la Champions a futbolistas que educó, formó, forjó, amparó y desarrolló a la más pura imagen y semejanza de su muy personal visión del barcelonismo. Es como haberle pedido a Herodes que tras el exterminio de infantes ajenos, debiera extinguir a los suyos.

¿Quiere más embelesos para prenderse y prendarse de esta Semifinal entre Barcelona y Bayern Múnich? ¿Quién conoce mejor a Lionel Messi, Luis Enrique o Pep Guardiola, partiendo del inequívoco de que el argentino es la pieza excluyente de este drama?

¿El trabajo de artesano de Pep, durante años, con Leo, le permite conocer mejor sus virtudes y sus vicios, por encima de su rival, esto, claro, más allá de que eventualmente los carceleros del Bayern puedan o no contener al motor de los catalanes?

Barcelona cada vez se maquilla menos que el señorito exquisito de Guardiola, quien, por ejemplo, jamás habría permitido, y mucho menos exigido, que excelsos como Iniesta y Xavi debieran recurrir al balonazo ciego y desesperado, como ahora han aceptado ambos que deben hacerlo si es necesario. Pep prefería correr riesgos con la cabeza en alto y el cuello limpio, antes que torturar a los dos genios con semejante vulgaridad y ordinariez.

Ciertamente el Barcelona hoy tiene las bayonetas que Pep buscó siempre para engrandecer a Messi. Luis Suárez y Neymar estaban entonces inaccesibles. Esos tres, bajo la potestad de Guardiola, habrían ya tomado por asalto la Liga en España, como Guardiola lo ha hecho, nuevamente, en la Bundesliga.

Asumiendo que Pep ya estaba más calificado y preparado que Luis Enrique, antes de emigrar, deja en claro que los desafíos múltiples encarados y superados en Alemania, han consumado un Guardiola mejor capacitado, especialmente tras el tropiezo en la Champions pasada.

Por encima de los éxitos, los fracasos estrepitosos, son los mejores atajos hacia la superación y el perfeccionamiento, en los hombres inteligentes. Y Pep lo es. Y aprendió más del nocaut en la Champions anterior.

Por lo anterior, y el que eventualmente recupere para el 6 de mayo a Robben, Ribery y Schweinsteiger, precipitaría las apuestas en favor del Bayern Munich.

Pero, empezando por Guardiola, es evidente que Barcelona cada vez juega mejor, y que Messi, volviendo a disciplinas nutricionales, deportivas y tácticas, especialmente estas, ha decidido que quiere ganar de nuevo todo, incluyendo El Balón de Oro, tras el despojo consecutivo sufrido ante Cristiano Ronaldo.

Para Guardiola, las preocupaciones domésticas se han terminado, sólo queda pendiente la Copa, pero para el Barcelona, el acoso que sufre en la Liga por parte del Real Madrid, le obliga a mantener ese pugna varias semanas más. Sería muy despistado quien llegue a pensar que un equipo alemán y con Guardiola, se relaje y se aburguese.

Insisto, por eso, en el momento cautivante para Pep Guardiola: puede aniquilar los vestigios de su obra de arte en Barcelona, o encontrarse abruptamente con que su obra en el Bayern se ve salvajemente interrumpida, por esos, a los que tanto dio y tanto amó, y por esos mismos que tanto le dieron y tanto lo amaron.

En cierta medida, aún ganando, para Herr Pep habrá un flagelo de derrota. Lo que sea que ocurra, necesitará unos pantalones más sólidos que los que claudicaron ante el Porto.

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Darwin QuinteroMexsport

LOS ÁNGELES -- América no juega mal. Remata mal. Con poco y con muy pocos leales, genera condiciones de masacre. Y cuando goza de condiciones para el crimen perfecto, perdona.

Este América, cuando y donde necesita sangre de mercenarios, encuentra monjas piadosas de gestos misericordiosos. Absuelven a su víctima antes de rematar a gol. Con casos patéticos, como Sor Darwin, Sor Benedetto, Sor Arroyo y Sor Pellerano. Se han ganado el cielo perpetrando pecado de traición. Hay Judas que visten con hábito porque las sotanas ocultan mejor el plumaje de buitre.

Y así, las Águilas, con algunos jugadores con espíritu delicado de ruiseñores, de tiernos colibríes huidizos, germinan un suicidio inconsciente. Impact de Montreal sale victorioso con el empate a uno. El Olímpico de Montreal, con boletos agotados, aguarda en una semana a la comitiva americanista.

Dominante, incisivo, asolador, penetrante, pero diezmado por la pusilanimidad sospechosa de algunos, las Águilas tiraron 31 centros al área rival y entre ellos 17 tiros de esquina. Provocaron siete rechaces en el área, vistieron de prócer al portero Bush, reventaron el travesaño y rebotaron balones cuando quisieron dar pases.

El 1-1 fue un premio ante tanta ineficacia. Nacho Piatti puso el 1-0 al '16 y con ese amparo, los canadienses defendieron hasta los calambres, hasta las lesiones, hasta la deshidratación, hasta la demencia, hasta el desmayo y hasta contra el árbitro esa ventaja que rompió Oribe Peralta al minuto 90.

América queda ahora arrinconado y trémulo ante semejantes desafíos. Gustavo Matosas tiene que salvar dos obstáculos para rescatar el pellejo, la continuidad, el contrato, la credibilidad y el prestigio. Y no será fácil.

1. Debe vencer a Chivas este domingo. Con cuatro días de reposo apenas, le aguarda una emboscada en el OmniLife. La promoción del Guadalajara aborta cualquier invasión americanista: los boletos se quedaron en manos, o mejor, en corazones rojiblancos ansiosos de venganza.

2. Debe vencer al Impact, que tiene garantizados 60 mil fervientes y frenéticos cómplices en la tribuna del Estadio Olímpico de Montreal. El 1-1 dice que no hay nada para nadie. Pero este América, con esa jauría de desertores en su propio vestuario, sabe que su destino hace malabares en la cuerda floja de la traición.

Porque el América de este miércoles ante Montreal no deja dudas. Ninguna. Es un equipo fracturado, agrietado, erosionado por deslealtades evidentes.

¿O de qué otra manera se puede concebir que un líder absoluto, de personalidad imponente, como Pellerano sea hoy un dócil, sumiso y vergonzoso jugador que casi suplica con sus ademanes el ser sacado de cambio?

¿Y el genial Quintero que ahora parece confirmar por qué Pékerman ni siquiera lo mira de reojo para la selección de Colombia? ¿Y Bendetto? ¿Y Arroyo? ¿Y Oswaldito sigue así, en diminutivo?

Queda claro que estos últimos enlistados son mascotas de hogares chicos, a los que el collar del americanismo les queda demasiado grande. Están para custodiar callejones, no catedrales.

Tras la derrota ante Querétaro (El Ferrari, la chatarra más cara del mundo http://espndeportes.espn.go.com/blogs/index?entryID=2350555&name=rafa_ramos), muchos americanistas consideraron que el escrito sobre el tema era una exageración, a la misma estatura del 4-0 final. Tal vez hoy piensen distinto.

Y al salpicar responsabilidades, es inevitable percudirle los atuendos al mismo técnico Gustavo Matosas y al presidente Ricardo Peláez.

¿Por qué Matosas y Peláez? Porque ambos no pueden, no saben o no quieren sacar de ese marasmo de conformismo, o de renuncia, o de deserción, o de abandono, o de cinismo o de traición a jugadores que están entre los 15 mejor pagados del futbol mexicano.

Si la arenga de Matosas y Peláez no alcanza para hacerlos reaccionar, es el momento de ir al librito de sanciones. Y si no basta, entonces deben empezar a valorar irse con ellos al final del torneo.

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LOS ÁNGELES -- Atlético de Madrid ya desfallecía victorioso. Había elegido los términos de la Guerra Civil. 0-0 era el triunfo de su doctrina. La imbatibilidad era el símbolo de su fortaleza y el oprobio de la debilidad del Real Madrid.

El fracaso era un guion ensayado por los Merengues. Javier Hernández y Cristiano Ronaldo habían hecho del desperdicio la oratoria de su impotencia. Además, Oblak era un coloso.

Pero nunca falta el héroe accidental. Ese que suele estar preñado de perseverancia. "No importa que tropieces siete veces, si te levantas ocho", dice un proverbio chino. Chicharito es un apóstol y mártir de esa sentencia.

86 minutos. Y Javier Hernández había matado a cuatro cigüeñas histéricas de gol que buscaban anidar en las redes de Oblak. Y el Bernabéu lo bufaba. El mexicano había pateado con el empeine torcido de la precipitación inmejorables posibilidades de gol. Y el que teme fallar, falla.

86 minutos. Chicharito había sufrido tres faltas en el área. El librito de la justicia ciega del arbitraje, alguna vez sagrado, pero ignorado ya, desdeñado ya, dogmatiza sobre lo que es un penalti. Pero el alemán Félix Birch tiene un extraño paladar. Si no hay sangre, no hay herida. Y si no hay herida, la pelota no llega al lunar del área.

Cholo Simeone hacía señas desde esa jaula sin barrotes donde enloquece cada juego. Formación murciélago, pedía. Leónidas recordaba a sus espartanos que sólo se permite la muerte, después de muerto. Apretar, morder, castigar... y esperar.

Pero cuando la justicia terrenal, alemana, para ser más exacto, juega a ser divina, la justicia divina le tuerce el pescuezo al destino de los humanos.

Y todo comienza en la última oportunidad, cuando todas las flechas habían sido rotas. En el Juicio Final de todos los finales.

1. James Rodríguez, finalmente, puede entregar un balón impecable en el área.

2. Cristiano Ronaldo, finalmente, deja de conjugar el verbo del narcicismo e inmola a su ego, antepone al equipo y entrega, humilde, a la zona de fusilamiento.

3. Y, finalmente, Chicharito aparece ahí y, a su estilo, desgarbado, como si el remate fuera hecho por un guiñapo, por la contorsión engañosa de un cuerpo poseído de potencia, violencia, tozudez, rabia, perseverancia, hambre, revancha... y empuja el balón que entra con esas maromas enigmáticas, lentas, dramáticas, sentenciando la eliminatoria de cuartos de final. 1-0, Real Madrid.

Escribe y describe Paulo Coelho en El Guerrero de la Luz: "El guerrero hace un balance de su vida: comprueba si la espada está afilada, el corazón satisfecho, la fe incendiando el alma. Y el guerrero aprovecha los momentos en que el tiempo se detiene". Versículo del minuto 86.

Es la historia de Javier Hernández. Puede ser 86 minutos el protagonista del ridículo y solo necesita una milésima de segundo para ser el protagonista histórico. El relato lo dirá así. Cuando el Real Madrid era el más debilitado por las ausencias, él se convirtió en el más fuerte entre los débiles y entre los fuertes. Así fue con Chivas, así fue en el Manchester United y así pretende serlo en el Real Madrid.

En la delicia ociosa y morbosa de la especulación, las comadronas de café jugarán a la ouija con sus propios demonios de los hubiera. Pero nunca se sabrá si Benzemá habría hecho más o menos de lo que hizo Javier Hernández. Este miércoles, lo irrefutable, es que el mexicano puede decir misión cumplida: gol y salvoconducto a semifinales.

La ofrenda suprema llegaría a Chicharito. El orfeón poderoso rebota en las gargantas del madridismo, infestadas de alivio, de esperanza, de ilusión, de ansias. Chicharito ha dejado de ser un inquilino en la fatalidad de la banca merengue. Por segunda vez, consecutiva, de manera trepidante, sísmica, estremece al Bernabéu. Un credo profano.

Jessé a la cancha. Las cámaras siguen a Javier hasta el cobertizo merengue. Durante 90 minutos estoico y valiente, finalmente se desmorona en su hábitat regular. Parece una catarsis dramática, vehemente e irónica por supuesto: rompe en llanto con su mejor aliada y su peor enemiga, se reconcilia liberándose de la más perniciosa de sus crujías, la mismísima banca de suplentes.

¿Podrá Ancelotti negarle la titularidad a Chicharito después de salvarle la temporada? Javier Hernández era su peor es nada en la lista de suplentes. Hoy sabe que nada hubiera sido peor, que no contar con él en la lista de suplentes.

El francés Alphonse Karr escribió que "nos gusta llamar testarudez a la perseverancia ajena, pero le reservamos el nombre de perseverancia a nuestra propia testarudez".

La perseverancia de Chicarito demuestra que la testarudez peina las canas de Ancelotti.

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LOS ÁNGELES -- La champaña se calentó de abandono. La Minerva volvió a dormir sola y en penumbras. La afición de Chivas sigue en ayunas, sin sobresaltos, pero en ayunas. Las camisetas de Chivas Campeones encontraron en las cajas selladas su sepulcro. El desfile programado fue un cortejo fúnebre. El Líder de la Tabla General sucumbe ante el equipo despojo de la Tabla de Cocientes.

Puebla se engalana a tres semanas de posiblemente ser arrojado al precipicio del descenso. Del altar a su tumba. Del pedestal al patíbulo. Es Campeón de la Copa Mx. No le salva el pellejo, pero le permite un funeral con oropeles. Este martes brindó. En tres semanas, polvo del ascenso eres y en polvo del ascenso te convertirás.

Juegazo. 4-2. Con los ornatos y arabescos que enmarcan una Final: golazos, penales acertados y fallados, expulsado, apagón, y una Leyenda que se va al reposo indeseable del retiro, porque Cuauhtémoc Blanco perpetra un acto inusual e irracional en su vida: brinda y besa, pero esta vez a una copa vacía.

El marcador mismo es un homenaje numerológico de su jubilación: 4-2 a los 42 años de edad. Desde este martes por la noche, Cuauhtémoc es un fantasma chocarrero en las fantásticas narrativas del futbol mexicano. Él no será un ánima en pena. Los estadios serán ánimas de pena, porque él les volvió la espalda. La señora pelota, hoy viuda de Blanco, en el limbo del abandono, empezará a buscar un nuevo virtuoso que retoce con la magia arrabalera del hijo predilecto de Tepito.

¿El partido? Estrujante. Puebla tuvo un cómplice poderoso: Chepo de la Torre, que lanzó, respetuosamente, a sus legionarios de Copa, para que consumaran la conquista absoluta. Y esperaba que el rival hiciera lo mismo. Se equivocó. Y en una Final, el error es fracaso.

La Franja mandó a la élite de sus ya casi zombis de la Primera División. Y ellos encontraron en la reivindicación el escenario mágico de irse, tal vez, a la tumba del descenso, con el mejor de los epitafios posibles, como campeones de la Copa Mx. Al menos, la Copa, puede ser el perfecto recipiente para sus cenizas, cuando, tal vez, sean cremadas en tres semanas más.

Con su equipo copero, Chivas sufrió ante el equipo desesperado por una felicidad, por una alegría, por una hazaña, que tal vez, y sólo tal vez, les nutra, les aliente, les convenza de que la salvación está a una distancia insólita de nueve puntos.

Chivas nunca pudo detener al Chavo Alustiza, a pesar de que Tamay desperdiciaba, y de que Luis Gabriel Rey bien debiera retirarse, al menos para hacer algo útil: cargarle el equipaje del exilio al mismo Cuauhtémoc Blanco.

Chivas llegó a empatar. Con el 2-0 en contra Aldo de Nigris tuvo dos momentos de inspiración, de regresión, de lo que alguna vez fue. Pero el 2-2 terminó por ser la arenga final para que el Puebla encontrar la distancia infinita del 4-2.

Con el daño hecho, Cuauhtémoc entró a la cancha. A dar los últimos destellos de sus genialidades. Taconazos, balones profundos, amagues. Irse con una Copa y venciendo a Chivas, era el epílogo perfecto.

El mismo De Nigris tuvo la oportunidad de un 4-3. Habría sido el aquelarre. Si ya la noche se había cargado de sobresaltos, emociones y desmayos, al delantero de Chivas le entregaron la oportunidad histórica del paroxismo. Lo tira casi como los cánones: raso, fuerte y... colocado, pero al lado incorrecto del poste, el externo.

Y, lamentablemente, se siguen cumpliendo las maldiciones de la Copa MX. Recordemos que sus finalistas pagan un precio muy alto. Como si ese matrimonio fuera con el lado oscuro y perverso de la gloria. Revisemos los años de infortunio que anteriores finalistas han debido pagar, como el Atlante, el mismo Puebla en este momento, con el Morelia ya arrumbado en la zona de descenso el próximo torneo, y cómo Cruz Azul y Santos dan tumbos, y Tigres saca las garras, pero no garantiza nada.

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LOS ÁNGELES -- Perdí la cuenta. Tantos obituarios futbolísticos he escrito de Cuauhtémoc Blanco, que ya tengo recelo. Y va uno más. ¿El último?

'El Jorobado de Nuestra Señora de Tlatilco' se mete solito al sarcófago del retiro este martes. Y lo hace en una Final, la de la Copa Mx. Y con Chivas como consorte.

Es como si en el último de tus días, en lugar del cura y su rostro culposo, con incienso, cenizas y absolución en las manos al más allá, te ofrecen una Luna de Miel con Jennifer López como la musa de todos tus pecados. Así, hasta vale morir dos veces. Igual para 'El Temo': Final y Chivas. Que desatienda Dios al mundo, tome el silbato, y baje a imponer justicia en la cancha.

Lamentablemente, creo yo, 'El Profe' Cruz le robó la noche. Cuauhtémoc no debió jugar ante Atlas. Debió enviar al Cuauh a la hiperbárica y con cinturón de castidad. A los 42 años, el puede y el quiere, viven en vecindarios rivales. Aunque, cierto, hablamos del Juan Charrasqueado futbolero, protagonista de lo insospechado.

5 de diciembre de 1992. Ese día, 'El Zurdo' López lo puso en la cancha. Ya venía el paquete completo con esa pinta de muchas cosas, menos de futbolista. Despatarrado, con los pies marcando en el reloj el diez para las dos, con la incipiente joroba, y con ese rostro bravucón que necesita una coartada más que una credencial.

"No parecía futbolista, porque encima venía de Tepito, pero todos sabíamos que lo era", recordaba Panchito Hernández, el arquitecto de aquél América dominante.

Su huella es eterna. Y más longeva de lo esperado. "Con esas rodillas equinovaras, su carrera va a durar menos que la de otros futbolistas", explicaba su médico, consejero, amigo y admirador de cabecera, el doctor Alfonso Díaz. Y más aún -- o menos aún-- con el horario invertido de su vida: la noche le permitía calentar músculos para llegar directo a la cancha de entrenamiento. Las lunas y sus meretrices le daban la vida; el sol, le agudizaba la resaca.

De la tolerancia de Javier Aguirre, 'El Temo' dio respiración boca a boca a México en dos eliminatorias mundialistas, tras los suicidios colectivos de Enrique Meza y Sven-Goran Eriksson. "Con once cabrones como él, México sería campeón del mundo", dijo El 'Vasco'.

Y este tianguero, que vendía mercancía pirata en Tepito, según se lo confió a 'El Chelís' Sánchez Solá, llena de epopeyas la enciclopedia del futbol mexicano, más allá de su facha y fama de matacuaz, golpeando esposas, colegas, camarógrafos, reporteros, y usurpando alcobas ajenas, en una versión futbolera y real de un guión de Ismael Rodríguez y que hubieran interpretado, magníficamente -- es la duda --, Pedro Infante o Resortes.

Pero, en esa caligrafía de oro inmortal e inmoral, de 24 kilates, cabe su golazo al Real Madrid, arruinando la quiniela de sus compañeros en el Valladolid, quienes habían apostado contra sí mismos...

...Y cabe su balandronada hecha gol a Brasil en la Confederaciones de 1999. Y el gol contra Bélgica en 1998. La Cuautemiña haciendo bizcos a la zaga de Corea del Sur. Y su gallardía insolente y barriobajera encarando al Sao Caetano en Libertadores. Y su revuelo en la MLS, vendiendo más camisetas en un año que David Bekcham.

...Y la apuesta que nunca le pagó Jorge Vergara. Y sus faramallas odiosas y burlonas contra Ricardo LaVolpe y al Celaya, al festejar, como Cleopatra y como perro pulgosamente callejero y con incontinencia, sus anotaciones.

De su cuna se habla poco. Es su infancia, si la tuvo, un misterio cuchicheado como un secreto a voces.

Una madre en oficios de sacrificio; una abuela convertida en la Madre Teresa de Calcuta que todos tenemos en algún momento de la vida, y de su padre hay versiones de su estoicismo extremo, amamantando sus úlceras con alcohol vulgar en sórdidos congales, mientras él llenaba de verborrea confusa, labia engatusadora y despilfarros, a las vedetrices y conductoras de moda en México. La misma argolla de compromiso la ofreció a cinco ninfas distintas. El brillo de sus diamantes se opacó ya de pena, de rubor, porque han sido alcahuetes de un seductor que certifica aquello de que "gandalla mata carita".

Y este martes, Cuauhtémoc jubila su piel avejentada de futbolista, contra el despecho doliente de su propio corazón. La cremará públicamente cuando Puebla o Chivas levante la Copa MX. Sus piernas reclaman ya el asilo, una mecedora y un gato. Aunque su espíritu tiene más vida que el momificado Cid Campeador defendiendo Valencia después de muerto.

Y de la seriedad festiva del futbol salta a la farsa de la política. Promete ser el nuevo Chucho el Roto, el Robin Hood totonaca, El Zorro sin una capa que le cubra la joroba. Promete reivindicar al débil, al desamparado, al abandonado.

Queda claro que la universidad de la vida y hasta la nostalgia por el sufrimiento, le muestran qué debe hacer, aunque él no tenga maldita idea de cómo hacerlo. Debe pensar que así como se burló de los sudcoreanos en Francia 98, puede embaucar a lagartos de piel gruesa de cinismo y trampas, que habitan en las cloacas y sumideros de la política mexicana.

Equiparado con Zinedine Zidane por Manuel Lapuente, Cuauhtémoc se divorcia este martes de su única consorte genuina y legítima: la pelota, la damisela de 360 curvas. La única a la que no le entregó ese manoseado y ajado anillo nupcial que ofreció como ofrecía la pelota a los defensas, como amague, como engaño, a Galilea Montijo, Rossana Nájera, Sandra Montoya, Dorismar, Liliana Lago, y hasta a su propia esposa, de la que se separó de la manera más perversa e innoble, al golpearla porque se le ocurrió la insensata idea de reclamarle que profanara con una fulana, la cama donde dormía el hijo de ambos.

Y al irse, Cuauhtémoc Blanco protagoniza una confusión idiomática: su vida, fuera y dentro de la cancha, parece el relato de una fantasía. Las generaciones futuras pensarán que su vida y obra, hasta los 42 años, tiene más de mito que de leyenda.

Pero, al final, aclaro, no sé si este sea un nuevo obituario, sobre el mismo ocaso de su carrera futbolística, o sea, otra vez, fallidamente, el obituario para su resurrección...

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LOS ÁNGELES -- América vive el síndrome de su holocausto. Tres años de fascinación, con dos campeonatos y un subcampeonato. Hoy el drama y la pena han irrumpido en El Nido.

Había recuperado su sitio: el símbolo del desprecio colectivo, ese que le nutre, le fortalece, le agiganta, le perdura. Del magnífico Ódiame Más al corrosivo Búrlate Más.

Este sábado, América vive una nueva humillación en este lacerante 2015. Querétaro le asalta El Nido. Y los Gallos arman su harem con unas Águilas con espíritu gallináceo. 4-0.

Y en el súmmum de las llagas y los ultrajes, dos de las horadaciones corren a cargo del más millonario con menos recorrido en este torneo: Ronaldinho, quien sale del sarcófago para arrojar tierra sagrada sobre el agonizante.

Revisemos ese síndrome del holocausto americanista. Se llena de agravios y de abatimientos. El escándalo regresa a encender reflectores en torno a las Águilas, pero esta vez en un escenario de oprobio, injurias, ignominia y deshonor.

1. EL ABANDONO MUTUO...

La afición que se unió para venerar por tres años a su equipo de nuevo se aglutina este sábado, pero para corear olés de ese dolor que deja la frustración y la impotencia, para acendrar las burlas sobre sus propios jugadores. Los despide con insultos, con silbidos, pidiendo la renuncia de Gustavo Matosas y urgiendo a los jugadores al destierro.

2. SUICIDIO MÚLTIPLE...

Con su catedral en llamas, con su fortaleza corroída y vejada, se agrega el fracaso de metas y la amenaza inminente de que la desgracia aún puede ser peor.

Porque pudo y no supo y no quiso rebasar a su enconado adversario Chivas en la tabla general, y además, deberá enfrentarlo el próximo fin de semana, con un trámite espinoso a media semana en la Final de la Concachampions ante Impact de Montreal. Es decir, lo más cruel puede venir: que el América reencarne en su propio cadáver.

3. MUCHOS FIERROS NO HACEN UN FERRARI...

El rostro de Gustavo Matosas era una oratoria inconfundible de frustración e impotencia. La televisión se convirtió en la vitrina de su despecho. Del azoro a la rabia, al fiasco, a la resignación y a esa sonrisita que recrea cuando elige renunciar como puerta de escape, que es, en realidad, un fracaso mayor que el fracaso.

El Ferrari se lo han desvalijado y hoy tiene la chatarra más cara del mundo, encima lanzando a nueve petulantes no nacidos en México con la cartera gorda y la ambición en proceso incontrolable y crónico de anorexia y bulimia.

4. Y LOS BUFONES DE FRAC...

¿Dónde están las figuras? ¿Se espantaron al saltar de los cobertizos y de los callejones al palacio real? ¿Son obreros de overol de hambre que ahora, con el futuro resulto, se espantan ante las responsabilidades de ser mejores que siempre?

¿Terminaron Quintero, Arroyo, Benedetto, Oswaldito, Pellerano, Samudio y compañía aterrados ante el desafío de vestir la camiseta con heráldicas? ¿Y Goltz y Aguilar están tramitando su traspaso a Monterrey?

Frase de un eterno de Chivas, el Tigre Sepúlveda: "Esta camiseta es de seda, no pesa, es muy fina, pero hay que ser muy hombre para vestirla". ¿Será igual la del América?

5. EL SUDOR DESHONESTO...

Lo decía Carlos Reinoso: "La camiseta al final del partido debe oler a sudor, pero también a sangre, a honor".

Los atuendos de estos americanistas terminan empapados, cierto, pero, sin duda, en la mayoría de los casos, apestan al agrio sudor deshonesto. Hieden esas camisetas a que sus dueños corren por la paga, pero no por la institución, ni por pundonor, ni por decencia.

Son tan miserables para pagar por lo que cobran que pensaron que con humillar a Herediano, tenían derecho a abandonar el barco antes incluso que las ratas de su propia naufragio.

6. UN DOBLE FURNERAL...

Y retomemos los compromisos inmediatos. ¿Con ese enanismo, con ese liliputismo espiritual le alcanzará al América ante un Impact de Montreal que ya muestra los dientes de filibustero? ¿Y tras el desgaste moral que le espera, estará de pie, a la altura de su entorno y de su historia, para al menos hacerse respetar ante el Guadalajara el próximo domingo?

Convengamos, sumido en este holocausto, el América no puede ni mirarse ante el espejo. No se reconocería a sí mismo. Terminaría en una histeria poco terapéutica al burlarse de sí mismo.

Cierto que aún está en zona de Liguilla. Y cierto que por mucha facha de corsarios futboleros que tenga los jugadores del Impact es un trámite de 180 minutos. Todos es cierto, pero más cierto que todo eso es la más triste exhibición de las Águilas en los últimos tres años.

Hoy, hasta en Chivas, más que odio, deben sentir lástima por estos jugadores del América y por una afición que ha sido traicionada por jugadores de cuentas bancarias largas y de dignidad corta.

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Luis MichelMexsport

LOS ÁNGELES -- Los convidados de hierro jugaron a favor del América. Los postes se confabularon. Impidieron a ambos, Xolos y Chivas, conseguir la victoria y garantizar el liderato general una semana.

Se repartieron el mérito de una victoria. Cargaron, al final, con el demérito de un empate que deja sabor amargo a ambos.

1. A Chivas porque pudo conseguir más que un empate, ya generoso, de visitante y de paso levantar el acta notarial de su salvación en la pelea por el no descenso. Además, habría podido certificar una semana más en la punta sin tener que esperar el desenlace de la aventura de América ante Querétaro.

2. Y agrio para Xolos por su condición de local, porque tomó ventaja, aunque al menos rompe el maleficio que le costó tres derrotas consecutivas y, en ese bache, el dominio de la Liga.

3. América, con esa complicidad de los postes, que fueron zarandeados en cinco ocasiones, recibiendo a los Gallos Blancos tienen la oportunidad, con un marcador amplio, de desplazar con la aritmética del goleo al Guadalajara. Pero los Gallos Blancos tienen espolones y ya no empollan desde que llegó Vucetich. El Nido necesitaría ganar con dos goles de diferencia.

Desde que llegó el ex Rey Midas, Querétaro ha ganado cuatro de sus últimos cinco encuentros, con 10 goles a favor y seis en contra en ese lapso. América deberá ofrecer más de lo mostrado ante Monterrey para en verdad aspirar a esa ilusión de su afición de colocarse en la cima.

En el Estadio Caliente, este viernes por la noche, Xolos desató una tormenta sobre la portería de Chivas. Consiguió un gol, pero abortó otros cuatro en los primeros minutos. Cuando Chivas se acomodó en la cancha, le hurtó la pelota a los canes y fue entonces cuando los postes entraron a salvar a los tijuanenses.

Y al final se dio una intriga tácita en la cancha. A Xolos lo fue asfixiando su precipitación, sus ansias, su desesperación, mientras el Guadalajara se asentó cómodamente en la tranquilidad y la paciencia. A los arrebatos tijuanenses, el sosiego de Chivas entró como antídoto inmejorable.

En esa atropellada forma de jugar, Xolos perdió consistencia, mientras que Hauche, su goleador, llega a 360 minutos sin anotar, más allá de que la ausencia de Juan Arango le duele al equipo conteniendo y al ataque.

Chivas, en tanto, encontró en De Nigris el jugador que sirve el gol a Omar Bravo, quien se coloca a dos de la marca de Chava Reyes. Y necesario subrayar la relevancia de que en una plaza complicada, hostil, agreste, la tribuna del Estadio Caliente encontró suficiente aliento rojiblanco para que esa comunión de cancha y graderío implique combustible extra.

Ahora, el Guadalajara, irónico, podría encontrar su salvación absoluta en sus dos más acérrimos rivales. Si Atlas vence o empate con Puebla, el Rebaño habrá recibido el salvoconducto de permanencia en el circuito. Si La Franja gana, Guadalajara deberá buscar el próximo domingo su indulto absoluto ante el América.

De esta manera, en ese marco de ironía, los apóstoles de Chivas encenderán dos veladoras. Una para que el Atlas no pierda, y ya respirar tranquilos, y la otra, para que Querétaro contenga al América y le impida treparse al penthouse del torneo.

¿El arbitraje? Roberto García Orozco tuvo equivocaciones contra ambos equipos. Sin embargo, su error más grave fue tragarse la tarjeta roja que merecía Carlos Salcido por una plancha artera. Es decir, hoy estuvo mal, como siempre, pero por incompetencia, no por sospechas de algo truculento, como con frecuencia ocurre con él, ansioso de convertirse en el heredero en perversión de Chiquidrácula Rodríguez.

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SAN ANTONIO -- Ahora necesita 60. No 46, sino 60. A Miguel Herrera le urge encontrar 30 jugadores que deben ganar la Copa Oro y 30 más que deben evitar otro ridículo en la Copa América.

¡60! En una Liga donde obviamente sí hay algunos buenos futbolistas mexicanos, pero predomina el abigeato de jugadores extranjeros, de naturalizados, con doble nacionalidad, pero la mayoría deambulando entre la mediocridad y lo patético. Ahí, 'El Piojo' busca 60 seleccionables.

El técnico del Tri no pretende repetir nombres en ambas listas. Dice que no puede, no debe y no quiere. Y la lógica es cruda. Y no miente: mientras la lista deba crecer más, las posibilidades se reducen. Si potencias europeas, campeonas del mundo, como Italia, España e Inglaterra, no se atreven a semejantes cuentas alegres, México no sabe que el recato puede reducir la dimensión del sopapo al final.

Afanoso, optimista, trabajador, creyente de las virtudes del futbolista mexicano, y a veces entre ilusionado e iluso, 'El Piojo' aseguró este miércoles en su conferencia de prensa en El Alamodome tras perder 2-0 con EEUU, que del grupo que cargó con la derrota, podrá extraer entre 12 ó 14 jugadores a distribuirse en ambos torneos.

La fe, la esperanza, hacen ver tan alto, que a menudo se deja de ver el accidentado piso. Y mirando al cielo, el suelo traiciona.

Siendo generosos, piadosos, benevolentes, debemos citar que EEUU llegó a la cita con 90 días de trabajo ante un equipo con apenas 90 minutos de olfateo para reconocerse unos a otros y tratar de ser coherentes en la cancha.

Y pongamos la trampa evidente que era la cancha de juego. La pelota renunciaba a ser cómplice de semejante emboscada y nunca fue dócil, en un terreno tan agreste, pero, obvio, esa contingencia apremió a ambos equipos.

Tras ello, queda claro que pocos jugadores demostraron, en medio de esos desafíos, la habilidad para sortear las dos adversidades. ¿Quiénes en verdad pueden tener oportunidad de sumarse a la cruzada cero tolerancia de la Copa Oro y quiénes a la aventura indulgente de la Copa América?

De los maltratados en El Alamodome, hay que ser estrictos en la selección. Hay algunos que pueden ser aspirantes a titulares, otro aspirantes a suplentes, y otros, simplemente fueron carne de cañón en este desafío, de este Tri improvisado, que, insisto, fue un convoy emergente que terminó en la sala de emergencias.

Luis Montes y 'Maza' Rodríguez ratificaron que pueden ser titulares en la Copa Oro. El jugador del León le dio al equipo profundidad, verticalidad y liderazgo. Maza, más allá de un par de situaciones comprometidas, repercusión de la cancha, resolvió al menos otras tres jugadas peligrosas de gol de EEUU.

En este apartado pueden agregarse: 'Cata' Domínguez, Carlos Salcedo, Hiram Mier, 'Cubo' Torres, Jonathan Orozco, y Gerardo Flores, los seis en condiciones de responder mejor con trabajo de fondo en un grupo, en especial los defensas de Chivas y Monterrey. ¿Eduardo Herrera? Sólo si 'El Piojo' no elige al final a Vuoso o Benedetto.

Por otro lado, el 'Chaka' Rodríguez, de espectacular paso en su club, se vio confundido, desubicado, desesperado, y se sumaría a los jugadores que quedan en la antesala de relevos de emergencia, junto con Mario Osuna, quien sufrió al ser sacrificado como único contención gran parte del juego.

Y quienes quedaron expuestos como carne de cañón para este encuentro, con ese amargo protagonismo, inevitable colocar ahí a un Cirilo Saucedo de respetable primer tiempo, pero de muy cuestionable accionar en los dos goles recibidos.

Y en esa lista de lamentablemente manoseados quedan Efraín Velarde, George Corral, Carlos Esquivel, Antonio Ríos, mientras que la lesión de Oswaldo Alanís, podría borrarlo de cualquier posibilidad.

Quedan interrogantes abiertas sobre un Adrián Aldrete que fue muy útil a 'El Piojo' en América, y Marco Bueno, para quien la medición llegaría a ser drástica, pues entró cuando México ya sólo pretendía evitar un doloroso revés.

El patriarca del cinismo, el griego Diógenes y su lámpara, deambularon por el mundo buscando al hombre honesto, perfectamente honesto. La muerte apagó la luz de la bujía y de la vida del griego a los 89 años. No encontró el portento que buscaba. Y prefirió aguantar la respiración hasta que murió, según la versión sobre su fallecimiento.

¿Y Miguel Herrera pretende encontrar 60 en una Liga donde prolifera la devoción mercenaria de los clubes por jugadores extranjeros y naturalizados de medio pelo?

Diógenes ya habría renunciado y aguantado la respiración nuevamente.

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SAN ANTONIO -- Chivas comienza a librar la batalla más penosa de su historia. Un conflicto pasional, empresarial, marital, laboral, excepto irónicamente, futbolístico, pero que, lo expondremos, puede dañar severamente al equipo.

Angélica Fuentes inicia la contraofensiva. Quiere recuperar el puesto, el control, los bienes, el protagonismo, pero, sobre todo, dramáticamente, quiere enarbolar, vindicativa, voraz, la cabeza del hombre con el que procreó dos hijas. ¿Cómo explicar la autenticidad de esta versión sui géneris, totonaca, despiadada, despechada, genuina, de Kramer vs Kramer o La Guerra de los Roses?

Recordemos que en los últimos tres años, la señora Fuentes fue premiada a nivel nacional e internacional como el prototipo de mujer emprendedora y triunfadora, y como el modelo a seguir en el nuevo curso del matriarcado empresarial y político que se intenta en México.

Todos lo sabemos: en los particulares cuadriláteros legales de México, no es la justicia la que determina la justicia misma. Si Salomón hubiera sido leguleyo mexicano, en lugar de proceder sabiamente, habría incautado al niño y lo habría vendido en el mercado negro de infantes que prolifera en el país.

En México no gana la fuerza de la razón, sino la razón de la fuerza. No obtiene el fallo el más inocente, sino el menos culpable... y a veces, hasta el más culpable.

¿Cómo repercutirá el desenlace de este conflicto en diversas plataformas entre Vergara y Fuentes en Chivas? Cuidado.

1.- Recordemos que en México la justicia, histórica y reiteradamente, no la definen los argumentos, las pruebas y los testimonios, sino el poder político de los contendientes.

2.- ¿Quién tiene más poder político? ¿Acaso Jorge Vergara? ¿Acaso la familia, la poderosa familia de Angélica Fuentes? Sin duda la señora tiene una red consanguínea y de nepotismo con más tentáculos extendidos en México y en los curules advenedizos de la política mexicana. Vergara habrá sembrado amistades. Angélica cosecha intereses. Y el poder, en México, nace de los intereses no de las amistades.

3.- ¿El karma contra Vergara? Recordemos que los accionistas en rebeldía de los vestigios de la Asociación Civil que regía antes a Chivas, aseguran que sus reclamos legales han prosperado, pero han sido sofocados de manera perversa por los nexos de Vergara con la exfamilia presidencial Fox-Sahagún.

4.- Según los abogados de Fuentes, están seguros de que con los testimonios de Angélica, los secretos de negocio a nivel marital, y los secretos como pareja empresarial, serán un arma drástica en el juicio, que Jorge Vergara quiere evitar.

5.- Ojo: Jorge Vergara y OmniLife, entre auditorías de Hacienda a nivel empresarial y personal, deben sumar más de 300. Sin embargo los minuciosos, descarnados y astutos investigadores fiscales mexicano no han - o no habían -- podido encontrar ni una sola ilegalidad en el dueño de Chivas. Pero, las repercusiones de malos manejos o presunto fraude, podrían llegar a terrenos hacendarios. Por primera vez, habría quedado sensiblemente expuesto el empresario.

6.- Si, como han hecho creer el cuerpo de abogados de la señora Fuentes, regresaría ella a asumir el control de OmniLife y también de Chivas, como parte del resarcimiento moral, financiero y marital que exige, la repercusión sí sería directa en el equipo.

7.- Por ejemplo: el primer impacto sería en la cabeza de Néstor de la Torre, quien ha sido quien comande la reingeniería de reedificación de Chivas. Angélica Fuentes se oponía al regreso del actual presidente deportivo, y especialmente a la reincorporación del Chepo. Es decir, las dos cabezas visibles de la resurrección del Guadalajara tendrían que buscar otro escenario.

8.- Recordemos que Angélica Fuentes siempre cuestionó dos líneas de Chivas: la salarial, al considerar que los jugadores son excesivamente pagados, y la segunda, la del mexicanismo, al considerar que el Guadalajara sería competitivo con pluralidad de nacionalidades.

9.- El Estadio OmniLife es parte del botín. En el peor de los casos, en la división de bienes, el escenario quedará a la deriva. A Vergara no le sirve sin Chivas, y sin hogar el equipo debería regresar al Estadio Jalisco.

Lamentable en todos los escenarios la guerra que se viene encima al margen de Chivas, pero con Chivas como actor de reparto. Más lamentable, cuando el equipo goza su mejor momento deportivo en años como líder general, como finalista de la Copa Mx, y escapando a la abismo del descenso.

El cinismo profeminista de José Luis Alvite habría sido buen consejero de Jorge Vergara: "¿Por qué será que los hombres tenemos con frecuencia la extraña sensación de que las mujeres sólo son sinceras cuando nos mienten?".

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