Los Tigres de Aragua viajaron a Santo Domingo con un equipo mejor reforzado que aquel conjunto de hombres sin grandes nombres que se coronó campeón en Mexicali 2009. Y pese a eso, no pudieron siquiera dar pelea los primeros tres días de la Serie del Caribe. Lo que le ocurrió a Venezuela en esta edición del clásico de Febrero es un caso para analizar, partiendo de que hay que ejecutar con solvencia los 3 aspectos del juego: pitcheo, defensa y bateo.

Pero, ¿dónde se falló?

Fan Venezuela Serie del Caribe
APVenezuela llegó con grandes expectativas, pero quedó a deber en RD.
El pitcheo abridor no fue de menos a más, sino de aceptable a excelente! Seth Etherton y Tyson Brummett permitieron sólo dos carreras limpias cada uno en los primeros dos encuentros, mientras Brian Sweeney tiraba 5.1 entradas permitiendo una limpia, antes de que entre Yohan Pino y Yorman Bazardo laboraran 6.0 entradas en blanco cada uno en los juegos 4 y 5 respectivamente. Si a lo anterior le sumamos que el bullpen sólo aceptó en los 5 primeros juegos 3 carreras limpias en 20.2 episodios, la falla radica en ofensiva y defensa.

El Estadio Quisqueya es un parque que beneficia a los lanzadores, donde los batazos de poder caen a cuenta gotas y en consecuencia los fundamentos del juego pueden determinar el desenlace de los partidos. Hay que darle crédito a los lanzadores dominando la Serie pero sin obviar el beneficio por las condiciones del parque.

Venezuela dejó 55 corredores en circulación en la primera vuelta del torneo perdiéndose el aceptable trabajo de Etherton y Brummett, adicionalmente a esto, las únicas 3 carreras que permitió el bullpen fueron sólo a la cuenta del lider en salvados en Venezuela con 17, Jon Hunton. Pero definitivamente, imposible ganar los 2 primeros sin ofensiva.

Entre el primer y segundo bate tenían de manera combinada de 18-2, en los 3 juegos iniciales, es decir, que César Suárez (3ero) y Adonis García (5to) quienes habían sido los dos mejores bateadores de la Serie para los venezolanos hasta ese momento no consiguieron a quien llevar al plato, además de que sus batazos no fueron extrabases, para tomar el testigo e incidir en el marcador.

Luego fue la defensa con 3 errores costosos en el tercer juego en un partido cerrado empatado a 2 carreras que incidieron en que se perdiera el gran trabajo de Sweeney, a quien le cargaron 3 carreras inmerecidas, luego de permitir una sola limpia.

De allí en adelante aplicaron la ley fundamental del beisbol: "hacer ajustes", pero el daño estaba casi hecho, ya que en series tan cortas el margen de error es mínimo.

En los juegos 4 y 5 la parte baja de la alineación funcionó y los dos primeros bateadores cargaron con la producción y el equipo logró ganar a pesar de que Suárez y García se apagaron.

Así que la conclusión es que Venezuela con ese intraficable pitcheo que llevaba como carta de presentación se quedó corta por la reacción tardía de la ofensiva. Era algo de esperarse cuando recordamos lo ocurrido en la Final de la LVBP contra Los Tiburones de la Guaira, el único que bateó consistentemente fue Wilson Ramos y el receptor de los Washington Nationals no viajó a la República Dominicana.

Luis Jiménez y Héctor Giménez anulados por los lanzadores en los juegos iniciales arremetieron sin piedad ante el pitcheo de los campeones de la serie, Leones del Escogido, al sonar los jonrones #1 y #2 de la Serie respectivamente.

Jiménez, quien tiene una invitación a los campos primaverales de los Seattle Mariners es el de más poder del lineup Tigrero y de quien se esperaban batazos importantes, llegó tarde pero llegó y de paso contagió al otro Giménez del equipo.

Uno va recogiendo memorias de cada país en Series del Caribe y en el caso de Venezuela me quedo con las maravillas de Miguel Rojas en el campocorto quien fuera casi una solicitud impuesta por Buddy Bailey a la directiva de los Tigres. Rojas fue elegido por Baseball America como el mejor jugador defensivo de la organización de los Cincinnati Reds. A pesar de su juventud, es un líder en el terreno, su autoridad defensiva es imponente, sabe como manejar los momentos de presión y sacarle provecho. El secreto de su proyección radica en su ubicación en el terreno de juego, pareciera adivinar por donde caerán los batazos y por eso siempre está bien ubicado, un gran consejo aprendido de Barry Larkin, el nuevo miembro de Cooperstown. Dicen que lo que le falta a Rojas para ser un Grandes Ligas es trabajar en la rapidez de sus manos a la hora de batear y así convertirse en un bateador de callejones. Por los momentos va en camino y en esta Serie del Caribe fue la sensación a la defensiva.

Aún falta una jornada de actividades y ya los Leones del Escogido son los campeones un equipo que se vio muy superior al resto de los rivales en todos los departamentos del juego. Merecidos campeones. Lástima que celebraron en el hotel y con unas gradas vacías, la tónica de la Serie, un Quisqueya que jamás se llenó.