ORLANDO -- Entiendo que muchos lectores estarán cansados de las referencias y relaciones que consistentemente hago en mis escritos entre los asuntos deportivos y el mundo de la mafia (la real y la imaginaria), pero justamente cuando trato de alejarme del tema, éste se presenta por sí solo.

Bud Selig y Donald Fehr (AP)

Durante la audiencia del martes en el congreso de Estados Unidos, convocadas para examinar el Informe Mitchell sobre el uso de esteroides en las Grandes en el pasado reciente, los legisladores usaron los términos "cultura del silencio" y "código de silencio" para definir la negativa de la Asociación de Peloteros y sus afiliados de colaborar en la investigación de George Mitchell.

Los representantes (diputados) Tom Davis (Repúblicano-Vermont) y Elijah Cummings (Demócrata-Maryland) fueron los que mayor hincapie hicieron en la resistencia del sindicato y los peloteros para responder las preguntas del equipo de Mitchell.

La representante Betty McCollum (Minnesota) fue más lejos y dijo que el béisbol "está lleno de violadores de la ley y co-cooperadores que ignoran el problema y activamente empeoran el problema".

Todo ese rosario de epítetos fue lanzado en presencia del comisionado Bud Selig, el director ejecutivo de la Asociación de Peloteros, Donald Fehr, el ex senador Mitchell y un montón de asesores legales.

Los legisladores, principalmente, reconocieron el intento de Mitchell por realizar un trabajo adecuado y a Selig por la iniciativa, pero fueron duros con Fehr y los peloteros, aunque en ocasiones trataron el problema de los esteroides como un pecado de todos.

El representante Danny Davis (Illinois) se refirió al comisionado Selig y a Fehr como "un equipo".

Los legisladores no son tontos ni usan esos términos antojadizamente. Es su forma de hacer sentir su enojo ante las tácticas de corte "mafioso" con la que se han manejado las Grandes Ligas, en algunos asuntos, especialmente en el relacionado a castigar el uso de sustancias.

Un legislador anotó que la misión del congreso de no es investigar acerca de los hábitos de salud de un grupo de millonarios corrompidos (los peloteros) y las tácticas permisivas de sus jefes billonarios (los dueños de equipos), sino los efectos que esa cultura produce en el resto de la población, especialmente los más jóvenes que ven estas organizaciones como modelos a seguir.

"Omertá" es el código de silencio que asumen los mafiosos sicilianos como forma de preservar la clandestinidad de su mundo. Una esctrúctura llena de "violadores de la ley" es una asociación de malhechores. Una "familia" mafiosa.

"Un equipo" puede ser una familia, la unión de varias familias (que en Nueva York llaman "Cosa Nostra") o simplemente el brazo armado de una familia.

Los congresistas conocen el vocabulario. Fue el congreso que creó la famosa acta "RICO" (conocida así por sus siglas en inglés), una ley federal de los Estados Unidos que ofrece mecanismos para sancionar los actos delictivos realizados como parte de una organización criminal.

En resumen, la ley RICO fue creada, en 1970, para facilitar la persecución del crimen organizado, que es más difícil de atrapar y condenar que el crimen común y corriente.

Entre las actividades delictivas que cubre la amplia sombrilla de la ley RICO se encuentra un capítulo relacionado a "sustancias controladas". ¿Esteroides, hormonas, anfetaminas?

Claro, hay que aclarar que las Grandes Ligas es una empresa legal y en el asunto de los esteroides no actuaba como distribuidora ni nada por el estilo.

Simplemente menciono el caso debido a la forma y contenido de la audiencia en el congreso.

Algo que sí puede hacer el Congreso, y de hecho un representante lo sugirió el martes, es realizar su propia investigación, pero en lugar de rogarle a los peloteros como hizo Mitchell, le enviarían citaciones judiciales a todo el que pudiera servir como testigo.

Para la próxima ronda, el 13 de febrero, cuando deberán testificar los lanzadores Roger Clemens y Andy Pettitte, el entrenador Brian McNamee y el antiguo asistente de camerinos de los Mets de Nueva York, Kirk Radomsky, es posible que veamos un congreso más agresivo aún.

Si no tienen idea de que tan agresiva podría ser la sesión, les sugiero que metan en sus DVD la película "El Padrino" y busquen la parte en que Michael Corleone acude al Congreso a explicar que no sabe lo que es "Cosa Nostra" y que nunca ha cometido un crimen o ha planeado alguno.

Después de tantos dimes y diretes en los últimos días en la campaña para llegar a la Casa Blanca, al menos en algo están de acuerdo demócratas y repúblicanos: Vapulear a las Grandes Ligas por sus tácticas de corte "mafioso" en el manejo de sus asuntos.